Vulnerable municipio habanero se prepara ante el cambio climático

Se trata de Centro Habana, donde un proyecto busca elevar la percepción de riesgo de la población.

El municipio capitalino de Centro Habana, cercano al litoral costero, es susceptible a fuertes penetraciones del mar. Así se observa en la imagen, tomada en septiembre de 2017, cuando el huracán Irma azotó la isla caribeña.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 1 oct.- En el municipio de Centro Habana, uno de los más densamente poblados de Cuba y vulnerable por factores sociales y ambientales, un proyecto del Grupo de Trabajo Estatal Bahía de La Habana (GTE-BH) enseña a la población a enfrentar el cambio climático.

“Es esencial lograr la articulación entre los diferentes actores sociales del territorio y otros fuera de él, que trabajan el tema ambiental enfocado a la adaptación y mitigación de los impactos asociados al cambio climático, para implementar la tarea número 10 de la Tarea Vida”, dijo Yohana Socarrás, directora de Educación Ambiental del GTE-BH.

Iniciada primero en el vecino municipio de La Habana Vieja, la iniciativa contribuye con el Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático, conocido como Tarea Vida, que prioriza a 73 de los 168 municipios cubanos sobre una base científica multidisciplinaria.

 

Tarea Vida

Aprobada por el Consejo de Ministros el 25 de abril de 2017, el plan constituye una prioridad para la política ambientalista del país y contempla cinco acciones estratégicas y once tareas dirigidas a contrarrestar las afectaciones en las zonas vulnerables.

Entre los criterios para identificar las prioridades, se encuentran preservar la vida de las personas (población amenazada), seguridad física y alimentaria y desarrollo del turismo.

 

Ese acápite orienta las medidas y acciones a realizar para elevar la percepción del riesgo, el nivel de conocimiento y el grado de participación de toda la población en el enfrentamiento al cambio climático y una cultura que fomente el ahorro de agua.

El trabajo apenas iniciado en Centro Habana persigue la integración en la búsqueda de la información existente en el territorio, estudios e investigaciones asociados al tema, la elaboración por parte de las instituciones del plan interinstitucional para la implementación de la Tarea Vida y establecer alianzas para llevarla adelante.

“La bahía de La Habana es una de las zonas priorizadas dentro del plan”, apuntó Socarrás.

Capacitar y replicar

Centro Habana, con 135.155 habitantes, tiene como frontera norte el litoral habanero y es susceptible a fuertes penetraciones costeras.

El primer paso del proyecto consistió en realizar un taller, el 20 de septiembre, con todos aquellos que de una forma u otra podrían tributar a llevar los conocimientos científicos acerca del problema a las comunidades, como líderes barriales, autoridades locales y centros de los diferentes sectores de la sociedad.

Esta iniciativa pretende llegar de manera directa a 740 estudiantes de 37 escuelas, 37 directores de escuelas, 100 integrantes de los cinco Grupos Gestores Comunitarios Ambientales y cinco líderes formales de la comunidad, los cuales replicarían al resto de la población.

Para Silvia Pell, presidenta de la Sección de Medio Ambiente de la no gubernamental Sociedad Económica de Amigos del País, resulta imprescindible implicar a todas las entidades del territorio para que la población tenga una mejor percepción de riesgo, que es el objetivo final.

Por su parte, Darién García, en representación del sector privado, propuso “trabajar de conjunto con las autoridades”. “En nuestra cooperativa de construcción pudiéramos colaborar con la limpieza y que lo que hagamos no contamine”, amplió.

Paso a paso

Entre los 10 municipios que integran la cuenca de la rada habanera, el grupo focaliza, en primer lugar, a los municipios costeros de Regla, Centro Habana, La Habana Vieja y La Habana del Este.

En el proceso iniciado en 2017, en La Habana Vieja, en el que intervino un amplio espectro de instituciones, se capacitó en cambio climático y peligros, vulnerabilidades y riesgos, a directores y profesores de todas las escuelas, grupos gestores comunitarios ambientales; directivos de las empresas, coordinadores ambientales y grupos de personas con discapacidad, destacó Socarrás.

Igualmente, en la parte más antigua de la ciudad, se realizaron cursos sobre percepción de riesgo, buenas prácticas, mediación y concertación para la solución de conflictos, equidad de género, resiliencia y cambio climático, entre otros temas.

Si el estudio de percepción de riesgo inicial en la población de la Habana Vieja arrojó una percepción media-baja, el realizado al final de la experiencia reveló un conocimiento de medio a alto, “lo cual demuestra la efectividad de las acciones de capacitación realizadas”.

El proceso apenas iniciado en Centro Habana seguirá similar patrón, pero perfeccionado tras la experiencia de La Habana Vieja, “con la evaluación y sistematización del proceso y la extracción de las lecciones aprendidas, que permitiría luego extenderlo y generalizarlo al resto de los municipios de la cuenca de la bahía”, dijo Socarrás. (2019)

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