Un archivo para la historia cubanecuir

La joven activista cubana-estadounidense Librada González Fernández creó hace un año el Archivo Cubanecuir, que gestiona desde la ciudad de Nueva York.

Librada González Fernández vive fuera de Cuba desde los 11 años pero se define como una mujer cubana.

Foto: Tomada de tremendanota.com

La Habana, 4 oct.- Todos los objetos personales que se consideren parte de la historia de la comunidad LGBTIQ+ pueden formar parte del Archivo Cubanecuir. Esta es una iniciativa de la joven activista cubana-estadounidense Librada González Fernández, que ya tiene casi un año de creada.

¿Qué va a parar a la colección de este museo naciente? Aquella parte de la historia que no se guarda en las instituciones oficiales porque se trata de piezas comunes del día a día de cualquier persona, pero que tienen un valor simbólico especial.

En este caso, la significación es para la comunidad cubanecuir, que es el modo en que Librada González define a las personas para las que trabaja. La principal intención de esta muchacha, de 26 años y que reside actualmente en Nueva York, es compartir sus investigaciones con su generación de inmigrantes, que no conocen toda la historia de Cuba.

Aunque se fue de su país natal con 11 años de edad, la activista mantiene su modo de expresión muy criollo y manifiesta un gran interés en la Historia. Más todavía en los momentos y hechos de la comunidad LGBTIQ+, porque considera que estas personas son borradas de los archivos de todos los países.

Según González, el discurso de quienes se encargan de las labores de archivo también es cisheteronormativo. Y ese criterio de elección es el que invisibiliza a quienes no cumplen con los estereotipos que exigen las sociedades patriarcales.

¿Qué se guarda en el Archivo Cubanecuir?

En un live reciente con la página Residente, que conduce el youtuber y activista Nelson Álvarez, la creadora de Archivo Cubanecuir explicó que la colección que posee no exige la misma jerarquía que la de una universidad o biblioteca.

“Aceptamos artículos de cualquier persona que se identifique como cubane y cuir. Pienso que tiene tanto sentido guardar artículos de personas famosas como de quienes somos comunes pero tenemos muchas historias que contar. El requisito más importante es que tengan que ver con la existencia de la comunidad LGTBIQ+ cubana y puedan aportar a su memoria”, dijo.

“Cubanecuir lo mismo guarda un diploma de un CDR (organización barrial) de alguien en Placetas, que una foto de una mujer trans con sus amigas en el malecón, o la carta que le escribí a mi padre para decirle que era trans. Tenemos documentos personales, fotos, cartas, videos y no solo aquello que la academia considera importante”, explicó.

Igualmente refirió que aunque pensamos que los archivistas deben ser personas sin prejuicios, quienes trabajan en estos lugares también tienen sus criterios sesgados para decidir lo que debe estar o no en un archivo.

Hay momentos de la historia cuir cubana que no fueron incluidos en ningún lugar. No existen registros de nuestras historias positivas, de cuando hubo matrimonios clandestinos en la comunidad LGBTIQ+ y otras pruebas que también deberían archivarse, comentó Librada.

Una de las premisas del Archivo Cubanecuir es que no tienen como prioridad registrar evidencias de la homofobia existente en la sociedad. De acuerdo a su fundadora, prefieren documentar instantes positivos de la felicidad y el amor cuir.

Sin embargo, les afecta el hecho de que, en muchas épocas, contar con una cámara era solo una posibilidad de personas adineradas. Esta realidad limita el alcance a las memorias de sectores privilegiados, argumentó la activista.

El rechazo es institucional

“Las mismas personas que rechazan en las calles a dos hombres o dos mujeres besándose son las que están trabajando en las bibliotecas, los museos y archivos y deciden que nuestras fotos no se pueden ver porque son obscenas. No entienden nuestra cultura y son muy puritanos, además de que quieren proyectar todo su pudor anticuado en lo que hacen cada día”, opinó la joven cubana.

También enfatizó en que no se trata solo de un rechazo personal, sino institucional porque se han borrado los registros de la comunidad LGBTIQ+ de Cuba y buena parte del mundo. Por eso siente que Archivo Cubanecuir es su proyecto de vida.

Si mañana esa realidad cambiara, los objetos que guarda ahora pasarían a la colección cubana de la Universidad de Miami, a la República de New York. “No planeo tirar las cosas por el balcón si no voy a seguir con esto, sino conservarlas por vida eterna incluso a través de las posibilidades de la digitalización”, aseguró.

Una de sus premisas es demostrar que lo que se hace desde la comunidad LGBTIQ+ en Cuba no solo beneficia a quienes forman parte de esta, sino a todas las personas. Hay que luchar siempre por los derechos de todo el mundo, sostiene.

El Archivo Cubanecuir no pretende ser una institución, sino educar a quienes quieren saber. El plan de Librada González a largo plazo es convertir todo lo que la gente le ha entregado en este tiempo en una plataforma digital en el que la colección esté accesible para quien lo desee.

Aunque no sabe cuándo llegará ese día, desea que todo el que quiera colaborar con algún artículo, se anime a formar parte de la historia LGTBIQ+ de Cuba. (2020)

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