A debate

Discapacidad y acceso al empleo: la punta del iceberg

La Redacción IPS Cuba se aproxima a los problemas y desafíos que enfrentan las personas con discapacidad para su plena inserción laboral en el país.

 

Festival Latinoamericano de software libre FLISOL dedicada a la comunidad sorda de Cuba, evento realizado en el Planetario de La Habana Vieja, en La Habana

  1. ¿Cómo evalúa en la actualidad la incorporación laboral de las personas discapacitadas en Cuba? ¿Por qué?

    Addiel Figueredo Cruz

    Con 34 años me dedico a hacer sogas de varios colores y venderlas. También recibo ayuda del proyecto de atención a discapacitados de la Iglesia Bautista en la localidad. Por la seguridad social (del Estado) recibo 175 pesos; pero en realidad me quedo con menos, porque me descuentan 60 por el “frío” que estoy pagando todavía.

    * Las entrevistas a Blanca Esther Figueredo y a Addiel Figueredo fueron realizadas gracias al apoyo de Elvira Cruz Montejo, intérprete se señas.



    Soy una cubana de 65 años, que recibo los beneficios del proyecto que la Iglesia Bautista desarrolla en la provincia Granma, al oriente de Cuba.

    Gracias al apoyo de la iglesia, recibo  frijoles y carne de ovejo, pepino, lechuga, naranja, limón, tomate, cebolla; además de sábanas, toallas, desodorante, jabón, champú.

    Trabajo en un taller haciendo manualidades pero al verme imposibilitada por mi discapacidad, me jubilaron y ahora cobro una chequera de 200 pesos, de ellos 150 se me va en comida. No me queda para nada más. En el taller laboran muchas personas con distintas discapacidades.

    Vivo con tres hermanos y una hermana y mi problema fundamental es la mala situación física de mi vivienda.

    * Las entrevistas a Esther Figueredo y a Addiel Figueredo fueron realizadas gracias al apoyo de Elvira Cruz Montejo, intérprete se señas.

    Tengo 81 años y me dedico a cuidar a otra anciana ciega, que quedó sola al morir su hermana. Antes de ser cuidadora, trabajé como auxiliar de limpieza en escuelas y hospitales pero sin contrato laboral. Al morir mi esposo, recibí una pensión de 242 pesos mensuales, más algunos “trabajitos particulares” que hago para poder sobrevivir.

    La atención que reciben los discapacitados, por lo menos en los alimentos, está un poco decaída, hay que estar para allá y para acá. Valga que la anciana que yo cuido sabe hacer sus alfombras, sus carteritas y va resolviendo… Ella trabaja mucho. Es muy inteligente y, a su modo, se “defiende”… Como trabajo y vivo con ella, hago mis “quilitos” y compro lo que haga falta y la ayudo mucho.

    La convivencia con la discapacidad, tanto física como mental, es aún un desafío para la sociedad contemporánea. Aunque mucho se ha avanzado desde la época en que se consideraba a las personas con discapacidad abominaciones, y de las teorías que abogaban por no dejarles vivir o por encerrarles o esconderles, aún muchas personas asumen la discapacidad como una enfermedad y no como una condición de vida. Las ven como enfermos necesitados de asistencia y no como personas con derecho a participar en la medida en que sus posibilidades y su voluntad lo decidan. Yo, por ello, prefiero otras denominaciones como personas con necesidades especiales o personas con capacidades diferentes.

    Para las mujeres es aún más difícil, pues la sociedad ha anclado el éxito femenino muy vinculado con su cuerpo y con la apariencia física, por una parte, y con la maternidad, por otra.

    En el caso de nuestro país, la voluntad política del Estado cubano aboga por la protección y el desarrollo pleno de las personas con discapacidad. Ello se explicita desde el sistema de educación especial, que incluye la discapacidad motora, sensorial y mental, hasta la reciente incorporación al Código del Trabajo de la no discriminación por motivos de discapacidad en el empleo. Igualmente se corrobora en la existencia de las diferentes asociaciones, según el tipo de discapacidad y en la relación que ellas tienen con los organismos de la administración central del Estado, así como en la existencia de planes nacionales para dar respuesta, de manera integral, a las diferentes problemáticas y necesidades.

    Sin embargo, a pesar de ello, existen aún muchas barreras, sobre todo mentales, que derribar, y también arquitectónicas, pero estas últimas son más fáciles. En algunas personas prima el enfoque asistencialista más que el de integración, se piensa más rápido en dar una pensión que en buscar crear condiciones para que la persona con otras capacidades pueda trabajar en cualquier lugar que esté de acuerdo con su formación profesional y no solo en talleres para personas con discapacidad.

    Por ejemplo, cuando los estudiantes de la educación especial llegan a la universidad se encuentran con obstáculos diversos, muchos se vencen por la solidaridad de los estudiantes o los sacrificios de los familiares, fundamentalmente las madres. Hace algún tiempo salió un reportaje en el noticiero de televisión de una invidente que estudió sicología; su madre la llevaba todos los días a la facultad, esperaba afuera a que terminara y luego volvían a casa, pues vivían en un municipio de la periferia. O en la Facultad de Derecho, donde los estudiantes cargan las sillas de ruedas, pues no hay un elevador. Pudiera argumentarse que es una construcción de principios de siglo, es cierto, pero acaba de ser remozada ¿por qué no se previó en la inversión un elevador de los que se colocan en el pasamano, con lo que no es necesario realizar ninguna intervención que modifique la arquitectura del edificio?

    Somos un país con dificultades económicas, pero a veces se hace la inversión y luego se clausura la rampa, como sucede en el Hotel Telégrafo, donde han colocado macetas frente a la rampa. Existen también buenas prácticas que hay que divulgar más para que se generalicen, como la del cine Infanta, con elevador y baño para personas con discapacidad, o el teatro de Bellas Artes, que tiene una entrada preparada para silla de ruedas.

    En mi caso en particular, ha sido decisiva para mi integración plena el apoyo de mi familia y la solidaridad de muchas personas a lo largo de mi vida: desde mis compañeros y compañeras de aula, mis colegas de trabajo, mis médicos y médicas, mis amistades, hasta mis estudiantes.

    Tengo que decir que, en primer lugar, mi madre, padre y hermano fueron decisivos: no hubo lástima, ni sobreprotección; me dieron mucho amor y me alentaron a participar en todas las actividades extraescolares, a pesar de usar aparatos ortopédicos de hierro desde la cintura, atados con cintas de cuero a las piernas, hasta los zapatos. Ahora mi esposo e hija se suman a esa red de amor y apoyo tan necesaria.

    Y otro momento crucial fue iniciar mi vida laboral en la Federación de Mujeres Cubanas, donde la no discriminación y la inclusión son fe de vida. En particular pienso en Vilma Espín, quien me apoyó en todo momento, especialmente durante mi embarazo, momento en que se agravaron mis limitaciones físicas, y así fui ocupando diferentes responsabilidades hasta la que ocupo actualmente como directora general de la Editorial de la Mujer.

    Personalmente, lo que más me molesta es la discriminación que se escuda tras una supuesta protección, cuando alguien sin consultarme dice que no puedo participar en esto o aquello por “mi problema”. Por eso me gusta mucho el lema de la Convención de Naciones Unidas sobre las personas con discapacidad: “nada sobre nosotros, sin nosotros.” Recuerdo una vez que estaba en un aeropuerto en el Oriente del país e íbamos para la Habana y el sobrecargo le hablaba a mi asistente y no me hablaba a mí, como si yo fuera incapaz de tomar una decisión.

    No todo es color de rosa, por supuesto; he ido en mi silla de ruedas y un chofer nos ha tocado el claxon para que nos apuremos, pero entonces yo paro la silla y le hablo. Soy una luchadora, no solo contra mi esqueleto deforme y mis dolores, sino contra la intolerancia y la discriminación. Lo hago no solo por mí, que me siento realizada, sino por las demás personas con necesidades especiales y por la sociedad toda, que será mejor mientras más inclusiva sea.

    La Ansoc agrupa a 23. 854 miembros sordos e hipoacúsicos de todo el país. Tiene como misión representar a la comunidad sorda e hipoacusia de nuestro país, trabajando por una mayor integración a la sociedad, contribuyendo a elevar la calidad de vida, sirviendo como mediador con instituciones gubernamentales y organizaciones sociales de masas en la materialización de los anhelos, intereses y necesidades de sus miembros.

    En los últimos 15 años se ha trabajado muy duro en elevar los niveles educacionales de la comunidad, logrando eliminar o disminuir el analfabetismo funcional. En este empeño se alcanzaron cifras de más de 200 egresados de la educación superior, lo que sin duda se traduce de una mejora en las opciones de empleo.

    La problemática laboral es una tarea priorizada, tanto de las asociaciones de personas con discapacidad como del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Los interesados se presentan en las direcciones provinciales y municipales de Trabajo y Seguridad Social. Allí se reciben las ofertas de trabajo de acuerdo con las potencialidades de las personas con discapacidad y, por supuesto, deben de reunir los requisitos mínimos indispensables para cubrir las plazas que se ofertan.


  2. En cuanto a sectores de la economía, ¿dónde están más representadas las personas con discapacidad? ¿Por qué? ¿Y en cuanto a recepción de ingresos?

    Bárbara Ajete

    Las personas con discapacidad están más representadas en sectores como Salud Pública, Educación, Cultura y la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales (Anci). En Salud tienen diferentes opciones: ascensoristas, camilleros, operarios y masajistas, entre otros, con salarios por encima de la media. En la Asociación, como dirigentes, oficinistas o administrativos, con salarios por debajo de la media.



    La Ansoc tiene incorporados a las diversas formas de trabajo a más de 7. 500 personas con discapacidad, de las cuales 2. 706 son mujeres.

    En Cuba las personas sordas tienen posibilidades de acceso al empleo, sin limitaciones, el que no trabaja es porque no quiere o no lo necesita. Algunas cifras lo ejemplifican: entre jubilados, pensionados y asistenciados hay un total de 7.148 personas sordas; y 3.747 son trabajadoras del hogar.

    Prácticamente en todos los sectores de la economía hay empleo para personas sordas, por ejemplo, en el sector de la Educación (instructores de lengua de señas), maestros sordos y auxiliares pedagógicos; también en el área de la informática, la economía y la contabilidad, en las industrias, como constructores, soldadores, mecánicos, torneros, choferes, costureras, como auxiliares generales de limpieza, cocina–comedor y agricultores.

    En relación con los ingresos, reciben los mismos salarios que un trabajador común y los mismos sistemas de estimulación salarial o material.

    Esto aún está en proceso de investigación por parte de la Aclifim.


  3. ¿Cuáles son las prioridades de las asociaciones en materia de inserción laboral en el contexto de transformaciones del país? ¿Qué obstáculos y limitaciones enfrentan?

    Jorge Ponjuan

    Las prioridades son estimular la preparación cultural, obtener mayores calificaciones de las diversas profesiones y oficios, así como proveer de cultura general e integral de las personas sordas.

    No hay obstáculo alguno para que las personas con discapacidad puedan acceder a empleos diversos, a veces lo que existen son barreras mentales en algunas administraciones que no confían en las potencialidades de estas personas y las subvaloran.

    Hay sensibilidad y mucha voluntad política en los decisores para emplear a las personas con discapacidad en los centros de trabajo.



    Garantizar que los egresados de la enseñanza universitaria y técnica puedan ejercer su profesión conforme a su especialidad.

    Promover el trabajo por cuenta propia en el sistema de cooperativas.

    Crear espacios laborales en los talleres de la Aclifim que den respuesta a las necesidades que genera la propia discapacidad.

    Mejorar constantemente las producciones de los talleres especiales.

    Mantener el vínculo entre las personas con discapacidad

    Mejorar la producción y del mercado.

    Capacitar la fuerza laboral activa.

    Promover la superación de la posible fuerza laboral.

    Adaptar todos los puestos de trabajo donde laboran personas con discapacidad a sus necesidades especiales.

    Revolucionar el pensamiento de los empleadores en torno a la inclusión de las personas con discapacidad en la bolsa de empleo.

    Las prioridades vienen dadas por la visión de la asociación hacia una independencia económica relativa y una mayor cultura de la discapacidad en sentido general, que permita reconocer a este sector como parte de la sociedad, con capacidad para participar activamente en la construcción de un sistema social justo e inclusivo, como se plasma en el concepto de Revolución: «…ser tratado y tratar a los demás como seres humanos…»

    Las limitaciones comienzan por la necesidad de una Ley para la Atención a las Personas con Discapacidad, refrendando y agrupando en una norma de mayor rango jurídico los derechos y garantías fundamentales de este sector poblacional, que propicie el establecimiento de mecanismos más eficaces, que posibiliten una mejor participación como parte de la sociedad.


  4. ¿Cuál ha sido el impacto del auge del sector privado y cooperativo no agropecuario en el país en la incorporación laboral de las personas con discapacidad?

    Bárbara Ajete

    No ha sido relevante. Existen dificultades para los que ya eran trabajadores por cuenta propia (TCP), por limitaciones y regulaciones para la adquisición y venta de productos, así como la dependencia de productores y la competencia desigual en locales arrendados conjuntamente con videntes.

    En cuanto al trabajo cooperativo, se realiza solo con asociados. A pesar del interés de algunos compañeros, no ha prosperado más allá de la intención.



    En el sector privado y las cooperativas no agropecuarias se encuentran trabajando 749 miembros de la Ansoc, así como 581 en el sector agrícola (CPA, CCS, ANAP). En realidad, en Cuba toda persona con discapacidad auditiva que necesite un empleo lo tiene, lo que a veces sucede que las aspiraciones no están de acuerdo con los requisitos de la plaza.

    A veces las barreras de la comunicación no contribuyen al acceso al empleo, pero se trabaja en campañas de sensibilización dirigidas a informar a la población cómo se puede obtener una buena comunicación con las personas sordas; la presencia de intérpretes en cualquier ámbito favorece también el rompimiento de esas barreras.

    En el sector privado y cooperativo no hay impacto significativo para las personas con discapacidad.

    Aportamos algunos datos de interés al cierre de 2014:

    Personas con discapacidad vinculadas al empleo: 14.735.

    Aptos para el empleo que no desean trabajar: 1.798.

    Vendiendo de modo ilegal: 169.


  5. ¿Qué otros desafíos identifica para lograr la plena inclusión laboral de las personas discapacitadas?

    Bárbara Ajete

    Resulta necesaria una modificación de la Constitución de la República, para que se tenga en cuenta al sector de las personas con discapacidad y quede bien plasmada la no discriminación a ser humano alguno por esta causa.

    Las personas ciegas y con baja visión necesitan enriquecer sus conocimientos, los cuales pueden obtener por el intercambio de documentos e información con personas y organizaciones, así como mediante la lectura de textos, de acuerdo con sus necesidades.



    Hoy continuamos con grandes desafíos y uno de ellos es la accesibilidad al medio físico. Es muy difícil poder acceder a los centros de trabajo donde las barreras arquitectónicas dificultan la plena inclusión laboral de las personas con discapacidad. Se suma a ello la falta de sensibilidad de las administraciones, que no concientizan la importancia que tiene para este sector de la población lograr la plena independencia económica y social.

    Son muchas las dificultades que enfrentamos hoy para lograr una plena incorporación al empleo aun cuando, con grandes sacrificios, hemos alcanzado graduarnos como técnicos medio en economía o llevar adelante una carrera universitaria y recibir el título de abogado, ingeniero informático, solo por citar algunos ejemplos; y esto contrasta con la imposibilidad, en no pocos casos, de desempeñarnos en estos perfiles porque no existen las plazas o simplemente los directivos de determinadas instituciones no conocen la convención de los derechos de las personas con discapacidad y uno de sus principios generales, que es promover la igualdad de oportunidades para todos los seres humanos.

    Otro reto lo constituye la obligación de las administraciones en la adaptación del espacio donde labora una persona con discapacidad y las medidas de seguridad, salud y medio ambiente en el trabajo; de igual modo, la necesidad de ajustar horarios o jornadas de trabajo, teniendo en cuenta la propia discapacidad.

    El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social debe conformar un programa de empleo para las personas con discapacidad, que no solo tenga como objetivo la búsqueda de empleo sino, el estudio e investigación de este tema, que permita también hacer políticas o programas, según corresponda.

    La Ansoc considera que la inserción laboral no es un tema exento de dificultades y de metas por alcanzar en el mejoramiento de los indicadores. No obstante, se han obtenido avances importantes por la gestión del Misterio de Trabajo y Seguridad Social y las asociaciones, siendo uno de los desafíos mayores continuar elevando los niveles educacionales de la población sorda mediante la incorporación laboral, para elevar el nivel de la calidad de vida.

    Según el artículo 27 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de la cual Cuba es firmante:

    “Los Estados partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a trabajar en igualdad de condiciones con los demás; ello incluye el derecho a oportunidades de ganarse la vida mediante un trabajo elegido, aceptado libremente en entornos laborales que sean abiertos, incluibles y accesibles.

    …Los países salvaguardan el ejercicio del derecho al trabajo sin discriminación, adoptando las medidas pertinentes las cuales están dirigidas a la promulgación de la legislación, la prevención al derecho a condiciones de trabajo de seguridad y saludables, justas y favorables de igualdad de oportunidades empresariales, por cuenta propia y de constitución de cooperativas, al empleo de las discapacidades en el sector público, la realización de ajustes regulables en los puestos de trabajo.

    …Los Estados partes aseguran que las personas con discapacidad no sean sometidos a esclavitud y que estén protegidas contra el trabajo forzoso”.

    Y todo eso se cumple en Cuba.


Un comentario

  1. teresa

    El derecho de un discapacitado mental, trabajar media jornada por su condición de no aguantar toda la jornada, aunque le pagan la mitad de salario y la posibilidad que tiene de trabajar en un centro especial que le queda a una cuadra de su casa.

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.