Museo del Ron abre sus puertas al arte intergeneracional
Una muestra colectiva de artes plásticas prolonga el proyecto editorial homónimo y reúne a dieciocho artistas en un ejercicio de memoria y futuro que enlaza tradiciones y contemporaneidad.
La exposición “Pintura Cubana II. Selección de maestros y alumnos” permanecerá abierta hasta el próximo mes de febrero de 2026.
Foto: IPS Cuba
La Habana, 5 dic.- La Galería Museo del Ron, en la capital, acoge la exposición “Pintura Cubana II. Selección de maestros y alumnos”, un proyecto que enlaza tradición y contemporaneidad al reunir a reconocidas figuras del arte cubano con creadores emergentes.
La muestra surge como extensión del libro homónimo, volumen que documenta el patrimonio artístico contemporáneo de la isla y que se convierte en soporte y punto de partida para esta propuesta expositiva.
El libro, impreso por Selvi Artes Gráficas en Valencia, España, fue presentado recientemente en el teatro del Edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA). Con un texto introductorio de la curadora y crítica Meira Marrero Díaz, la obra despliega segmentos dedicados a cada uno de los artistas visuales, acompañados de comentarios de especialistas que profundizan en sus trayectorias y aportes.
Los artistas seleccionados, por orden cronológico, son: Agustín Bejarano, Alicia de la Campa Pak, Leo de la O, Zaida del Río, Lisandra Isabel García, Ernesto García Peña, Mario González Rodríguez (Mallo), Héctor Onel Guevara, Carlos Guzmán Hernández, Marlon Infante, Arturo Montoto, Andrés Retamero, Daniel Rodríguez Collazo, Eduardo Rubén, Esterio Segura, Adrián Socorro, Nelson Villalobos Ferrer (Villalobo) y Rafael Zarza.
La investigadora Silvana Garriga, Premio Nacional de Edición e impulsora del proyecto editorial, subrayó: “El resultado es un libro bellísimo, me encantan los dos libros que he hecho de esta serie editorial y es una satisfacción adicional que cada uno de ellos hayan terminado en una exposición”.
Entre los artistas participantes destacan principalmente Bejarano, Zaida del Río, Esterio Segura y Rafael Zarza, cuyas obras dialogan con piezas provenientes de colecciones privadas como las de Viñas-Gil y Bernardo Quetglas, además de aportes de los propios creadores.
La diversidad de estilos y lenguajes plásticos convierte la exposición en un mosaico de la pintura cubana actual.
El Premio Nacional de Artes Plásticas, Rafael Zarza, expresó su entusiasmo: “Estoy muy contento con el libro, me parece que es precioso. Estar al lado de otros artistas también es importante y es una de las cosas que más me emociona: ver cómo los jóvenes pintores se acercan a la tradición con respeto, pero también con irreverencia. Esa tensión entre lo aprendido y lo nuevo es lo que mantiene viva la pintura cubana”.

La herencia se renueva
Por su parte, el creador matancero Adrián Socorro destacó el valor patrimonial del proyecto: “La colección no solamente se encarga de atesorar un patrimonio cultural, sino que los promueve dentro de la misma acción de tenerlos contemplados en un volumen que va a quedar para el estudio de la plástica cubana”.
La curaduría, a cargo de Iris Gorostola y Abram Bravo, plantea un diálogo intergeneracional que permite apreciar tanto la evolución como los puntos de conexión entre diferentes promociones de artistas cubanos.
“Cada obra aquí es un testimonio de continuidad, pero también de ruptura. Los maestros aportan la experiencia, los alumnos la frescura, y juntos construyen un mapa visual de lo que somos como nación”, añadió Bravo.

La exposición se inscribe en una línea de trabajo que busca visibilizar la riqueza y diversidad de la pintura cubana contemporánea, al tiempo que ofrece al público un espacio de encuentro entre la experiencia de los maestros y la energía de los alumnos.
Tanto el libro como la muestra se convierten en plataformas de diálogo, memoria y proyección hacia el futuro.
Graduado de la Escuela Nacional de Arte (ENA) y del Instituto Superior de Arte (ISA), Agustín Bejarano ocupa un lugar destacado en esta producción gráfica. Su trayectoria incluye el Premio de la XI Bienal de Grabado Latinoamericano de San Juan, Puerto Rico (1995); tres Gran Premio en los Encuentros Nacionales de Grabado (1987, 1993 y 1997); la Distinción por la Cultura Nacional (2005) y el Diploma al Mérito Artístico otorgado por el ISA (2007). Su inclusión en el volumen responde al reconocimiento de su trascendencia en las artes visuales contemporáneas de Cuba.
Con esta iniciativa, la Galería Museo del Ron reafirma su papel como escenario cultural abierto a la experimentación y la reflexión, donde la pintura cubana se muestra no solo como patrimonio, sino como proceso vivo en constante transformación.
La exposición permanecerá abierta al público durante las próximas semanas, invitando a descubrir cómo la tradición y la innovación se entrelazan en un mismo lienzo. (2025)
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