Influencer cubana se reinventa como sobreviviente del cáncer de mama
Cuba se acerca al Día Internacional de lucha contra el Cáncer de Mama en medio de una severa crisis que impacta la capacidad de sistema de salud pública para salvar vidas.
Madai Pérez se reinventa cada día en la lucha cotidiana contra el cáncer de mama y también por su empoderamiento como mujer y sobreviviente.
Foto: Tomada de la página en Facebook de Madai Pérez
La Habana, 19 oct.- La influencer cubana Madai Pérez no solo se vió en la necesidad de acudir a sus seguidores en las redes sociales para garantizar el medicamento que le permitirá vivir libre de cáncer de mama tras someterse a una cirugía en agosto pasado, sino que logró reunir los recursos necesarios para garantizar los primeros dos años de tratamiento.
“Yo estoy muy feliz y muy agradecida a todos ustedes por su gran corazón y por tomarse un momento para solidarizarse conmigo”, comenta desde sus espacios en Instagram y Facebook la joven de 28 años, quien se sintió “desesperada” al conocer que el medicamento que necesitará durante los próximos cinco años no se produce ni distribuye en Cuba.
Creadora de contenido de belleza, cosmética y cuidado personal, esta cubana se convirtió en paciente de cáncer de mama en momentos en que el sistema de salud pública se ha deteriorado como nunca antes en la historia reciente del país. La escasez de medicamentos, medios diagnósticos e insumos, se acompaña del deterioro de los equipos y de las instalaciones.
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La Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud señalan, en un informe que abarca de octubre de 2025 a marzo de 2026, asegura que de 16 000 pacientes en Cuba necesitan radioterapia y 12 400, quimioterapia. Solo en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, más de 1200 esperan radioterapia y el 80 % de los equipos de diagnóstico y tratamiento está obsoleto o averiado, indicó Zholem Jorge, director nacional de Electromedicina. ![]() |
En este contexto, Pérez decidió documentar y compartir todo el proceso que estaba viviendo con su comunidad virtual, incluida su capacidad diaria de resiliencia. Diagnosticada con un cáncer de mama de tipo hormonal, recibió tratamiento de quimioterapia y se sometió a una mastectomía profiláctica bilateral.
Tras el resultado de la bioxia luego de la cirugía, el equipo médico le dio la buena noticia: el cáncer ya estaba fuera de su cuerpo. Sin embargo, para que todo continúe bien, necesitará cumplir por un período de cinco años un procedimiento que combina dos fármacos, uno de los cuales no está disponible en Cuba: Zoladex de 3.6 mg.
El medicamento funciona como un implante que se inyecta bajo la piel del abdomen cada 28 días con el fin de reducir la producción de estrógenos en los ovarios. En el cáncer de mama hormonal, cuyas células crecen estimuladas por esas hormonas, ese bloqueo se indica en mujeres premenopáusicas como Pérez para frenar la enfermedad o reducir el riesgo de recaída.
“Este medicamento no se produce en el país. En ocasiones entra por donación y se distribuye a pacientes que están en una larga lista de personas necesitadas. Pero, por lo general no hay”, explicó a IPS Cuba un oncólogo del sistema de salud pública.
Una problemática in crescendo
El tratamiento de las personas con cáncer, y en particular de mama, se deteriora en el país desde hace varios años por la falta de medicamentos, insumos de todo tipo y los equipos de electromedicina fuera de servicio, una situación que se acentuó durante la pandemia de la covid-19 y no ha vivido mejoras. Así lo confirmó Yolexis García, quien enfrentó la enfermedad de su madre entre 2020 y 2023.
“Para la familia fue un proceso muy difícil, principalmente por la preocupación constante de conseguir medicamentos e insumos médicos que no había en el hospital. En ocasiones tuvimos que ir a la quimioterapia con el bulbo del medicamento y el trócar para canalizar la vena. Era la única vía para no interrumpirle el tratamiento”, cuenta García.

Ante la escasez, ha ido creciendo el mercado informal de medicamentos e insumos. Personas que viajan al extranjero importan desde antibióticos hasta suturas quirúrgicas, que venden a altos precios. El propio Zoladex, usado también para el cáncer de próstata, ronda en el mercado informal los 350 dólares estadounidenses, según un anuncio en la plataforma Revolico.
La alimentación agrega otra carga al tratamiento. El desabastecimiento del mercado y la inflación atentan contra las guías de nutrición oncológica recomendadas. Especialistas advierten que la desnutrición debilita a las personas pacientes de cáncer, impactando su capacidad de combatir infecciones y enfrentar la enfermedad.
A ello se suman, los medios diagnósticos. Testimoniantes en varias provincias de Cuba dan cuenta de las dificultades para acceder a una consulta especializada o a la bioxia necesaria para confirmar un diagnóstico, proceder cuyo resultado puede demorar semanas o hasta meses aplazando así las posibilidades de tratamiento temprano y, por ende, de sobrevivencia.
En paralelo, redes de mujeres e iniciativas ciudadanas, comunitarias y del sector empresarial no estatal, acompañan a pacientes y sobrevivientes, así como a personas dedicadas al cuidado, además de realizar acciones de prevención, donaciones de insumos e, incluso, reciclaje de ajustadores para la elaboración de protesis mamarias.

Protocolos modificados
En medio de la severa policrisis que enfrenta Cuba, un informe oficial presentado en septiembre pasado ante la Organización de Naciones Unidas asegura que las sanciones de Estados Unidos contra la isla afecta de manera directa al sistema de salud publica, impididiendo el acceso a fármacos oncológicos como el palbociclib, indicado en cáncer de mama metastásico.
Según el Anuario Estadístico de Salud, más de 21 000 mujeres fallecieron de cáncer en Cuba entre 2023 y 2024, 3608 víctimas de cáncer de mama. Los datos oficiales dan cuenta también de una incidencia de este tipo de cáncer, en 2023, de 68,5 por 100 000 habitantes.
La escasez de quimioterapia ha obligado al personal médico a modificar protocolos y reajustar dosis. Yolainy Romero, especialista del hospital oncológico de La Habana, explicó a la prensa nacional que fármacos de primera línea debieron sustituirse en los tratamientos por otros de segunda y tercera categoría, de menor efectividad.
En tanto, el personal médico del Servicio de Radioterapia del Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Almejeiras, también en la capital cubana, traslada hace unos tres años a sus pacientes de cáncer a la vecina provincia de Matanzas porque el equipo propio del centro se encuentra inhabilitado.
“Viajamos con 20 pacientes diariamente. Siempre nos acompaña una enfermera porque es un viaje largo (100 kilómetros) y debemos tener precauciones con las personas enfermas. Una vez allí debemos esperar a que termine el servicio de dicha ciudad, por lo que se regresa tarde. Aunque viajamos con buenas condiciones, la rutina resulta agotadora, tanto para pacientes como para el personal”, cuenta Denisse Rivero, técnica de radiología del hospital habanero.
En este contexto, jóvenes como Madai Pérez luchan para sobrevivir y se reinventan. “Querida yo, te he extrañado muchísimo. Nadie me preparó para entender que el cáncer te cambia para siempre. No hay vuelta atrás…valorarás más la vida y los pequeños momentos”, afirma en uno de sus tantos videos que intentan rescatar experiencias positivas a pesar de las adversidades. (2026)
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