Turismo cubano boga entre tormentas

En fecha, Cuba pone a punto todos sus destinos de sol y playa, para desquitarse pronto del huracán Irma. Pero el efecto Trump permanece bajo interrogantes.

El grueso de los hoteles de la cayería norte de Cuba se recuperó del castigo del huracán Irma, para iniciar la temporada alta en fecha temprana.

Foto: Tomada de tripadvisor.co.uk

Con noticias simultáneas de un récord en la recepción de visitantes extranjeros y la reapertura de varios polos del turismo de playa que fueron severamente dañados por el huracán Irma, Cuba confirmó sus expectativas de conseguir un alza fuerte del sector este año, a pesar de la multiplicación de nubarrones climáticos y políticos externos.

El primero de noviembre comenzó la temporada alta cubana, que dura hasta abril, con la entrada en operaciones de todos los destinos turísticos del país, incluidos los cayos Coco, Guillermo y Santa María, entre los más importantes de Cuba, que habían quedado tan destruidos por el huracán Irma entre el 7 y el 10 de septiembre, que se vieron obligados a cerrar totalmente sus puertas por mes y medio.

Las urgentes labores de restauración de la red hotelera y de las instalaciones extrahoteleras, emprendidas de inmediato por empresas de constructores de todo el país, comprendieron también a otros polos vecinos, como Varadero y el norte de Holguín, con daños igualmente, aunque en medida menor.

Una semana después del inicio de la temporada alta, el Ministerio de Turismo (Mintur) anunció la recepción de cuatro millones de visitantes internacionales. Esa cifra, récord del 2016, se alcanzó esta vez con 54 días de antelación: el 6 de noviembre. Las autoridades no han renunciado a ver este año en el país la cantidad que había previsto antes del desastre Irma.

El ministro de Turismo, Manuel Marrero, declaró a la prensa durante la Feria Internacional de La Habana (Fihav 2017) que confiaban en recibir en 2017 hasta 4,7 millones de visitantes. El plan a inicios de año era de 4,2 millones, pero un primer semestre con récord de 2,6 millones, alentó previsiones más optimistas, que se mantienen a pesar de la desaceleración observada tras el paso de Irma.

El huracán provocó en septiembre que “agencias de viajes cancelaran muchas reservas por temor a que las instalaciones no estuviesen listas para la temporada”, comentó el experto José Luis Perelló.

Pero con las labores de reparación constructivas, Cuba logró tener disponibles el primero de noviembre 366 hoteles, con 68.000 habitaciones, informó el ministro Marrero. Más de la mitad son gestionados por 20 cadenas internacionales, entre ellas las españolas Meliá e Iberostar. En sendos comunicados, estos grupos hoteleros reportaron la reapertura para la temporada de todos los hoteles afectados por Irma.

Desde 70 ciudades importantes del mundo, viajan cada año a Cuba más de cuatro millones de visitantes, a bordo de alguna de las 68 líneas aéreas conectadas con este país.

Foto: Tomada de Radio Rebelde

El único obstáculo, sin embargo, no solo ha sido la desaceleración observada en septiembre tras pasar por el archipiélago cubano uno de los huracanes más desastrosos en la historia meteorológica caribeña. A Cuba le amenaza otra tormenta.

El gobierno de Donald Trump inició una cuestionada campaña de denuncias por presuntos ataques sónicos que habrían provocado trastornos de salud a 24 diplomáticos estadounidenses en La Habana. Bajo ese supuesto, Washington aconsejó primero a sus ciudadanos no viajar a Cuba y luego, el 8 de noviembre, publicó nuevas disposiciones y regulaciones de los Departamentos de Estado, del Tesoro y de Comercio, que agravan el bloqueo económico y comercial con Cuba, y restringen más los viajes a este país.

La Habana calificó estos pasos de la Administración Trump como una vuelta al lenguaje de la Guerra Fría y un retroceso tras el acercamiento logrado con el gobierno de Barack Obama.

La industria del turismo, que se había beneficiado por el fuerte crecimiento de visitas de estadounidenses desde 2015, pudiera ser uno los sectores económicos que sienta más el efecto de esta regresión.

En 2016 llegaron a Cuba 284.565 estadounidenses, cifra igualada en tan solo los cinco primeros meses del presente año, según informes oficiales.

De las consecuencias de las medidas de Trump hablarán la temporada alta y la evolución del próximo año. (2017).

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