Con Alona (Rafael de Jesús Ramírez, 2016), la escasísima producción audiovisual cubana de ciencia ficción alcanza, casi de sopetón, una madurez singular, ya catalizada por la previa Diario de la niebla (2015), donde este autor también dialoga singularmente con el terror y lo fantástico.
Cuba jamás ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado para cualquier acción en contra de funcionarios diplomáticos acreditados ni sus familiares, sin excepción.