Cine debate habanero aborda discriminaciones en El Caribe

Escogió una película dominicana para analizar compartidas discriminaciones en El Caribe, atravesadas por el género, color de la piel, adolescencia, migraciones y el entorno azucarero.

Fotograma del filme Sugar Island (2024), de la directora dominicana Johanné Gómez, presentado en La Habana en un espacio afrofeminista.

Foto: Tomada de Programa Ibermedia.

La Habana, 23 jun.- La historia del personaje de Makenya, una adolescente dominico-haitiana de una comunidad azucarera protagonista de la película Sugar Island (2024), sirvió de motivo para que activistas, artistas, académicos y jóvenes embarazadas debatieran en esta capital sobre compartidas y persistentes discriminaciones en El Caribe.

La proyección del filme y un conversatorio acerca de racismo, explotación cañera, burocracia, migraciones internas, abandono, embarazo en la adolescencia, aborto y la necesidad de redes de apoyo para salir adelante, tuvieron lugar el 19 de junio, en la sede del Proyecto de Desarrollo Local (PDL) Karibuni, en La Habana Vieja.

La iniciativa estuvo organizada por el proyecto sociocultural Tramas junto a  Karibuni. La directora de la película, la dominicana Johanné Gómez, y su equipo de producción, facilitaron su proyección en La Habana, explicó en el encuentro Katia Arias, lideresa de Tramas.

Junto a artistas visuales, representantes de la academia, la comunidad y de espacios de activismo, a la presentación acudieron muchachas gestantes que por diferentes razones médicas se encuentran ingresadas en el Hogar Materno Leonor Pérez, de La Habana Vieja, donde reciben atención para la favorable consecución de sus embarazos.

“Este es un cine debate muy especial que se inscribe dentro de las acciones de nuestra Quinta Jornada de la Articulación Afrofeminista Cubana”, dijo Kenia Serrano, coordinadora de Karibuni.

La película es una coproducción dominico española, ya premiada y presentada en naciones como Sudáfrica, España, Suiza e Italia. Se basa en el libro Esplendor y decadencia del azúcar en las Antillas hispanas (2012), del investigador cubano Óscar Zanetti, y está narrada desde la historia de vida de una adolescente racializada de 14 años que, con matices diferentes, bien pudo suceder en Cuba u otra isla del Caribe.

El término sugar island fue introducido por los ingleses para denominar al Caribe, al agrupar a varias islas productoras de caña y azúcar.

El encuentro tuvo como sede al Proyecto de Desarrollo Local Karibuni, radicado en el Centro Histórico de La Habana. (Foto: Archivo IPS Cuba)

La historia de muchas chicas caribeñas

Makenya vive en una comunidad rural dedicada al cultivo de la caña de azúcar en un país donde el aborto esta prohibido. La introducción de equipos para el corte mecanizado de la gramínea representa una amenaza para el empleo de las y los cañeros, que pierden el sustento de sus familias.

Todo comienza cuando sufre un embarazo no deseado, que en principio esconde a su familia,  el cual se desarrolla a la par de la búsqueda de empleo para pagar los medicamentos que necesita durante la gestación.

Su historia se replica en el resto del Caribe y América Latina, donde el Fondo de Población  de la Organización de Naciones Unidas calcula que 1,6 millones de adolescentes dan a luz cada año, de acuerdo con un estudio publicado en 2025.

Y recabó que la gran mayoría de la carga financiera del embarazo, 88,2%, la llevan las niñas y adolescentes afectadas de 10 a 19 años, como el personaje de Makenya.

El embarazo y maternidad temprana laceran su trayectoria de vida, muchos son el resultado de abusos y negligencias, perjudican su desarrollo psicosocial, provocan resultados precarios en materia de salud e influyen negativamente en el desarrollo socioeconómico de las naciones, indicó la investigación.

En el filme, los personajes de Makenya y su familia enfrentan diversas situaciones en una comunidad que se hace representativa de discriminaciones en el Caribe.

Junto a otros jornaleros, la adolescente y su abuelo participan en protestas para que les sean reconocidos su años de labor y se les conceda la justa retribución, con conflictos asociados al limbo legal de haitianos en República Dominicana y los legados coloniales entre ambos países que comparten la isla de La Española.

Este cine debate forma parte de las actividades previas a la Quinta Jornada de la Articulación Afrofeminista, que involucra a activismos que defienden los derechos de las personas afrodescendientes. (Foto: Archivo IPS Cuba)

Espacio para las reflexiones

Tras la proyección, que contó con apoyo logístico del café Karibuni insertado en el PDL, se produjo un intercambio donde las y los participantes expusieron aspectos de Sugar Island que les motivaron sensaciones, reflexiones y cuestionamientos.

Norma Guillard, investigadora, activista e integrante de la Sociedad Cubana de Psicología, comentó  que pertenece a una generación que participó muchas veces en movilizaciones hacia los cortes de caña, además de haber atendido luego profesionalmente la  prevención de los accidentes de trabajo por falta de conocimientos y medios en fábricas de azúcar.

María Auxiliadora Cesar, de Brasil, vio coincidencias en el filme con la africanidad de su país, que también observa en Cuba, como la presencia de bailes, ritos y los colores. “Somos muy parecidos”, consideró.

Se habló de las raíces coloniales de la industria azucarera, de machismo, masculinidades hegemónicas, esclavización, patriarcado, racismo, desigualdades de género, discriminaciones por edad y procedencia para el acceso al empleo, además de la resiliencia reflejada cuando Makenya sale a la búsqueda de trabajo remunerado.

También se reflexionó sobre las históricas dificultades que enfrentan haitianos y sus descendencias para legalizar su estatus en República Dominicana, a quienes se les exigen desde certificados de bautizo hasta cartas de alcaldes para regularizarse.

El filme, el tercer largometraje de esta directora, se enriquece de otras manifestaciones de arte, como el teatro, el performance y la danza, consideró Arias.

Sobre las entidades organizadoras

La Jornada de la Articulación Afrofeminista tiene siempre actividades en las comunidades, explicó Guillard, sobre los encuentros que propicia esta red de iniciativas y proyectos de varias provincias cubanas.

En esta ocasión, el cine debate organizado en La Habana Vieja fue el primero de dos que saludan la quinta edición de la jornada. Un segundo encuentro se organizó en el barrio de Colón, en el municipio Centro Habana.

El PDL Karibuni, dijo Serrano, surgió hace casi cuatro años y tuvo como una de sus razones fundacionales el proyecto de extensión universitaria Cuba en África, historia oral, enfocado en entrevistar combatientes cubanos que participaron en el continente africano en la lucha contra el apartheid entre 1975 y 1991.

La iniciativa desarrolla 12 líneas de trabajo, con la realización de talleres, que involucran a personas de diversas edades de la comunidad donde está enclavado.

Por su parte, Tramas tiene dos vertientes de desarrollo.

Una es la investigación social que vincule la cinematografía con los estudios de la racialidad, las teorías sobre el racismo y la negritud. Y otra, la proyección comunitaria, centrada en aterrizar lo que produce la academia y contribuir a borrar estereotipos que persisten por color de la piel, entre otros. (2026)

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