¿Puede el padre Varela aportar al debate constitucional en Cuba?

La actual reforma constitucional provoca toda suerte de reacciones y debates en la isla caribeña, a las que se suma una revisión del pensamiento del venerable Félix Varela.

Más de ocho millones de cubanos están convocados a las urnas el 24 de febrero para el referendo constitucional. Pueden recibir información al respecto en las 189 oficinas de trámites de la Dirección de Identificación Inmigración y Extranjería.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 23 ene.- La educación en valores y principios éticos son la mejor garantía para formar ciudadanas y ciudadanos aptos en el ejercicio pleno de sus derechos y deberes, reflexionó el académico Roberto Méndez, quien disertó sobre las raíces del constitucionalismo cubano.

Fue precisamente esa comunión de pedagogía y ética la esencia del pensamiento del presbítero  Félix Varela (1788-1853), una figura inspiradora para varias generaciones de intelectuales y figuras políticas cubanas a partir de la segunda mitad del siglo XIX y que Méndez revisitó a propósito de la reforma constitucional.

En la conferencia Constitución y ciudadanía en Félix Varela, efectuada el 21 de enero en el católico Centro Loyola Reina, en el capitalino municipio de Centro Habana, el especialista invitó a revisar la obra de Varela en el momento actual, cuando el 24 de febrero se someterá una nueva constitución a referendo.

Durante unas dos horas y media, el poeta, novelista y crítico literario compartió ideas sobre cómo leer y aprovechar las enseñanzas del padre Varela, que fue declarado “venerable” en abril de 2012 por el papa Benedicto XVI.

Tras el restablecimiento en España de la Constitución de 1812, Varela fundó en 1821, en el habanero Seminario de San Carlos y San Ambrosio, la primera cátedra de Constitución del país caribeño, e igualmente escribió el primer manual de Derecho Constitucional conocido aquí.

Sus clases no eran para explicar de manera estrecha dicha Carta Magna, sino “para hacer comprender a los estudiantes lo que hoy llamaríamos Educación Cívica: qué cosa es ser ciudadano, cuál es la raíz de la soberanía, cómo deben estructurarse los poderes, qué cosa es la libertad”, resaltó el orador.

Varela resultó elegido diputado a las Cortes españolas durante el período 1821-1823. Fue uno de los que, a la caída del gobierno liberal, votó por la incapacidad para gobernar del rey Fernando VII (1784-1833).

Tras la restauración absolutista huyó como consecuencia de la represión y se exilió en Estados Unidos hasta su muerte en 1853. Y sus restos reposan en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.

“Nos toca a nosotros velar con sus obras ante los ojos del corazón para que esta constitución que hoy se elabora, lleve la impronta del santo cubano, para el bien de los cristianos y del pueblo de Cuba”, argumentó el también profesor de Historia y Cultura cubana del católico Centro Cultural Padre Félix Varela.

Conocer y amparar la Constitución

Entre el público asistente surgieron comentarios e inquietudes sobre aspectos polémicos que acompañan al proceso de reforma de la Carta Magna (1976), como la ausencia de una estructura independiente garante de la Constitución, la no elección directa de los principales cargos del país y hasta los procedimientos para elaborar y aprobar el texto.

El proyecto constitucional sufrió un 60 por ciento de cambios luego que el parlamento revisara e incluyera o no las propuestas ciudadanas realizadas en la discusión popular, la cual se efectuó del 13 de agosto al 15 de noviembre de 2018.

“Hay instancias que deberíamos tener, se llamen como se llamen, podría ser un tribunal de amparo constitucional, pero (donde) se vigile la justa aplicación de la Constitución. Eso no hay que dejárselo al legislativo únicamente”, razonó Méndez.

Concordó en que “no debería haber ninguna reclamación, por ingenua o incómoda que parezca que no sea respondida, sea cual sea su ideología, un ciudadano debe recibir una respuesta, aunque sea la impertinencia más grande, se puede responder con dignidad”.

El también miembro de la Academia Cubana de la Lengua y consultor del Pontificio Consejo de Cultura de la Santa Sede, opinó que “hemos arrastrado una especie de trauma colectivo por décadas”, sobre el modelo de elección directa, debido a que no fue todo lo limpio y transparente posible en el periodo de la República capitalista (1902-1958).

Se refirió además a la educación de ciertas élites intelectuales cubanas a lo largo de los siglos XIX y XX y preguntó si su sola existencia, “con una noción de qué era o debía ser la democracia (…) ¿significaba que existía una real educación democrática masiva en Cuba?”.

Además de considerar este asunto como algo todavía pendiente, apuntó que desde los días de la Asamblea de Guáimaro (abril de 1869), cuando se proclamó la primera Constitución cubana llevada a la práctica, “se siguen hombres y no ideas”.

“Ahí hay un problema que entre nosotros sigue pesando muchísimo, la fascinación por la persona y los compromisos a la persona, al individuo concreto, y no a la defensa de la idea. Al final las Constituciones pertenecen más al mundo de las ideas que al mundo de lo cotidiano”, manifestó.

A su juicio, “lo esencial es que hay una responsabilidad en el ciudadano que no se puede delegar, que es la conciencia de cada cual con sus derechos y obligaciones, y una de sus obligaciones es conocer la Constitución, exigir que se aplique y sea respetada en su ámbito”. (2019)

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