Peligros que atentan contra la flora cubana

Las especies vegetales amenazadas representan el 14 por ciento del total existente en la isla caribeña.

Jorge Luis Baños - IPS

Organizaciones como la Sociedad Cubana de Botánica incluyen en su misión la protección de la flora autóctona de la isla caribeña.

La Habana, 16 oct.- Las especies de la flora cubana que se encuentran en peligro ascendieron a unas 413 al finalizar el 2011, una cifra mayor a las 405 registradas en 2008, según los últimos datos publicados por la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información.

Fuentes especializadas consideran que la isla caribeña posee una de las vegetaciones insulares más amenazadas del mundo, pues las catalogadas con este ítem representan el 14 por ciento del total existente en el país y más del 27 por ciento de las endémicas.

La destrucción o deterioro de hábitats, la actividad humana, plagas invasoras, la deforestación, el cambio climático y la erosión de los suelos, constituyen los principales factores que dañan la flora cubana, según reportes del Convenio de Diversidad Biológica entre Cuba y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Estos problemas inciden negativamente en importantes reservorios naturales como el macizo montañoso de la Sierra Maestra, en el oriente del país, señalan investigadores de la Estación Experimental Forestal Guisa, en Guantánamo, a 929 kilómetros al sureste de La Habana. No obstante, acotan que este ecosistema posee condiciones propicias para el desarrollo de especies en riesgo.

La Lista Roja de la Flora Vascular Cubana, compendio que reúne los ejemplares en riesgos, incluye variedades propias de la región como el Sabicú de la Maestra, ubicada en el grupo de aquellas “en peligro crítico”; el Marañón de la Sierra Alta, “en peligro de extinción” o el Marañón de la Sierra Baja, categorizado como “casi amenazada”.

En los cerros calizos costeros de reserva de la biosfera en Baconao, en Santiago de Cuba, a 847 kilómetros al sureste de la capital, la tala indiscriminada para elaborar carbón de leña, la actividad turística, el vertimiento de residuales, entre otras acciones humanas, afectan a la vegetación, indica la revista Floresta Veracruzana.

La mayoría de los árboles maderables que crecen en la zona están clasificados con algún tipo de riesgo o amenaza, revela la publicación. Por ello, existen programas que los identifican como objetos de conservación y trazan acciones para disminuir las consecuencias desfavorables.

Mientras, en las Sierras del Rosario y de los Órganos, y el Pan de Guajaibón, en el occidente de la isla, se conserva una gran diversidad de formaciones vegetales y un alto nivel de endemismo.

Estudios como los del botánico cubano Víctor Ramón Fuentes, alertan sobre la situación de las plantas medicinales. Según el experto, del total de estas especies en Cuba, alrededor del 1,37 por ciento presenta alguna categoría de amenaza.

El valor estético de muchas especies, la sobreexplotación de ejemplares de interés económico y las modificaciones ambientales que deterioran o destruyen los hábitats, atentan contra la conservación de plantas medicinales endémicas del país, destaca Fuentes.

Asimismo, el también profesor de la Universidad de La Habana plantea que sólo en el 20 por ciento del total de la flora cubana se ha identificado el grado de peligro. Por esa razón, es probable que la cifra aumente en el futuro, indicó. (2012)

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