Jornada contra la homofobia en Cuba concluye con deseos de otra mejor

El Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) comenzó en 2007 a celebrar cada 17 de mayo el Día Internacional contra la homofobia y la transfobia.

Activistas de la comunidad LGBTI quisieran una próxima jornada mejor organizada, con más logros alcanzados en relación con la igualdad de derechos y unidos otra vez. La imagen muestra la conga realizada en 2018, que congregó a miles de cubanas y cubanos, sin distinción de edades, orientación sexual e identidad de género, procedencia y color de la piel.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Camagüey, 19 may .- Con mayor visibilidad, acciones en más espacios públicos, nueva edición del encuentro deportivo y modos diversos de interacción con la población, sueñan para 2020 activistas por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) en Cuba.

Aún sonaban los acordes de la gala de clausura, el pasado viernes 17, en el Teatro Principal de Camagüey, provincia sede de las actividades centrales de la XII Jornada contra la Homofobia y la Transfobia, cuando el activismo LGBTI comenzó a desear acciones que descarten el año próximo cambios de agenda como la cancelación de la tradicional conga (marchas festivas) y la feria comunitaria.

En esta ocasión, las marchas previstas en La Habana y Camagüey para el 11 de mayo fueron canceladas según el Cenesex “por la agresividad contra Cuba y Venezuela” y grupos que “pretenden utilizar nuestra Conga para desacreditar, dividir y sustituir el verdadero sentido de esta actividad”.

Ante la suspensión de las congas, activistas, personas LGBTI y solidarias con esa causa protagonizaron el sábado 11 en La Habana una caminata alternativa, sin autorización oficial, que terminó con cuatro detenciones y enrareció el ambiente de toda la jornada, la cual también incluye acciones educativas, de activismo y sensibilización.

Algunas opiniones

Para Ramsés López, activista de 53 años, el hecho de que no se salió a la calle esta vez porque los “enemigos” habían preparado “sus cositas” para atentar contra la manifestación, es preocupante, porque podrían intentarlo nuevamente.

Ante ello, desearía que fuera como hasta ahora “con esa gran manifestación e información” que necesitan las personas. “Hay que lanzarse a la calle de todas las maneras posibles, que la gente conozca”, opinó.

López hace un paralelo con los inicios de la epidemia del VIH/sida, cuando por desconocimiento, se temían los baños de playa si una persona seropositiva se estaba bañando.

“Era una alarma tremenda, hoy con toda la información que se le ha transmitido a la población, esta ha ganado en conocimiento y convive con nosotros”, opinó.

Taidí, de 30 años, master en sociología e integrante de la Red Alma Azul-Hombres Trans de Cuba, de La Habana, ansía una jornada 13 “con conga, más visibilidad, que la gente sepa, pues muchos ni se han enterado, y un programa más amplio, pues tal vez hay muchas más personas que quisieran participar”.

Sin embargo, pide “más contenido, para que la gente se instruya un poco más, porque a veces ni saben qué estamos haciendo”.

Con muy pocas palabras responde Ronald, 41 años, de la Red TransCuba, de La Habana: “me gustaría que pudiera intercambiar más con la población”.

Por su parte, Yuleiki Moré, jurista del Cenesex, quien atiende la orientación jurídica, quisiera que fueran abiertas para todo el mundo, con acciones en un mayor número de espacios públicos y “así se romperían muchos mitos y prejuicios que existen acerca de la comunidad LGBTI”.

“Si estamos a favor de una causa y hemos hecho una reforma constitucional para que se respeten los derechos y el lema es “todos los derechos para todas las personas”, cumpliría el objetivo cuando logremos que la sociedad se inserte en nuestras actividades “por propia voluntad”, declaró el jurista.

“Que estemos más fortalecidas y podamos hacer todas las cosas que planifiquemos y además del pasacalle y la feria comunitaria, organizar más actividades para la población y contribuir a que nos apoye, nos vea y se unan a nosotros a trabajar juntos para poder triunfar”, declaró Gladys Eugenia Martínez, coordinadora de la red de mujeres lesbianas y bisexuales de Camagüey.

Joymi Castañeda, de 38 años, de la Red de jóvenes por la salud y los derechos sexuales, sugiere también más elevada profesionalidad y organización, más encuentros con la ciudadanía e ir un poco más adentro de la familia, e intercambios con personas que ofrezcan vivencias personales.

A su vez, Mireya Mustelier, de 50 años, de la Red de trabajadores sociales, de Santiago de Cuba, clama por mayor inclusión, respeto y activismo para una inserción superior, rescatar lo que se comenzó hace 12 años “y se materialice por lo que se ha luchado”.

Pero, agrega, se precisa construirlo con todos y todas, pues tenemos los mismos derechos y merecemos el respeto a la diversidad, ser mejores personas y que sean vistos como son y podamos ser una gran familia.

Idalia Rivero, del grupo Venus, de la Red de mujeres lesbianas y bisexuales de la provincia de Granma, sueña en grande y en colores con “un pasacalle grande y carrozas, lo que nos da visibilidad, algo fundamental para que la sociedad cubana empiece a tener una conciencia de que existimos, estamos y no nos vamos a ir a ninguna parte, ni dejarnos intimidar”.

“Hay que hablar con las autoridades, buscar que nos protejan, así se puede hacer un pasacalle durante la jornada, como sucedió en Granma, el 9 de mayo. Al coincidir con el Día de la Enfermera, ellas se unieron”, dijo.

Iriela Pérez, profesora de piscología de la Facultad de Ciencias Médicas de Bayamo, vota por una XIII jornada mejor organizada, con más logros alcanzados en relación con la igualdad de derechos y unidos otra vez.

En camino a cambios legislativos

Yelieen Burgues, oncóloga y activista de la Red Trascuba, que agrupa a personas transexuales, cree que la de 2020, la 13, va a marcar un punto dentro de la historia de las jornadas.

“Si tuviéramos el nuevo Código de la Familia ya aprobado, sería un poco más de lo que nosotros quisiéramos que fueran las jornadas”, declaró.

Al respecto, a Moré le preocupa el futuro del código, pues “cuando discutíamos el anteproyecto de constitución, la gente se afilió mucho más al artículo 68 (referido al matrinonio) aunque había otros de mayor relevancia (el debido proceso, la tutela)”.

“Se piensa que el Código de Familia solo se trata del matrimonio igualitario y es mucho más que eso. Voluntad política y estatal sí hay, mañana podremos tener una arsenal de leyes en favor de la no discriminación, pero necesitamos trabajar mucho más con la conciencia de las personas, porque mucho más difícil que eso va a ser que las personas verdaderamente entiendan lo importante que es respetar —no aceptar y tolerar—, la diversidad”, dijo. (2019)

2 comentarios

  1. mamolo

    Que necesitan, derechos o EXHIBICION ???

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