Declaración de la SOCUMES sobre las familias homoparentales y homomaternales

Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (Socumes) fija su “posición científica ante el tema de las familias homopaternales y homomaternales, a propósito del debate popular sobre el anteproyecto de reforma a la Constitución de la República.

Los asociados y las asociadas de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (SOCUMES), reunidos en su Asamblea de Balance celebrada el día 26 de Octubre de 2018 en La Habana, adoptamos la siguiente declaración oficial, que fija nuestra posición científica ante el tema de las familias homopaternales y homomaternales, a propósito del debate popular sobre el anteproyecto de reforma a la Constitución de la República.

Considerando que las familias son el grupo social primordial e instancia de socialización primaria del ser humano, que se encuentra en evolución permanente, relacionada con diversos factores políticos, sociales, económicos y culturales. Su diversificación ha evolucionado en el tiempo en consonancia con las transformaciones de la sociedad, los avances científicos y en materia del reconocimiento de los derechos de todas las personas.

Recordando que desde la academia y la investigación científica en Cuba y gran parte del mundo, se considera válido y legítimo la inclusión dentro del concepto de familias a las formadas por las parejas del mismo género.

Destacando que en nuestro país su legitimación social tropieza con varias limitaciones, principalmente de orden jurídico, como el no reconocimiento legal de su existencia y la no garantía de los derechos que de esa unión se derivan; y en el orden social, a los mitos, los prejuicios y las creencias no científicas que en torno a las identidades de género y a la homosexualidad, que perjudican principalmente la estabilidad de estas familias, sus derechos humanos y los de sus descendientes.

Tomando en cuenta que la evidencia acumulada por la comunidad científica cubana e internacional ha demostrado que:

  1. La homosexualidad no es una enfermedad, ni se contagia o trasmite de ninguna forma hacia individuos que no la desarrollen por sí mismos como parte de su identidad sexual.
  2. Las identidades y expresiones de género son una construcción personal y sociohistórica que como parte de la identidad personal no pueden ser modificadas desde fuera sin que impliquen la desestructuración de la personalidad del individuo.
  3. Las familias homoparentales y homomaternales no son distintas en sus fines a las parentalidades heterosexuales, pues lo que buscan es el bienestar de sus hijos e hijas y su formación como personas capaces de ser parte integrante e integrada de la sociedad.
  4. Las familias homoparentales y homomaternales muestran la misma capacidad que las madres y padres heterosexuales para ejercer autoridad y disposición de compromiso, resolver conflictos, distribución de roles y funciones, educar en los valores socialmente aceptados, entregar amor a sus hijos e hijas y proporcionarles la seguridad necesaria para su desarrollo, por lo que resultan igualmente competentes.
  5. Los hijos y las hijas de las familias homoparentales y homomaternales son tan bien desarrollados psicológicamente y bien adaptados socialmente como los hijas e hijas de madres y padres heterosexuales, no presentan particularidades psicopatológicas en sus personalidades, ni tienen más trastornos de salud mental, ni mayor vulnerabilidad a los trastornos de conducta o del aprendizaje.
  6. Los hijos y las hijas de las familias homoparentales y homomaternales no desarrollan problemas con su género, identidad de género, expresión de género y rol de género, ni presentan una orientación erótico afectiva homosexual en mayor frecuencia que los hijos y las hijas de las familias heterosexuales.
  7. Los hijos y las hijas de las familias homoparentales y homomaternales no experimentan más dificultades en sus relaciones sociales como consecuencia de su familia no tradicional, ni son más estigmatizados, molestados o victimizados que sus pares de familias heterosexuales, dado el potencial que tienen las familias formadas por personas del mismo género para educar a hombres y mujeres resilientes sobre la base de valores vinculados a la aceptación de la diversidad, la tolerancia y la creatividad.

Expresamos nuestro apoyo a la formulación en el texto constitucional del artículo 68 referido al matrimonio como la unión entre dos personas con actitud legal para ello, lo que abre las puertas para el reconocimiento del derecho a formalizar este tipo de unión legal entre las parejas formadas por dos personas del mismo género.

Afirmamos que no existen razones de índole clínica, psicológica o social para aducir negativas a la conformación de las familias homopaternales y homaternales. Que tampoco aparecen argumentos de ningún tipo sobre la base de los cuales pudiera legitimarse una negación para la crianza de hijos e hijas por parte de las parejas de igual género, y que la ausencia de los roles materno y paterno tradicionalmente concebidos no puede ser considerado como argumento para tal negación.

Alegamos que el crecimiento y educación adecuada de niños y niñas depende de las pautas de crianza saludables y no de la orientación sexual de los adultos que asumen esta responsabilidad, ya que no es precisamente la estructura de las familias sino su funcionamiento lo que las hace más armónicas y desarrolladoras. El amor, el respeto mutuo y la educación en los valores dignificantes del ser humano, son los que hacen que una familia sea un hogar óptimo para educar a su descendencia.

Señalamos que las posiciones que se tengan sobre las familias formadas por parejas del mismo género tienen repercusiones sobre su estudio, comprensión y, por lo tanto, para las políticas públicas, que resultaran incluyentes, humanistas y justas o excluyes e injustas para determinadas familias y grupos humanos.

Rechazamos las expresiones estigmatizantes, discriminatorias y excluyentes que hacia las personas con géneros y sexualidades no hegemónicas han aflorado desde varios ámbitos de la sociedad cubana actual, por constituir actos de violencia simbólica, psicológica, verbal y/o física, con consecuencias sobre la salud física y mental de estas personas y sobre el ideal de equidad y justicia social de nuestro proyecto social.

Exhortamos por ello, a otras sociedades profesionales cubanas, a manifestarse al respecto, en el afán de promover en nuestro pueblo la comprensión de estas realidades avaladas por las evidencias científicas.

Destacamos que es una responsabilidad del Estado y el gobierno, compartida con toda la sociedad, proveer a las familias homopaternales y homomaternales de las garantías jurídicas y de un ambiente social inclusivo, que alienten las mejores condiciones para el desarrollo integral de sus miembros, el respeto de sus derechos humanos y el ejercicio de una ciudadanía plena.

La Habana, 26 de octubre, 2018

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