Si bien este país insular del Caribe de 11 millones de habitantes carece de una ley específica sobre violencia de género, un reclamo de numerosas feministas, en los últimos años sí se adoptaron importantes políticas al respecto.
La Encuesta Nacional de Igualdad de Género, realizada en 2016, evidenció que las cubanas dedican semanalmente un promedio de 14 horas más que los hombres al trabajo no remunerado que incluye la atención a personas adultas mayores, enfermas crónicas y dependientes.
Pese a decenas de medidas gubernamentales para intentar estimular producciones y una Ley de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional, Cuba debe importar de 70 % a 80 % de los alimentos que consume.
En medio de una pertinaz crisis económica, que ya dura tres décadas, la pandemia de covid-19 asestó un golpe adicional a las industrias nacionales, incluidas las que producen medicinas e insumos médicos.