Cuba necesita medidas urgentes de resiliencia demográfica

El envejecimiento, la baja fecundidad y la migración configuran el escenario actual de la población cubana, por lo que especialistas aconsejan medidas de resiliencia demográfica.

Los principales grupos vulnerables de esta dinámica demográfica serán las mujeres, personas adultas mayores y los sectores productivos industriales, agropecuarios y científicos, afectados por la migración y envejecimiento de sus trabajadores.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 26 jun.- Los desafíos sociales en Cuba causados por el envejecimiento poblacional, la migración y la baja fecundidad en el país fueron abordados en el Diálogo Político sobre el Contexto Demográfico Cubano, un panel organizado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa).

“En el caso de Cuba, el país se encuentra en una etapa postransicional de la dinámica demográfica, caracterizada por estructuras de población muy envejecidas, baja fecundidad y crecimiento negativo que demandan medidas de resiliencia demográfica”, dijo Paula Narváez, directora regional de Unfpa, en el encuentro celebrado el 22 de junio.

El panel, también convocado por el estatal Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (Cedem), tuvo como participantes a múltiples representantes de los ministerios de Educación, Trabajo y Seguridad Social, Salud Pública, la Federación de Mujeres Cubanas, la Unión Nacional de Juristas de Cuba y otras entidades.

Narváez enfatizó en la urgencia de “poner la inteligencia demográfica al servicio de la toma de decisiones”.

De acuerdo a los pronósticos de Unfpa, Cuba podría llegar a tener una población de 5,6 millones en el 2100. Hasta el cierre de 2024 se registraban 9,7 millones de habitantes.

La situación de Cuba hasta 2025 ha tenido “un cambio demográfico muy intenso y significativo desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo”, dijo Juan Carlos Alfonso, vicejefe de la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei), pues la nación aún tenía 12,2 millones de habitantes a inicios de 2021.

El 78 % de la emigración cubana ha sido de personas entre 15 y 64 años, “en plenas edades productivas, reproductivas, de defensa y demás”, destacó.

“Es uno de los principales retos que tenemos. Tenemos un déficit de fuerzas de trabajo. No hay experiencia similar en el caso de lo que está sucediendo en Cuba demográficamente”, acotó Alfonso.

El panel Diálogo Político sobre el Contexto Demográfico Cubano propuso soluciones al intenso cambio demográfico de la isla caribeña.

 

Población envejecida

De acuerdo al director del Cedem, Antonio Aja, los principales grupos vulnerables de esta dinámica demográfica serán las mujeres, los adultos mayores -y sus familias-, así como los sectores productivos industriales, agropecuarios y científicos, impactados por la migración y envejecimiento de sus trabajadores.

También habrá mayores repercusiones negativas en la población negra y la residente en zonas impactadas o en peligro por el cambio climático, además de en “personas menos favorecidas por la creciente estratificación social y por las diferencias entre zonas urbanas y rurales”, enumeró.

Uno de los grandes desafíos de la Política a la Dinámica Demográfica consiste en implementarla de forma efectiva, sin perder un enfoque de derecho, perspectiva de género e interseccional.

Otros retos parten de balancear el impacto social que tendrá una “economía envejecida”, con un incremento en los costos de salud, pensiones, la necesidad de hogares de ancianos y el cambio de la población en edad laboral.

Para 2026, el gobierno cubano destinó 21 % de su presupuesto anual para la salud pública (en 2025, fue el 24 %), cerca del doble del promedio mundial, según la Organización Mundial de la Salud.

La seguridad social abarca, a su vez, 22 % del presupuesto de este año, una cifra que no lo logra costear la atención que demanda el 27% que comprende la población cubana de 60 años y más, según cifras preliminares ofrecidas por Alfonso en esta reunión.

Unfpa pretende lograr mayores resultados en bienestar, equidad y derechos en Cuba.

 

Decrecimiento natural de la población

Otro desafío, según Aja, es lograr una disminución del embarazo y la fecundidad adolescente, así como de la mortalidad materna e infantil.

De acuerdo con datos preliminares publicados el 2 de enero por la Dirección de Registros Médicos y Estadísticas del Ministerio de Salud Pública, al cierre de 2025, la mortalidad materna fue de 44,1 madres fallecidas por cada 100 000 bebés nacidos vivos, frente a 40,6 en 2024.

Asimismo, la tasa de mortalidad infantil en menores de un año fue de 9,9 por cada mil nacidos vivos, contra 7,1 en 2024.

“Yo diría que lo más complejo que tiene Cuba demográficamente en estos momentos es su decrecimiento natural de la población, que quiere decir que mueren más personas que la que nacen”, afirmó Alfonso.

En 2025, según el reporte preliminar de la cartera sanitaria, en Cuba hubo 68 051 nacimientos, lo cual significa 3108 nacidos menos que en 2024, una tendencia desde hace años y que para revertirla urgen medidas de resiliencia demográfica.

Sin embargo, la actual dinámica demográfica agrava las diferencias de géneros. De hecho, en su intervención, Aja advirtió sobre “los índices de sobrecarga doméstica y la persistencia de la doble y triple jornada de trabajo para las mujeres”.

De acuerdo a un informe del Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Género, al cierre de 2025, el 35,6 % de las mujeres rurales mayores de 15 años en la isla se dedicaban exclusivamente a tareas del hogar, mientras que los hombres representaban 0,6 %.

Este indicador aumentó con respecto al año precedente, cuando la relación era de 35%, las mujeres, y 0,7 %, los hombres.

En el caso de las mujeres de zonas urbanas, el indicador fue de 25,4% en 2025, y la de los hombres, de 0,7 %.

Unfpa pretende revertir tales estadísticas en Cuba y lograr mayores resultados en bienestar, equidad y derechos.

“Las prioridades se centran en la reorganización de los servicios de cuidado de larga duración que alivien la carga que hoy recae sobre las mujeres y la gestión de una fuerza de trabajo que se reduce, evitando intentar elevar la fecundidad mediante políticas de incentivos directos que tienden a ser caras, poco efectivas y, en algunos casos, contrarias a un enfoque de derechos”, dijo Narváez. (2026)

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