Brechas que generan violencias para emprender en La Habana

Las brechas que generan violencias se manifiestan en la desigualdad económica y la sobrecarga de cuidados en el sector estético de La Habana.

El auge de la iniciativa privada en Cuba ha impulsado el crecimiento de emprendimientos dedicados a la estética y la cosmética natural, un sector mayoritariamente femenino

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 11 ago.- Las mujeres afrodescendientes del sector de la estética y la cosmética natural en La Habana enfrentan brechas que generan violencias y se manifiestan fundamentalmente en ámbitos económico y de cuidados. Al entrecruzarse, configuran violencias estructurales y simbólicas que limitan su autonomía y reproducen desigualdades.

Una investigación publicada en la revista Novedades en Población revela que las mujeres afrodescendientes que lideran estos negocios enfrentan brechas que limitan su desarrollo económico y derivan en expresiones de discriminación racial y de género.

 

La violencia de los cuidados

La sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados constituye una forma de violencia estructural que recae desproporcionadamente sobre las mujeres. En el estudio sobre emprendimientos de estética, todas las mujeres refirieron esa sobrecarga como una limitante, sin diferenciales por color de piel.

Los hombres, en cambio, reconocen que la brecha existe, pero no la vivencian. Uno de ellos delegó todas las tareas domésticas en su esposa; el otro las comparte con su madre y su hermano.

(Foto: Tomada de Página de Facebook de Lo llevamos rizo)

Con el título Emprendimientos de estética y cosmética natural en La Habana: brechas desde una mirada interseccional, el estudio de 2025 combinó entrevistas a profundidad y una encuesta a 35 emprendedoras y emprendedores de La Habana.

Sus hallazgos confirman la presencia de brechas que generan violencias y se intensifican en la intersección entre el género femenino y el color de piel negro o mestizo, confirmaron sus autores, el estudiante de sociología Aníbal Terrero y la socióloga Yulexis Almeida, decana de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana.

En el sector de la estética y la cosmética natural, las brechas se concretan en el acceso limitado a financiamiento, insumos y redes comerciales. Ninguna de las personas entrevistadas tuvo créditos o financiamientos formales y las mujeres afrodescendientes enfrentaron mayores obstáculos para acceder a productos de primera calidad.

«Necesito productos y materiales de compleja adquisición por no existir un almacén o tienda que se dedique a la venta de insumos variados para emprendedores», declaró una emprendedora mestiza dedicada a la cosmética natural. En contraste, un peluquero blanco con diez años de experiencia, afirmó: «Importo todo lo que empleo o lo compro a personas que importan. Son redes que tengo establecidas hace muchos años».

Violencia económica: emprender no siempre garantiza autonomía

«El análisis de las investigaciones sobre estos temas en Cuba pone de manifiesto la persistencia de brechas de equidad por color de la piel y género”, confirma otro análisis de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso Cuba), también de 2025.

“Las discriminaciones múltiples resultantes del entrecruzamiento entre ambas categorías, la sobrerrepresentación de mujeres racializadas en situaciones de pobreza, vulnerabilidad y desventaja socioeconómica y su potencial riesgo de ser víctimas de violencia», detalla la  investigación Violencia de género y racismo: investigaciones y debates en la Cuba actual, publicada en la revista Estudios del Desarrollo Social: Cuba y América Latina.

Sus autoras, las investigadoras María del Carmen Zabala e Isys Pelier insisten en que las brechas que enfrentan las mujeres afrodescendientes no son meros obstáculos para emprender, sino expresiones concretas de un entramado de desigualdades que las coloca en situación de mayor vulnerabilidad frente a la violencia.

Las mujeres afrodescendientes del sector de la estética y la cosmética natural enfrentan obstáculos para acceder a financiamiento, insumos y capacitación formal, formas de violencia económica que limitan su autonomía. (Foto: Jorge Luis Baños /IPS Cuba)

Es decir, la violencia económica contra las mujeres no siempre se ejerce de manera directa. Se manifiesta en el acceso desigual a los recursos, en la dependencia financiera y en las brechas que impiden a las mujeres generar ingresos suficientes para sostener sus proyectos de vida.

Esta desigualdad con respecto a las mujeres negras se da de manera particular en los emprendimientos. Como señala el estudio de Flacso Cuba, el análisis interseccional devela que los entrecruzamientos entre color de la piel, género y otras categorías refuerzan las desventajas de mujeres negras y mestizas en el acceso a la universidad, informalidad, pobreza, vulnerabilidad, entre otras áreas.

Iniciativas de afroestética como Rizo Libre o Lo llevamos rizo combinan la actividad económica con la reivindicación identitaria. (Foto: Jorge Luis Baños/ IPS Cuba)

Emprender como resistencia

Para muchas mujeres afrodescendientes, los emprendimientos de afroestética no son solo una fuente de ingresos, sino una forma de resistencia cultural y activismo. Estos espacios priorizan el cuidado del cabello desde la reivindicación de las raíces africanas y la identidad afrodescendiente, y promueven una belleza inclusiva que desafía los cánones hegemónicos, confirman Terrero y Almeida.

Sin embargo, esa resistencia no las exime de las violencias estructurales. La falta de acceso a financiamiento, la escasez de insumos, la sobrecarga de cuidados y la discriminación en el mercado laboral configuran un entramado de opresiones múltiples y simultáneas que, como señalan Zabala y Pelier, refuerzan las desventajas de mujeres negras y mulatas en áreas como la supervivencia, el acceso a la educación y la vulnerabilidad.

Los hallazgos del estudio sobre emprendimientos de estética y cosmética natural, junto con las investigaciones sobre violencia de género y racismo en Cuba, evidencian la necesidad de políticas públicas con enfoque interseccional que consideren las dimensiones combinadas de género y raza.

Especialistas recomiendan impulsar programas de financiamiento con criterios afirmativos para mujeres, particularmente afrodescendientes; fortalecer la oferta de capacitación técnica accesible; promover la corresponsabilidad en los cuidados; e incorporar la perspectiva interseccional en las estadísticas sobre emprendimiento y violencia.

Mientras esas transformaciones no lleguen, las brechas económicas, educativas y de cuidados seguirán siendo, para miles de mujeres cubanas, violencias silenciadas que se naturalizan y se heredan, alertan estudios especializados. (2026)

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