Un artista con suerte: testimonio de la animación cubana
Diálogo con Arlene Comas, directora de un documental dedicado a la obra del destacado realizador de dibujos animados Mario Rivas.
Mario Rivas en un momento de la filmación del documental Un artista con suerte
Foto: Cortesía de la entrevistada
Con una obra sostenida y gran reconocimiento por su quehacer, Mario Rivas (1939) es una figura indispensable en la historia de la producción de dibujos animados en Cuba. Desde su mítico personaje Fernanda, convertido en una serie de largo alcance entre el público joven, hasta llevar la experimentación en toda su trayectoria creativa, Rivas sigue creando y contando historias.
A raíz de la celebración en 2019 de los quince años de la niña detective, Arlene Comas Fernández comenzó a pensar en registrar las anécdotas, los recuerdos y la historia de vida de un hombre que ha moldeado una parte importante de la animación cubana. Y de esa motivación nació en 2025 el documental Un artista con suerte.
La casa de los muñes cubanos
RRI: Desde hace muchos años trabajas en Animados ICAIC. ¿Cómo describes este espacio profesional y creativo?
ACF: Comencé a trabajar en Animados ICAIC en 2005; pero tuve la suerte de empezar como asistente dentro del Comité de Proyectos, que existía en aquel entonces y estaba liderado por los grandes de la animación. Lo presidía Juan Padrón y ahí estaban personas como Ernesto Padrón, Tulio Raggi, Mario Rivas, Jorge Ramos, Esther Hirzel, la directora. A veces estaban invitados Silvia Herrera, Juan Ruiz. Todos eran directores con una vastísima experiencia y eso me dio la medida para aprender cómo se hace realmente un animado. O sea, tuve la suerte de empezar por ahí.
Después pasé al grupo de comunicación, que es donde estoy trabajando todavía. Y además alterno con la especialidad de relaciones públicas. Desde ese prisma he podido obtener también una visión de lo que es la animación en los estudios y desarrollar un vínculo muy estrecho con los grandes de la animación.
Aunque no soy artista propiamente, porque sigo trabajando en esta parte de la comunicación, a través de ese vínculo he aprendido muchísimo.

Celebración del arte y la vida
RRI: ¿Por qué Mario Rivas, por qué un artista con suerte?
ACF: Para hablar de Rivas, si tuviera sombrero o gorra me la tendría que quitar, porque a él hay que calificarlo como el director de la experimentación. Forma parte, diría yo, de la tríada de aquellos realizadores que son los clásicos de la cinematografía cubana de animación.
Un artista con suerte nace de una motivación muy primaria. Recuerdo que estábamos celebrando el quince cumpleaños de la serie de Fernanda y yo me decía: este hombre tiene que tener una gran cantidad de historias, porque con esa vitalidad, a pesar de la edad; y me fui entusiasmando con la idea de tener una conversación con él.
Un día fui con una amiga a su casa y él y su esposa Marta me abrieron las puertas con mucha bondad. Ahí le filmé una conversación. Totalmente informal.
Visión de Mario más allá de Fernanda
RRI: ¿Cómo resultó ese proceso de producción y el equipo que te acompañó?
ACF: Cuando salí de aquella conversación y vi el material filmado, pensé que esto puede dar para más. Entonces hablé con Aramís Acosta, quien luego fue el productor, y le dije: mira, yo nunca he realizado, nunca he dirigido, —aunque anteriormente sí había escrito guiones para otros documentales—, pero tengo esta idea. Y él me respondió que le parecía muy bien, si tú tienes claro lo que quieres, vamos a presentárselo al Consejo de Producción. Presentamos la propuesta y nos la aprobaron. Así fue el primer paso.
El documental pretendió siempre ser una visión de Rivas más allá del personaje de Fernanda. Pues aun cuando es un artista reconocido, con innumerables premios, es poco conocido en toda su dimensión como realizador y como persona. Mira tú qué incongruencia, pero es así.

Matices del ser humano
RRI: ¿Cuáles fueron tus propósitos a la hora de concebir el documental?
ACF: Quise más que nada resaltar su obra, porque obviamente eso es lo más importante. Es la obra lo que me lleva, en este caso, a descubrirle ante el público los matices del ser humano que hay en él. Y lo primero que hice fue visionar toda su obra, al menos toda la que hay en existencia, porque algunas de sus películas se han perdido, lamentablemente.
A continuación, empecé a buscar gráfica, porque un documental de un realizador de dibujos animados tiene que tener mucha gráfica. Me puse a clasificar los acetatos conservados en los Estudios de cada película y, por supuesto, a nutrirme de un pequeño equipo que me acompañó en esta aventura. Cuando te digo un pequeño equipo, es literal. Y luego nos dijimos, vamos a hacerlo y en tiempo récord.
Junto con Rivas decidimos quiénes serían los entrevistados, porque había que incluir a realizadores, productores, guionistas, actores, que habían trabajado con él. Hicimos un listado de 18 personas y a todas ellas —algunas ni están en Cuba— las tuvimos que entrevistar.
De esta manera se fue conformando el guion y su realización. Creo que Un artista con suerte es más que nada un testimonio de la animación cubana, a través de una figura como Mario Rivas.

El hombre que hay detrás de los personajes
RRI: ¿Sientes satisfacción después de haber concluido esta realización?
ACF: En lo personal, muy satisfecha, porque el primer examen de aprobación lo pasé con el propio Mario Rivas. Cuando él lo vio se emocionó mucho. Su abrazo de aquel día fue importantísimo para mí.
Después se exhibió durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, y ahora con el Festival de Cine Nacional también se ha exhibido. Se han hecho presentaciones especiales en los Estudios de Animación, y las personas que lo ven se me acercan un poco agradecidas.
Sabemos que la animación es el género quizás menos valorado. Y por eso es tan significativo tener un material no solo para los especialistas del género, sino para el público en general, que descubra al hombre que hay detrás de esos personajes, al ser humano que ha marcado momentos importantes en la historia cubana dentro de la animación.
Porque al hablar de la animación cubana, Mario Rivas es uno de los pilares, junto a Juan Padrón y Tulio Raggi. Para mí, ese el trío que da sostén a la animación cubana.

Una deuda contraída con Rivas
RRI: Mario Rivas ha sido nominado en varias ocasiones al Premio Nacional de Cine, un reconocimiento que debería distinguir su aporte al cine de animación…
ACF: Creo que él es merecedor y además algo que se le debe a todo el gremio de la animación, porque ya hablaba de que el género de la animación es un género poco reconocido. Esa es quizás una espina que yo, como especialista, y ahora como directora de este documental, siento que queda.
Mario Rivas tiene todas las condiciones y méritos para recibir el Premio Nacional de Cine y esa es una deuda que le debemos a esa gran persona y, sobre todo, a ese gran creador, que sigue haciendo cine a sus 86 años y sigue emocionándonos todavía, con una serie como la de Fernanda, la más larga en extensión de toda la animación cubana, que casi llega ya a los 100 capítulos.
Él se lo merece y le debemos esa satisfacción enorme (2026).
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