Aparecen brotes de proteccionismo

Naciones como Paraguay y Uruguay intentan mejorar las condiciones acceso a los grandes mercados vecinos.

Presidencia de Paraguay

Los presidentes José Mujica y Fernando Lugo ya expresaron su preocupación por las medidas proteccionistas encubiertas en la cumbre anterior, de junio.

BUENOS AIRES, 17 dic (IPS) – En vísperas de una nueva cumbre del Mercosur, los gobiernos de los países que lo conforman avanzan en armonía política, mientras la liberalización comercial no solo es un reto pendiente sino que afronta cada vez más escollos.

Lejos de aprovechar la crisis global para aumentar el comercio intrabloque, los países del Mercado Común del Sur (Mercosur), integrado como miembros plenos por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, se ponen obstáculos entre ellos. Sobre todo las dos economías mayores traban el flujo proveniente de los más pequeños.

La disputa por acciones proteccionistas tiene de un lado a Argentina y Brasil, que cada vez con más frecuencia imponen las mayores restricciones al comercio, y por el otro a Paraguay y Uruguay, que pujan por mejorar las condiciones de acceso a los grandes mercados vecinos. Este fenómeno contrasta con el clima de unidad política en torno a la incorporación al bloque de Venezuela, que espera desde 2006 la finalización del trámite de adhesión plena, ahora solo frenado por el Senado de Paraguay, que no consigue ratificar el compromiso asumido por su gobierno.

El presidente de Uruguay, José Mujica, anfitrión de la cumbre que se celebrará este martes 20, propuso revisar el tratado constitutivo del bloque, que data de 1991, para remover la traba que impide el ingreso de Venezuela.

Sus pares, Cristina Fernández, de Argentina, Dilma Rousseff, de Brasil, y Fernando Lugo, de Paraguay, estarían de acuerdo con una nueva cláusula jurídica que permita saltear el veto del legislativo paraguayo. También Ecuador espera pedir que le permitan acceder al bloque de modo pleno.

Sin embargo, a pesar de esta voluntad política puesta al servicio de abrirse a nuevos socios, Argentina y Brasil parecen mirar para otro lado cuando se trata de remover trabas al comercio, incluso si el flujo viene de países con importantes asimetrías.

El economista argentino Gabriel Molteni, coautor de «20 años después: Logros y desafíos pendientes del Mercosur», dijo a IPS que, «más allá de avances en el proceso de convergencia entre los socios, hay restricciones en el comercio intrabloque».

Además de las medidas de salvaguardia acordadas en rubros sensibles como el intercambio de azúcar o los automóviles, Molteni señaló el uso cada vez más frecuente de «licencias no automáticas» a las que se apela para «administrar» el intercambio.

La investigación de Molteni y otros, publicada en la edición de diciembre de la revista Integración y Comercio del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe, reveló que mientras en la Unión Europea el comercio intrazona supera 60 por ciento, en el Mercosur el intercambio dentro del bloque estaba en 15 por ciento en 2009.

«En términos relativos, el intercambio intrarregional avanzó poco respecto del comercio exterior del bloque, que creció mucho debido sobre todo al boom de la demanda de commodities (productos básicos), principal rubro de exportación de los socios», explicó.

Además, Molteni cree que «hubo un cambio en las posturas de los gobiernos y ahora no solo vale la apertura comercial sino un ‘mix’ (mezcla) también con el mercado interno, al que se le da una importancia distinta que en los años 90», sostuvo.

El vicepresidente de la Asociación Brasileña de Comercio Exterior, José Augusto de Castro, admitió a IPS que en el Mercosur se están aplicando medidas restrictivas «oficiosas, no oficiales», aunque más en Argentina que en su país, acusó.

Las más usadas son las licencias no automáticas, que «son legales y no proteccionistas» si solo retardan el ingreso de mercaderías por 60 días, pero cambia su sentido si la demora se extiende entre 90 y 180 días, porque eso provoca la suspensión del negocio, explicó.

En una estrategia que apuntaría a lograr que empresas transnacionales o de Brasil se instalen en su territorio, Argentina apela con frecuencia a esta herramienta para importaciones de aparatos electrodomésticos, calzados, maquinaria agrícola y otros bienes.

La Asociación Brasileña de las Industrias del Calzado denunció esta semana que hay casi dos millones de pares de zapatos esperando licencias automáticas de importación para la entrada a Argentina.

Según esa entidad empresarial, algunos de los casos esperan la licencia desde abril, es decir mucho más que los dos meses de plazo máximo permitido.

Pero también en Brasil se adoptan medidas de protección. Una de ellas fue aumentar 30 puntos porcentuales el impuesto sobre vehículos importados que no tengan 65 por ciento de contenido nacional.

Para Castro, con la caída de los precios internacionales de los productos agrícolas y otros básicos, que son grandes rubros de exportación del Mercosur, puede darse un fuerte déficit comercial que empuje a los socios a la «tentación proteccionista».

Pero hoy, con el superávit que Brasil ostenta respecto de sus socios, no se justifica restringir el comercio, añadió.

«Facilitar importaciones desde sus socios en el Mercosur no representaría mucho en su balanza comercial», indicó Castro, quien atribuyó las trabas a «iniciativas de empresas» más que al gobierno de Rousseff.

El experto reconoció que el Mercosur podría servir de respuesta ante la crisis global, que en estos días tiene a muy mal traer a Europa, ante la merma de la demanda desde el mundo industrializado. «Es posible crecer dentro del bloque y constituirse así en una pequeña válvula de escape», recomendó.

No obstante, por el momento se impone «abandonar la exigencia de unanimidad» para ganar en «libertad de acción», dijo.

Como ejemplo, Castro mencionó el caso de Uruguay, que reclama un acuerdo unilateral de libre comercio con Estados Unidos y con otros países, o el de Brasil, que estaría dispuesto a avanzar en una alianza individual con la Unión Europea.

Uruguay destina casi 30 por ciento de sus exportaciones al bloque, principalmente a Brasil y a Argentina, y este intercambio le ha dado más de un dolor de cabeza en los últimos tiempos por la demora en los permisos de importación que le aplican los vecinos mayores.

Con la presión de los empresarios exportadores que ven estos problemas en el bloque, Mujica pedirá el martes, según fuentes recogidas por la prensa local, que se habilite al país para negociar acuerdos extrazona.

Esta información coincide con la postura antiproteccionista expresada hace pocos días por el vicepresidente Danilo Astori, quien sostuvo que «lo peor que podría hacer un país como Uruguay en estos tiempos de crisis es cerrarse».

También Paraguay llevará sus quejas a la cumbre. Pedirá que Argentina libere el paso de energía proveniente de centrales eléctricas paraguayas o compartidas hacia Uruguay, que podría adquirirla así a un precio más bajo que el que le piden los socios mayores. (FIN/2011)

* Con aportes de Mario Osava (Río de Janeiro) y de Darío Montero (Montevideo).

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