La trascendencia del texto estriba en su capacidad de diálogo

Afirma el director de cine cubano Arturo Sotto a propósito de su más reciente entrega cinematográfica.

El largometraje, Boccaccerías habaneras, resultó seleccionado para la competencia por los Corales en la 35 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

Aún recuerdo con agrado cuánto disfruté con el largometraje documental Breton es un bebé, del director y guionista cubano Arturo Sotto (La Habana, 1967).

En este audiovisual, mediante una mirada incisiva, pero marcada por el humor medio costumbrista y satírico, pretendía homenajear al padre del surrealismo, André Breton y de paso ofrecer una pincelada sobre los distintos caracteres que marcan al cubano del siglo XXI.

Ahora espero con ansias el estreno de su más reciente entrega cinematográfica. Se trata de Boccaccerías habaneras, una historia ambientada en la Cuba de hoy que tiene como referente los textos del Decamerón, obra del escritor y humorista italiano Giovanni Boccaccio (1313-1375).

A menos de un mes del inicio en La Habana de la edición 35 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, varios medios de prensa se hacen eco de la noticia. El largometraje Boccaccerías habaneras resultó seleccionado para la competencia por los Corales habaneros.

Me encuentro al director del filme en uno de los pasillos del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Parece muy ocupado, pero accede a concederme esta entrevista, para los lectores de Altercine, vía correo electrónico.

¿Por qué tomó como pretexto los cuentos del Decamerón, de Giovanni Boccaccio, para realizar este filme? ¿Piensa que esta historia del renacimiento dialoga con la realidad de la Cuba de hoy?

El proyecto nace como un encargo. Hacía años que la idea venía revoloteando por diversos corredores como un proyecto de coproducción colectiva entre Cuba e Italia. Finalmente, David Riondino, con quien produje La noche de los inocentes, decidió atraparla.

Comenzamos a trabajar y escribí dos historias que se inspiraban en sendos cuentos del Decamerón, pero el proyecto no encontró financiamiento y entonces se multiplicó. Mientras tanto, Jorge Perugorría realizó Se vende y yo me enfrasqué en la lucha por mis propias Boccaccerías…

Los buenos libros no suelen circunscribirse a los tiempos en que fueron escritos, si en ellos están presentes las problemáticas existenciales del género humano; la trascendencia de esos textos estriba en esa capacidad de diálogo, en el arte de un vivo retrato que puede ajustarse a cualquier período histórico.

Entonces, solo cambian los escenarios porque los personajes y sus conflictos parecen incólumes a los vaivenes del tiempo.

¿La película se inscribe en el género de la comedia? ¿Cuánto tiene en común este filme con Amor vertical y La noche de los inocentes?

No considero esos filmes anteriores que me mencionas como comedias, en el sentido más estricto del género. Los escribí como dramas, tienen en común que todos fueron escritos por la misma persona. Las posibles conexiones prefiero dejarlas a la lectura de los espectadores.

El actor Omar Franco me comentaba que se divirtieron mucho durante el rodaje de la película. ¿Cuánto aportaron todos los actores a la construcción final del texto cinematográfico?

Actrices y actores aportan su genio y su gracia, son la manifestación corpórea de una imagen soñada por meses, años. Y en la construcción de esa imagen, en las formas y el gesto, dejo un gran margen de libertad; suelo ser más celoso y estricto con el texto literario, ya te dije que en eso podemos estar meses, años.

¿En qué medida está presente en el filme el erotismo picaresco de Giovanni Boccaccio?

Es algo que debe trasmitirse a través de la imagen, espero haberlo conseguido, pero, insisto, dejo al espectador las conjeturas de una nueva lectura del texto.

El argumento se basa en tres cuentos que tienen un hilo conductor ¿Cuál es la estructura narratológica del filme?

Los cuentos son unidades dramáticas que no se relacionan, comienzan y concluyen, como tres pequeñas películas en una.

Ya se acerca la competencia por los Corales ¿Qué expectativas tiene con la competencia de Boccaccerías habaneras como largometraje de ficción en la 35 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano?

Hacer cine es siempre la gran expectativa, competir es la posibilidad de retribuciones emocionales al enorme esfuerzo. La selección en sí misma es un galardón.

Después del Festival de Cine de La Habana, ¿dónde más tiene previsto presentar la película?

El Festival de La Habana es un punto de partida. Lo que suceda después sólo Dios sabrá, como dice uno de los personajes de la película.

¿Cuáles son sus nuevos proyectos como realizador?

Comenzar de cero. Siempre estoy comenzando de cero. Esta lucha por hacer cine es como una agónica carrera que nunca acaba, nunca se acaba.

En la extensa filmografía de Arturo Sotto sobresalen los largometrajes de ficción Pon tu pensamiento en mí (1995), Amor vertical (1997) y La noche de los inocentes (2007).

En su prolífica obra documentalística se pueden destacar los títulos En la Calzada de Jesús del Monte (1990), El hombre de las mil voces (2004) y Breton es un bebé (2008).

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