2000: El año de Elián

Resumen político anual

La batalla popular por el regreso del niño Elián González se convirtió en un puente que unió a cubanos y estadounidenses más allá de diferencias políticas.

Foto: Archivo IPS Cuba

El reclamo del niño náufrago Elián González, retenido durante siete meses en Estados Unidos contra la voluntad de su padre, cambió el ritmo de la vida en Cuba, la isla socialista del Caribe donde para algunos el surrealismo se adueña cada vez más de la cotidianidad.

En escasos doce meses, la población cubana ha vivido cientos de manifestaciones o tribunas abiertas, marchas y mesas redondas informativas, muchas veces con la asistencia del propio presidente Fidel Castro, para demandar el regreso de Elián, protestar contra una condena a este país por violar los derechos humanos y exigir cambios de todo tipo en la “política hostil” de los Estados Unidos contra Cuba.

El derecho de Juan Miguel González a recuperar a su hijo recibió el apoyo mayoritario de los cubanos y de un alto número de estadounidenses y dio al gobierno de Castro la oportunidad de convocar a la población en una batalla política alrededor de una causa común, algo que no pasaba hacía bastante tiempo.

La campaña, a la cual se destinaron no pocos recursos de la nación, intentó recuperar el sentido de una Cuba unida contra el enemigo del Norte y de alto fervor revolucionario, aunque en la práctica esa imagen tenga más valor en el exterior que en el país mismo.

Dentro de la isla, no es poco el número de personas que, a pesar de asistir a marchas y tribunas abiertas, piensa que la campaña por el retorno de Elián podía haberse restringido al terreno legal y, mucho más allá, que con el niño en casa no tiene sentido mantener a los habitantes de la isla en una batalla que promete no terminar nunca y, que más bien, parece intentar una vuelta nostálgica al espíritu que dominó la vida en los mejores momentos que siguieron al triunfo revolucionario de 1959 y que, por más que se pretenda, no puede regresar.

El discurso de barricada viene acompañado, además, de un reposicionamiento de los sectores políticos más ortodoxos, hecho que mantiene en vilo a artistas, representantes de la intelectualidad y del mundo académico, que ven peligrar el espacio conquistado en los últimos años a favor de un pensamiento que no tuviera que ser, precisamente, una copia de la línea oficial.

En este contexto se teme, además, una vuelta a los momentos más duros de los años 70 u 80, que en la práctica podría significar más limitaciones a las oportunidades de viajes al exterior, cuestionamientos a las publicaciones no controladas sobre todo de los economistas e incertidumbre para aquellos que obtienen altos ingresos por su trabajo intelectual.

Paradójicamente, esta inseguridad en medios intelectuales coincide con una intensa campaña oficial por la “masificación de la cultura” que ha incluido giras de artistas y exposiciones de artes plásticas por todo el país, conciertos gigantes y, entre lo más novedoso, la promoción de la “universidad para todos”, con la transmisión de diversos cursos por la televisión cubana.

Como parte de este empeño, el presidente Castro, quien hasta ahora raramente asistía a algún espectáculo cultural, se presentó en las inauguraciones del Festival de Ballet de La Habana y del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano y develó, junto al trovador Silvio Rodríguez, una estatua a John Lennon.

Para las autoridades, el año 2000 ha sido uno de los más importantes en las últimas cuatro décadas. La Revolución cubana entra victoriosa, firme y segura al nuevo milenio, aseguró la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento) en un documento publicado el 26 de diciembre para felicitar a la población por el fin de año.

“Podemos apreciar la obra material y espiritual que en este año 2000 nos permitió llevar a alturas insospechadas la capacidad de lucha y resistencia de nuestro pueblo, su cultura política, su unidad y conciencia patriótica”, afirma el texto y añade que “la batalla de ideas, la formación y profundización de la más sólida conciencia revolucionaria el esfuerzo por alcanzar los más elevados conocimientos y la más amplia e integral cultura en nuestra Patria no se detendrán ni un instante”.

Por su parte, Castro aseguró por esos mismos días que la Revolución cubana es el acontecimiento más grande de la mitad del siglo que termina y que este proceso ya no habrá quien lo destruya ni con las armas, ni con las campañas, ni con las ideas.

Un mes antes, durante un discurso para clausurar un encuentro de solidaridad, el mandatario afirmó que su país está buscando un socialismo “más eficiente’’ tras superar el colapso del bloque socialista, el endurecimiento del bloqueo y una década de crisis económica. “Las ilusiones de los enemigos se fueron para el piso’’, dijo refiriéndose a aquellos que apostaron por el fin del socialismo cubano.

Ya en enero, disidentes cubanos consideraban que las autoridades habían utilizado el caso de Elián como instrumento político para crear una opinión pública a su favor. Según declaraciones al periódico El Nuevo Herald, de Miami, Raúl Rivero, presidente de Cuba Press y conocido opositor residente en la isla, “el resultado de este tema (para los disidentes) es que hemos perdido todo lo que se había ganado hasta mediados de noviembre, que era mucho. Esto ha sido una ganancia neta para el gobierno”.

En una encuesta realizada por Rivero entre los miembros más reconocidos de la disidencia, sólo dos no estuvieron de acuerdo con el regreso de Elián a su padre. “El nacionalismo es algo muy delicado y se considera que Elián es un hijo de la patria que está retenido…A las manifestaciones han ido artistas, escritores, había gente llorando genuinamente, y se ha desatado un clima de nacionalismo exacerbado, inclusive por parte de gente inteligente», opinó Rivero.

El caso Elián acaparó durante meses la atención mundial y puso punto final a los días de gloria vividos por la oposición ilegal en Cuba a raíz de la IX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, realizada en noviembre de 1999 en La Habana, y durante la cual varios presidentes y cancilleres recibieron a los disidentes más conocidos y demandaron cambios políticos a Castro.

El caso Elián

Elián estaba a punto de cumplir los 5 años el día en que su madre, Elizabeth Brotons, decidió tomarlo consigo a bordo de una lancha rápida, donde viajaban otras 11 personas, para llevarlo a Estados Unidos. Como en tantas otras ocasiones, atravesar los 190 kilómetros que separan la isla de Cuba del sur del estado de Florida no fue fácil. A los desperfectos técnicos del motor de la lancha se sumó la inclemencia del mar y la madrugada del 25 de noviembre del pasado año Elián se vio solo en medio de la noche, flotando sobre un neumático.

El niño no contó si vio cómo su madre se perdía entre las olas. Sus recuerdos de aquel día, al menos los que han trascendido, se limitan a una manada de delfines que lo habrían rodeado para salvarlo de los tiburones que lo acechaban. Sobreviviente de la tragedia, junto a una pareja, Elián fue salvado por unos pescadores y tras un examen médico, fue entregado en custodia a sus tíos abuelos de Miami, quienes rechazaron devolverlo a su padre en Cuba alegando razones políticas.

Quizás la gran diferencia con otros miles de casos de cubanos que han atravesado el Estrecho de la Florida de forma ilegal en la última década, la puso Juan Miguel González quien decidió librar la batalla por recobrar a su hijo y vivir ambos en Cuba. Al parecer, según se ha dicho, González no quiso aceptar millones, ni propuestas ventajosas de sus familiares de Miami para que optara por el exilio, y se ganó la confianza de Castro que decidió poner todo su empeño en la campaña legal y política por el retorno de Elián.

En Estados Unidos, congresistas de origen cubano y representantes de las organizaciones más radicalmente anticastristas, convirtieron al niño en un símbolo de su cruzada política, intentaron conquistarlo con montañas de juguetes imposibles de tener en Cuba, lo abrazaron en la bandera americana y hasta se impulsaron gestiones para que el Congreso le otorgara la ciudadanía americana, aunque éste por su edad no estaba en condiciones de pedirla.

Marysleisis González, la prima que asumió el papel de protectora del pequeño y que, según la familia de Elián en Cuba, una vez regresado el pequeño no se ha vuelto a comunicar con él, reiteró una y otra vez a los medios de prensa que Elizabeth Brotons había muerto por llevar a su hijo a la tierra de la libertad y que devolver el niño a Cuba sería traicionar el sacrificio de su madre.

Los padres de cientos de niños estadounidenses que han sido secuestrados por alguno de sus progenitores y llevados a otros países intentaron usar el caso Elián para obtener el apoyo de Washington en sus demandas. Algo similar trataron de hacer, sin éxito hasta ahora, unos 200 exiliados cubanos que aseguraron que el gobierno de Castro impide la salida de sus cónyuges e hijos de la isla.

Mientras tanto, en Cuba el gobierno se colocó junto a la demanda legal del padre e impulsó una campaña política que incluyó desfiles de cientos de miles de personas frente a la sede diplomática de los Estados Unidos, concentraciones multitudinarias y mesas redondas televisivas para “mantener informada a la población”.

La ofensiva se extendió a otros países, ganó el apoyo de religiosos y políticos estadounidenses y tuvo entre sus capítulos más importantes una visita del canciller Felipe Pérez Roque al Vaticano y la denuncia del caso ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra.

La tenaz batalla legal en torno a Elián entre su padre y su tío abuelo Lázaro González por unos largos siete meses estuvo plagada de incertidumbres, demandas y contrademandas en los tribunales, expulsión de un diplomático cubano y hasta el uso de la fuerza para arrebatarle el niño a los parientes de Miami, algo que según La Habana tenía que haberse hecho desde el primer momento en que los familiares se negaron a entregar el pequeño a su padre.

Según una encuesta dada a conocer tres días después de que el INS le entregara Elián a González la mayoría de los norteamericanos apoyaban el regreso a Cuba del menor. De acuerdo con el sondeo, realizado por la firma especializada Gallup y la cadena televisiva CNN, el 63 por ciento de los interrogados expresó su criterio de que padre e hijo debían retornar a su patria.

El análisis reveló que 60 por ciento de los encuestados estaba de acuerdo con el rescate del niño que llevaron a cabo en Miami el sábado 22 agentes federales, mientras 35 por ciento no lo aprobó. Según la encuesta, 62 por ciento de los interrogados opinaban que los parientes lejanos que mantenían retenido al menor en Miami nunca habrían entregado fácilmente a Elián ante agentes desarmados. Así mismo, el 57 por ciento de las personas dijo que el gobierno estadounidense debió actuar antes para reunir al pequeño con su padre.

Al final, la historia terminó satisfactoriamente para los González de Cuba, así como para La Habana y Washington, que coincidieron por primera vez en mucho tiempo en el objetivo común de reunificar una familia. “Fue una victoria compartida” [….] una “tregua por 24 horas”, dijo el presidente Castro tras el retorno del niño a la isla el 28 de junio pasado y reconoció que Clinton había actuado “con altura”.

En un gesto sin precedentes en el conflicto que separa a ambos países desde 1959, el presidente de Estados Unidos, William Clinton, la secretaria de Justicia, Janet Reno, y las autoridades del Instituto de Naturalización e Inmigración (INS) marcaron distancia con los grupos más influyentes del exilio cubano, coincidieron con la posición oficial del gobierno de Castro y defendieron el derecho del padre a decidir por su hijo y, por ende, a llevarlo de regreso a Cuba si era su deseo.

Sin embargo, superado el caso, La Habana retomó su ofensiva contra la política de Estados Unidos hacia la isla y, ya a finales de año, el propio Clinton atribuyó a su decisión sobre Elián la pérdida en las elecciones del candidato demócrata, Albert Gore.

Esta fue una victoria para el padre de Elián y el imperio de la ley, no para Fidel”, señaló Robert Pastor, un ex asesor latinoamericano del presidente Jimmy Carter.

Por su parte, el activista de derechos humanos, Elizardo Sánchez, aseguró tras el retorno de Elián que percibía “un gran sentido de triunfo dentro de los círculos gubernamentales”. “Parece que Fidel está liderando una versión tropical de la Revolución Cultural China”, añadió en una comparación entre la política impulsada por Mao Zedong en el país asiático y la campaña ideológico-cultural emprendida por Castro.

Analistas de uno y otro lado del Estrecho de la Florida coinciden en señalar que los grandes derrotados fueron los González de Miami, el influyente grupo de presión cubano-estadounidense en el Congreso del país norteamericano y los exiliados aglutinados en la Fundación Nacional Cubanoamericana, que habían apostado hasta la camisa por impedir la repatriación de Elián.

Para Antonio Aja, subdirector del Centro de Estudios de Migraciones Internacionales de la Universidad de La Habana, la “extrema derecha del sur de Florida no se percató que tenía la batalla perdida desde el principio”. Ese sector jugó una carta que iba en contra de la familia, uno de los elementos “sacrosantos” de la sociedad estadounidense, explicó.

En Estados Unidos, residen más de un millón de personas de origen cubano, sumados exiliados y descendientes. Según Aja después del caso Elián, que “dejó mal parado el pensamiento intransigente hacia Cuba”, se percibe en esa comunidad una presencia cada vez más importante de tendencias proclives al acercamiento con la isla de régimen socialista.

Sin embargo, el experto advirtió que, “en particular, el sur de Florida” es un enclave donde los “sectores de derecha” de la comunidad cubana tienen dominio económico y sobre los medios de comunicación. “Mientras esa situación se mantenga no podemos pensar en una modificación sustantiva en la actitud hacia Cuba”, explicó.

La cobertura de los medios del caso Elián contribuyó, posiblemente sin proponérselo, a cambiar en la sociedad estadounidense la imagen de Cuba, satanizada durante años por el exilio adverso al gobierno de Castro.

La Habana, a su vez, tuvo buen cuidado de reconocer el apoyo del pueblo estadounidense en esta oportunidad. “Fueron siete meses en los cuales se habló mucho sobre un mismo tema, que incorporó y llevó a opinar desde distintos ángulos a la sociedad estadounidense. Creo que tuvo un efecto devastador sobre los enemigos de Cuba en ese país”, dijo a IPS el presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón.

En opinión de Alarcón, principal negociador con Washington en asuntos migratorios, esa repercusión del caso no partió de cero, sino que cayó en un terreno abonado por el creciente cuestionamiento a la política de bloqueo hacia Cuba, en vigor desde los años 60.

“Esto marca un punto de inflexión”, dijo Wayne Smith, ex jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba que postula el alivio del embargo. “Creo que los anticastristas se alejaron de la opinión pública estadounidense de un modo sin precedentes, lo cual abre el camino a una discusión más delicada sobre el futuro de las relaciones cubano-estadounidenses”, explicó.

Cuba-EE.UU.: ni tan lejos, ni tan cerca

Las esperanzas de sectores empresariales en Estados Unidos que apostaron por lograr este año una flexibilización a las ventas de alimentos y medicinas a Cuba, e incluso la autorización para realizar turismo en la mayor de las islas del Caribe, se vio totalmente frustrada a finales de octubre con una ley, promulgada por el presidente Bill Clinton, como parte del proyecto de asignaciones agrícolas para 2001.

La nueva legislación permite la venta de alimentos y medicinas a Cuba, pero éstas deben realizarse “al contado”, o sea excluyen la obtención de financiamiento en Estados Unidos para las transacciones y limita el mercado de los productores estadounidenses.

La medida se tomó en medio de una tendencia al aumento de los viajes a la isla de empresarios estadounidenses, sobre todo del sector agrícola, muy interesados en explorar posibilidades de comercio con la isla, el ascenso a cifras sin precedentes de los turistas estadounidenses que llegan a Cuba de forma ilegal viajando por terceros países, las perspectivas de ferias comerciales luego de una primera del sector médico-farmacéutica realizada en enero del 2000 y las presiones sobre el gobierno de Estados Unidos por grupos de sectores empresariales para que se levanten las restricciones a la isla en la esfera de las transacciones bancarias.

Cuba reaccionó de inmediato a la nueva legislación. “No se trata de una flexibilización del bloqueo sino de un reforzamiento del mismo’’, dijo en entrevista telefónica con la televisión cubana Fernando Remírez de Estenoz, jefe de la Oficina de Intereses cubana en Washington. En tanto, Clinton, opinó que la iniciativa podría parecer ‘’como si fuera una suavización [del embargo], pero realmente no hace mucho’’ al impedir el uso de créditos estadounidenses para financiar las ventas.

La Cancillería cubana, por su parte, advirtió el 5 de noviembre que Cuba no realizará ninguna transacción con Estados Unidos, aunque el Congreso excluya del embargo los alimentos y los medicamentos, y sólo lo hará si Washington levanta todas las sanciones que le impone desde 1961.

Además de anularse a sí misma por negar el acceso a todo tipo de financiamiento, público o privado, la enmienda convirtió en ley las restricciones ya existentes para que los ciudadanos estadounidenses viajen a Cuba y pasó el poder de decisión sobre esos viajes de las manos de la Casa Blanca a las del Congreso.

La Habana rechazó también en palabras y en acciones la aprobación por el Senado de una ley que permitió compensar económicamente a los estadounidenses víctimas del terrorismo utilizando los fondos que los países ‘’terroristas’’ tienen congelados en bancos estadounidenses.

La Ley de Protección a las Víctimas del Contrabando Humano permitirá usar 90 millones de dólares de los fondos cubanos congelados en Estados Unidos para compensar a los familiares de tres pilotos derribados por fuerzas aéreas cubanas en febrero de 1996, en cumplimiento de un fallo del juez federal James Lawrence King, que hace tres años otorgó a los demandantes $187 millones en daños compensatorios y punitivos.

Los fondos para la compensación serán tomados de una cuenta congelada por concepto de servicios telefónicos entre 1969 y 1992 que el estado cubano tiene en el Chasse Manhattan Bank de Nueva York, según reportes de prensa.

La legislación, aprobada por 95 votos a favor y ninguna en contra, fue considerada en la isla como ‘’esencialmente agresiva’’ y dio pie a la firma por el presidente Castro del decreto ley 213 que estableció un impuesto equivalente al 10 por ciento de la tarifa básica por minuto, aplicada en Cuba para las llamadas hacia los Estados Unidos, a las llamadas directas o por terceros países.

La legislación advertía que de no realizarse el pago correspondiente, la isla se reservaría el derecho de suspender totalmente las comunicaciones telefónicas entre ambos países, decisión que fue finalmente tomada el 15 de diciembre, aunque para finales de año aún se mantenían las comunicaciones por terceros países.

Ofensiva contra el embargo: La ofensiva cubana contra el embargo de los Estados Unidos cobró fuerza este año tanto hacia adentro como hacia afuera del país. Más allá de las manifestaciones que se repitieron durante todo el año y de forma alterna en casi todas las principales localidades del país, el Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana concluyó el 11 de marzo la fase de práctica de pruebas de la demanda por 121.000 millones de dólares, interpuesta por organizaciones sociales cubanas contra Estados Unidos, por los daños económicos ocasionados a la isla en los últimos 40 años, y durante la cual, se presentaron más de 33 dictámenes periciales y testimonios de 113 personas.

Durante el proceso se aseguró que el bloqueo y las agresiones estadounidenses tuvieron el efecto de retrasar como mínimo 15 años el desarrollo de Cuba. Por concepto del embargo propiamente, las pérdidas calculadas hasta entonces ascendían a 67.093,2 millones de dólares, en tanto las agresiones habían costado a los cubanos 54.000 millones, que incluían los recursos destinados para mantener la seguridad, la capacidad y el orden interior del país.

El texto de la demanda relató acciones subversivas, terroristas y de sabotaje, guerras biológicas, fomento de bandas armadas, amenaza de exterminio nuclear, e incluso, la agresión directa de un ejército mercenario.

También reflejó el trabajo realizado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y Estados Unidos, en alianza con los sucesivos gobiernos norteamericanos, la ultraderecha de ese país y los exiliados anticastristas, fundamentalmente de Miami, para llevar adelante planes que, según el texto, han buscado subvertir al país.

Estudios especializados presentados ante el tribunal aseguraron que los más de 11 millones de habitantes son las principales víctimas del bloqueo de Estados Unidos, y no el gobierno de Fidel Castro como se pretende con esa política.

De acuerdo con especialistas de la empresa estatal cubana ALIMPORT las sanciones de Washington estarían detrás de la escasez de leche, pan y de otros alimentos, sobre todo después de que la isla perdió sus socios del antiguo campo socialista. La Habana asegura que las dificultades para encontrar mercados donde comprar alimentos aumentaron la pasada década con la entrada en vigor en Estados Unidos de la ley Torricelli en 1992 y de la Helms-Burton en 1996.

La reclamación sucedió a otra similar presentada en mayo de 1999 por las mismas organizaciones de masas, pero que en esa ocasión encausó al gobierno estadounidense por el financiamiento y participación en acciones criminales (sabotajes, invasiones, agresiones) contra la isla que provocaron la muerte a tres mil 478 personas y dejaron dos mil 99 incapacitados.

El proceso concluyó con la condena al demandado al pago equivalente a 181.100 millones de dólares y el resarcimiento público por el daño moral a las víctimas.

Estados Unidos, en tanto, logró que sólo Israel e Islas Marshall le acompañasen en su voto contrario a la resolución presentada por Cuba ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas para exigir el cese del bloqueo.

El texto, presentado el 9 de noviembre por el canciller cubano Felipe Pérez Roque, fue aprobado por 167 votos y las abstenciones de El Salvador, Nicaragua, Letonia y Marruecos. El gobierno de Castro celebró la votación como una “victoria aplastante’’ y comentó que Washington “volvió a quedar prácticamente solo ante la repulsa internacional a su obstinada política de agredir y cercar” a Cuba.

En el debate participaron representantes de 31 países cuyos pronunciamientos reafirmaron “la orfandad de la política anticubana de Washington’’, apuntó el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba.

Esta fue la novena vez consecutiva que la Asamblea General de la ONU exige al gobierno estadounidense el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba. La primera resolución de condena al bloqueo presentada ante la ONU en 1992 fue aprobada por 59 votos y el apoyo fue creciendo hasta superar los 100 votos en 1994 y alcanzar 158 el año pasado.

Este año, también los gobernantes iberoamericanos se pronunciaron contra el embargo. La Declaración de Panamá, suscrita al finalizar la X Cumbre Iberoamericana, instó a Estados Unidos a poner fin a la Helms-Burton y rechazó “enérgicamente toda aplicación extraterritorial de leyes nacionales o medidas unilaterales que contravengan el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas’’.

Esta fue la tercera ocasión en que la comunidad iberoamericana plantea la necesidad de abolir la ley Helms-Burton, que fue rechazada en la Octava Cumbre, con sede en Isla Margarita, Venezuela (1997), luego en Oporto, Portugal (1998) y en la de La Habana, Cuba, el año pasado.

Por su parte, el gobierno de William Clinton, quien durante este año mantuvo suspendido el capítulo III de la Ley Helms-Burton, canceló los planes anunciados con anterioridad de participar en un amplio estudio federal sobre las sanciones a Cuba organizado por la Comisión de Comercio Internacional (ITC) de ese país.

Ningún representante de la administración asistió siquiera a las audiencias sobre la investigación que tomó 11 meses a sus autores y que, a solicitud del Congreso, debía haberse tenido en cuenta a la hora de discutir una posible flexibilización de las sanciones económicas a la isla.

La política de Washington: Según la jefa de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, Vicki Huddleston, la política de su país hacia Cuba está basada en los “ideales americanos” y tiene como objetivos principales promover y proteger la democracia y los derechos humanos, impulsar la adopción de una economía abierta y de un sistema de comunicaciones que permita el libre flujo de ideas e información y contener las amenazas globales a la vida humana y al ambiente provocadas por enfermedades, terrorismo, narcotráfico y el crimen internacional.

En este escenario, recibió un verdadero impulso durante este año la política impulsada por Clinton de los llamados “contactos pueblo a pueblo”. Prevista en la ley Torricelli como “el carril II”, una vía alternativa a las sanciones económicas para promover el derrumbe del sistema socialista cubano, esta vía, sin embargo, estaría destinada al fracaso si no existiera un interés real en medios académicos, religiosos, artísticos y cívicos en general de los Estados Unidos de conocer la isla y lo que se hace en ella, tan cercana geográficamente y tan lejana durante décadas.

Este año, la Universidad Estatal de San Diego, California, y la Universidad de La Habana acordaron la realización de un programa conjunto por más de un semestre.

En los primeros tres meses del año visitaron la isla unos 600 estudiantes estadounidenses que vinieron en viaje de estudios a bordo de un barco, un equipo de béisbol de Minnesota, una delegación de periodistas, el dramaturgo estadounidense Arthur Miller, en compañía del escritor William Styron, el editor Morton Janklow y su esposa Linda, la poetisa Rosa Styron, la fotógrafa Inge Morad, el ex subsecretario de Estado Bill Luers, Wendy Luers y Patricia Phelps de Cisneros.

También se sumaron el actor norteamericano Danny Glover, quien pretende crear un festival afro-cubano-estadounidense, así como varios congresistas y diversos grupos religiosos.

En marzo, un grupo de 112 profesores y expertos cubanos participó en Miami en una reunión de la Asociación de Estudios Latino Americanos (LASA, por sus siglas en inglés), patrocinado por la Florida International University (FIU). Según afirmó en su momento el diario The Miami Herald, se trató de “la mayor cantidad de representantes de organismos oficiales de Cuba que visita Miami desde que Fidel Castro asumió el poder hace 41 años”.

Entre otras instituciones estuvieron representadas la Universidad de La Habana, la Universidad Central de las Villas, la Universidad de Oriente, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, el Instituto de Historia de Cuba y el Centro de Estudios de la Economía Cubana.

Entre los objetivos del encuentro celebrado del 16 al 18 de marzo, se indicó que LASA busca “fortalecer los vínculos existentes entre sociólogos, politólogos, antropólogos (…) para poder desarrollar una mejor comprensión de la realidad cubana”.

En julio, los Comités Olímpicos de Cuba y de los Estados Unidos firmaron el sábado 8 en La Habana un acuerdo de cooperación, el primero en 40 años, con el objetivo de desarrollar el intercambio deportivo basado en el respeto mutuo. Ambas partes acordaron trabajar por el juego limpio, promover el entrenamiento conjunto, el intercambio de entrenadores, jueces, expertos y científicos, para participar en seminarios, cursos y consultas, así como la información mutua de publicaciones periódicas y permanentes.

En el segundo semestre del año, el Ballet de Nueva York participó en el Festival de Ballet de La Habana, unos 800 artistas, críticos y galeristas viajaron desde Estados Unidos para participar en la Bienal de Artes Plásticas de La Habana, el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano dedicó un espacio especial al cine independiente norteamericano y un seminario teórico a la cinematografía latina en Estados Unidos y, por último, 800 estudiantes y académicos llegaron a bordo de un crucero como parte de un programa de estudios de la Universidad de Pittsburg y fueron recibidos por el presidente Castro.

Durante todo el año, especialistas estadounidenses viajaron a la isla para participar en eventos científicos y artísticos sobre los más diversos temas, desde la literatura hasta la pediatría.

Sin embargo, el presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón, recibió una negativa de permiso para viajar desde Nueva York a Washington para cumplimentar una invitación de Diálogo Interamericano, un grupo de estudios políticos radicado en Washington que planeaba un desayuno de trabajo con la prensa y disertar sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, interrumpidas tras el triunfo de la Revolución de 1959, liderada por Castro.

Con anterioridad, en agosto de este mismo año, el gobierno estadounidense le había negado la entrada al país a Alarcón para que asistiera a la Conferencia Interparlamentaria celebrada en Nueva York.

Por otra parte, fondos por más de dos millones de dólares fueron aprobados en octubre por la Cámara de Representantes, para la Radio y TV Martí, cuyas emisiones son dirigidas hacia Cuba.

Según el proyecto de ley de asignaciones aprobado por la cámara baja para los Departamentos de Comercio, Justicia y Estado, el presupuesto de Radio y TV Martí pasarían a una cuenta independiente a la que sólo tendrán acceso ambos medios.

Los fondos ascienden a dos millones 098.000 dólares, indicó la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen, para quien, “esta victoria demuestra que la mayoría de mis colegas en el Congreso siguen comprometidos con la lucha por la libertad de Cuba y comprenden la importancia de la labor de estas emisoras”. Legisladores demócratas, como el congresista José Serrano, habían propuesto eliminar los fondos de Radio y TV Martí.

Acusación a Cuba por represión religiosa: Estados Unidos denunció el martes 5 de septiembre a Cuba, entre otros países por restringir la libertad de religión, uno de los fundamentos de la democracia. La secretaria de Estado, Madeleine Albright, presentó ese día en Nueva York el segundo informe sobre la manera en que 194 países tratan el derecho a la libertad religiosa, el cual fue remitido al Congreso norteamericano para que sea analizado.

El texto destaca que un porcentaje significativo de la población mundial no goza del derecho de libertad de religión, considerando a Irak y Afganistán entre los peores violadores del mismo, y señalando la represión existente en países comunistas como Cuba, China, Corea del Norte y Vietnam.

En el caso de Cuba, la crítica de Estados Unidos reafirma la negativa de las autoridades de la isla a abrir más espacios para la práctica y educación religiosas, uno de los pedidos del papa Juan Pablo II durante su visita al archipiélago en enero de 1998.

El informe anual surgió de una ley aprobada en Estados Unidos en 1998 luego de una prolongada y polémica campaña encabezada en su mayoría por legisladores de derecha preocupados por las denuncias de persecución contra cristianos en China, India y varios países musulmanes.

El informe clasifica a los gobiernos infractores en cinco categorías. Estas incluyen a los totalitarios y autoritarios que intentan controlar las creencias o prácticas religiosas y aquellos que estigmatizan ciertas religiones asociándolas con sectas peligrosas.

En la primera categoría, la de mayor represión a la libertad religiosa, se incluyen Afganistán, Birmania, China, Cuba, Laos, Corea del Norte y Vietnam. Cuba sigue controlando a las instituciones religiosas a través de la vigilancia, el espionaje y el acoso, a pesar de que se esperaba que mejorara la situación religiosa en el país después de la visita del papa Juan Pablo II hace dos años, agrega.

A pesar de los pesares, rondas migratorias: Cuba y Estados Unidos se sentaron otra vez a la mesa de negociaciones para revisar el cumplimiento de sus acuerdos en materia de migración, cuya letra se tambalea con cada cubano que intenta ingresar clandestinamente a territorio estadounidense.

Las reuniones permitieron “debates francos y muy positivos”, dijo el subsecretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de la Casa Blanca, William Brownfield, al definir las conversaciones mantenidas a inicios de diciembre en La Habana con Ricardo Alarcón, presidente del parlamento cubano.

Alarcón coincidió en que la segunda ronda, de las dos anuales programadas para revisar el cumplimiento de los convenios suscritos entre los dos países, transcurrió en un “ambiente respetuoso, que dio pie para el intercambio franco y serio” sobre los distintos problemas que gravitan sobre el tema.

Los acuerdos entre ambos países, firmados en 1994 y 1995, fueron concebidos para facilitar la emigración de cubanos hacia Estados Unidos de manera legal y ordenada. Sin embargo, el diálogo entre ambos funcionarios concluyó sin otra novedad que la de seguir encerrado en el círculo vicioso de acusaciones mutuas y demandas insatisfechas de uno y otro gobierno. Brownfield y Alarcón recibieron a la prensa por separado, al finalizar la reunión.

Los convenios no han logrado detener el trasiego de personas indocumentadas a través del estrecho de Florida, aún a riesgo de perder sus vidas. En la interpretación de las causas de ese fenómeno radica justamente una de las mayores contradicciones entre las dos naciones, que se acusan mutuamente de incentivar la emigración clandestina.

Washington sostiene que las autoridades cubanas imponen “barreras” migratorias que dificultan la salida legal. Entre otras, Brownfield mencionó las regulaciones para el personal médico y el alto costo (600 dólares) de los trámites de viaje, que además se cobran en dólares y no en moneda cubana.

Esas disposiciones, que fueron defendidas por Alarcón como normales y legítimas en cualquier país, pueden demorar hasta cinco años el permiso de salida de un médico. “Si dichas barreras no se levantan, el efecto será fomentar salidas no ordenadas ni seguras”, dijo Brownfield en las conversaciones.

En cambio, para el gobierno de Castro, la principal acusada es la llamada ley estadounidense de Ajuste Cubano, cuya modificación permitió conceder en forma automática la residencia a los inmigrantes cubanos al año de haber entrado a ese país, sin importar la manera como lo hayan hecho.

La Habana tilda habitualmente de “asesina” a esa legislación, a la que culpa de caldo de cultivo del tráfico de inmigrantes, negocio en el cual las tarifas alcanzan hasta 8.000 dólares por cada persona indocumentada que transporte.

Brownfield insistió en que esa legislación se aplica de la misma forma desde hace 29 años y continuará existiendo en tanto no sea cambiada por el Congreso. Tampoco hubo acuerdo en cuanto a la demanda estadounidense de abrir un cuarta lotería de visas, programa migratorio especial surgido tras los acuerdos, para asegurar el cumplimiento de los compromisos asumidos por Washington en esa materia.

Los acuerdos comprometen a Estados Unidos a conceder un mínimo de 20.000 visas anuales para inmigrantes cubanos y La Habana considera que no hace falta un nuevo sorteo para continuar cumpliendo con esa obligación. Desde 1995, 133.800 ciudadanos de la isla emigraron de manera legal, “sin tener que pagar a un criminal”, comentó Brownfield.

La cifra de interesados es muchísima mayor, si se tiene en cuenta el número de personas que hicieron llegar sus datos para probar suerte en el “bombo”, nombre con que popularmente se bautizó en la isla a la lotería de visados.

Según fuentes oficiales estadounidenses, en el primer sorteo se registraron 130.000 solicitudes, en el segundo (marzo de 1996), 438.000, mientras en el tercero, en junio de 1998, la cifra ascendió a 541.100.

Washington manifestó su deseo de ampliar el seguimiento de la situación de los indocumentados interceptados en alta mar y repatriados a Cuba, que dio seguridades de que nadie ha sido objeto de represalia por su intento de salir furtivamente del país.

No obstante el estancamiento en que parecen haber concluido las conversaciones, que se realizan de manera alterna en La Habana y Nueva York, ambas delegaciones defendieron la validez de los acuerdos.

El punto clave es que los dos gobiernos tienen el objetivo conjunto de tratar de producir una emigración desde Cuba hacia Estados Unidos ordenada, legal y segura, dijo el jefe de la delegación estadounidense.

Algunas cosas se han logrado”, dijo Alarcón, quien destacó que para miles de personas los acuerdos han representado “el reencuentro familiar” y la solución de un problema “vital” para quien deseaba emigrar.

Los contactos de Nueva York debieron realizarse en junio, pero se aplazaron hasta septiembre por el caso de Elián.

En los últimos meses del año las cifras de cubanos que llegaban ilegalmente a las costas de la Florida se consideraban bajas, pero se observaba un incremento entre los que tratan de entrar al país a través de la frontera terrestre con México y Canadá y con documentación falsa a través de los aeropuertos. Datos de la Patrulla Fronteriza, citados por El Nuevo Herald, indican que en diciembre arribaron por vía marítima 203 cubanos. Sin embargo, desde noviembre el Servicio Guardacostas no reportó ninguna intercepción en altamar.

Polémico apretón de manos: El apretón de manos entre los presidentes de Cuba y Estados Unidos, el primero que en 40 años tiene Fidel Castro con un mandatario estadounidense, suscitó diversas reacciones en La Habana y en EE.UU.

En una nota del 8 de septiembre titulada “El saludo a Clinton”, Castro narró que terminado el almuerzo que ofreció el secretario general de las Naciones Unidas, una vez que concluyó la sesión inaugural de la Cumbre del Milenio, se les indicó a todos los gobernantes marchar hacia un local para la foto oficial. “Marchábamos hacia dicho punto, casi de uno en uno, por un estrecho espacio que se abrió entre numerosas mesas. Apenas cuatro metros delante percibo a Clinton saludando a varios jefes de Estado que por allí cruzaban. Por cortesía el presidente iba dándole la mano a cada uno de ellos”, explicó.

“No podía yo salir corriendo para evitar pasar por aquel punto, él tampoco podía hacerlo. Habría sido vergonzosa cobardía de ambos. Proseguí detrás de los demás. En cuestión de dos minutos llegué al punto por donde debía pasar delante de él. Igual que los demás me detuve unos segundos, y con toda dignidad y cortesía le saludé, él hizo lo mismo, y seguí adelante” narró el líder cubano, para quien “habría sido extravagante y grosero hacer otra cosa”.

Este detalle, que duró menos de 20 segundos, se conoció rápidamente, y según Castro muchos órganos de prensa dieron cuenta del hecho en tono amable, mientras decenas de rumores corrieron de inmediato. “La mafia de Miami se puso histérica. Según ellos, el presidente había cometido un crimen. A tales extremos llega su fundamentalismo”, consideró el mandatario cubano, quien dijo sentirse satisfecho de su comportamiento “respetuoso y civilizado”.

Para el diario El Nuevo Herald, el “discreto y fugaz” apretón de manos con el presidente de Estados Unidos fue el éxito más notable que el gobernante cubano alcanzó en la Cumbre del Milenio. Conforme al rotativo, el encuentro “casual” de ambos presidentes fue confirmado por el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca P.J. Crowley.

“Cuando los dos hombres se preparaban para dejar el almuerzo, Castro se aproximó. Tuvieron un breve intercambio de palabras. No lo llamaría un encuentro sustancial”, señaló el portavoz. “Castro aprovechó la oportunidad del almuerzo para saludar al presidente (Clinton), pero eso no cambia las preocupaciones que tenemos acerca del régimen de Castro y el hecho de que no hay ningún movimiento hacia la democracia, como creemos que merece el pueblo cubano”, opinó Crowley.

También, una fuente de la ONU confirmó que Castro y Clinton se encontraron cerca uno del otro y “se produjo un saludo de mano y un intercambio de palabras”. Las cámaras de las Naciones Unidas, las únicas permitidas en el lugar, aparentemente no grabaron este primer encuentro verbal entre Castro y un presidente de los Estados Unidos en los últimos 40 años, indicó el periódico.

Sin embargo, Clinton dejó fuera a Castro de la recepción de gala que el mandatario estadounidense ofreció en el Museo Metropolitano de Arte a la mayoría de los más de 150 jefes de Estado y de gobierno que asistieron a la cumbre.

Futuro con Bush: Tras irse a la playa el día de las elecciones en los Estados Unidos y de afirmar que los cubanos no paraban de reírse de lo que estaba pasando con las elecciones en ese país, cuando aún no se decidía cuál de los dos candidatos sería presidente, Castro terminó el año diciendo que Cuba se prepara ya para la época post Bush. “La mafia (las organizaciones anticastristas de Miami) dice que su candidato (Bush) ha dicho que va a ser más duro el bloqueo”, dijo Castro y añadió a estas horas, después del fracaso de esa política, esas son verdaderas tonterías.

En un discurso ante los estudiantes cubanos, Castro recordó que ni el presidente William Clinton pudo eliminar el bloqueo por lo que denominó su carencia de poder y aseguró que el propio Clinton reconoció en declaraciones a la cadena CBS, que fuerzas internas le impidieron un mayor acercamiento a la isla. Sobre su posición respecto a las elecciones presidenciales en Estados Unidos contestó: “hemos tenido el buen sentido y la prudencia de mantenernos absolutamente imparciales; hemos estado en contra de los dos”.

En tanto, un influyente centro de investigación de Estados Unidos recomendó un cambio radical en la política de Washington hacia Cuba, que incluye entablar relaciones militares para la lucha conjunta contra el narcotráfico en el Caribe y la incorporación de La Habana al Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La recomendación se produjo al finalizar noviembre, cuando aún se desconocía quien sería el nuevo presidente, y luego de nuevas condenas en el ámbito internacional al bloqueo de cuatro décadas contra la isla, cuyo término, sin embargo, no forma parte de las recomendaciones del grupo de trabajo.

En un informe, el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), de Nueva York, exhortó a levantar las limitaciones a los viajes de estadounidenses a la isla y propone la creación de empresas mixtas entre ambos países. Criticó, además, los últimos cambios legislativos al embargo, entre otros, la prohibición de que Estados Unidos financie las exportaciones de alimentos a la isla.

Los autores del informe aclararon que éste fue guiado por el principio básico de que ningún cambio en la política de Washington hacia Cuba debería tener el efecto primario de consolidar o legitimar el actual status quo sobre la isla. Así mismo, dejó sentado que cada aspecto de la política exterior y económica de Washington hacia La Habana debería tender a un cambio rápido, pacífico y democrático en Cuba, salvaguardando los intereses vitales de Estados Unidos.

Sobre esa base, el grupo de trabajo dividió sus recomendaciones en cuatro: reunificación familiar y migración, libre flujo de ideas, seguridad y vínculos económicos. En cuanto a la reunificación familiar, el informe exhortó al Congreso a levantar toda restricción a las visitas familiares entre los dos países y el actual tope de 1.200 dólares anuales a las remesas individuales hacia Cuba.

También instó al parlamento a liberalizar los requisitos de visa para los cubanos que desean pasear o estudiar en Estados Unidos, promover una mayor difusión de información sobre Cuba y perseguir con mayor dureza a los traficantes que ayudan a grupos de cubanos a inmigrar ilegalmente. El informe también recomendó que el presidente otorgue una licencia general a todos los ciudadanos que deseen viajar a Cuba, respalde financieramente los intercambios de pueblo a pueblo, y amplíe los vínculos entre organizaciones no gubernamentales de ambos países, en particular en el área ambiental.

Así mismo, aconsejó un acuerdo de aviación civil y la promoción de un servicio regular de trasbordador entre el estado de la Florida y La Habana. Con respecto a la seguridad, consideró que Washington debería desarrollar contactos entre ambos ejércitos, promover intercambios de inteligencia sobre narcotráfico y crimen organizado, e incluso estudiar con La Habana formas de respaldar el proceso de paz en Colombia y otras iniciativas regionales que interesen a ambos.

Estas últimas recomendaciones fueron las más polémicas. Varios conservadores, principalmente Daniel Fisk, quien ayudó a redactar la Ley Helms-Burton, y Adrián Karatnycky, presidente de la neoconservadora Freedom House, arguyeron que los intercambios entre ambos ejércitos en particular podrían fortalecer a agencias estatales represivas.Sobre cuestiones económicas, el grupo de trabajo evitó tomar una posición sobre el embargo, dado que el debate sobre este asunto ha sido “muy polarizado y estéril”, según Bernard Aronson, ex subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos.

Sin embargo, recomendó levantar todas las restricciones a la venta de alimentos y medicinas a Cuba, y permitir inversiones estadounidenses directas en la creación y exportación de productos de información y culturales, como libros, discos y películas.

También aconsejó autorizar alguna actividad comercial estadounidense y respaldar el estatuto de observador de Cuba en el Banco Mundial y el BID.

La propuesta más innovadora consiste en formar empresas conjuntas entre compañías públicas cubanas que controlan propiedades estadounidenses expropiadas y las firmas demandantes de Estados Unidos, en un intento por resolver la cuestión de las expropiaciones, que fueron la justificación original de la imposición del embargo en 1960.

El valor de los bienes estadounidenses expropiados por el gobierno socialista cubano se estima en 5.500 millones de dólares.

Expertos hicieron notar que el momento en que se dan a conocer las recomendaciones sobre Cuba resulta “extraño’’ para Washington, cuando aún no se sabía quién será el próximo presidente, si el actual vicepresidente Al Gore o su rival, el gobernador de Texas George W. Bush.

En un año presidencial normal, centros influyentes como el CFR habrían ya adaptado sus recomendaciones para dirigirlas específicamente al ganador de las elecciones.

Bush es considerado el representante de los grandes intereses comerciales que, en los últimos años, han presionado para que Estados Unidos levante todas las sanciones económicas unilaterales contra países extranjeros, entre ellos Cuba.

Por su parte, Gore se calificó a sí mismo durante la campaña presidencial de “inflexible contra Castro” y por tanto opuesto a toda apertura al gobierno cubano.

Sin embargo, el informe del CFR estaba dirigido principalmente al Congreso que, una vez que jure en enero, probablemente sea más favorable a aquellos que apoyan el acercamiento a La Habana.

Los republicanos conservadores perdieron varios escaños en el Senado, que ya votó dos veces desde 1999 para levantar las prohibiciones a la exportación incondicional de alimentos a Cuba.

Por su parte, los demócratas redujeron levemente la ya estrecha mayoría republicana en la Cámara de Representantes, que también votó el año pasado por exonerar los alimentos del embargo e incluso permitir el libre viaje de todos los ciudadanos a Cuba.

Analistas en Estados Unidos consideraron que el informe de CFR podría dar nuevo ímpetu a los esfuerzos por relajar los vínculos con La Habana, aunque algunos términos del mismo no fueran del agrado del gobierno de Castro.

Mientras, en La Habana, el texto fue fuertemente criticado por analistas reunidos en una mesa redonda informativa que cada día transmite la televisión cubana.

El grupo redactor del informe fue presidido por dos ex subsecretarios de Estado para Asuntos Interamericanos, que actuaron en gobiernos republicanos: William Rogers, que se desempeñó bajo las presidencias de Richard Nixon y Gerald Ford, y Aronson, bajo George Bush (padre).

Además de varios demócratas destacados con experiencia en asuntos latinoamericanos, el informe fue firmado por varias figuras de derecha, entre ellas, Craig Fuller, un empresario vinculado con la familia Bush, Karatnycky y Daniel Fisk.

Aunque estos últimos discreparon de algunas recomendaciones del grupo de trabajo, en particular en lo referente a cuestiones de seguridad, concordaron con el informe en general.

Un documento similar del grupo, difundido hace dos años, recomendó expandir los contactos entre estadounidenses y cubanos. Un mes después, el presidente Bill Clinton aceptó muchas de sus recomendaciones al anunciar su política de “contacto entre pueblos’’.

El nuevo informe se propuso ampliar el anterior y puso énfasis en que busca promover un cambio democrático pacífico en la isla. Sus autores consideran que el comunismo del gobernante Fidel Castro no lo sobrevivirá y que “muchos cubanos, incluyendo muchos que ocupan cargos oficiales, comprenden que es inevitable una transición a una Cuba democrática y de libre mercado’’. Pero advirtió que podría producirse un caos si Castro muere o queda incapacitado. Podría estallar una lucha y millares de cubanos intentarían huir, lo que, a su vez, suscitaría demandas de una intervención estadounidense.

Cuba elimina foco de conflictos: A punto de terminar el año y a raíz de la visita a la isla del presidente de Rusia, Vladimir Putin, Cuba confirmó su decisión de abstenerse de terminar la central electronuclear de Cienfuegos, proyecto que había sido un permanente foco de conflictos con Estados Unidos que lo consideraba de entrada una amenaza a su seguridad nacional.

A inicios de año trascendió que Estados Unidos había decidió instalar una cadena de estaciones detectoras de radiación en la costa meridional del golfo de México para vigilar la central nuclear cubana, a pesar de que las obras estaban suspendidas desde hace siete años. “Queremos estar en posición de saber si las operaciones cubanas o las prácticas de mantenimiento necesitan mejorar”, declaró Bon Shipman, director de proyectos de Pacific Sierra, la empresa que construye las estaciones de control para el gobierno estadounidense. “No queremos esperar a que se produzca un accidente catastrófico para averiguar que los cubanos no hicieron bien las cosas”, explicó.

Las estaciones de detección, denominadas Sistema Caribeño de Aviso Temprano de Radiación, habían sido ordenadas hace cuatro años por el Congreso estadounidense. La red prevista incluye seis estaciones y abarca desde Puerto Arkansas, en Texas, hasta Key West, en Florida, por un costo de dos millones de dólares.

En su momento, funcionarios cubanos desestimaron la preocupación estadounidense y dijeron que las estaciones detectoras son el medio para provocar el temor del público estadounidense. “No pueden aceptar la idea de que Cuba domine el átomo como un auténtico producto de la Revolución y de la visión y tenacidad de (del presidente cubano) Fidel (Castro)”, declaró Fidel Castro Díaz-Balart, hijo del mandatario, quien dirigió durante varios años el programa de energía nuclear en la isla.

Las objeciones de Washington a la central cubana habían aumentado hace tres años, cuando se supo que compañías alemanas, brasileñas, británicas e italianas tenían interés en asociarse con Cuba para finalizar la obra. Estados Unidos declaró que la central era potencialmente insegura y que un accidente podría propagar radiaciones a gran distancia, como a los estados de Texas o Virginia, islas del Caribe y el norte de América del Sur.

Los gobiernos caribeños declararon que la propia Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) les había dado garantías sobre la seguridad de la central cubana, pero funcionarios estadounidenses insistieron que sus temores sobre la seguridad de la estación cubana se basan en los antecedentes de centrales similares y que su posición tiene el respaldo de estudios de la Oficina del Contador General de Estados Unidos.

Señalaron que la estación es similar en tecnología y construcción a la central ucraniana de Chernobyl, que sufrió el peor accidente de la historia de la industria nuclear cuando explotó su reactor y liberó una enorme cantidad de radiación a la atmósfera.

Pero Cuba respondió que las comparaciones con Chernobyl son infundadas. Funcionarios cubanos y de la AIEA señalaron que la central es moderna, similar a centrales existentes en Finlandia, que tienen buenos antecedentes de seguridad.

Los reactores de agua liviana, como el de Juraguá, son considerados más seguros que los modelos con enfriamiento de grafito como Chernobyl. Sin embargo, voces contrarias dijeron que los reactores de agua liviana, diseñados en la era soviética, aún carecen del nivel de seguridad existente en países occidentales.

De todas formas, el Centro para la Información de Defensa, un grupo de estudios radicado en Washington, señaló que la posibilidad de un accidente en Cuba al estilo de Chernobyl es muy escasa, pese a la denuncia del gobierno estadounidense.

La obra fue suspendida por primera vez en 1993, cuando Rusia dejó de financiar la construcción, pagada hasta entonces por la disuelta Unión Soviética. En ese momento estaba un 75 por ciento terminada y con 20 por ciento del equipo instalado.

El gobierno cubano precisó que el complejo de Juraguá requerirá 800 millones de dólares adicionales. El mantenimiento de la central le cuesta a la isla entre dos y tres millones de dólares anuales.

Cuba trató de interesar a varias naciones occidentales y compañías, muchas sudamericanas, para formar una empresa mixta que complete y opere la central nuclear. Sin embargo, preocupaciones por la factibilidad económica de la central y la presión estadounidense disuadieron a posibles inversionistas.

La isla, que padece falta de electricidad, parecía tener mucho interés en que la central comenzara a funcionar. La energía generada por la estación nuclear ayudaría a satisfacer las demandas de la economía en expansión de la isla, sin embargo, según el propio presidente Castro con la extracción nacional de petróleo en aumento e inversiones en otras ramas, el gasto que requeriría terminar la central ya no es factible económicamente.

Nueva condena por derechos humanos

La Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sostuvo en una resolución de censura aprobada el 18 de abril que en Cuba existe ‘’continuada violación de los derechos humanos y las libertades individuales’’ pese a las expectativas suscitadas por ‘’algunas medidas positivas adoptadas en los últimos años por el gobierno’’.

El proyecto de resolución contra Cuba recibió 21 votos a favor, 18 en contra y 14 abstenciones y fue auspiciado por la República Checa y Polonia. Sin embargo, el representante cubano, Carlos Amat, señaló que el verdadero autor del proyecto es Estados Unidos y que la participación de checos y polacos ‘’es el precio que pagan por su ingreso’’ a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Entre los motivos de la supuesta autoría estadounidense, mencionó ‘’su afán de desacreditar y difamar a la Revolución cubana para tratar de justificar la política de guerra sucia y bloqueo genocida que dura más de 40 años’’.

Amat acusó a Washington de actuar en este caso movido por intereses de geopolítica mundial y de política interna, ‘’para contentar a la ultraderecha y a una exigua minoría mafiosa, pero opulenta, de los grupos de emigrados cubanos’’. Agregó al respecto que ‘’es la misma mafia que retiene secuestrado, contra todas las leyes y disposiciones del derecho internacional y de los propios Estados Unidos, al niño cubano Elián González’’.

El representante cubano alegó que la resolución constituye la negación de los principios de universalidad, objetividad, imparcialidad y no selectividad que deben presidir la cooperación internacional en materia de derechos humanos.

A su vez, la Unión Europea (UE) compartió las preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Cuba resumidas en el proyecto de resolución, pero lamentó que el texto omitiera referencias a las consecuencias negativas del embargo que Estados Unidos aplica a la nación caribeña.

La delegación europea dijo que había propuesto modificaciones al texto del proyecto para mencionar la cuestión del embargo, pero que no fueron atendidas. China, en tanto, consideró que el proyecto fue ‘’cocinado y presentado por instigación de Estados Unidos’’. Rusia opinó que la iniciativa estaba dictada exclusivamente por cuestiones políticas y ‘’no tiene nada que ver con los derechos humanos’’.

Votaron a favor: las delegaciones de Alemania, Argentina, Canadá, Chile, Corea del Sur, El Salvador, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Guatemala, Italia, Japón, Letonia, Luxemburgo, Marruecos, Noruega, Polonia, Portugal, República Checa y Rumania.

En contra: Bhután, Burundi, China, Cuba, India, Indonesia, Liberia, Madagascar, Níger, Nigeria,
Pakistán, Perú, República Democrática del Congo, Rusia, Sudán, Túnez, Venezuela y Zambia.

Abstenciones: Bangladesh, Botswana, Brasil, Colombia, Ecuador, Filipinas, Mauricio, México, Nepal, Qatar, Ruanda, Senegal, Sri Lanka y Suazilandia.

La Habana había logrado salir en 1998 de la lista de países que violan los derechos humanos, pero el año pasado una condena promovida por la República Checa y Hungría fue aprobada con 21 votos a favor, 20 en contra y 12 abstenciones.

En tanto, una marcha de más de 100.000 personas frente a la embajada de la República Checa en La Habana figuró entre las primeras muestras del rechazo oficial cubano contra la condena a Cuba promovida por ese país europeo en Ginebra. ‘’Traidores, lacayos, marionetas’’, coreaban los manifestantes que desfilaron el martes 18 durante más de una hora por la estrecha calle donde está situada la sede diplomática de la República Checa, antiguo socio comercial y político de Cuba.

‘’Somos Quijotes que necesitamos molinos de vientos contra los cuales arremeter’’, había dicho, el día antes, el presidente de Cuba, Fidel Castro, ante lo que consideró ‘’manipulaciones anticubanas’’ en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Al desfile se añadió, en la tarde del mismo día, una mesa redonda, trasmitida por la televisión estatal, con el objetivo de ‘’desenmascarar’’ la política checa hacia Cuba en la última década.

Para acusar a Cuba deberán probar la existencia de escuadrones de la muerte, de un solo asesinato político, de un desaparecido o de un torturado, dijo Castro al anunciar lo que llamó ‘’marcha contra la mentira’’.

En marzo, el presidente de Cuba había abierto un nuevo frente en su “guerra ideológica’’ contra los enemigos del régimen socialista imperante en la isla desde hace más de 40 años, con el anuncio de que La Habana podría romper sus vínculos con Praga. “Si va a haber relaciones para cosas como ésta, es preferible que no las haya”, dijo Castro sobre la resolución de condena a Cuba promovida por la República Checa, país que año tras año acompaña a Washington, como copatrocinadora o con su voto a favor, en la resolución que presentan en Ginebra sobre las violaciones de los derechos humanos en la isla.

Además de reclamar el apoyo de la comisión para lograr el retorno de Elián con su padre, Cuba acusó este año a Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos por el mantenimiento del bloqueo económico y de una ley que desde 1996 estimula el éxodo de ciudadanos cubanos hacia territorio estadounidense.

En tanto, el presidente de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación, Elizardo Sánchez, respaldó la resolución de condena en declaraciones a medios de prensa. “Considero bueno que exista una especie de escrutinio de la comunidad internacional respecto de lo que ocurre en nuestro país’’, dijo en entrevista a la revista chilena Qué Pasa. “Pese a eso, no oculto mi escepticismo, ya que este gobierno nunca ha respondido positivamente a los pedidos de la comunidad internacional, añadió el opositor.

Sánchez dijo que en la isla se registra “la cifra más alta, en términos relativos, de prisioneros políticos en este continente y una de las más altas del mundo. También la cantidad de personas encarceladas en Cuba, mayormente por delitos comunes, es quizá la más alta del planeta. Son alrededor de 350 prisioneros por motivos políticos o político sociales, de los cuales alrededor de un 20 por ciento son prisioneros de conciencia reconocidos por Amnistía Internacional”.

Este año, el diario oficial Granma informó que el disidente Oscar Elías Biscet fue sancionado a tres años de privación de libertad por el delito de ultraje a los símbolos de la Patria e instigación a delinquir. También fue sancionado a un año de cárcel el opositor Fermín Scull Zulueta por escándalo público y a Eduardo Fleitas se le limitó la libertad por complicidad en un escándalo público que tuvo lugar en un parque de la localidad de Lawton en noviembre de 1999.

Por otra parte, el gobierno cubano dejó en libertad condicional en mayo a tres de los cuatro integrantes del llamado Grupo de los Cuatro que fueran procesados y encarcelados en marzo de 1999 bajo cargo de cometer “actos contra la seguridad del Estado en relación con el delito de sedición’’.

Los cuatro opositores, encabezados por Vladimiro Roca, condenado a cinco años de cárcel y el único que aún guarda prisión, cobraron notoriedad luego de divulgar dentro y fuera de la isla un documento denominado “La patria es de todos’’. El texto fue crítico de la resolución política presentada al V Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba, realizado en octubre de 1997.

Representantes de la oposición confiaban ser recibidos por algunas de las delegaciones que en abril participaron en La Habana de la Cumbre del Grupo de los 77, conformado por 133 países del Sur en desarrollo.

Un comunicado entregado a la prensa extranjera por la Mesa de Reflexión de la Oposición Moderada expresaba el deseo de sus miembros a comunicarse “con cuantas personalidades tengan a bien recibirnos, para informarles sobre la situación de derechos humanos en Cuba’’ y “nuestra visión alternativa de la profunda crisis nacional’’.

Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en la IX Cumbre Iberoamericana, cuando varios presidentes y cancilleres se reunieron con representantes de la oposición, en esta ocasión el pedido quedó sin respuesta.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) afirmó en julio que la nueva política gubernamental ante los disidentes consiste en “detenciones reiteradas durante varias horas, días o semanas, o visitas y advertencias por parte de la policía secreta”. El gobierno de Cuba aplica “una represión de baja intensidad” contra los opositores al sistema socialista, aseguró el grupo no admitido por la ley de defensa de los derechos humanos, añadió la organización que pidió al gobierno de Castro la eliminación de la pena de muerte.

Para finales de año, la prohibición de la oposición política en la isla sido nuevamente condenada por Amnistía Internacional y Human Right Watch. La Sociedad Interamericana de Prensa también había reiterado su crítica a la situación de los llamados periodistas independiente que trabajan en la ilegalidad.

Rumbos en las relaciones Iglesia-Estado

Acusaciones gubernamentales contra un laico católico de la occidental provincia de Pinar del Río pudieron provocar en mayo serias tensiones con la Iglesia Católica, aunque fuentes oficiales aseguraron que las relaciones entre el Estado y esa institución “se mantienen’’. “Hay sectores interesados en afectar la comunicación con la Iglesia’’, dijo, sin embargo, Aymée Hernández Quesada, vocera alterna de la Cancillería.

En dos editoriales, el diario oficial Granma enfiló baterías contra Dagoberto Valdés, director de la revista Vitral de la arquidiócesis de Pinar del Río y miembro de la pontificia Comisión Justicia y Paz, en el contexto de fuertes ataques contra dos políticos polacos que visitaron la isla a principios de mayo.

Bajo el título de “Aventura contrarrevolucionaria del gobierno de Polonia en Cuba’’, Granma acusó el 16 de mayo al senador Zbigniew Romaszewski, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Senado polaco, y otro ciudadano de ese país, Piotr Kielanows.

Según el periódico, ambos políticos viajaron a Cuba con el pretexto de concertar un proyecto de colaboración científica, pero en lugar de contactarse con funcionarios del gobierno, desarrollaron una apretada agenda de actividades con miembros de la disidencia interna.

Héctor Palacios, uno de los opositores citados por Granma, confirmó el encuentro con los polacos, pero, aseguró, el editorial “está lleno de inexactitudes” y sólo prueba la incapacidad del gobierno cubano de “oír” algo “que no sea su propio discurso”.

La Habana aseguró que los “consejos polacos” incluyeron una charla sobre las experiencias de Romaszewski como miembro del sindicato Solidaridad en Polonia y el trabajo realizado en el seno de esa organización para “lograr el colapso del régimen socialista” en ese país.

El senador habría expresado a disidentes reunidos en la residencia del consejero político de la Embajada polaca que “teniendo en cuenta la actual situación internacional” y “el auge” de la oposición interna, al gobierno de Castro “le quedaban a lo sumo cinco años en el poder”. Esa sería la razón por la que el presidente cubano ha “enardecido” a las masas, a raíz de la demanda por el retorno a la isla de Elián González.

Así mismo, el legislador habría sostenido que en la isla se vive “un proceso similar a lo ocurrido en los antiguos países socialistas europeos” y que el “sistema cubano constituye una dictadura” que necesariamente derivaría “hacia la corrupción”, como ocurrió en Polonia. El senador aconsejó a los disidentes que “se prepararan para asumir la alta responsabilidad de gobernar el país”, aseguró Granma.

El órgano oficial vinculó a los políticos polacos con la diócesis de Pinar del Río a partir de “un encuentro de economistas’’ organizado del 5 al 7 de mayo por el “Centro de Formación Cívico Religiosa” y su creador, el laico católico Dagoberto Valdés Hernández.

En esa reunión habrían participado los visitantes junto a diplomáticos polacos y un grupo de disidentes, de acuerdo a la versión oficial. Valdés, director de la revista católica Vitral, es catalogado por Granma como “un calumniador sistemático y enemigo acérrimo del proceso revolucionario”, quien estaría amparando sus acciones en las “facilidades” que el gobierno de Castro “brinda a las actividades religiosas de la Iglesia Católica”.

Otro hecho irritante para la publicación oficial fue que los visitantes polacos acudieron a la inauguración en la Iglesia de San Juan de Letrán, en el corazón de la capital cubana, de una exposición de carteles y pinturas sobre presos de conciencia en el mundo promovida por la Embajada de Polonia.

Asimismo, asistieron a un concierto acompañados de la esposa de Oscar Elías Biscet, un opositor cubano que guarda prisión, entre otros motivos, por realizar el pasado año un ayuno que fue considerado como una puesta en escena por las autoridades de la isla.

El informe sostuvo que Romaszewski le entregó a la esposa de Biscet un sobre con dinero, acordó con ella el mantenimiento de contactos periódicos con la sede diplomática polaca y le dijo que el concierto estaba organizado en honor de ella y de su esposo.

La ofensiva cubana contra Polonia se sumó a una similar emprendida en abril contra la República Checa, acusada de «títere y marioneta» de Estados Unidos por promover este año una resolución contra Cuba en la Comisión de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas.

En breve comunicado fechado el mismo día 16, el clero pinareño rechazó las denuncias sobre reuniones de sus miembros o colaboradores con “contrarrevolucionarios’’.

La curia de la provincia más occidental del país defendió el “celo apostólico’’ del obispo José Siro González Bacallao (quien preside Cáritas Cuba) y de todos los obispos. “Reciben en su casa lo mismo al humilde campesino que a la autoridad o a cualquier otra persona que acude a ellos. Nosotros estamos en comunión con nuestro Obispo y apreciamos su labor al servicio de la Iglesia y de la Patria’’, asegura en la nota.

También caracteriza a Dagoberto Valdés como “hombre de probada integridad y amor a la Patria, y un laico fiel a la Iglesia”. Recuerda además que el Centro de Formación Cívica y Religiosa fue creado hace ocho años”, para “contribuir a la formación integral’’ del laicado católico y de todas las personas de buena voluntad que lo deseen. “Oremos para que todos los cubanos nos esforcemos por tener actitudes de diálogo y sana convivencia” concluye la comunicación, distribuida el día 18 de mayo por la oficina de prensa de la Conferencia de Obispos Católicos.

Valdés, también director de la revista católica Vitral, ha publicado una serie de artículos críticos al gobierno, desplegando en los dos últimos años una creciente actividad.

Según observadores, esa actitud responde a la exhortación papal durante su viaje a la isla en 1998, reiterada en sus palabras a los obispos cubanos durante la visita de éstos a la Santa Sede, en el mismo año. “Los fieles laicos deben responder con madurez, perseverancia y audacia a los desafíos de la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia a la vida económica, política y cultural de la nación”, dijo el Papa.

Granma volvió a la carga el día 24, en un editorial en que arremetió en primer lugar contra James P. Doran, primer secretario y cónsul de la Oficina de Intereses estadounidenses en La Habana (SINA, por sus siglas en inglés) y a Lawrence Corwin, primer secretario de la Cultura y Prensa de esa misma legación. Con el título “Aventura contrarrevolucionaria de la SINA”, el periódico relaciona a Corwin y Doran, “miembro de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)”, en acciones “conspirativas” con diplomáticos polacos y Dagoberto Valdés.

El diario brindó detalles de la conversación sostenida en un almuerzo en Pinar del Río por Corwin, Doran y Valdés, en la cual éste habría caracterizado “su conducta de guerra abierta contra el gobierno y el Estado”. Granma, cataloga al director de Vitral como un “calumniador sistemático” y “enemigo acérrimo” de la Revolución cubana, además de “vulgar provocador al servicio de los agresores y de los enemigos históricos de Cuba”.

El diario, que expresa fielmente la opinión gubernamental, deslindó de sus denuncias al arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, de quien dice se opone “a las provocaciones de los cabezas-calientes que anhelan utilizar a la Iglesia Católica como instrumento de la contrarrevolución”. “Se conoce que también en Roma son contrarios a la estrategia de provocación y enfrentamiento a la Revolución, que es hoy, por cierto, ideológica y políticamente más fuerte que nunca”, añade la columna periodística.

Un documento de la Conferencia de los Obispos Católicos de Cuba en ocasión del segundo aniversario de la visita del papa Juan Pablo II a Cuba, los obispos recordaron a los cubanos el llamado del Pontífice “para ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional”, el cual los obligaría a no poner “en la salida del país sus expectativas’’ y a buscar soluciones dentro de la isla a través de “el diálogo y la reconciliación, la conversión y el cambio, la renovación de las personas, de las estructuras y de los proyectos futuros”.

Los obispos señalaron que “toda persona tiene, por derecho propio, una cuota de libertad y responsabilidad que compartir en la búsqueda del bien de su pueblo”, y subrayaron que “ejercer ese derecho y cumplir con ese deber cívico” es una obligación para cada cubano y un compromiso para la Iglesia que forma parte de este pueblo y que debe servirlo con fidelidad y sacrificio generoso.

Asimismo, abogaron para que en Cuba se pueda profesar la fe en ámbitos públicos reconocidos, ejercer la caridad de forma personal y social, educar las conciencias para la libertad y el servicio y estimular las iniciativas que puedan configurar una nueva sociedad. “Esto significa que la Iglesia, que por razón de su misión no puede afiliarse a ninguna opción política, debe sin embargo animar a todos los ciudadanos, independientemente de su credo u opción social, a dar su aporte cívico…”, apuntó.

Hacia finales de año, la Iglesia Católica celebró en La Habana un congreso eucarístico que fue calificado por el cardenal Ortega como el acontecimiento más importante vivido por los católicos en la isla desde la visita del Papa, en enero de 1998.

Cumbre Sur, éxito para Cuba

Casi medio centenar de jefes de Estado y de gobierno, en un total de 122 delegaciones, participaron en la Cumbre Sur del Grupo de los 77, cuyos debates se iniciaron el 10 de abril en La Habana a nivel de expertos y se prolongaron hasta la noche del día 14 de abril.

La primera cita de jefes de gobernantes del G-77 en sus más de tres décadas de existencia finalizó con la aprobación de una declaración política, largamente debatida, y de un Programa de Acción que resumió sus principales decisiones.

Así mismo, el G-77 hizo suyo un vasto plan de cooperación Sur-Sur, que contiene alrededor de 120 proyectos, y convocó a la Segunda Cumbre Sur para el 2005, en tanto las reuniones ministeriales continuarán fiscalizando cada año el resultado de los acuerdos.

En el tema de la colaboración, el presidente de la Cumbre calificó de ‘’generosa’’ la oferta de Cuba de poner 3.000 médicos a disposición de un programa de salud para los países en desarrollo, que contará con apoyo de Nigeria, Botswana, Libia, Sudáfrica y Argelia, además de la Organización Mundial de la Salud, entre otras.

Para Cuba, la Cumbre dejó elogios y apoyo a su sistema de desarrollo social. Los asistentes al encuentro ignoraron los reclamos de la oposición ilegal al gobierno de Castro.

Ninguno de los numerosos jefes de Estado y de gobierno y delegados de distintos países se reunió con representantes de la disidencia y nadie solicitó al gobierno cubano la liberación de presos políticos y respeto de los derechos civiles, como pidió un mensaje opositor enviado a la cumbre.

En cambio, lejos de reclamarle a Cuba democracia o elecciones libres, la cumbre agradeció la hospitalidad cubana y sus esfuerzos en la cooperación Sur-Sur, condenó el bloqueo de Estados Unidos y reclamó el retorno a la isla del niño náufrago cubano Elián González. Cuba es ‘’un buen lugar para pasar unas vacaciones’’, dijo el mandatario de Nigeria, Olusegun Obasanjo, quien agradeció hasta la amabilidad del personal de seguridad al realizar la clausura de la cumbre como presidente del G-77.

Una exhortación al gobierno de Estados Unidos a poner fin al bloqueo económico mantenido contra Cuba desde hace 40 años, propuesta por Ghana, fue aprobada por unanimidad en la sesión de clausura.

El bloqueo pretende incrementar las tensiones entre dos países vecinos y llenar de penurias a la población cubana, de más de 11 millones de personas, asegura la moción que exhorta a ‘’sustituir el bloqueo por el diálogo’’.

Cuando La Habana se ofreció para organizar la Cumbre Sur aseguró que sus diferencias con Estados Unidos no serían asunto de los debates y por eso el reclamo de cese del bloqueo no aparece en la declaración final, explicó el presidente de Ghana, Jerry Rawlings.

Por otra parte y a iniciativa del presidente de Haití, René Preval, los jefes de Estado y de gobierno y representantes del Sur en desarrollo también reclamaron la inmediata repatriación a Cuba de Elián González.

El comportamiento de quienes se negaban a entregar el niño a su padre, Juan Miguel González, quien viajó a Estados Unidos para traerlo de regreso a su país fue calificado de ‘’bárbaro’’ y ‘’anticristiano’’, por el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe.

Del total de proyectos de colaboración aprobados, 71 fueron propuestos por Cuba que, adicionalmente, en la sesión de clausura presentó un programa de salud integral de cooperación Sur-Sur que incluye el aporte cubano con 3.000 médicos.

Obasanjo, al presentar la propuesta cubana, calculó que la contribución equivale a 1,5 millones de dólares. Por su parte, el presidente Castro aseguró que con la aplicación del programa sanitario será posible salvar la vida de un millón de personas cada año en un continente como África.

El presidente cubano recibió también el apoyo del secretario general de la ONU, Kofi Annan, y de otros altos funcionarios del sistema de agencias de ese foro que visitaron la isla en ocasión de la Cumbre Sur.

Cuba es uno de los pocos países en desarrollo que alcanzaron progresos ‘’impresionantes’’ en materia de desarrollo social y demuestra cuánto puede hacer un país si se concentra en prioridades como la salud, la educación y la alfabetización, afirmó Annan.

Este país ‘’debería ser la envidia de muchas otras naciones más ricas’’, dijo Annan, para agregar luego que las elecciones multipartidarias deben ser consideradas un elemento importante en el desarrollo económico del Sur. ‘’Un estado que se niega a un proceso democrático e instituciones abiertas obstaculiza el progreso de su pueblo y le niega la oportunidad de interactuar plenamente con el resto del mundo’’, señaló.

El pronunciamiento, sin embargo, no fue recibido como una crítica de peso por las autoridades cubanas, que valoraron, por encima de cualquier otra cosa, el reconocimiento de Annan a los éxitos de su política social. Muestras de reconocimiento también llegaron de la directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Población, Nafis Sadik, y de su par del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Carol Bellamy.

Por su parte, el administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Mark Malloch Brown, confesó que el programa de desarrollo del centro histórico de La Habana era uno de los más interesantes a nivel local que había tenido la oportunidad de conocer.

Paradójicamente, las principales contrariedades para Cuba estuvieron vinculadas a sus vecinos más cercanos de América Latina, cuyos mandatarios no participaron de la cumbre a excepción del venezolano Hugo Chávez. Las ausencias fueron explicadas en varios casos por situaciones internas, pero observadores en Cuba apuntaron que las razones de fondo hay que buscarlas en la existencia de un mayor compromiso de algunos gobiernos latinoamericanos con Estados Unidos.

Los intereses económicos en la región y la prioridad que se le concede a un futuro Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, alejó a muchos países de las posiciones del G-77 en sus demandas al Norte industrializado, aseguraron expertos.

Por otra parte, Chávez se encargó de declarar ‘’no viable’’ una propuesta de Castro para el establecimiento de un sistema de precios diferenciados del petróleo que favoreciera a los países más pobres. El presidente venezolano aseguró que antes de llegar a esa conclusión consultó con representantes de varios países exportadores de petróleo, entre ellos los presidentes Abdelaziz Bouteflika, de Argelia, y Olusegun Obasanjo, de Nigeria, presentes en la reunión.

Castro en la Cumbre del milenio

Tras días de incertidumbre a finales de agosto sobre la participación de Castro en la Cumbre del Milenio, por una eventual negación de la visa, el presidente cubano asistió finalmente a la reunión y, con sus palabras, acaparó la atención de no pocos medios de prensa.

El presidente cubano llamó el 6 de septiembre ante los presidentes asistentes a la cita a que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se transforme en un órgano que represente verdaderamente los intereses de todos los pueblos. Durante su intervención, el líder cubano destacó que en el mundo reina el caos dentro y fuera de las fronteras y que las leyes ciegas son presentadas como normas divinas que traerán la paz, el orden, el bienestar y la seguridad que tanto necesita el planeta.

En un discurso breve, calificado por la prensa cubana como único, Castro volvió a la carga contra el poderío de unos pocos y puntualizó que tres decenas de naciones desarrolladas y ricas que monopolizan el poder económico, tecnológico y político se reúnen en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York con el resto de los países para ofrecer las mismas recetas que han servido para hacer más pobres, explotados y dependientes a los países del Sur.

“No se habla siquiera de reformar radicalmente esta vetusta institución, nacida hace ya más de medio siglo, cuando sólo existían unos pocos países independientes, y convertirla en un órgano que represente verdaderamente los intereses de todos los pueblos del mundo sin que exista para nadie el irritante y antidemocrático derecho de veto”, señaló.

El mandatario cubano exhortó a iniciar un sano proceso que implique la ampliación del número de miembros y la representatividad del Consejo de Seguridad como un órgano ejecutivo subordinado a la Asamblea General de la ONU. En su opinión, la Asamblea General debería tomar las decisiones en temas tan vitales como la intervención y el uso de la fuerza.

Castro subrayó la necesidad de plantear con toda firmeza que el principio de la soberanía no puede ser sacrificado en aras de un orden explotador e injusto en el que una superpotencia hegemónica pretende decirlo todo, lo cual, Cuba no aceptará jamás.

Indicó que las causas fundamentales de los actuales conflictos están en la pobreza y el subdesarrollo que prevalecen en la inmensa mayoría de las naciones, y en la desigual distribución de las riquezas y los conocimientos que impera en el mundo. “No puede olvidarse que el subdesarrollo y la pobreza actuales son la consecuencia de la conquista, la colonización, la esclavización y el saqueo de la mayor parte de la tierra por las potencias coloniales, el surgimiento del imperialismo y las guerras sangrientas por nuevos repartos del mundo”, sostuvo.

Para Castro, cualquiera puede comprender que el objetivo fundamental de la ONU, en el siglo que comienza, es el de salvar al mundo, no sólo de la guerra sino también del subdesarrollo, el hambre, las enfermedades, la pobreza y la destrucción de los medios naturales indispensables para la existencia humana, todo lo cual debe hacerlo “con premura antes de que sea demasiado tarde”.

“El sueño de alcanzar normas verdaderamente justas y racionales que rijan los destinos humanos, a muchos les parece imposible. Nuestra convicción es que la lucha por lo imposible debe ser el lema de esta institución que hoy nos reúne”, concluyó el mandatario cubano, quien fue ovacionado al concluir su discurso de siete minutos, mientras que varios colegas suyos presentes en el salón plenario se levantaron de sus asientos para saludarlo personalmente.

Además de su intervención sobre la reforma de la ONU, Castro propuso el día 7 de septiembre el envío de unos 3.000 médicos cubanos a África como parte de un programa de salud que, según dijo, contribuiría a paliar la urgente situación sanitaria en ese continente. En esa misma línea, el mandatario cubano ofreció 250 becas anuales para que jóvenes de familias humildes estadounidenses estudien medicina en Cuba.

Durante su estancia en Nueva York, Castro sostuvo reuniones con el presidente de China, Jiang Zemin, de Malasia, Mohamad Mahathir, de Vietnam, Tran Duc Luong, y Senegal, Abdoulaye Wade, el presidente venezolano Hugo Chávez, asistió a una recepción ofrecida por Yoshiro Mori, primer ministro japonés. Castro recibió al presidente de Rusia, Vladimir Putin, al mandatario de Ghana, Jerry Rawlings, y al secretario general de la ONU, Kofi Annan, con quienes intercambió sobre diversos temas del acontecer mundial.

X Cumbre Iberoamericana y el terrorismo

La X Cumbre Iberoamericana, que reunió los días 17 y 18 de noviembre en la capital panameña a los gobernantes de América Latina y de España y Portugal, tuvo un fuerte protagonismo del presidente cubano Fidel Castro, cuya actuación dejó abiertos varios frentes

La cumbre tuvo como tema central la situación de la infancia, aunque en buena medida giró en torno a Castro, quien llegó a Panamá de uniforme militar, se negó a repudiar al grupo ilegal vasco ETA y aseguró que exiliados cubanos pagaron a un asesino para matarlo en el curso de la conferencia.

El líder cubano de 74 años, que por igual fue ovacionado y criticado, acaparó las cámaras, los micrófonos y las miradas del público panameño y de los 1.500 periodistas acreditados en la cumbre.

“Elementos terroristas organizados, financiados y dirigidos desde Estados Unidos por la Fundación Cubanoamericana, que es un instrumento del imperialismo y de la extrema derecha de ese país, han sido enviados a Panamá con el propósito de eliminarme físicamente”, afirmó Castro poco después de su llegada a la capital panameña.

Horas más tarde, el gobierno de Mireya Moscoso informó sobre la captura de cuatro cubanos, comandados por Luis Posada Carriles, quien fue identificado públicamente por el mismo Castro como el cabecilla de la supuesta conspiración para asesinarlo.

Los servicios de seguridad de Cuba responsabilizan a Posada Carriles de la explosión de una bomba en octubre de 1976 en un avión de Cubana de Aviación, que costó la vida a 73 personas, y de otros atentados. La aeronave estalló cuando despegaba de Barbados.

Por otra parte, Castro se negó a apoyar una iniciativa de El Salvador, que pretendía que los gobiernos iberoamericanos rechazaran públicamente las actividades del grupo vasco ETA.

La delegación cubana afirmó que prefería un documento de repudio del terrorismo en general y no contra un grupo específico. A pedido de Castro, el canciller cubano Felipe Pérez Roque explicó a los presidentes que su gobierno consideraba la declaración propuesta por El Salvador “insuficiente, incompleta y selectiva’’ ya que no toma en cuenta “a países que, como Cuba, han sufrido el flagelo del terrorismo por más de 40 años”. Cuba condena el terrorismo en cualquiera de sus formas, pero “el tema vasco es un asunto interno’’ de España, añadió el canciller cubano.

La negativa provocó un acalorado debate entre Castro y el presidente de El Salvador, Francisco Flores. Me extraña que esa propuesta saliera de El Salvador y que México la apadrinara con mucho gusto”, dijo Castro, quien momentos antes había pedido a su canciller, Felipe Pérez Roque, que explicara las razones de la negativa cubana.

El líder cubano reprochó a Flores haber brindado protección a Posada Carriles en ese país centroamericano, a lo que Flores respondió diciendo que “es intolerable que usted, involucrado en la muerte de tantos salvadoreños, me acuse a mí de estar involucrado en el caso de Luis Posada Carriles”.

El mandatario cubano desoyó al presidente uruguayo, Jorge Batlle, quien pedía, visiblemente molesto, dejar a un lado la discusión y proceder a votar la declaración contra la ETA. Rompiendo el protocolo, tomó nuevamente la palabra para reivindicar el apoyo que brindó al movimiento guerrillero en América Latina y en áfrica durante varias décadas.

“Nosotros apoyamos el movimiento revolucionario y no nos arrepentimos”, respondió Castro, quien dijo aceptar las imputaciones de Flores “en el sentido que estoy explicando’’. “Pero nosotros también enterramos a miles de guerrilleros’’, añadió el mandatario cubano antes de comenzar un extenso relato histórico que abarcó desde las luchas de Bolívar por la independencia hasta la guerrilla que él comandó en la Sierra Maestra.

Castro acusó además a “otros varios países iberoamericanos” de tener excelentes relaciones con la Fundación Nacional Cubanoamericana, a la que responsabilizó de atentar contra su vida en cada una de las cumbres anteriores. “Ninguno de ustedes corre los riesgos que el presidente de la delegación de Cuba ha tenido que correr para asistir a cada cumbre’’, destacó el presidente cubano, para quien “esos grupos mafiosos cubanoamericanos son tan poderosos que hasta han alterado el proceso electoral norteamericano’’.

Finalmente, Flores propuso a Castro finalizar el debate, en beneficio de la cumbre, y lo instó a sostener una discusión sobre el tema fuera de las sesiones de la reunión, pero el encuentro. Finalmente no se produjo.

España también reaccionó con malestar ante la postura cubana. Inclusive, las autoridades de ese país europeo, primer socio comercial de Cuba, advirtieron que podría tener consecuencias en los vínculos bilaterales.

El presidente del gobierno español, José María Aznar, dijo el 20 de noviembre, durante una visita a Costa Rica, que el hecho de que Cuba no hubiera apoyado la declaración era “un hecho grave” para las relaciones hispanocubanas. No obstante, indicó que no habrá medidas especiales con este motivo y trabajará por una “relación estable entre España y Cuba, aunque no es pensable que esta situación no produzca unas consecuencias”.

Ya de regreso en su país, el presidente cubano volvió sobre el tema, el 25 de noviembre. En un fuerte discurso que no dio lugar a improvisaciones (lo presentó por escrito) e inusitadamente breve, Castro acusó al gobierno español de actuar con prepotencia y buscar una condena “hipócrita’’ al terrorismo.

Según el mandatario, la “hipócrita ponencia sobre el terrorismo fue previamente cocinada” con España, “emergente potencia económica europea en América Latina, a veces útil en la lucha contra la voracidad del Norte, pero cuya jefatura política se comporta con evidente inclinación a la prepotencia”. Castro también criticó al presidente mexicano Ernesto Zedillo por haber secundado una resolución “omisa’’ y “excluyente’’.

Refiriéndose al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo que todo el capítulo de su denuncia en la cumbre sobre el plan para asesinarlo y el proyecto contra el terrorismo, colocó al “unitario bolivariano y sinceramente revolucionario” Chávez “en un amargo y embarazoso dilema”. Entre tanto, el rey Juan Carlos de España “hombre noble y siempre amistoso con Cuba, estaba más bien desconcertado”, agregó.

Castro se lamentó además de que “por su afinidad neoliberal, la propuesta (salvadoreña) recibió el apoyo de los demás. Casi todos los reunidos, como se conoce, albergan ideas políticas, económicas y sociales muy distintas del pensamiento revolucionario y ético de nuestro heroico pueblo”, sentenció el líder cubano. Reiteró también sus acusaciones contra el presidente salvadoreño en cuanto a que toleró la presencia en su país del “peor terrorista del hemisferio’’.

De acuerdo al mandatario cubano, Flores recibió en octubre de 1999 un mensaje desde La Habana donde se le informaba que en El Salvador residía y operaba Posada Carriles, de origen cubano y opositor al gobierno de Castro, “el peor terrorista que se conoce en el hemisferio”.

Aseguró que el mandatario salvadoreño, Francisco Flores, reaccionó en la cumbre con “incontenible histeria, afirmando que yo lo acusaba de cómplice de la conspiración para asesinarme”. A Flores “no lo acusé de cómplice del macabro plan, dije simplemente que el cabecilla terrorista radicaba, conspiraba y operaba desde ese país, lo cual toleraba y ocultaba el gobierno salvadoreño”, resaltó el líder cubano.

“De eso sí lo acuso, y no puede desmentirme” añadió y aclaró que “no sólo porque otros miembros del gobierno de Armando Calderón Sol y otros cómplices y colaboradores permanecían en su gobierno, cuyos nombres fueron comunicados a ese presidente”. Pero, pese al mensaje cubano de octubre, el presidente salvadoreño “no hizo absolutamente nada, tal vez no pudo por falta de autoridad y de valor”, añadió.

El Salvador y Cuba rompieron relaciones diplomáticas poco después del triunfo de la Revolución cubana en 1959. Flores ha dicho que no tiene intención de restablecer los lazos y en inmediata reacción a las nuevas acusaciones, anunció que desistía de reunirse con Castro en México, durante la juramentación del cargo del presidente electo Vicente Fox, el 1 de diciembre.

“Esa reunión no tiene ningún objetivo ni tiene ninguna razón de ser, por lo tanto yo no tengo nada que decirle al señor Castro’’, dijo el presidente salvadoreño al aludir las duras críticas del dirigente cubano. Se presumía que ese encuentro ayudaría a limar asperezas creadas durante la cumbre. “Reitero al pueblo cubano que está en la isla y afuera de la isla la solidaridad de los salvadoreños con ellos y le reitero al mundo entero la convicción de El Salvador de estar en contra del terrorismo’’, dijo Flores.

Posada tiene un amplio historial de entradas y salidas de El Salvador hacia Centroamérica, México y Estados Unidos, con varios pasaportes falsos, entre ellos uno a nombre del salvadoreño Franco Rodríguez Mena, con el que fue detenido en la capital panameña.

Tras su detención, Cuba solicitó su extradición y el propio Castro dio garantías de que ni a él, ni a ninguno de los miembros del comando terrorista detenidos con él, se le aplicaría la pena de muerte en caso de ser juzgados en la isla.

Cuba-Venezuela: cada vez más cerca

La primera visita oficial del presidente Fidel Castro a Venezuela, del 24 al 30 de octubre, no dejó dudas de que tanto el mandatario cubano como su homólogo de ese país sudamericano, Hugo Chávez, están decididos a llegar tan lejos como puedan en la práctica de sus ideas de integración latinoamericana y en los lazos entre los dos países, aunque estos y la amistad existente entre ambos no sea a bien vista por determinados sectores políticos.

Empero, para evitar posibles suspicacias, hubo aclaraciones de que no se trata de exportar modelos más allá de las fronteras de cada país, sino de integrarse para el desarrollo económico y social. “No pretendo exportar el modelo de Venezuela a otras partes. Y Fidel lo ha dicho: no se trata de que Cuba imponga su modelo a Venezuela. Respetamos la autodeterminación y la particularidad política de cada país. Estamos trabajando unidos para la integración. Es la visión geopolítica de Bolívar’’, dijo Chávez en el programa radial Aló, Presidente, con Castro a su lado.

El gobernante venezolano insistió en que el único camino es la unión e integración para “enfrentar con éxito el neoliberalismo y evitar santas alianzas, como dice Fidel; buscamos un nuevo modelo económico, social y político’’. En el programa que se prolongó alrededor de cuatro horas, los dos gobernantes fueron pródigos en elogios mutuos.

Castro aprovechó para hacer pública su preocupación por la seguridad de Chávez, a quien aconsejó cuidarse de los atentados. “Tú no puedes romper la seguridad para salir a saludar a la gente como lo haces”, dijo el mandatario ante una gran audiencia potencial, pues el programa enlazó 52 emisoras de radio, la televisión oficial de Venezuela y el canal estatal cubano Tele Rebelde. “Tú no tienes sustitutos en este país; no puedes ser un Quijote. Puedes morir hoy o mañana y tu obra no tendrá trascendencia. Así que cuídate’’, insistió Castro, sobreviviente él mismo de al menos 600 atentados, fraguados, según Cuba, por o con la anuencia de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Previo al inicio de la visita, rechazada por algunos sectores políticos venezolanos, Chávez había explicado que ésta “se inscribe nada más y nada menos que en (…) la definición de una nueva política internacional, que hemos venido haciendo y señalando como una política independiente’’. Castro realizó anteriores viajes (no oficiales) a Venezuela en 1959, 1989, 1997 y el pasado año para la toma de posesión de Chávez.

Castro y Chávez no desperdiciaron tribuna para enviar unos cuantos recados a Estados Unidos, que observa con preocupación la diplomacia de Caracas y la estrecha amistad de los dos gobernantes latinoamericanos. Nuestra política exterior está orientada “por una estrategia de cooperación que no debe inquietar a Estados Unidos”, dijo Chávez, pocas horas antes de concluir la estancia del gobernante caribeño, en una conferencia de prensa por Internet con periodistas de siete países.

Así mismo, el mandatario fustigó “la declaración inaudita e irrespetuosa de un alto funcionario” del gobierno estadounidense cuando él mismo visitó Irak a fines de julio. Fue “una falta de respeto muy grande”, aseveró Chávez, quien dijo confiar en que hechos como éstos no se repitan en su relación con Estados Unidos ante la “política exterior libre e independiente de la República Bolivariana de Venezuela”. También aprovechó para pedir a Washington el levantamiento de las sanciones comerciales contra Cuba. “Rechazamos el bloqueo, que es un ejemplo de lo que no se debe seguir aplicando”, indicó.

En el plano bilateral, Venezuela es ya el segundo socio comercial de la isla a nivel mundial, después de España, y el primero en el continente americano, inclusive después de Canadá, que tiene importantes inversiones en suelo cubano, y México. Esta preponderancia se fortalece, según todos los pronósticos, con el vasto alcance del Convenio Integral de Cooperación (CIC) firmado por los dos estadistas el 30 de octubre.

El acuerdo bilateral se inscribe en el contexto del Acuerdo Energético de Caracas, suscrito el 19 de octubre con Venezuela por países centroamericanos y caribeños, aunque introduce un par de matices especiales en comparación con las demás naciones. Cuba tendrá un período de gracia de dos años y el pago de la factura se hará con bienes y servicios, establece el acuerdo de manera precisa y detallada. Las otras 11 naciones tendrán un período de gracia de un año y, si bien se dejó abierta la puerta para un mecanismo de intercambio, no se estableció expresamente.

El acuerdo prevé el financiamiento hasta de 25 por ciento de la factura petrolera con un lapso de hasta 15 años con sólo dos por ciento de interés para la docena de países beneficiados. Cuba prestará bienes, servicios y asesoría en materia agroindustrial, en especial en el procesamiento de caña de azúcar, turismo, deportes, así como equipos y chequeos médicos, según se informó en la ceremonia de firma del acuerdo.

Además, Cuba y Venezuela rubricaron un acuerdo de cooperación cultural que prevé la constitución de una entidad denominada La Casa de Nuestra América José Martí, en un edificio del casco histórico donde impartió clases en Caracas el prócer de la independencia cubana.

El potencial incremento de las relaciones comerciales bilaterales se remonta a 1996, cuando el gobierno de Rafael Caldera firmó una decena de acuerdos de cooperación con Cuba. De esa fecha datan la concesión de beneficios arancelarios a más de 400 productos que se intercambian regularmente entre los dos países y un acuerdo de promoción y protección recíproca de inversiones.

En este camino, la integración de Cuba al pacto petrolero significa en la práctica que La Habana asegura alrededor del 30 por ciento de sus necesidades de consumo, que según fuentes oficiales cubanas se sitúa en 9 millones de toneladas de crudo al año. Una oportunidad como ésta no se le presentaba al gobierno de Castro desde que en 1990 perdió la posibilidad adquirir 13 millones de toneladas anuales de petróleo entre sus antiguos socios del bloque socialista.

El desabastecimiento energético empujó a Cuba a la mayor crisis económica de la segunda mitad del siglo XX, de la cual aún no se recupera del todo. En esa coyuntura, el petróleo constituye 90 por ciento del intercambio con Venezuela.

Al parecer, la posibilidad que brinda Venezuela de pagar la factura petrolera con servicios, entre ellos de salud, u otros productos es lo que facilita la ampliación del abanico de posibilidades comerciales y de integración económica entre ambas naciones.

Según fuentes diplomáticas, Venezuela pagó este año dos millones de dólares por 24 equipos de detección de virus con 900.000 kits de reactivos; compró tres millones de dosis de vacuna contra la hepatitis B, por un monto de seis millones de dólares para un programa de vacunación masiva. En la actualidad se compran esos productos cubanos por un monto anual de 12 millones de dólares.

Con una inversión de 5.000 millones de dólares presupuestada para este año, Venezuela -que es el principal exportador del continente americano y el sexto productor mundial- se está preparando para incrementar su producción en 800.000 barriles diarios a finales de año, lo que elevaría su nivel actual de tres a casi cuatro millones de barriles diarios.

La visita de Castro y el “trato preferencial” que le dio Chávez levantó polémicas dentro de Venezuela, pero el presidente venezolano descartó que ésta tuviera algún costo político para su gobierno. “El acuerdo que hemos firmado con Cuba es el más completo que he firmado en mis dos años de gobierno”, aseveró.

La maquinaria echó a andar de inmediato y para finales de noviembre el primer grupo de 50 enfermos venezolanos llegó a la isla para tratarse básicamente de padecimientos neurológicos, ortopédicos, leucemia y adicción a drogas y al alcohol.

El ministro venezolano de la Secretaría de la Presidencia, doctor Elías Jaua, dijo que en el mes transcurrido desde que se firmara el acuerdo entre Cuba y Venezuela más de 6.000 pacientes se habían enlistado para su atención en la isla.

En tanto, la Federación Médica Venezolana (FMV) había organizado manifestaciones de protesta contra el intercambio médico, que también prevé que galenos isleños viajen a Venezuela para prestar servicios en localidades donde los profesionales locales se niegan a asistir. El presidente de la FMV, Jesús Méndez, explicó que rechazan la práctica “ilegal’’ de sus colegas cubanos en Venezuela, y de la “puesta en manos de personas sin ningún tipo de control científico y gremial de la salud de los venezolanos’’.

Para diciembre, las primeras ventas de petróleo venezolano según el nuevo acuerdo ya se habían producido y la isla había recibido la visita de varios altos funcionarios del gobierno de este país.

Más allá de las críticas de los opositores de ambos y del escándalo sobre un supuesto espía posteriormente arrepentido, durante el año 2000 ambos mandatarios se encontraron en cada foro internacional al que asistieron y en México durante la toma de posesión del presidente Vicente Fox; jugaron beisbol en Cuba y en Venezuela, cantaron en público, se hicieron bromas pesadas y Chávez y Castro se salieron con la suya, entregar y recibir petróleo.

La amistad personal entre ambos llegó a convertirse en ingrediente a veces de primer orden en la campaña electoral venezolana, pero así y todo Chávez siguió siendo presidente y tanto el venezolano como el cubano se salieron con la suya, entregar y recibir petróleo.

Cuba-México: Fox vuelve la mirada a la isla

Las relaciones de México con Cuba, ensombrecidas en el último tramo del gobierno de Ernesto Zedillo, avanzan hacia un nuevo acercamiento de la mano del presidente Vicente Fox, quien tiene previsto visitar el país caribeño en mayo o junio próximos, decisión no muy bien vista por Estados Unidos, principal socio comercial del país azteca.

Fox, cuya formación católica, conservadora y empresarial no parece constituir un obstáculo para estrechar lazos con el gobierno de Castro, viene impulsando ese acercamiento desde 1999, cuando visitó la isla como precandidato a la presidencia.

En diciembre, ya como presidente, nombró embajador en Cuba a Ricardo Pascoe, un político marxista miembro del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática, y logró un acuerdo con Castro para realizar una visita oficial, cosa que nunca hizo Zedillo en sus seis años de gobierno (1994-2000).

Aunque el comercio bilateral no alcanza a los 250 millones de dólares anuales -menos de 0,5 por ciento de las exportaciones mexicanas- las relaciones entre los dos países fueron tradicionalmente estrechas en los últimos años.

México, donde Castro se preparó en la década del 50 para la guerra revolucionaria contra la dictadura de Fulgencio Batista, fue el único país miembro de la Organización de Estados Americanos que no rompió relaciones diplomáticas con Cuba cuando ese foro resolvió hacerlo en los años 60. Bajo el postulado de la no intervención, los gobiernos de México, encabezados hasta diciembre por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), se opusieron al aislamiento de Cuba y a su marginación de los foros internacionales.

Fox, el primer presidente ajeno al PRI en 71 años quien declaró que admira los avances logrados por Cuba en salud y educación, asegura que no presionará a La Habana para que realice cambios políticos, pero puntualizó que siempre estará dispuesto a apoyar los que decida hacer.

Zedillo, en cambio, nunca concretó una invitación para que Castro visitara México y como presidente sólo viajó a Cuba para asistir a una Cumbre Iberoamericana a fines de 1999, cuando pronunció un discurso lleno de críticas veladas al gobierno de la isla. Además, la excanciller mexicana Rosario Green se reunió en esa oportunidad con opositores a Castro, rompiendo una tradición diplomática del país.

La distancia se tornó aún más explícita cuando México se abstuvo por primera vez en abril de votar en la Comisión de Derechos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra la ya tradicional moción de condena a Cuba. Y, por último, la tensión se acentuó en la Cumbre Iberoamericana cuando Castro se opuso al pronunciamiento impulsado por México para condenar el terrorismo de la organización separatista vasca ETA.

En esta coyuntura, el presidente Castro realizó un corto viaje a México para asistir a la toma de posesión de Fox que sirvió para limar asperezas y relanzar las relaciones bilaterales. Antes de partir de regreso a la isla el tres de diciembre, el mandatario cubano afirmó que las relaciones entre Cuba y México deben recobrar su vitalidad.

Castro aseguró que pudo constatar la voluntad del nuevo presidente mexicano de estrechar relaciones, de impulsarlas, pues, reconoció, éstas habían decaído. Opinó, además, que un fortalecimiento de los nexos entre los dos países sería beneficioso para América Latina.

En tanto, Fox calificó de especial su encuentro con el presidente de Cuba, celebrado el primero de diciembre. Un comunicado de prensa de la Presidencia de la República mexicana reveló que durante la reunión ambos dignatarios manifestaron su intención por fortalecer y profundizar los vínculos entre las dos naciones y se comprometieron a mantener canales de diálogos abiertos y permanentes. Agrega que en el encuentro se abordaron temas comerciales tales como el petróleo y el azúcar, así como otros de carácter regional e interés común.

Durante su estancia en México, el presidente cubano fue declarado huésped distinguido y recibió las llaves de la Ciudad de México, se reunió con el movimiento mexicano de solidaridad con Cuba y tuvo un almuerzo con un grupo de religiosos mexicanos entre los que se encontraban Juan Sandoval Iñiguez, cardenal de Guadalajara y Luis Morales Reyes, arzobispo de San Luis Potosí y presidente del Episcopado Mexicano y el obispo Abelardo Alvarado Alcántara, secretario de esa institución eclesiástica.

Según expresó el nuevo embajador en La Habana, el hecho de haber nombrado a un militante de izquierda a ese puesto demuestra con claridad que la idea del gobierno de Fox es “reconstruir, y reconstituir incluso, el delicado tejido de la relación con Cuba”. “Se podría decir que ahora estamos en un momento en que las relaciones van a mejorar sensible y notablemente entre los dos países”, manifestó el embajador mexicano, en una declaración secundada por funcionarios de la Cancillería mexicana, a cuyo frente se encuentra el politólogo Jorge Castañeda.

Por su parte, el canciller cubano aseguró que la designación de Pascoe como embajador es un “gesto hacia Cuba” recibido con “simpatía y respeto” por el gobierno de la isla.

Intensos contactos con el mundo

Aunque en el plano interno, los problemas económicos siguieron gravitando sobre el nivel de vida de la población (ver IPS Resumen Económico Anual), el año 2000 fue en gran medida favorable para el gobierno de Fidel Castro que atrajo la atención mundial durante los siete largos meses que duró “la batalla” por el retorno del niño náufrago Elián González.

Cuba fue condenada una vez más en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, pero la isla registró el índice más bajo de mortalidad infantil en América Latina y sus esfuerzos a favor de la niñez fueron reconocidos por un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Por otra parte, La Habana celebró como una verdadera victoria la aprobación por la Asamblea General de las Naciones Unidas de una resolución de condena al bloqueo de los Estados Unidos y, a pesar de que han manifestado su desconfianza en un pronto cambio de política en ese país hacia Cuba, las autoridades reciben con hospitalidad cada misión empresarial que llega constantemente del país vecino del Norte.

El gobierno de Cuba imprimió nuevos bríos a su programa de colaboración médica en varios países del Sur, hecho que generó protestas de varios colegios médicos, sobre todo de América Latina, pero que en general ha merecido el reconocimiento de los gobiernos y de la población de zonas muy apartadas donde por lo general no llegan los servicios de salud.

Los logros de las políticas sociales cubanas y la cooperación real brindada por la isla a los países en desarrollo, a pesar de ser ella misma un país pobre, es quizás una de las causas fundamentales de que el gobierno de Fidel Castro no recibiera ni una sola crítica durante la Cumbre Sur de jefes de Estado y de Gobierno, realizada en La Habana en abril.

Por otra parte, las tensiones surgidas durante la X Cumbre Iberoamericana dejaron como saldo negativo el descontento del presidente de El Salvador, Francisco Flores, y la polémica con España alrededor de la condena al terrorismo de ETA.

La presidenta panameña, Mireya Moscoso, quien al principio se mostró molesta porque se usara la Cumbre para denunciar un acto terrorista sin contar con los anfitriones, al final apoyó las investigaciones y ha dado todas las garantías para que se siga un proceso justo a los detenidos bajo acusaciones de planes terroristas. El último de los ofendidos, México, parece haber acudido a la fórmula del “borrón y cuenta nueva” con la salida de Zedillo y la entrada de Fox.

En tanto, la cantidad de visitas de alto nivel recibidas en Cuba a lo largo del año 2000 fueron interpretadas por la prensa oficial como el ejemplo más visible de cómo la isla diversifica y amplía sus vínculos con el exterior y viceversa.

Entre los presidentes que visitaron este país socialista en los últimos 12 meses, además de los que viajaron sólo para asistir a la Cumbre Sur, se encuentran Vladimir Putin, de Rusia, Ali Abdullah Saleh, de la República de Yemen, el de Belarús, Alexander Lukashenko, Seyed Mohammad, presidente de Irán, y el emir de Qatar, Jeque Hamid Bin Califa Al-Thani, Abdelaziz Bouteflika, de Argelia, y Hugo Chávez, de Venezuela.

Cuba fue visitada este año por el ministro de Relaciones Exteriores de la República Popular China, TanJiaxuan; el ministro de Personal de China, Song Defu; una delegación de ese país, encabezada por Li Tien, miembro del Buró Político y presidente de la Academia de Ciencias Sociales y también el jefe del Estado Mayor General del Ejército Popular de Liberación de China, coronel general Fu Quanyou, quien firmó un protocolo de colaboración con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.

También visitaron este país el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Suprema de la República Popular Democrática de Corea, Kim Yong Nam, y los cancilleres de Chipre, Ioannis Kasoulides, de Yugoslavia, Zivadin Jovanovic, y de Nigeria, Duben Onya.

En la segunda mitad del año, el presidente de Haití, René Preval, llegó a La Habana para asistir a los trabajos de la III Comisión Mixta Intergubernamental, así como Antonio De Almeida Santos, presidente de la Asamblea de Portugal. También visitó la isla Jacob Zuma, vicepresidente ejecutivo de Sudáfrica y del Congreso Nacional Africano (ANC), y los primeros ministros de Cabo Verde, Carlos Alberto Wahnon e Carvalho Veiga, y de Lao, Sisavath Keobounphanh.

El presidente Castro viajó a la Cumbre del Milenio (EE.UU., septiembre) y a la X Cumbre Iberoamericana (Panamá, Noviembre), se trasladó a Canadá para asistir a las exequias del amigo de Cuba y ex primer ministro de Canadá Pierre E. Trudeau, estuvo presente en la toma de posesión del mexicano Vicente Fox, pero declinó asistir a la del chileno Ricardo Lagos.

Las relaciones con Europa se mantuvieron de manera creciente en el plano bilateral, pero más bien frías en el caso de la Unión Europea, cuya troika suspendió una visita que tenía prevista a la isla en abril que podría haber retomado las negociaciones sobre un acuerdo marco de cooperación interrumpidas en los años 90.

A finales de año, Cuba fue electa para presidir el Grupo de los 77 (G-77) ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y también ingresó como miembro pleno al Grupo de Países de África, Caribe y Pacífico (ACP), organización que agrupa a las ex colonia europeas.

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