Percusionista cubana transmite la herencia africana

Es Brenda Navarrete, una joven artista muy aplaudida en el mundo, que despliega una labor sin ánimo de lucro para adolescentes.

Taller realizado por Brenda Navarrete en a+ Espacios Adolescentes, en noviembre de 2018.

Foto: IPS_Cuba

La Habana, 2 ene.- Con la misma energía y pasión que derrocha en sus conciertos a teatro abarrotado en escenarios de Bélgica, Estados Unidos o Nueva Zelanda, la artista cubana Brenda Navarrete enseña percusión y tambores batá a chicos y chicas en el Centro a+ Espacios Adolescentes, en La Habana Vieja.

De 28 años y habanera de nacimiento, se describe a sí misma de la manera más sencilla posible: “Brenda Navarrete es una artista que le encantan los niños y le encanta el trabajo social”.

“Me propuse hacer esto de manera gratuita, pues en Cuba todas las escuelas son gratuitas. Y me uní al Centro a+, que les da la oportunidad a niños que no tienen chance de entrar en las escuelas de música y tienen talento”, dijo a la Redacción IPS Cuba la artista, que prepara un nuevo taller para este mes de enero.

“No puedo hablar de la cultura de Cuba sin decir que nosotros somos folclor, somos negritud”.

Brenda Navarrete, percusionista cubana.

“Lo que yo quiero lograr con los jóvenes es, primero, que se interesen más por las tradiciones. Si son músicos, claro que les va a servir, y si no lo son, tendrán al menos conocimientos de qué sucedió tiempo atrás”, explicó.

Apoyar a chicos y chicas a un mejor desenvolvimiento durante una edad muy compleja, es también una de las metas de la artista, reconocida por su estilo colorido y trasgresor en el vestir.

“Estamos en la era de la tecnología y muchos están totalmente metidos en el teléfono… no se comunican, no hablan, son tímidos. Por eso, aparte de aprender historia, el ritmo y la musicalidad, los cursos son una manera de socializar entre ellos, de abrirse, de tocarse y conectarse de manera sana, a través de la música y la danza”, consideró la joven.

Dejar una huella

Desde muy pequeñita, Brenda recuerda que le gustaba la percusión cubana, sobre todo la rumba. Practicó natación durante años y cuando le preguntaron si le gustaba la música como para estudiarla en la escuela y qué instrumento prefería, no dudó en dar una respuesta.

Como estudiante de nivel medio tenía una asignatura que era impartir clases de percusión sinfónica a alumnos de nivel elemental. Allí un estudiante la introdujo en el mundo los tambores batá.

“Este muchacho me puso un batá en las piernas y me dijo: toca así, después nos vamos a la calle, a los toques (cultos), esa es la única manera de aprender de verdad, qué se vive, cómo funciona el sonido, la energía, cuál es la reacción de la gente al escucharlo”, compartió.

“Eso es lo que quiero transmitirle a estos muchachos: lo que yo aprendí con la música, lo que me enseñaron mis maestros, lo que he aprendido en la calle, porque estos tambores no se enseñan en las escuelas de arte”, agregó.

Asociados generalmente a las religiones africanas, persiste cierto prejuicio hacia la percusión y los batá, pero “no porque los toques tienes que ser religioso”, aclaró Navarrete.

Otra instantánea del taller realizado por Navarrete en a+ Espacios Adolescentes, en noviembre de 2018.

Foto: IPS_Cuba

Ir más allá

En las dos primeras ediciones del curso en 2018, Brenda impartió sola las clases, donde enseñó aquello que más la cautivó de estos instrumentos.

“Los batá vienen de Nigeria. Con ellos, se le tocaba a los príncipes y reyes, luego esos mismos príncipes se convirtieron en orishas (divinidades). Cuando llegaron a Cuba los africanos esclavizados, aquello sufrió una transculturación”, contó a los adolescentes que asistieron en noviembre al último taller del año.

Cada vez que llega un nuevo alumno, Navarrete recuenta: “es una familia de tres tambores: iyá, el tambor madre; itotele y concolo, con forma de reloj de arena, con membranas en cada lado, las bocas, que se tocan al mismo tiempo. Son como la base de los ritmos cubanos”.

Más conocida en el extranjero que en su propio país, la percusionista aseguró: “siento que es algo a rescatar, que no debe morir. Si de la raíz nace todo, el tallo, las flores, las hojas… la raíz no puede morir, porque si no, todo lo de arriba se desbarata”.

“La niñez y la adolescencia son el renacer, son las generaciones que vienen e implantan nuevas leyes, nuevas culturas: si ellos tienen esta base cuando crecen y se desarrollan, cuando exponen culturalmente algo, sobre todo si son cubanos, imaginen qué puede salir”, opinó.

En redes sociales, la artista también reivindica ideas antirracistas y de orgullo por sus orígenes afro.

“No puedo hablar de la cultura de Cuba sin decir que nosotros somos folclor, somos negritud, porque se mezcló todo: los aborígenes que llegaron, después llegaron los africanos, es la pureza, es el negro, es la tierra, es la sangre, es el folclor, es la cultura, la enseñanza, eso no se puede olvidar”.

Para cursos sucesivos, Navarrete planea incluir al maestro de la danza folclórica popular Santiago Alfonso y al músico Alain Pérez, entre otros, además de extenderlos a las escuelas de arte y casas de cultura. (2019)

Un comentario

  1. Lazaro

    Cuando empiezan esos cursos y que edad hay que tener

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