Cuba celebra 26 de julio en el peor momento de la revolución
Los efectos combinados de la policrisis y las sanciones de Estados Unidos han provocado lo que se considera el peor momento de la revolución desde 1959.
En un acto celebrado al amanecer del 26 de julio, el presidente cubano llamó a la unidad, la creatividad e innovación frente al endurecimiento del bloqueo estadounidense.
Foto: Tomada de Cubadebate
La Habana, 27 jul.- Como un verdadero “genocidio” catalogó el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, el cerco petrolero y la política de asfixia del gobierno de los Estados Unidos hacia Cuba que, en combinación con los efectos de la policrisis nacional, han llevado a este país al peor momento de la revolución liderada por Fidel Castro (1916-2016).
“Cuba es víctima de un genocidio fríamente calculado”, aseguró el mandatario en un discurso que arremetió contra el principal enemigo del sistema socialista cubano y las consecuencias de las sanciones que se anuncian día tras día desde Washington, sin ahondar en las causas internas que han incidido también en la actual crisis socioeconómica que atraviesa la isla.
Entre los datos aportados por Díaz-Canel sobre el impacto del endurecimiento del bloqueo en la salud de la población cubana se encuentra el aumento de la tasa de mortalidad infantil a 9,3 por 1000 nacidos vivos; más de 118.000 pacientes de cáncer, incluidos 1.200 niños y niñas, que no reciben tratamientos de primer nivel; y más de 100.000 cirugías no pueden planificarse por los apagones.
Al recordar que las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos contra Cuba son condenadas cada año por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el también primer secretario del gobernante Partido Comunista de Cuba consideró “ilegal” y “criminal” una política que tiene como objetivo “martirizar a un pueblo solo para que se rebele contra su gobierno”.

El peor momento en más de seis décadas
El Día de la Rebeldía Nacional, como también se conoce oficialmente la fecha en que un grupo de jóvenes encabezados por Fidel Castro asaltaron dos fortalezas militares para impulsar la insurrección que condujo al triunfo de la revolución cubana, se celebra este año en lo que para no pocas personas en la isla es el peor momento vivido en más de seis décadas.
La crisis interna sin precedentes, agravada por la política de máxima presión estadounidense, incluye protestas ciudadanas casi a diario, que usan hasta fuego para exigir soluciones al intenso deterioro de la vida. A la inflación sostenida, se suman las escasas horas de electricidad al día que afectan todos los servicios y dejan sin agua a comunidades enteras.
Bajo la etiqueta #CacerolazoNacional, la opositora Asamblea de la Resistencia Cubana convocó a protestas pacíficas en todo el país a través de los ya conocidos repiques de calderos habituales entre la ciudadanía, para las 9 de la noche del 24 de julio, en lo que llamó Día de Protesta Nacional, en la víspera de la fecha oficial del 26 de julio.
Voces ciudadanas y medios independientes reportaron la presencia de fuerzas del orden en algunas zonas de La Habana donde se produjeron manifestaciones en la tarde y noche del 24 y la madrugada del 25 de julio, así como de otras ciudades del país como Santiago de Cuba, en la región oriental, y Cienfuegos, en el centro cubano.
Unas horas antes, Washington había publicado nuevas sanciones contra funcionarios y entidades cubanas en virtud de la orden ejecutiva 14404, que autoriza la imposición de sanciones a quienes “cumplen criterios específicos relacionados con la represión en Cuba y otras amenazas para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”.
Con un ritmo casi semanal, las sanciones alcanzaron esta vez a entidades locales relacionadas con la energía y el petróleo y la exportación de servicios médicos, además de directamente al actual ministro de salud pública, José Ángel Portal Miranda, y a Gretza Sánchez Padrón, directora de la estatal Unidad Central de Cooperación Médica.
En este contexto, el gobierno cubano impulsa un paquete de 176 medidas que buscan rescatar al país de la actual policrisis, con decisiones que tiempo atrás hubieran sido impensables o, incluso, consideradas contrarias al socialismo. Al respecto, el presidente enfatizó en su discurso el pasado domingo que “los cambios no pueden desatender la justicia social”.

Pretexto estadounidense para la agresión
Estados Unidos “ha declarado una guerra mundial contra las izquierdas y a Cuba como capital del comunismo en el siglo XXI”, aseguró Díaz-Canel y catalogó como un “mediocre panfleto de propaganda” que busca “fabricar consenso para una eventual agresión militar” un extenso documento publicado, el pasado 20 de julio, por el Departamento de Estado de la nación norteña.
Con el título Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI, el informe se refiere a la presencia de agentes y operativos cubanos en “cientos de grupos fachada” de la sociedad civil estadounidense, los cuales “representan uno de los vectores de influencia extranjera hostil más grandes, sofisticados y peligrosos de la historia moderna de Estados Unidos”.
“Muchos de los disturbios más significativos de la historia política estadounidense reciente —desde los disturbios por (la muerte bajo custodia policial) George Floyd (1973-2020) hasta el auge de Antifa y la explosión del activismo proterrorista en los campus universitarios estadounidenses— pueden vincularse, de una u otra forma, a la influencia cubana”, asegura el texto.
Rechazado en un texto del oficial diario Granma el 22 de julio y con un destaque especial en el discurso de Díaz-Canel por el 26 de julio, el informe ha generado polémica y oposición incluso en sectores críticos de sociedad cubana actual.
“Ni democracia ni libertad podrán emerger de un pueblo agotado, sin recursos para la vida. Es innegable que el gobierno cubano carga la responsabilidad de su mala gestión interna, pero ni la crítica ni la oposición a este gobierno deberían implicar el apoyo a políticas que aseguren la crisis humanitaria en Cuba”, aseguró un editorial de la plataforma independiente La Joven Cuba. (2026)
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