La revolución digital va a la escuela

El Programa Conectar Igualdad llegó a casi 1,8 millones de estudiantes y profesores en Argentina.

Geoff Parsons - Licencia Creative Commons

Computadora XO

BUENOS AIRES, nov (IPS) – En la mitad de las escuelas secundarias estatales de Argentina, algunas en pueblos recónditos o en islas, cada estudiante y cada profesor o profesora trabaja con su computadora portátil conectada a Internet.

El Programa Conectar Igualdad, que lanzaron en 2009 el Ministerio de Educación y otros organismos gubernamentales, llegó a casi 1,8 millones de estudiantes y personal docente y se propone alcanzar el año próximo al total de los 3,7 millones de integrantes del sistema secundario.

«Creíamos que íbamos a encontrar resistencia, pero hay mucha colaboración, los cursos de capacitación se llenan y estamos continuamente abriendo nuevos», explicó a IPS la coordinadora del programa en el Ministerio de Educación, Cynthia Zapata.

Una primera capacitación se dirige a directores y directoras y otras autoridades de las escuelas, y otra a profesores y profesoras, que tienen cursos obligatorios y optativos, de distintos niveles, con presencia y a distancia y específicos para cada materia, dijo Zapata.

El total del cuerpo docente comprendido en el plan suma 220.000 personas, pero ya se brindaron 470.000 cursos, informó la funcionaria, quien remarcó que la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura también brinda capacitación virtual de distintos niveles.

El modelo que se aplica es el «uno a uno». A diferencia del laboratorio que subsiste en escuelas privadas, donde los estudiantes se trasladan una o dos horas por semana a una sala con computadoras, aquí cada quien tiene su aparato portátil.

Cada estudiante la usa también en su casa. Pero si abandonara la escuela por un tiempo prolongado o si le roban el equipo, este se bloquea y solo puede ser puesto en marcha de nuevo en el servidor de la misma escuela.

Este esquema se aplica en otros países, con distintas particularidades, desde India a Uruguay. En el caso uruguayo, el Plan Ceibal repartió 370.000 computadoras XO de color verde en las escuelas primarias, cubriendo la totalidad del alumnado y constituyéndose así en 2010 en el primer país en el mundo en brindar este servicio a ese nivel, con conexión a Internet.

Las computadoras son entregadas en forma permanente a cada escolar y estudiante, que las pueden llevar a sus casas. El Plan Ceibal ya comenzó a implementarse también en la enseñanza secundaria, con equipos más potentes, las XO 1.5 de color azul.

En cuanto al Programa Conectar Igualdad, de Argentina, las computadoras llegan a todas las aulas secundarias públicas del país, a las escuelas de educación especial y a los institutos de formación docente para incorporar el recurso desde el inicio de su preparación.

El piso tecnológico en cada institución, con el servidor, el cableado y la conectividad a Internet, corre por cuenta del Ministerio de Planificación Federal, mientras que un referente tecnológico en cada escuela atiende problemas técnicos.

Las «netbooks» se entregan en comodato al estudiante. Si egresa será suya. Ya se puede ver a algunos que las usan en la universidad. Muchos directores dicen que es un estímulo para graduarse en secundaria, pero ese fenómeno todavía no está estudiado.

Lo que sí se conoce es que el programa está provocando una revolución en las escuelas y en las familias. Para muchos es la primera computadora en entrar a la casa, y algunas veces también al barrio.

«La idea del plan es también alfabetizar a la familia, pero a los ‘chicos’ les cuesta compartirlas, es algo que tenemos que trabajar», explicó a IPS Graciela Sommerfeld, directora del Centro de Educación Polimodal Número 3 de Garupá, en la nororiental provincia de Misiones.

En esa escuela, donde alrededor de 75 por ciento de sus 350 estudiantes son pobres, hace un año que tienen las computadoras. «Al principio era un juguete nuevo, pero ahora es una herramienta de trabajo», aseguró la directora.

Sommerfeld contó que cuando estaban por llegar, la expectativa era enorme. «Había que verles la carita que tenían cuando las recibimos. Ese día vinieron también los padres, porque esta es una comunidad que colabora mucho con la escuela», narró.

Garupá está situada 1.000 kilómetros al norte de Buenos Aires y a 17 kilómetros de la capital provincial. Hay otras escuelas en el distrito, pero ahora muchos padres quieren anotar a sus hijos en «la 3», donde ya ven el programa funcionando.

En este caso, la conectividad aún no llegó. Pero el ordenador contiene tanto material de trabajo para usar sin conexión que profesoras y profesores, en esta primera etapa, dicen que lo prefieren así para evitar que la navegación distraiga.

«Los profesores nos cuentan que los adolescentes cambiaron, que ahora quieren tener la clase de matemática. Esta es una herramienta extraordinaria porque atrapa el interés de los alumnos», afirmó la directora.

La escuela creó un taller multimedia para que la clase pueda filmar escenas, editarlas y producir cortos con su ordenador. También están empezando a usarlos para estudiar música, «pero vamos despacio», aclaró.

La ejecución del programa es compleja, por las dimensiones del territorio y la diversidad social de Argentina, con 40 millones de habitantes y 2,8 millones de kilómetros cuadrados.

En la isla de Apipé, en la oriental provincia de Corrientes y a 800 kilómetros de Buenos Aires, en 2005 todavía no había servicio de electricidad a pesar de que estaba frente a la mega represa argentino-paraguaya de Yacyretá, sobre el río Paraná.

Ahora la isla, que es una reserva natural donde viven 2.500 personas, ya tiene electricidad, conectividad y computadoras para 400 adolescentes, a los que les tocó cursar allí el ciclo secundario.

La implementación requirió además de una enorme producción de contenidos, tanto técnicos como pedagógicos, generales y específicos para la didáctica de cada materia, además de los manuales para la dirección, el profesorado y supervisores.

«Estamos todos aprendiendo», confesó Zapata. «Algunas veces los ordenadores llegan antes de la conexión y otras es al revés y eso genera mucha ansiedad. Los directivos nos protestan porque creen que estamos discriminando, pero es que tenemos que llegar a 13.000 escuelas y a 3,7 millones de personas», indicó.

Sin embargo, dentro de los avatares de la ejecución del programa, también hay testimonios que motivan a seguir trabajando.

IPS habló con la directora de la Escuela Especial Número 505 de la localidad de General San Martín, a pocos kilómetros de Buenos Aires. La institución atiende a 42 alumnos sordos o hipoacúsicos y asiste a otros 42 que están en escuelas convencionales.

«Por error, a nosotros nos llegaron ordenadores para todos los niveles: el inicial, la primaria y el centro de formación integral, que es como nosotros denominamos al secundario», explicó Marcela Silvetti.

«Acá la incorporación fue excelente. Las netbooks tienen un escritorio de educación especial con actividades específicas para los chicos, pero además usamos todos los otros recursos que traen», aseguró.

«El equipo docente es muy comprometido y al mismo tiempo muy abierto a las innovaciones tecnológicas, así que hicieron capacitación técnica y ahora también la pedagógica para aprovechar al máximo esta oportunidad», afirmó la directora. (FIN/2011)

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