Machismo aumenta riesgos ante la covid-19

Especialistas cubanos en masculinidades observan ese problema entre las causas de que los hombres aporten el mayor número de muertes en el mundo por la pandemia.

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Los significados tradicionales de “ser hombre” aumentan los riesgos para la población masculina.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 18 abr.- Las razones aún están en investigación a nivel global, pero quienes estudian las masculinidades en Cuba aseguran que la cultura patriarcal, las normas y estereotipos tradicionales de género y, por ende, el machismo, aumentan de manera diferenciada los riesgos de las mujeres y los hombres ante la covid-19.

Mientras ellas asumen la mayor responsabilidad en el cuidado de otras personas y, según la Organización Mundial de la Salud, son el 70 por ciento del personal médico a nivel global, ellos cuidan menos su salud y siguen reproduciendo los comportamientos que hacen que, en condiciones normales, se registre una sobremortalidad masculina.

 

Letalidad masculina por coronavirus

Mientras las estadísticas oficiales desglosadas por sexo sobre la incidencia del coronavirus y la mortalidad por la covid-19 son prácticamente inexistentes, datos recopilados por medios de comunicación alrededor del mundo indican que los hombres están muriendo más que las mujeres.
En Italia, la letalidad entre los hombres ronda el 70 por ciento, mientras que en la ciudad estadounidense de Nueva York asciende a más de 60. El 25 por ciento de los hombres mayores de 80 años contagiados en España ha fallecido, proporción que desciende a 17 por ciento entre las mujeres en esa edad.
Además de las condicionantes de género y baja percepción del riesgo entre la población masculina, investigadores exploran las causan en una posible respuesta inmune diferenciada entre mujeres y hombres.

 

Entre los designios de la masculinidad tradicional, patriarcal y hegemónica aparece que “el hombre realmente vive su masculinidad a todo riesgo” y, “en épocas de crisis, ese riesgo se dispara”, afirmó a la Redacción IPS Cuba, el historiador, antropólogo y feminista cubano Julio César González Pagés.

El sitio COVID-19 Cuba Data indicó que, hasta el 16 de abril, los hombres presentaban 49 por ciento de las 923 personas diagnosticadas en Cuba.

Hasta el 3 de abril pasado, los hombres representaban 52 por ciento de las personas contagiadas por coronavirus en Cuba y el 80 por ciento de los pacientes graves, según el ministro de Salud José Ángel Portal Miranda. Se lamentaba, además, la muerte de un hombre de 35 años que acudió a los servicios de salud cuando ya era demasiado tarde.

Para el fundador de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM) y Oficial de Programas de la Agencia Suiza de Cooperación para el Desarrollo, basta observar en las calles de la capital cubana “cómo los hombres se cuidan menos, no se ponen los nasobucos y, si se los ponen, suelen llevarlos alrededor del cuello”.

Condicionantes de género en la salud

“La despreocupación por la salud aparece como un atributo asociado a la construcción de la masculinidad”, comentó Lisandra Chaveco, autora de la tesis de maestría Masculinidad hegemónica como determinante social de la salud, defendida ante el programa cubano de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

“La mayoría de los hombres estudiados no se preocupaban por el autocuidado y la salud. Muchos no se habían realizado chequeos médicos nunca y la mayoría de los que lo hacían con frecuencia era por requerimientos de su centro de trabajo”, asegura la periodista de la Editorial de la Mujer.

El manual Masculinidades en movimiento, elaborado por la RIAM como parte de sus contribuciones a la Campaña Únete de Naciones Unidas, asegura que este proceso se inicia desde la infancia y se potencia cuando “los adolescentes varones inician una carrera por demostrar su hombría, que los coloca en un riesgo cotidiano”.

Según el estudio Masculinidades y Salud en la Región de las Américas, publicado por la Organización Panamericana de Salud en 2019, por razones diversas como las condicionantes de género, la sobremortalidad de los hombres en la región comienza en la adolescencia y llega a triplicarse en la edad adulta temprana.

Las ediciones del Anuario Estadístico de Salud de Cuba de los últimos cinco años confirman que los hombres mueren más que las mujeres por nueve de las 10 primeras causas de muerte. En 2018, la tasa de mortalidad masculina es superior a la femenina para todos los grupos de edades, con énfasis a partir de los 50 años.

Viejas y nuevas masculinidades

“Cambiamos sábanas y toallas, desinfectamos mesas, muebles, manillas de puertas, lavamanos, grifos, y, con una mayor concentración de cloro, arremetemos contra el suelo”, cuenta Mario Almeida en su tercera Bitácora del Alma.

Foto: Tomada de la revista Alma Mater

Otro riesgo para los hombres está en su tradicional papel de proveedor. “Muchos sienten que deben asumir grandes riesgos para alimentar a la familia y buscar cualquier cosa vinculada a la sobreviviencia, aunque deban recorrer la ciudad de un extremo a otro, en contra de todas las medidas de prevención del virus”, afirmó González Pagés.

Además, el especialista alertó sobre el hecho de que, en condiciones de aislamiento social, aumenta la violencia de los hombres contra las mujeres, pero también contra hijos e hijas. “No están acostumbrados a esa convivencia durante tanto tiempo y muchos no saben cómo lidiar con las demandas infantiles”, explicó.

Mientras la RIAM monitorea lo que está sucediendo con los hombres al interior de los hogares, activistas vinculados a la red participan desde el 7 de abril en la acción #100%Solidario para apoyar a 100 personas adultas mayores del municipio de Centro Habana en la realización de las compras cotidianas de alimentos y medicinas.

A 689 kilómetros al este de la capital, en la ciudad de Holguín, grupos de licenciados en deporte llevan comida a las casas de las personas adultas mayores. Algunos hombres, con más acceso a la posesión de vehículos y motos eléctricas que las mujeres, están dando muestras de solidaridad y apoyo a personas vulnerables.

El estudiante de cuarto año de periodismo de la Universidad de La Habana, Mario Almeida, escribe su Bitácora del Alma desde un centro de aislamiento para personas sospechosas o contagiadas por el coronavirus donde forma parte de un grupo voluntario de jóvenes universitarios.

“Una cosa es poner en riesgo tu salud y la de tu familia y otra es ser solidario. Y en esta crisis vemos hombres que se arriesgan por gusto, por ser el macho de la película, y también otros que apostamos por una masculinidad diferente, con una percepción avanzada de la solidaridad y más amigable con el entorno”, concluyó González Pagés. (2020)

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