Hombres descuidan su salud para seguir la moda, según un foro

Los Foros Permanentes de 2015 han estado dedicados a problemas de las masculinidades.

“No estoy en contra de la apariencia física, al contrario, una apariencia agradable siempre es importante para la autoestima”, destacó Céspedes.

Foto: Jorge Luis Baños

La Habana, 25 sep.- Cada día crece en Cuba el número de adolescentes y jóvenes que, siguiendo los patrones de la moda y de los cuerpos de revistas, practican ejercicios físicos y hasta recurren a prácticas dañinas en busca de ajustar su imagen al modelo hegemónico estilizado y musculoso.

“En los últimos años ha aumentado la cantidad de personas, principalmente muchachos, que acuden a los gimnasios a hacer ejercicios, para luego lucir sus cuerpos en la playa y las discotecas”, señaló el especialista en Cultura Física Alejandro Céspedes, en la última edición del Foro Permanente, dedicada a la salud de los hombres.

La imagen que persiguen es uno de los paradigmas de la hombría y de la masculinidad hegemónica, indicó el también periodista, que vive en la occidental provincia de Pinar del Río.

En el espacio coordinado por el no gubernamental Grupo de Reflexión y Solidaridad “Oscar Arnulfo Romero”, el experto recalcó que esculpir la figura “lleva un proceso prolongado, pues requiere acondicionar el cuerpo, tener en cuenta el componente genético y conocer la metodología para que ese muchacho o muchacha logre el físico que desea”.

“No estoy en contra de la apariencia física, al contrario, una apariencia agradable siempre es importante para la autoestima”, destacó.

Pero lamentó que muchos jóvenes emplean esteroides, medicamentos y sustancias como el aceite de maní, que se inyecta entre los músculos para aumentar su volumen en menos tiempo.

En el caso cubano, incluso se observa que personas inescrupulosas los adulteran hasta con aceite de soya para reducir su alto precio y tener más mercado, aunque arriesgan la salud de quienes se lo apliquen.

Céspedes es autor de un reportaje sobre los peligros de las inyecciones de aceite de maní, que realizadas sin los conocimientos y normas de higiene necesarias, pueden conducir a la gangrena y hasta la amputación de partes del cuerpo.

“No es una exageración, la investigación para el reportaje me permitió conocer personas a quienes hubo que amputarles los miembros dañados por ese tipo de práctica”, ejemplificó.

Por su parte, el médico Pedro Pablo Valle presentó el tema “El desempeño sexo erótico en los varones. ¿Se puede fallar?”.

Reveló que el patrón hegemónico de masculinidad dicta a los hombres ocultar emociones y sentimientos bajo la falsa premisa de ser un ‘hombre de verdad’, así como demostrar su fortaleza, incluso poniendo en peligro su integridad física y psicológica. Hasta les impide participar activamente de la crianza de la descendencia.

Esa dictadura, opinó, los lleva a ser fuertes, no pedir ayuda, no cometer errores, estar destinados a triunfar económicamente y en el amor, hacer disfrutar del sexo siempre a la pareja y no sentir miedo.

Esa construcción de su masculinidad y también su sexualidad conduce a los hombres a no quejarse de dolores, no acudir al médico ni hacerse la prueba para la detección del cáncer de próstata.

Muchos acuden tarde, en este último caso, cuando la enfermedad ha avanzado a un punto en el que poco puede hacer la medicina, señaló.

En el ámbito de las relaciones sexuales, los hombres las suelen ver como un medio para demostrar capacidad de conquista, potencia sexual, rendimiento y heterosexualidad si se teme a la homosexualidad.

“En estas circunstancias el placer es sólo secundario, lo que importa es cumplir un rol. Se arriesgan a fracasos estrepitosos por seguir un prototipo masculino que resulta inalcanzable y angustiante”, apuntó.

Para la profesora María Teresa Díaz, de OAR, esta realidad impone retos como terminar con la invulnerabilidad masculina socialmente aprendida, multiplicar vías para concienciar las injustas y discriminatorias desigualdades entre hombres y trabajar adecuadamente la prevención en salud de los varones.

Según la psicóloga Mareelén Díaz, este tema debe ser trabajado junto a hombres y mujeres, porque ellas también reproducen los patrones de las masculinidades hegemónicas.
En el debate que sucedió al panel, participantes destacaron la importancia de socializar audiovisuales como el reportaje de Céspedes, que ha sido proyectado solo en dos ocasiones en la televisión estatal, de modo que jóvenes, adolescentes y sus familias conozcan lo perjudicial de semejantes prácticas.

Díaz recalcó que no pueden negarse determinados avances en el rol de los hombres en el cuidado hacia su descendencia, sin embargo queda mucho en la sociedad cubana de machismo y desequilibrio en las relaciones de poder entre mujeres y hombres. (2015)

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