La tecnología transforma la producción de cultura en Cuba, afirma investigadora

El estudio analiza el impacto del universo digital en la literatura, la música y las artes visuales y forma parte de un doctorado en Estados Unidos.

En Cuba proliferan editoriales no estatales como Guantanamera, Colección G y Colección Cuba, estas últimas de Ediciones La Palma, una iniciativa gestionada desde La Habana y España.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 25 ago.- Las tecnologías digitales configuran nuevos modos de producción cultural en Cuba, en un escenario matizado por la confluencia de iniciativas institucionales e independientes con profundos nexos entre sí, afirmó la escritora cubana Lizabel Mónica, autora del estudio Cultura Digital en la Cuba del siglo XXI.

La investigación, aún en curso, forma parte de una tesis doctoral adscrita al Departamento de Español y Portugués, de la Universidad de Princeton, en la ciudad estadounidense de Nueva Jersey.

“Este conversatorio es una gran posibilidad de dialogar con las personas que son sujetos activos de mi trabajo y que habitualmente solo contacto por medio de la tecnología”, aseveró Mónica a la Redacción IPS Cuba tras concluir su presentación, efectuada el 23 de agosto, en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, en La Habana.

Además, comentó que la charla era “una breve vista previa” de una indagación que “analiza el impacto de la tecnología digital en la literatura, la música y las artes visuales cubanas”.

Para ella, las diferentes manifestaciones artísticas “han sufrido cambios, no solo en términos temáticos, sino también en cuanto al lenguaje estético, la sensibilidad y visión del mundo que proponen los creadores”.

En los últimos tiempos ha surgido numerosas propuestas digitales muy novedosas.

Foto: Archivo IPS Cuba

De igual modo, resaltó “la creciente importancia de la tecnología digital en el arte participativo, aspecto que se aborda en la tesis mediante la comparación de los criterios de artistas de distintas generaciones sobre el tema”.

En el intercambio, Mónica compartió un adelanto de los principales hallazgos encontrados en la pesquisa, pero señaló que aún “son conclusiones preliminares”, pues todavía se encuentra “trabajando en la parte dedicada a la música”.

Explicó que en el proceso de investigación ha entrevistado “a artistas que residen dentro y fuera de Cuba”.

Mencionó que ha realizado “entrevistas personales y sostenido encuentros informales, además de asistir a estudios de arte y analizar material paralelo, que incluye catálogos, dosieres, currículos, carpetas de obras seleccionadas y conversaciones vía correo electrónico”.

Sobre la literatura comentó que el estudio repasa “el boom de los portales web culturales en la década del 90, la llamada Guerrita de los Emails” (debate intelectual sobre la política cultural cubana sucedido en 2007), las primeras experiencias de libros electrónicos y el surgimiento de algunas revistas culturales, entre las cuales citó a Esquife, Dezliz, Cacharro(s) y TREP.

También apuntó que al final de la primera década del siglo XXI comenzó “el auge de las web literarias, las revistas digitales en línea, los blogs y más reciente una oleada de editoriales independientes”.

Mónica manifestó que uno de los proyectos más sugerentes es el sello editorial Linkgua, fundado en 2002 por el cubano Radamés (Rado) Molina, en Barcelona, España.

Las nuevas tecnologías transforman la creación y producción cultural.

Foto: Archivo IPS Cuba

“Él se ha propuesto cambiar la manera en que leemos, con la aspiración de convertirse en un catálogo hispano con un universo de conexiones semánticas e hipertextuales muy amplio”, dijo.

“Pero igualmente intentan deformar la idea del libro como producto literario por excelencia, así como romper el paradigma del texto único y fijo”, acotó la especialista en literatura caribeña.

A su juicio, algunas de las propuestas más novedosas de las artes visuales son Galería I-MEIL, de Lázaro Saavedra, El Diletante Digital, de Kevin Beovides, el proyecto artístico socio-comunitario OMNI Zona Franca, el Fanguito Estudio, de Roberto Peraza, y el Colectivo Stainless, entre otras.

En la música, se refirió a sus acercamientos a estudios independientes, “que fundamentalmente se dedican a producir géneros urbanos como el hip hop y el reggaetón”.

En su opinión, los estudios no estatales, que “generalmente se ubican en casas privadas de barrios alejados de las zonas citadinas”, se han convertido “en empresas informales de gran auge económico”.

Sin embargo, aclaró que no solo le interesa contar una parte de lo que ocurre con el arte digital cubano, razón por la cual examina “la relación entre los estudios independientes y las instituciones oficiales, porque si bien parecen dos mundos paralelos sin roce alguno, realmente tienen muchos puntos de contacto”.

“Una visión que los separe, realmente ofrece una visión del mundo muy reducida, estrecha y en blanco y negro que no ayuda a comprender al complejidad del fenómeno”, puntualizó.

El escritor Víctor Fowler, director del estatal Centro Cultural Dulce María Loynaz, comentó que la presentación fue “una especie de trampolín o punto de partida para apreciar cómo las nuevas tecnologías han cambiado la producción cultural en la Cuba contemporánea y, a su vez, sugiere algunas interrogantes”.

“En el caso de la literatura debemos preguntarnos qué ha ocurrido que ha tenido una lenta incorporación a estas nuevas transformaciones”, reflexionó el destacado intelectual.

Por otra parte, anunció que en el futuro su institución promoverá nuevos debates sobre temas que exploren “la interrelación de la tecnología con la producción cultural y particularmente con la producción literaria”. (2017)

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