Adilén Roque: “La agroecología es el futuro”.

Este trabajo integra la serie Cubanas y agroecología, un esfuerzo conjunto de la oenegé humanitaria Oxfam e IPS Cuba, sobre género y transición agroecológica en el país.

Adilén Roque es funcionaria del Departamento de Relaciones Internacionales de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 7 nov.- Ha llegado hasta las montañas más altas, al Cabo de San Antonio y la Punta de Maisí, en los extremos occidental y oriental  de Cuba. En cada finca visitada, por más recóndito que sea el paraje, Adilén Roque, de 57 años, ha sembrado  agroecología.

“Llegas a las casas de los campesinos y quieren mostrarte lo último que han hecho, los resultados que les da… entonces sabes que ha valido la pena”, afirma la ingeniera agrónoma, quien coordinó durante cinco años el movimiento agroecológico que impulsa la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

REDACCIÓN IPS CUBA: ¿Cuándo y cómo comenzó a interesarse por la agroecología?

AR: Soy iniciadora del movimiento agroecológico en Cuba. Cuando comenzamos, en 1997, eran pocos los campesinos que aplicaban la agroecología, a la que se ha incorporado el 77 por ciento de las fincas, con mayor o menor grado de integración.

Llegué a ella casi por azar, o por necesidad: necesitaba acercarme a mi territorio y comencé a trabajar como profesora en el Centro Nacional de Capacitación de la ANAP Niceto Pérez, en Güira de Melena (hoy en la provincia de Artemisa).

Inicialmente, la asignatura se impartía a estudiantes que venían de otros países pero, a solicitud de alumnos cubanos, se integró al currículo general para los cuadros que se forman en la escuela.

Actualmente, me desempeño como funcionaria del Departamento de Relaciones Internacionales de esa organización y, aunque lo parezca, no me he alejado de la agroecología porque las relaciones con otras organizaciones del mundo campesino tienen mucho que ver con el tema.

Cuando era profesora, les decía a mis estudiantes que países con niveles de desarrollo y acceso a los insumos, se inclinan por la agroecología porque promueve la protección de los recursos naturales para las generaciones futuras, lograr la soberanía alimentaria y elimina la dependencia del exterior.

IPS CUBA: ¿Cómo ha sido su experiencia en el movimiento agroecológico cubano, en especial como mujer dentro de ese proceso?

AR: Para mí, la agroecología es un sistema de producción en armonía con la naturaleza, que permite la obtención de alimentos sanos, de alta calidad, y propicia la integración familiar. Tiene al ser humano como un sujeto fundamental, a diferencia de modelos que dan preponderancia a lo económico o lo tecnológico.

Tenemos muchos campesinos, en todas las provincias, que con sistemas agroecológicos logran rentabilidad y eficiencia. Está demostrado y hoy, más que nunca, tenemos que multiplicar esas experiencias.

Quienes iniciamos la agroecología nos sentimos en cierta medida satisfechos, porque se han logrado determinadas victorias. En estos momentos está en fase de aprobación una política de agroecología para Cuba, que viene a apoyar el camino transitado.

A mí, como mujer, me dieron la oportunidad, porque fue una gran oportunidad y un privilegio, de trabajar con campesinos, de coordinar este movimiento agroecológico de campesino a campesino de la ANAP. Me siento muy feliz por haber contribuido a incrementar ese número de fincas que hoy tiene Cuba.

Ha sido un privilegio llegar a las fincas en plena Sierra Maestra, en el municipio Maisí, en el extremo más oriental de Cuba, hasta el extremo más occidental, en el centro, en el Escambray, en los municipios montañosos, donde tienes que aplicar la agroecología necesariamente porque de no hacer la siembra en curva ni aplicar materia orgánica, te quedas sin suelo….como no puedes llevar el tractor, tienes que utilizar la tracción animal. Esa es la satisfacción que se siente cuando una hace un análisis de su carrera.

Si en algo nos han ayudado esas carencias es a impulsar el modelo agroecológico, que se ha convertido en una filosofía de vida, sobre todo para las zonas rurales”.

En mi criterio, el campesino es el científico más grande, siempre está probando cosas. Ha valido la pena el esfuerzo, estar días fuera de la casa y alejada de la familia por las visitas a los territorios.

IPS CUBA: ¿Qué consejos y sugerencias puede brindarles a las personas para que se motiven a iniciar la transición agroecológica en Cuba?

AR: Uno de los principios de la metodología de campesino a campesino es empezar despacio, en pequeñas áreas, no introducir muchas tecnologías y prácticas agroecológicas de manera simultánea, para que el agricultor pueda, poco a poco, ir aprendiéndolas.

Eso ayuda a dominarla, pero también contribuye a no tener muchos gastos para hacer la transición.

No se logra de hoy para mañana, es un proceso que tarda y depende del grado de deterioro que tenga cada finca, pues los recursos no se recuperan de hoy para mañana: si son los suelos, se inicia con prácticas de conservación; si es de monocultivos, lo primero es diversificar…

Recursos agroecológicos

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Los sistemas agroecológicos logran una integración que permite cerrar el ciclo productivo, que adquiere mayor significación cuando logra dar valor agregado a las producciones, mediante la transformación en pequeñas industrias, para aprovecharlo todo y no perder. Ese es otro principio de la agroecología.

IPS CUBA: ¿Cuáles son los principales obstáculos que identifica para el avance de la agroecología en Cuba?

AR: Una prioridad para la agroecología es lograr una mayor articulación entre todos los actores que hoy la promueven en Cuba, ya sean organizaciones, instituciones, academia y la ciencia, porque a veces les llevamos a nuestros campesinos muchas personas, de maneras distintas y los atormentamos con tantas ideas.

Si entre todos logramos una mayor articulación, podríamos avanzar más.

Se debe fortalecer la comunicación para que las personas comprendan qué es la agroecología, cuáles son sus bondades, así como ser más ágiles en llevar los resultados de la ciencia a la finca campesina y facilitar el acceso a algunos bioinsumos, medios biológicos, biofertilizantes y la producción de semillas.

También está pendiente el trabajo con los consumidores: muchas veces las personas no tienen conocimiento sobre la calidad de los alimentos, algo que se incluye en las actuales propuestas de política.

Otro asunto por resolver es la diferenciación de los productos en el mercado. Hoy muchos campesinos producen bajo criterios agroecológicos, con dedicación, pero de nada sirve su esfuerzo si en el acopio o en los mercados, esos alimentos, de más calidad,  se mezclan con el resto.

En los intercambios con el campesinado, el sentir de muchos es que se han elevado demasiado los precios de los insumos, lo que les dificulta su obtención y refieren también a la necesidad de evaluar algunos de los precios de los bioinsumos, incluida la materia orgánica, para quienes no tienen condiciones para producirlas por sí mismos.

IPS CUBA: ¿Considera que la agroecología tiene futuro en Cuba?

AR: El futuro está en la agroecología, porque independientemente de que la agricultura convencional puede dar resultados en poco tiempo, a largo plazo, los sistemas se deterioran y disminuyen los rendimientos.

Esta es la única manera de producir los alimentos sanos que hoy necesita la humanidad, porque muchos de los problemas de salud que hoy afectan a Cuba y al mundo, incluida la incidencia de cáncer, se asocian a la calidad de lo que consumimos.

Ahora, estos principios hay que aplicarlos por convicción, no por necesidad. Ahí debemos seguir trabajando, pues no pocos piensan que en Cuba se emplean por las carencias y necesidades, porque no tenemos acceso a los recursos, por el bloqueo económico comercial y financiero que nos agobia.

Si en algo nos han ayudado esas carencias es a impulsar este modelo, que más que la producción de alimentos, se ha convertido en una filosofía de vida, sobre todo para las zonas rurales.

Queremos pensar que es algo que ha llegado para quedarse y que si nos quitaran el bloqueo y tuviéramos acceso a muchos fertilizantes, plaguicidas y demás, todavía muchas personas seguirían haciendo agroecología, por convicción.

Es la única manera de lograr sistemas productivos sostenibles, soberanos y resilientes ante los efectos del cambio climático. Necesitamos producir más, pero en armonía con la naturaleza y esto solo lo logramos aplicando los principios de la agroecología. Ese es el futuro. (2021)

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