Parque reproduce insectos y moluscos en cautiverio

La Quinta de los Molinos, en el centro de la capital cubana, se distingue por su historia y biodiversidad.

En la actualidad, el proyecto triplicó el número de la población inicial de polimitas.

Foto: Archivo IPS-Cuba

La Habana, 11 may.- Para elevar la educación ambiental de las nuevas generaciones, el parque ecológico Quinta de los Molinos desarrolla en esta capital proyectos de reproducción en cautiverio de algunas especies de mariposas y polimitas, un vistoso molusco endémico en peligro de extinción.

Único en el país, el mariposario tiene como objetivo brindar al público un lugar donde pueda observar estos bellos insectos, conocer su ciclo de vida, cuáles son las plantas hospederas y el rol insustituible que cumplen en la naturaleza, explicó Roberto Rodríguez, el frente de estos proyectos.

La experiencia resultó de la colaboración entre la quinta, la organización no gubernamental Comunidad, patrimonio y medio ambiente, de la Oficina del Historiador de la Ciudad, y la Facultad de Biología, de la Universidad de La Habana.

Las pupas y las mariposas adultas se colectaron en diversos espacios dentro y fuera de La Habana. La falta de experiencia en una labor no documentada antes en el país, hicieron al equipo decidirse por las especies más comunes.

“Es la primera experiencia en Cuba de un mariposario. No queríamos empezar con alguna especie en peligro de extinción porque no sabíamos los resultados que obtendríamos. Hasta el momento nos va bien, en un futuro pensamos introducir especies endémicas y trabajar con alguna en peligro”, indicó.

La nave de 12 metros de ancho, 15 de largo y unos cinco de altura, de estructura metálica cubierta por una malla, permite las condiciones de temperatura y humedad que requiere este insecto para vivir y reproducirse, aseguró el microbiólogo.

Dentro del mariposario existen dos tipos de plantas, las hospederas, utilizadas por los insectos para depositar sus huevecillos con el fin de garantizar la supervivencia de su progenie, y otras de flores, de pequeño tamaño, que producen néctar para que puedan alimentarse.

“Cada especie, comentó, tiene una planta específica para poner sus huevos. Por ejemplo, una mariposa blanca y común los pone en el mastuerzo, una planta que sale después de las lluvias. Si no hay mastuerzo no tiene donde ponerlos y su reproducción peligra”.

Concebido como una forma de facilitar la educación ambiental, desde el criadero se han liberado mariposas, que antes eran comunes y hoy están casi extintas en la capital cubana por las fumigaciones anti mosquitos o como resultado de la desaparición de las especies que les sirven como hospederos.

Las mariposas representan, dentro de los insectos cubanos, el grupo más conocido y admirado. En Cuba se han colectado 177 especies de mariposas diurnas, de las cuáles sólo existen 18 que se consideran exclusivas del archipiélago.

“Después del mariposario, surge la idea de exhibir dentro polimitas, esos moluscos endémicos que tienen una función biológica muy importante, pues son controladores biológicos. Para ello, el Parque Alejandro de Humboldt nos brindó 24 ejemplares de dos subespecies diferentes de la picta, 12 de la picta rosiolimbata y 12 de picta iolimbata”, detalló el especialista.

A su llegada en diciembre último, colocaron a los moluscos en un recinto con plantas y alto nivel de humedad y lograron que se reprodujeran. En la actualidad tienen el triple de la cantidad inicial.

“Las polimitas se alimentan de líquenes y hongos que crecen sobre las hojas de los árboles. Ellas se comen estas manchas negras (fumagina) y la hoja queda limpia, lo que facilita a la planta que pueda realizar eficientemente la fotosíntesis”, abundó.

Según Rodríguez, las polimitas son hermafroditas: dos individuos se unen y ambos quedan fecundados. La etapa de reproducción coincide con la de lluvias por lo general.

La palabra polimita está formada por dos raíces derivadas de la lengua griega clásica, poly (muchas) y mitos (rayas), lo que quiere decir muchas rayas, la propiedad más generalizada en esas conchas, aunque muchas se presentan sin franja alguna.

La Quinta de los Molinos es un parque ecológico de 4,8 hectáreas ubicado en el centro de La Habana.

En esos terrenos, en tiempos de la colonia española, existieron molinos para café, se ubicó la residencia de verano de los capitanes generales, el primer jardín botánico y la primera institución de agronomía, entre otros.

Recuperado parcialmente hace unos años por la Oficina del Historiador de la Ciudad, hoy cuenta con aulas de capacitación, salones, Centro Comunitario de Información Ambiental, orquideario, viveros tecnificados, exhibición de aves, cactus y bonsái y una diversa vegetación. (2015)

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