Foro Social Mundial: Violencia de género al banquillo
Memorias de este foro donde se trató el tema de la violencia de género, en 2006.
Mujeres afectadas por distintas formas de violencia y discriminación de género brindaron testimonio ante un tribunal mundial en medio del VI Foro Social Mundial (FSM), realizado en Caracas.
«Se trata de hacer visible lo que el sistema dominante del capital oculta», dijo Humberto Miranda, miembro del grupo coordinador de la Corte Internacional de Mujeres contra la violencia patriarcal del neoliberalismo, promovida por varias organizaciones. «Las estadísticas dicen que las mujeres son las más explotadas y pobres entre los pobres, pero la cultura occidental impone un patrón en el cual esa perspectiva de género permanece oculta», añadió el investigador cubano.
De ahí que entre los objetivos de la Corte estuviera el de denunciar esa situación y «hacer visible lo invisible», además de desafiar el discurso oficial sobre los derechos humanos, que ignora el drama diario de millones de personas que carecen de lo elemental para vivir y desarrollarse.
Aunque las conclusiones del tribunal carecen de efecto legal, permitió conocer, mediante las historias de vida narradas por sus propias protagonistas, el impacto de problemas que van desde la exclusión social hasta el terrorismo de Estado y otros abusos.
Entre las testigos figuraron la estadounidense Cindy Sheehan, cuyo hijo Casey murió en combate en Iraq, y la española Maribel Permuy, madre del periodista José Couso, abatido por un proyectil de Estados Unidos en Bagdad, mientras cumplía su misión profesional.
Por el podio pasaron también mujeres que viven con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH, causante del sida), inmigrantes en Estados Unidos, sindicalistas, activistas de derechos humanos y campesinas centroamericanas, así como sobrevivientes del conflicto armado en Colombia y de las ex dictaduras del Cono Sur latinoamericano.
La agenda de trabajo incluyó, además, un testimonio analítico sobre el feminicidio, forma extrema de violencia de género que se manifiesta con especial gravedad en países como México, Guatemala y España. Según fuentes parlamentarias, entre 2001 y 2005 se cometieron 1.942 asesinatos de mujeres en Guatemala y 625 en México en 2004, en tanto que en España unas 70 mujeres mueren víctimas de la violencia de género.
En la nación europea, esta forma de violencia se materializa básicamente en el ámbito privado, mientras en los otros dos casos se combinan también causas sociales, la acción del crimen organizado y la impunidad, según estudios mencionados durante una reunión celebrada a fines de 2005 en Madrid por congresistas de esos tres países.
La Corte Internacional de Mujeres contra la violencia patriarcal del neoliberalismo está incluida en el primer eje temático del FSM, sobre «Poder, política y luchas por la emancipación social».
«No puede haber un proyecto de emancipación que no tome en cuenta todos estos problemas», dijo Miranda, miembro del Grupo América Latina, Filosofía Social y Axiología del Instituto de Filosofía, adscrito al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba.
Entre las organizaciones que convocaron a este tribunal figuran, además, el taller Internacional Asian Women’s Human Rights Council, con sede en Túnez y encabezado por Corinne Kumar.
También la organización no gubernamental cubana Martin Luther King, Jr., la Red de intelectuales en defensa de la Humanidad, Encuentros hemisféricos de lucha contra el ALCA, Marcha mundial de mujeres y la Red latinoamericana mujeres transformando la economía, entre otras.
El FSM es una reunión anual de representantes de la sociedad civil de todo el mundo, cuya primera edición se celebró en 2001 en Porto Alegre, Brasil, como alternativa al Foro Económico Mundial de Davos, que desde 1971 reúne a numerosos empresarios y gobernantes en ese exclusivo centro turístico de Suiza.
En su sexta versión, el FSM abarcó tres ciudades de tres continentes diferentes, en Bamako, capital de Malí; en Caracas, capital de Venezuela; y Karachi, meridional ciudad de Pakistán e importante centro financiero en la costa del Mar de Arabia.
En Caracas estuvieron presentes unos 100.000 activistas sociales de diversas partes del mundo que participaron en casi 2.000 actividades, centradas en ejes temáticos, el primero de los cuales abarcó debates sobre Estado, partidos políticos y movimientos sociales, así como prácticas de resistencia frente a las formas de dominación y de violencia política.
El segundo eje, «Estrategias imperiales y resistencias de los pueblos», propició debates que van desde la expansión militar imperial hasta el terrorismo y el libre comercio, en tanto el tercero, «Recursos y derechos para la vida: alternativas al modelo civilizatorio depredador», contempló discusiones sobre privatización de recursos y el recalentamiento planetario, entre otros.
Un cuarto grupo de temas englobó «Diversidades, identidades y cosmovisiones en movimiento», es decir, de pueblos, nacionalidades indígenas y afrodescendientes, el diálogo entre religiones, las identidades de género y la diversidad sexual.
Problemas como la precarización del trabajo, la exclusión, la desigualdad y la pobreza se discutieron dentro del quinto eje temático, enunciado como «Trabajo, explotación y reproducción de la vida».
En tanto, el sexto y último: «Comunicación, culturas y educación: dinámicas y alternativas democratizadoras», incluyó discusiones sobre derecho a la comunicación para fortalecer la ciudadanía y la democracia participativa y resistencias a la mercantilización de la comunicación y a la concentración de la propiedad de los medios.
Tema actual
Según reportes de prensa, el cuestionamiento sobre la situación real de las personas LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) fue uno de los temas más polémicos en los talleres «Propuestas e iniciativas de lucha contra la homofobia» y «Diversidad sexual e inclusión sexual en Cuba». Al respecto, no pocos participantes expresaron preocupación por la discriminación vivida por gays y lesbianas en Cuba, incluso con el respaldo del gobierno, indicaron algunos reportes.
La cubana Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), que promueve la incorporación social de estas personas, reconoció que una de las debilidades del gobierno de la isla en el pasado había sido precisamente su forma de abordar el tema. La sexóloga atribuyó esa conducta a «vacío en el pensamiento marxista».
Para Castro, en Cuba se vive un proceso en constante evolución. Como parte de ese avance, explicó que el CENESEX, una dependencia del gobierno, coordina el Programa Nacional de Diversidad Sexual con diversos organismos del gobierno e instituciones no gubernamentales. El objetivo del proyecto es socializar información actualizada y científica sobre el tema, de manera que puedan ser eliminados los tabúes y prejuicios que aún subsisten, a pesar del trabajo sistemático a favor de la igualdad social.
Según refirió, en el Programa Nacional de Diversidad Sexual se considera que la transexualidad «es un importante problema social y de salud y, por tanto, debe ser respaldado por las leyes y las políticas nacionales».
En la isla se implementaron algunas iniciativas legales con el fin de lograr una mejor integración y respeto hacia las y los transexuales. Entre ellas se encuentra la aprobación, en 1997, del cambio de nombre y foto en los documentos de identidad de 13 personas transexuales. Estos cambios sólo modificaron el nombre en sus certificados de nacimiento, pero no el sexo.
En 2004 se amplió la composición del CENESEX para incluir a especialistas de diversas áreas que coordinaran el desarrollo de una estrategia nacional para el estudio, atención y tratamiento de personas con trastornos de la identidad de género. El centro trabaja también en el desarrollo de un modelo de atención integral para estas personas, de acuerdo con las normas internacionales y las realidades de Cuba.
Actualmente impulsa una propuesta legislativa para el reconocimiento de la identidad de género de las personas transexuales y para que ello se exprese en sus documentos de identidad, independientemente de si se ha sometido a una cirugía de reasignación de sexo o no. Según explicó Castro, «el apoyo del Partido Comunista de Cuba, en sus más altos niveles, ha facilitado el proceso de presentación y discusión actual de esta estrategia ante las entidades involucradas. Y hemos apreciado un consenso general acerca de la necesidad de abordar esta realidad y de trabajar para visibilizar sus contradicciones.»
Una de las cuestiones que más llama la atención sobre este tema es que ha sido discutido en el parlamento y en foros internacionales, pero no ha sido tratado dentro de la isla, donde existe un gran desconocimiento al respecto, así como un repudio dentro de la todavía muy machista sociedad cubana de inicios del siglo XXI.
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