Jazz Plaza 41 reforzó su impacto social y formativo en Cuba

Celebrado del 25 de enero al 1º de febrero de 2026, el evento amplió el jazz más allá de los límites musicales para convertirlo en un espacio de encuentro, formación y proyección social.

A lo largo de una semana el público cubano pudo disfrutar en escena a importantes músicos y agrupaciones como Bobby Carcasés, Nachito Herrera, Pablo Menéndez y Mezcla, entro otros.

Foto: Tomada de la página de Facebook del evento

La  Habana, 12 feb.- La 41ª edición del Festival Internacional Jazz Plaza confirmó su relevancia como uno de los acontecimientos culturales más importantes del país. El evento reunió a más de 1 500 artistas nacionales y extranjeros, con participantes provenientes de más de 20 países, entre ellos Francia, España, Estados Unidos, México, Brasil, Colombia, Canadá, Grecia y China.

A pesar de las difíciles condiciones energéticas en las que se realizó, la fiesta musical logró desarrollarse en cuatro provincias como estaba planificado: La Habana, Santa Clara, Santiago de Cuba y, por primera vez, Holguín, superando el alcance de la edición anterior y fortaleciendo su impacto en diversos contextos sociales del país.

En paralelo a los conciertos, la agenda incluyó talleres, clases magistrales, coloquios y encuentros teóricos en espacios como la Sala Villena de la UNEAC y la Fábrica de Arte Cubano.

Estas actividades ofrecieron a estudiantes y músicos en formación experiencias de aprendizaje práctico, diálogo con expertos y reflexión crítica sobre el jazz y sus vínculos con otras disciplinas artísticas.

Abriendo paso a la nueva generación

La importancia de la enseñanza y la formación cultural se reforzó con la presencia de jóvenes músicos en escenarios y espacios educativos, consolidando el festival como complemento activo de las instituciones académicas tradicionales.

 

A pesar de haber iniciado la ruta cultural del año 2026, la 41 edición del Festival Internacional Jazz Plaza marca una pausa indefinida en el calendario de eventos culturales de la isla ante la extrema situación que presenta el país por falta de combustible.

Estudiantes de diferentes niveles de la enseñanza artística del país tuvieron la oportunidad de presentarse junto al Premio Nacional de Música Frank Fernández en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba.

El espectáculo sostuvo un programa diverso y abarcador que trajo a escena obras de grandes compositores nacionales y extranjeros como Ernesto Lecuona, Chucho Valdés, George Gershwin y Astor Piazzolla, entre otros. Participaron la Orquesta Sinfónica Juvenil de Cuba, la Jazz band del Conservatorio Amadeo Roldán, el Conjunto de Guitarras Nova Corda, así como academias y proyectos comunitarios de la capital.

Asimismo, en colaboración con el Fondo de Arte Joven, el festival presentó el concierto «La Nueva Generación» protagonizado por los ganadores del concurso nacional de música e invitados.

Entre los conciertos más destacados figuró «De Montreux a La Habana», en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional, el cual reunió a noveles pianistas cubanos ganadores de concursos internacionales, así como a otros intérpretes que fusionaron virtuosismo y tradición.

Estas uniones musicales representaron también una puerta al desarrollo de la enseñanza artística en el país, pues de ellas nacieron colaboraciones y proyectos futuros que buscan ayudar a los jóvenes talentos de la isla.

De igual manera la edición 41 se tornó especial al garantizar por primera vez un espacio para la infancia a través del proyecto Corazón Feliz. El espacio orientado a la formación de públicos propició el acercamiento de edades tempranas al jazz mediante vías artísticas y didácticas.

Los talleres y las clases magistrales fueron las citas más codiciadas por los aprendices. (Foto: Tomada de la página de Facebook del evento)

Volver a las raíces para dialogar con el presente

La 41ª edición dedicó especial atención al rescate de la música tradicional cubana y al homenaje a figuras icónicas del pentagrama nacional.

En ese espíritu, se enmarcó el concierto tributo a Arsenio Rodríguez a cargo del pianista cubano Dayramir González, radicado en New York hace más de 20 años. Esta cita representó el legado histórico del jazz en Cuba y su diálogo constante con la música tradicional y popular.

Igualmente, la legendaria agrupación Síntesis celebró una vez más sus 50 años de trayectoria con un recital memorable, reafirmando su lugar en la escena cubana y generando un diálogo creativo con generaciones más jóvenes.

El concierto fue un canto a la esperanza ante las difíciles condiciones en las que vive el cubano hoy y por las cuales también atraviesa el panorama cultural de la isla. «Hay que seguir haciendo música y la seguiremos haciendo», fueron las palabras de Carlos Alfonso para el público presente en la Sala Covarrubias.

La gala de clausura titulada «Selección de Maestros», dirigida por el pianista y director artístico del evento Roberto Fonseca, cerró el festival en el Teatro Nacional. El espectáculo incluyó homenajes a grandes intérpretes cubanos junto a invitados de renombre como Pedrito Calvo, Haila María Mompié y Omara Portuondo.

Más allá de los escenarios oficiales, el Jazz Plaza 41 se proyectó en espacios comunitarios, aulas y sedes provinciales, fomentando la formación de públicos y el intercambio cultural entre territorios. La edición 2026 del festival no solo celebró la música, sino también la capacidad del arte para generar comunidad, transmitir conocimientos y proyectar la tradición hacia el futuro, consolidando su impacto social dentro de la cultura nacional. (2026)

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