Investigadores se adentran en la madeja del consumo cultural

La circulación de contenidos culturales de manera informal se ha convertido en uno de los “temas del momento” en Cuba.

Tomado de Progreso Semanal

El trabajo entre investigadores de distintas disciplinas puede generar estudios más complejos sobre el uso y distribución alternativa de productos culturales.

La Habana, 30 ene.- Investigadores, promotores culturales, periodistas y decisores políticos debaten públicamente, desde 2014, acerca de la proliferación de formas no institucionales de circulación y consumo de bienes culturales en el país.

La creciente realización de este tipo de intercambios coincide con la popularidad alcanzada por el “Paquete semanal”, un mecanismo de distribución de películas, libros, series televisivas, revistas y otros productos que no están al alcance de la población por vías oficiales como la televisión estatal.

Este tipo de oferta, similar a la que provee Internet –a la cual no tiene acceso la mayoría de los residentes en Cuba−, no toma en cuenta las regulaciones sobre derecho de autor y al parecer carece de controles de cualquier índole.

Una buena parte de los abordajes públicos se concentran en la penetración de productos “basura” creados bajo las dinámicas de las grandes industrias culturales, a partir de los cuales se instauran patrones ligados al consumismo capitalista.

Con el objetivo de analizar a fondo las tendencias de consumo cultural y la manera en que se estructuran las redes informales a través de las cuales pasan de una persona a otras estos contenidos, investigadores sociales esbozan nuevos proyectos y buscan formas de intercambiar conocimientos.

El Taller Copia y Comparte, realizado en la Facultad de Comunicación (FCOM) de la Universidad de La Habana, el 22 de enero, cuenta entre las iniciativas que pretenden dar mayor rigor a las discusiones sobre el fenómeno al visibilizar los abordajes de corte académico.

También la cita buscó incidir de manera más directa en el trazado de políticas públicas.

Profesionales del estatal Instituto Cubano de Investigación Cultural “Juan Marinello”, el Centro de Investigaciones Sociales del Instituto Cubano de Radio y Televisión, el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, la Sociedad General de Autores y Escritores, confluyeron en el encuentro.

FCOM lanzó la convocatoria, a la que respondieron también investigadores de la Facultad de Psicología y estudiantes universitarios de distintas carreras.

En el diagnóstico general del fenómeno realizado allí, se evidenció la necesidad de modificar o crear los indicadores y rutas metodológicas para estudiar un asunto tan cambiante como el de la producción, circulación y uso de los bienes culturales.

Se dijo, además, que la indagación científica debe abarcar con menos timidez otras zonas de esta realidad como el derecho de autor y el funcionamiento arbitrario de las instituciones con respecto a este, la ética en la creación y distribución de bienes culturales, y el establecimiento de jerarquías en las instancias de consumo.

Por otro lado, las y los participantes señalaron la necesidad de que las investigaciones abarquen otras áreas del país diferentes de la capital.

Al mismo tiempo, llamaron a que las miradas al contexto cubano no exageren la “peculiaridad” del caso nacional ni descuiden su relación con otros escenarios que también asimilan el impacto de la globalización y la rápida evolución tecnológica.

En medio del auge de reflexiones sobre estos temas, Copia y Comparte espera convertirse en plataforma que contribuya a la realización de análisis transdiciplinarios, tal y como lo demanda el fenómeno. (2015)

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