Fronteras de EE.UU, cada vez más esquivas para migrantes cubanos

El número de cubanos que llegó a la frontera sur estadounidense este año se triplicó respecto a 2018.

El gobierno norteamericano ha incumplido el acuerdo de otorgar un mínimo de 20.000 visas anuales a las y los cubanos para viajar a aquella nación, en virtud de los acuerdos migratorios de 1995.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 22 oct.- Aunque los cubanos son la segunda nacionalidad que más asilo político solicita en Estados Unidos, las y los emigrantes del país caribeño parecen perder importancia política para Washington cuando crece la confrontación con el gobierno de cubano.

El 17 de octubre, la división de Asilo del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), de Estados Unidos, publicó datos preliminares sobre las solicitudes procesadas en el año fiscal 2019, que comprende del primero de octubre de 2018 al 30 de septiembre de 2019.

Las cifras muestran que las y los cubanos son el segundo grupo de emigrantes que más asilo político pidieron en Estados Unidos, por detrás de los hondureños.

Tras los del país insular de 11,2 millones de habitantes, se ubicaron nacionales de Guatemala, El Salvador e India.

La información no desglosa cifras país por país, pero sí precisa que el DHS recibió más de 105.000 casos de pedido de refugio, 5.000 más con respecto al año fiscal 2018, lo que constituye un nuevo récord.

La agencia publicará las estadísticas finales y verificadas del año fiscal 2019 en noviembre, prometió.

Sin embargo, datos recientes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos mostraron que hasta agosto habían llegado a la frontera sur del país al menos 20.702 cubanos, el triple que en igual período del año anterior, cuando la cifra se situó en 7.079.

Deportaciones

A la par, las cifras de deportaciones de cubanos también se han incrementado desde el inicio de la presidencia de Donald Trump, hasta alrededor de 800 en los últimos 12 meses, para contabilizar alrededor de 1.360 desde 2017.

El Departamento de Inmigración y Control de Aduanas estima en más de 39.000 los cubanos calificados de “inadmisibles” y con una orden de deportación en Estados Unidos.

Tales cifras trascienden en momentos cuando Cuba ve agravada la crisis económica iniciada en 1991, las relaciones diplomáticas con Estados Unidos se deterioran y la administración norteamericana refuerza su política de bloqueo y sanciones económicas y financieras.

A ello se suma el incumplimiento por parte de Washington del acuerdo de otorgar un mínimo de 20.000 visas anuales a las y los cubanos para viajar a aquella nación, en virtud de los acuerdos migratorios de 1995.

Adicionalmente, el cierre de los servicios consulares de Washington en La Habana debido a los aún sin esclarecer incidentes sónicos, ha obligado a las personas a viajar a terceros países e incurrir en gastos adicionales, sin garantía alguna de recibir el visado correspondiente.

“Hemos tomado medidas importantes para mitigar las brechas en nuestro sistema de asilo, combatir las solicitudes fraudulentas y fortalecer las protecciones que tenemos implementadas para preservar la asistencia humanitaria para aquellos que realmente la necesitan”, explicó Ken Cuccinelli, director en funciones del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos.

Cuccinelli se refirió asimismo a recientes acuerdos sobre asilo con algunos países centroamericanos como Honduras, El Salvador y Guatemala, a fin de reforzar el sistema fronterizo y limitar las entradas de emigrantes indocumentados a Estados Unidos.

Frontera cerrada

El 15 de octubre, Mauricio Claver-Carone, asesor especial del presidente Donald Trump y director principal de la división de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, insistió en que la frontera con México se encontraba cerrada para pedidos de asilo.

Al intervenir en una rueda de prensa, el funcionario cubanoamericano recordó que los emigrantes que aspiren a pedir refugio deben dirigirse a las embajadas de Estados Unidos en los países Centroamericanos y México.

“La frontera está cerrada. No se dejará pasar a nadie”, enfatizó Claver-Carone, lo cual incluye a los miles de emigrantes cubanos diseminados en el área centroamericana, según distintas fuentes, en tránsito a Estados Unidos o en el lado mexicano de la frontera, a la espera de recibir una audiencia ante las cortes migratorias de la nación norteña.

Preguntado directamente por las y los cubanos que permanecen en Centroamérica, el funcionario dejó implícito que los cubanos ya no gozan del privilegio que les permitían cruzar la frontera y acogerse a la ley de Ajuste Cubano (1966).

“Estados Unidos no es el único sitio donde estarían seguros. Pensamos que estarían seguros tanto en Honduras, Guatemala, El Salvador o México, por lo cual nuestro principal interés con los cubanos es que estén seguros, que no sean perseguidos por el régimen”, dijo.

En enero de 2017, el entonces presidente Barack Obama (2009-2017) canceló la política de “pies mojados/pies secos”, que beneficiaba a los ciudadanos del país caribeño con la posibilidad de obtener asilo e incluso, la residencia permanente, tan pronto tocara suelo estadounidense.

Desde entonces, la única opción para los emigrantes cubanos era extender su estancia allí y solicitar asilo político, al amparo de la Ley de Ajuste Cubano, que les garantiza la residencia legal al año y un día de permanencia.

Pero en enero último, la administración Trump restauró los llamados Protocolos de Protección a Migrantes, mediante los cuales los extranjeros que intentan ingresar a Estados Unidos desde México, sin la documentación adecuada, pueden ser devueltos a este último país para esperar durante sus procedimientos de inmigración.

No obstante, en julio, el DHS y el departamento de Justicia publicaron una regla que prohíbe a los extranjeros que ingresaron a lo largo de la frontera sur recibir asilo en Estados Unidos si no solicitaron asilo en al menos un país por el que transitaron.

Pero con los nuevos acuerdos, si los emigrantes cubanos son retornados a México, la solicitud de asilo no procede al amparo de la Ley de Ajuste.

A ello se suma que en lugares como El Paso, Texas, los jueces deniegan alrededor de 98 por ciento de los casos de asilo político, según datos oficiales. (2019)

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