Los 35 años del Mejunje y el nuevo escenario cubano

En la ciudad de Santa Clara, el centro cultural pionero en la inclusión de personas lesbianas, gays y trans sigue dando lecciones positivas al resto de Cuba.

Entrada a El Mejunje

Foto: Cortesía del autor

Santa Clara, Villa Clara -Febrero del 2019-. 

El actor y promotor Ramón Silverio es el fundador del sitio cultural/estatal más abierto a la diversidad sexual y creacional dela isla, conocido por El Mejunje, mote que un humorista local aportó aludiendo a los brebajes que aquí se preparaban.

Este artista incansable, el 22 de setiembre de 2018, subió al Pico Turquino, la mayor elevación de Cuba, para agasajar sus 70 años y así demostrar a escépticos y detractores “que sí se puede muy a pesar de todo”.

La noche del 26 de enero de 2019, con remozada algarabía por el aniversario cerrado (35 años) al que arribaron indemnes, Silverio conversó con este servidor, que se honra de formar parte del equipo de El Mejunje (sino desde su fundación misma, sumado unos años más tarde), sobre un tema esencial en el que el espacio sigue sensibilizando: el respeto a los derechos de la comunidad de lesbianas, gays, bi, trans e intersexuales, junto a todas las diversidades posibles (LGBTI+), la cual desanda un azaroso camino en la actualidad de esta isla desde que comenzó la reforma constitucional en junio de 2018.

“Si las iglesias extremistas en Cuba consiguieron la unión que la comunidad LGBTI+ no pudo, fue debido a la presencia masiva [de fieles y fanáticos] en las discusiones previas convocadas (en barrios y centros laborales sobre el proyecto de nueva Constitución, del 13 de agosto al 15 de noviembre de 2018)”, pero más incidió en esa disgregación la “ausencia brutal del ala diversa que debería sostener recio debate en aquellas reuniones [imprescindibles] donde se manifestaran nuestras eternas diferencias”, de formación, credo y apostura, lo cual se infiere de tan negativos acontecimientos, que atrasaron más la discusión tan esperada en Cuba del matrimonio igualitario.

El actor y promotor Ramón Silverio, fundador del sitio cultural/estatal

Foto: Cortesía del autor

El lugar homenajeado

Para quienes no tuvimos bastante diversión en nuestras vidas, entre las décadas 60s y 80s del pasado siglo, por ser vástagos “entusiastas” de un proceso incesante/movilizador que consumió lo mejor de nuestras juventudes tratando de transformarnos en el “hombre nuevo” (del cual utópicamente discursó El Che en un libro sobre el socialismo cubano), resulta paradojal que “El Mejunje de Silverio” (creado por él en Santa Clara, en 1984, casi por arte de birlibirloque, o del azar concurrente más de su propio esfuerzo actoral/aglutinador de talentos y seguidores), sea desde entonces un escenario campechano en el centro de esta isla inexplicable y diversa como su flora y fauna, en la ciudad misma donde deben reposar los restos del heroico guerrillero (Ernesto “Che” Guevara, 1928-1967), donde se nos atribuye pertenencia comunitaria como a aquél, sin obstar orígenes ni credos, pero a la par devenido campus de batallas reales, imaginarias y/o liberadoras del mito por la aceptación y el respeto hacia tan trajinada otredad, como no hubo constancias antes en Cuba.

Resumiendo: El Mejunje ha sido un sifón difusor del arte de cualquier parte y asiento de reunión espontánea de seres inclasificables (para los estándares ideológicos de aquella época guevariana… y aún de ésta).

En 1992 abrió sus puertas a lo prohibido: el arte del transformismo con la Compañía Futuro, la que dirigía Alberto de Armas. Inicialmente censurado por un pueblo mayoritariamente homófobo y hasta por las autoridades, le tocó a Ramón batirse con ambos bandos, cediendo a veces a las presiones policiales y del asedio político que como militante del Partido Comunista de Cuba fuera objeto. Hubo varios años en que estuvo suspendido hacer transformismo en el lugar. Especialmente en los finales de los 90s y principios de los 2000, paradójicamente cuando la situación económica comenzaba a mejorar gracias a la ayuda petrolera y financiera proveniente del sur latinoamericano. Abierto al intercambio enjundioso, democrático y siempre perdonador de pecadillos, El Mejunje ha sido, fluctuaciones aparte o precisamente incluso por ellas, de lo más abarcador en términos de expresión, respeto y congregación culturales que en la Cuba pos revolucionaria se haya conocido.

En una puerta de El Mejunje, un mensaje contra la homofobia

Foto: Cortesía del autor

La celebración

Dedicada media vida laboral de este joven/longevo al proyecto enaltecedor del que ya se ha hablado y escrito hasta la saciedad, la conversación con Silverio sirvió para apreciar “algunas otras propuestas del centro que no descansa en lo absoluto ni un solo día en la semana, demostrando los muchos logros y escasos descalabros ocurridos”, e invitar —como parte del festival renombrado Mejunje Teatral en su vigésimo séptima edición— a “figuras [desertoras y] retornadas de la escena, que aún aguardan por reinsertarse cabalmente en los medios de difusión nacionales”, los que se “reservan cierto temor en asumir decisiones por cuenta propia”.

Una ruptura súbita en la quietud de “esta trigésimo quinta celebración sencilla pero enjundiosa”, fue la notoria petición hecha por Tanya—rockera que en su época dorada polemizara “al duro y sin guante” con su tema “Ese hombre está loco”—, repatriada recién tras largo exilio, y quien continúa sin programarse en la TV nacional ni “invitada a espacios promocionales de cierto nivel”, luego de haberse convertido en diana/colimada del campo de tiro conocido entre pares del ramo como “el del don perdona vidas”.

Durante un espectáculo en El Mejunje

Foto: Cortesía del autor

Una de las razones defensivas esgrimida por la también compositora, fue el hecho de “que mis sueños, recurrentes por pendientes, han sido llegar a sonar como los clásicos rocanroleros británicos y norteamericanos del pasado, porque esos sí sabían lo que era sonar bien”. Esta manifestación, probablemente, le depararán sospechadas sorpresas a la apreciable artista, en lo adelante.

Entre varios asistentes a la descarga programada para el patio del recinto (luego trasladada a una pequeña sala interior cuando el equipamiento técnico se estropeó consecuencia de un aguacero), destacaban personajes públicos, como el conductor y guionista del programa crítico/cinematográfico “De Nuestra América”, Frank Padrón Nodarse, al queTanya casi imploró: “ver qué puedes hacer para que acaben de ponerme en la tele, por favor”, porque ella cree “muy injusto que otros músicos”, de menor calidad y discutibles líricas,“gocen de tamaño privilegio”.

Entre varias entrevistas hechas paralelamente aquella tarde por el provincial canal Tele Cubanacán en instantes previos al concierto, la periodista Hilda Cárdenas Conyedo sorteó escollos sucesibles de interferir en su labor divulgativa si abordaba, tanto en entrevista con el director como con personalidad cualquiera invitada al sarao, alguna pregunta delicada acerca del entonces inminente proceso refrendario para la nueva Carta Magna puesta en marcha, en pos de adelantar comprometimientos, mientras algunos de los presentes desde las gradas disparaban al pecho de estos vernáculos ensimismados en su obra y ejecutoria, indirectas al asunto sin conseguir resultados.

Silverio develó asaz contento “el cariz abarcador del documento definitivo elaborado” el cual “ya fue aprobado” por los mismos unánimes del parlamento que antes sesionara [obra indiscutible de expertos legales y duchos supervisores], pues “el nuevo artículo que reemplaza al controversial 68 y que a tantos aquí y allá atañe [reenumerado en el impreso final con el 82], no designa género alguno dentro del concepto de matrimonio”, por lo tanto, exhortó a su asentimiento inmediato por todos los allí presentes para “que tengan lugar posteriores procedes, adecuando nuevas leyes inclusivas del movimiento [diverso/reclamante], sin necesidad de cambiarse nada después, dado que la conocida reforma al Código de la Familia para el normal desarrollo de la infancia y la juventud [que lleva infinitud de lustros enmoheciéndose desde su implementación en 1976] la cual sin falta arribará detrás modificada [en fecha aún indeterminada pero en un plazo de hasta dos años], no precisará más argumentos en términos jurídicos que esos”.

Tercera vis del asunto sería la postura asumible en el futuro por los casi 200.000 firmantes de una carta presentada bajo la “Liga de Iglesias Protestantes”, cuyos miembros colegirán seguramente la “interpretación que les concite a continuar diciendo NO” al pliego de marras y al futuro nuevo Código de la Familia, porque ya han expuesto en cada ocasión “sentirse estafados con semejante ambigüedad del lenguaje legislativo”, tal cual simula estarlo casi todo individuo no versado en él en esta isla tan poco instruida en cuanto a derechos documentales.

San Mejuncio, el patrón pro alcohólico de esta casa.

Foto: Cortesía del autor

Otros acontecimientos notables fueron la presencia en el espacio “Yo me incluyo”, propuesto por la dirección del centro en coordinación con el Sectorial Provincial de la Cultura, del primer transformista cubano de todos los tiempos: Juan Vicente Garabito (Zulueta, 1925), alias “Doris del Mar”, el clásico homenaje de “Los Filingbusteros” liderados por la octogenaria intérprete Zaidita Castiñeiras, la funcional mixtura de la Trovuntivitis, y la anual procesión a San Mejuncio, el patrón pro alcohólico de esta casa que ha dado cobijo a algunos desclasados y delincuentes quienes en pos de absolución, aquí alcanzaron terrenal rehabilitación junto al burlesco altar, gracias a las benevolencia y filantropía del maestro Ramón, iniciado como actor empírico en las tablas [las que en su tiempo fueron mayormente de palmas].

Doris del Mar

Foto: Cortesía del autor

Aspiraciones

Preguntado sobre miras y aspiraciones por venir, Ramón Silverio alegó sin pensar que “cualquier tiempo futuro siempre es mejor”, pues le asiste la experiencia ciudadana que conlleva a la razón, dando por terminadas esporádicas disensiones.

Y también porque un promotor de su estatura “no se retira nunca”, lo dijo mientras colgaba sonriente la bandera del arcoíris junto a ese axioma suyo con el que ha sobrevivido llanamente hasta hoy (adversidades y traspiés aparte), emulando con perseverancia a los impertérritos árboles/testigos del patio por él y tantos colegas ausentes implantado, donde yace esparcida su mejor compañera de luchas pedagógicas: Margarita Casallas (1954-2004), quien murió de un infarto el mismo 20 de octubre, Día de la Cultura Nacional.

En ese patio tan inclusivo, coincidente instalaron una urna/refrendario para que el conteo de votos ocurriera el 24 de febrero, en pos de pronunciarse, el pueblo que participó, sobre una nueva Constitución de la República, que resultó aprobada ese día.

Sucedió el milagro del nacimiento del Mejunje en “1984”, homologando la famosa obra del escritor británico George Orwell (1903-1950). Nadie podía predecir que aquella aventura socializante y convocada en “desacato a las buenas costumbres” de un pueblo uniformado “propenso a la nocturnidad menos alevosa por falta de alternativas más esparcidoras”, alcanzaría a perdurar.(2019)

Un comentario

  1. Pedro Manuel González Reinoso

    NO SERÍA ENTENDIBLE ESTA ENTREVISTA SIN LOS LINKS QUE ABUNDAN EN LO NO DICHO AQUÍ. CELEBRAMOS QUE LOS INCLUYERAN PARA GANANCIA DEL LECTOR INTERESADO EN ESTAS HISTORIAS DE VIDA. MUCHAS GRACIAS A LA EDITORA IVET GONZÁLEZ LEMES

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