¿Qué pasó con la revista cubana El Arca?

La única publicación no científica sobre animales en Cuba limitó sus contenidos sociales y regresó a un perfil exclusivamente educativo para alejarse de la controversia política.

El Arca lanzó su primer número en mayo de 2016, en un esfuerzo por incrementar la educación de la sociedad cubana hacia el respeto y protección de los animales.

Foto: Portada de la primera edición de la revista

La Habana, 5 jul.- Aunque ya cumple tres años, El Arca, que es la primera revista sobre animales en Cuba, ganó visibilidad cuando logró el permiso legal para la marcha pacífica efectuada en abril, que aunó más de 500 personas para pedir el fin del maltrato y una ley de protección animal en el país.

“Para nosotros la peregrinación, realizada con el autorizo del gobierno del municipio Plaza de la Revolución, fue muy importante, histórica, pero trajo una atención que no era la que buscábamos cuando se tergiversó políticamente su significado”, dijo a la Redacción IPS Cuba Alberto González, fundador y director general de la revista digital.

Los perfiles

La publicación nació como una vía para que González, fotógrafo de oficio, promocionara el trabajo artístico que realizaba retratando mascotas, pero en poco tiempo se convirtió en una revista con contenido educativo diverso.


Animalistas aclaran su agenda política

Una declaración de junio difundida por la protectora y científica cubana, Valia Rodríguez, y replicada por otros activistas en redes sociales, aclaró para el gobierno y los órganos de seguridad que el movimiento animalista cubano y el grupo de Facebook “Cuba contra el Maltrato Animal”, solo persiguen proteger a los animales cubanos.

En la publicación, también pidió al activismo que no use la causa para denigrar al gobierno cubano ni intente a asociarla con otras agendas políticas.

“Nosotros no somos el enemigo: el enemigo es la violencia y la crueldad que subsisten impunes en las calles del país”, concluyó el comunicado.

Un pedido recurrente en la última década, con respaldo creciente en la población, ha sido una ley de protección animal. Muchos protectores pidieron sin éxito la inclusión de un artículo que expresamente asegurara el bienestar de los animales en la Constitución vigente desde abril.

Hoy solo es reconocida legalmente la oenegé Aniplant mientras el grupo Protección de Animales de Ciudad (PAC) logró ser una sección de la no gubernamental Sociedad Cubana de Zoología. Pero otras sociedades protectoras y refugios comunitarios operan sin amparo legal en todo el país.

El objetivo es ayudar a la convivencia de las personas con sus mascotas, cómo comprender sus señales o cuidarlos apropiadamente, además de educar en el amor hacia los animales y difundir de forma amena conocimientos generales sobre especies en peligro de extinción y otras pocos conocidas en Cuba, comentó González.

Dirigida a un público amplio, la revista mensual combina secciones de entretenimiento con artículos más especializados para los que contaron con la colaboración de reconocidos especialistas cubanos como el profesor Vicente Berovides, y de varios integrantes del no gubernamental Consejo Científico Veterinario de Cuba.

Respecto al maltrato animal, un tema en la agenda de varios medios alternativos y criticado por los activistas a través de las redes sociales, la dirección de la revista prefiere ahora enfocarse más en la educación que en la denuncia.

“A ese tema tratamos de darle una perspectiva diferente, enfocarnos en cuestiones que pueden tener una solución en el trabajo educativo y profiláctico. Preferimos educar a las personas para que no abandonen el animal en la calle que criticar todos los problemas que existen con Zoonosis -institución estatal para el control de animales callejeros muy criticada por practicar sacrificios- que ya se han denunciado varias veces y no se resuelven”, explicó.

No obstante, en el último año la revista incorporó reportajes de investigación sobre temas como la caza furtiva y venta de aves endémicas, donde mostraban las brechas en el control a esta actividad ilícita, o las dificultades del ejercicio de la veterinaria, marcado por bajos salarios, la imposibilidad de ejercer de forma privada y el déficit de insumos.

“Son realidades sociales que dañan a los animales, por eso las abordábamos, aunque nos trajo algunos problemas para el acceso a algunas fuentes e instituciones con las que antes habíamos trabajado”, lamentó González.

El Arca también busca ser un espacio para la promoción y apoyo al trabajo que realizan instituciones gubernamentales y sociedades protectoras para beneficio de los animales; y que a su vez estas sirvan como fuente de retroalimentación para la publicación.

“Muchas de esas alianzas informales se perdieron cuando al interior de las instituciones estatales se extendiera una visión negativa y tergiversada sobre los fines de la marcha del 7 de abril”, explicó el fotógrafo.

El permiso para esta actividad fue solicitado por una integrante de El Arca, la activista y estudiante de comunicación de la Universidad de La Habana, Beatriz Batista; y la convocatoria se lanzó desde el perfil en Facebook de la publicación.

La marcha se realizó sin inconvenientes, aunque tras la aprobación existieron intentos por parte de las autoridades municipales de retirar el permiso al ver la magnitud de la convocatoria, según relató la joven activista en la reseña de la caminata que realizó la publicación.

Sin embargo, a fin de que la revista pueda seguir desarrollando el trabajo que hasta el momento había desempeñado sin trabas, González decidió que la publicación regresaría a un perfil puramente educativo y de entretenimiento, sin el contenido social que se utilizó  para darle otra connotación.

Financiamiento

También prescindirán del apoyo financiero que el Colectivo Más Voces había brindado en los últimos meses y tratarán de explorar otras vías de sostenibilidad económica.

Este apoyo nunca interfirió en el contenido o perfil de la revista, aseguró González, “pero desgraciadamente desde el punto de vista político, cuando se recibe ayuda externa no es bien visto”.

La marcha del 7 de abril fue parte de la habitual peregrinación que cada año realizan varios animalistas a la tumba de Jeanette Ryder, filántropa estadounidense fundadora en Cuba, en 1907, de la organización humanitaria Sociedad Protectora de Niños, Animales y Plantas.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La gestión económica de las publicaciones digitales autónomas y sin posibilidad de legalizarse en un país donde los medios de comunicación solo pueden ser estatales, suele ser un problema por la observancia de las autoridades en ese sentido.

“Intentamos promocionar negocios enfocados a los animales, de estética, donde se venden accesorios, pero no se sostuvo, en Cuba no hay mucha cultura de publicidad”, dijo.

El cambio de perfil editorial no estuvo exento de fricciones internas. Batista comunicó en un post en la red social Facebook, el 24 de junio, el cierre de las secciones de contenido crítico y estuvo en desacuerdo con la decisión porque califica de imprescindible estos temas.

Actualmente la distribución de esta publicación se realiza en formato PDF a través del Paquete Semanal, que es un medio alternativo para circular contenidos digitales por todo el país de forma offline, y puede descargarse desde un vínculo en su página oficial de Facebook.

También está disponible en el parque ecológico La Quinta de los Molinos y la biblioteca del Consejo Científico Veterinario, ambos ubicados en La Habana. (2019)

4 comentarios

  1. Iviana Caraza Arrastia

    Todo lo referente a lograr la protección animal en nuestro país conlleva a vivir en una sociedad más justa y humana y en educar con estos valores a las nuevas generaciones

  2. Carmen Mont Rivero

    Aunque nuestra Constitución establece la «libertad de prensa», está claro, que ésta libertad no existe, puesto que todos los medios de comunicación, radial, escrita, y la TV, pertenecen al Estado, que no admite para nada ninguna manifestacion, u expresión que ellos no apoyen. Por otra parte existe siempre, una malinterpretacion de cualquier manifestación pública y popular que exista, por cualquier causa, lo que para mi, solo denota miedo, y desconocimiento del gobierno, que además, a un tema como éste tan reclamado, por la población, como lo es la Ley contra el maltrato animal, mantienen oídos sordos.

  3. Carmen Mont Rivero

    Dos comentarios he hecho, y ninguno ha pasado. Pura coincidencia o veto a mis comentarios. Yo soy una mujer adulta, y no soy tonta. Ni pidan comentarios para luego no publicarlos. Gracias.

  4. Arnaldo Roque Peña

    Es una pena, confio en la justesa de nuestra revolución. Espero rectifiquen a tiempo este anhelo popular

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