La producción azucarera de Cuba retrocedió a poco más de un millón de toneladas por la combinación drástica de huracán Irma y lluvias torrenciales.
La agroindustria que alguna vez lideró la economía cubana recibió otro golpe bajo del clima en la zafra 2017-2018. La producción de azúcar se hundió a casi la mitad de la lograda un par de cosechas antes. El empeño de un sector identificado como parte de la cultura y la historia nacional de Cuba volvió a verse nublado, en una extensión de irregularidades productivas que agrava las dudas sobre su destino.
Con nuevas normas legales a partir de septiembre, las autoridades se proponen limar trabas burocráticas en la negociación de proyectos foráneos.
El gobierno cubano confía en que el ajuste legislativo aprobado a inicios de agosto acelere la entrada de inversiones extranjeras al país, aunque admite que no resolvería el problema que considera mayor para atraerlas: el bloqueo económico de Estados Unidos.
Los convenios, visitas y señales reiteradas evidencian un crecimiento este año del interés común por estrechar negocios y comercio entre ambos países.
Cuba amplía sus negocios y alianza con Vietnam, en coincidencia con un proceso de cambios cada vez más profundos en el modelo económico y social de este país caribeño desde hace varios años. La renovación del modelo de socialismo cubano entra ahora en una etapa fundamental con una Reforma Constitucional que trae propuestas de reordenamiento también notables en la arquitectura gubernamental.
El año 2018 transcurre entre limitaciones financieras y las consecuencias de afectaciones climáticas que arrastra Cuba desde el año anterior.
Una conjunción de impactos medioambientales y de restricciones financieras externas lastraron el desempeño de la economía cubana en 2017 y asoman de nuevo este año, a juzgar por informes que presentaron a la Asamblea Nacional del Poder Popular este fin de semana las máximas autoridades del gobierno cubano.