A debate

Jóvenes emprendedores y producción de alimentos en Cuba

Cuáles son sus motivaciones y límites, qué oportunidades encuentran en un contexto agravado por la crisis económica. IPS Cuba se acerca al reto de la producción de alimentos en la isla caribeña desde la mirada de cuatro jóvenes emprendedores.  

  1. ¿Qué factores impulsan a muchos jóvenes cubanos a convertirse en emprendedores? En su caso particular, ¿qué la motivó?

    Joel López

    Son varios los factores que impulsan a la juventud cubana a emprender, incluso sin haber adquirido los conocimientos necesarios mediante estudios. Entre ellos, la mejoría económica individual y de sus familias, la independencia financiera, la flexibilidad en el horario, la adquisición de nuevas habilidades, las relaciones sociales. En mi caso, la motivación fundamental fue lograr mi independencia financiera, aunque tuve otros estímulos.



    Algunas personas creen o tienen el concepto erróneo de que muchos jóvenes emprenden un negocio meramente por los beneficios económicos. Sin embargo, he conocido a una gran cantidad que ha buscado soluciones sustentables y objetivas a problemas acumulados en nuestra sociedad.

    Maripitas es un proyecto familiar y se enfoca en una línea bien determinada: la elaboración de alimentos seguros, completamente naturales y sin gluten. Para ello, utilizamos la yuca como materia prima fundamental. Nuestro producto estrella: la galleta de yuca, cuyo nombre comercial es Maripitas, constituye un orgullo para la familia. El modo de producirlo lo heredamos de mi abuela.

    Soy continuadora de un emprendimiento que realizaron mis padres cuando eran jóvenes en Finca del Medio. Ellos decidieron hacer un proyecto de vida familiar en el campo, motivado por una situación crítica en aquel momento, el periodo especial. Tuvieron la posibilidad de llegar a una finca entonces totalmente degradada, donde mi papá vivió hasta los 11 años de edad.

    A pesar del contexto difícil, vio que era una oportunidad para emprender un proyecto de vida que le proporcionara autonomía, resiliencia e independencia. Mi hermano y yo éramos niños. Yo tenía 12 años. Poco a poco, nos fuimos enamorando del proyecto y empezamos a verlo como un emprendimiento colectivo que con el tiempo se fue agrandando.

    Empezamos a ver el campo con una visión diferente, como una forma creativa de darle vida a un espacio que prácticamente estaba en ruinas y donde ir recreando una cultura en la cual pudiéramos depender de las fuentes renovables, es decir, de los elementos que teníamos a nuestro alcance.

    Por eso, siempre promovemos el respeto a la diversidad ecológica y cultural. Sobre esas bases hemos ido fundamentando nuestro emprendimiento hasta el día de hoy.

    Los factores están relacionados con la tradición campesina heredada de mis padres y abuelos y también los conocimientos adquiridos en la carrera que estudié; y, por supuesto, ver tantos solares (áreas vecinales cultivables) y tierras inutilizadas que se pueden emplear en la producción de alimentos que benefician no solo a mi familia sino a los vecinos de la comunidad donde vivo.


  2. ¿Cuáles son las trabas y oportunidades que tienen los jóvenes emprendedores en Cuba?

    Joel López

    Para los jóvenes, desarrollar un emprendimiento en Cuba resulta bastante complicado, principalmente porque la obtención de fuentes de financiamiento es el principal obstáculo.

    Las épocas e intereses han cambiado. Es bien chocante ver cómo grandes ideas de negocios que se proponen son desechadas por quienes “dirigen”, por el simple hecho de que su pensamiento no evoluciona.

    El burocratismo, la demora en cada trámite, el desconocimiento, la mala interpretación de las leyes… todo influye en que se tomen decisiones que no comprende la juventud. Solo la minoría puede mantener su negocio en el tiempo. Gran parte de los jóvenes se rinden, incluso en los inicios, se desmotivan por las condiciones existentes en Cuba.



    Un primer obstáculo tiene que ver con que muchas personas aún no entienden que producir alimentos es una necesidad urgente en medio de las carencias y necesidades que enfrentamos como sociedad y ponen trabas a iniciativas u obstaculizan el desenvolvimiento de los proyectos.

    Otra cuestión tiene que ver con las fuentes de financiamiento para adquirir insumos que permitan ampliar las producciones locales o continuar desarrollándolas a mayor escala.

    La principal oportunidad la brindan el propio contexto y las políticas aprobadas. Muchos jóvenes tienen el deseo de participar y aportar saberes que, en mi caso, me han permitido desarrollarme como profesional y también tener una mejora económica.

    Desde mi experiencia como campesina, profesora e investigadora universitaria, considero que para el desarrollo de vida familiar en el campo el acceso a la tierra es una limitante.

    En primer lugar, no hay modo de comprar o tener una tierra como propiedad, a no ser que la persona propietaria de esa tierra fallezca, entonces se origina un proceso sucesorio. Esto impide que los jóvenes desde que comienzan a formar su núcleo familiar puedan tener acceso a la tierra en propiedad.

    En Cuba existe la propiedad en usufructo, pero bajo esa forma, las personas no se empoderan. No se puede establecer un proyecto de vida, realizar inversiones en capital y en sueños porque, en algún momento, por diversas causas, puede que se pierda esa oportunidad.

    Otra traba consiste en la falta de insumos y recursos. Los mercados domésticos están muy deprimidos y eso dificulta cualquier emprendimiento. A ello se suman otros aspectos que vivimos a diario y que tienen que con la escasez de transporte y de combustible, entre otros.

    En el caso específico del campo, el poco acceso tanto físico como económico a tecnologías apropiadas para mejorar la eficiencia en los procesos de producción, transformación y conservación de alimentos constituye también una traba.

    De forma general, visto desde el punto de vista de otros emprendimientos que como joven me gustaría desarrollar con mi familia, algunas actividades que me gustarían hacer y por las cuales siento una especial vocación, no puedo emprenderlas porque se encuentran dentro de la lista de prohibiciones para ejercer el trabajo por cuenta propia.

    Y eso frena la oportunidad de hacer cosas importantes y necesarias que podrían tributar al bien común desde la iniciativa de jóvenes familias.

     

    Actualmente, los jóvenes cubanos tenemos mucha libertad para proponer ideas y proyectos innovadores en cualquier ámbito de la vida económica y social, pero en el caso de los emprendedores, la principal traba se encuentra en el poco apoyo del gobierno municipal y el ineficiente asesoramiento de las entidades pertinentes.

    Un ejemplo son los accesos a fuentes de financiamiento o cómo y a quién dirigirse para obtener la divisa que se necesita para crear una infraestructura que pueda contribuir al desarrollo del proyecto.

    Maripitas es un proyecto de desarrollo local del municipio Habana del Este, en la provincia de La Habana. Ha participado en varios eventos y exposiciones, incluidas las dos ferias de desarrollo local realizadas en la capital. En la de este año, obtuvimos medalla de oro. Sin embargo, no ha recibido ayuda del gobierno local.

    De hecho, ahora estamos preparando un local en Guanabo (localidad del este habanero) para empezar a producir, pero gracias al apoyo de un cuentapropista.


  3. En el escenario de crisis económica que vive Cuba, ¿qué papel desempeñan los emprendimientos liderados por jóvenes, sobre todo en el ámbito de la producción de alimentos?

    Nélida Concepción

    Son indispensables para paliar la crisis económica y la escasez de alimentos. Diversificar la producción y mantener opciones asequibles al poder adquisitivo de las personas es un reto muy grande.

    No es tarea fácil, ni de un día; pero muchos jóvenes están apostando desde sus conocimientos y prácticas a ese objetivo.

    Pienso que se puede lograr si se eliminan trabas y muchas más personas, sobre todo jóvenes, se involucran en estos proyectos.



    Este tipo de emprendimientos aportan novedad, nuevas ofertas, empleo y oportunidades en un contexto donde, debido a la alta demanda y la pobre oferta, producir diversidad de alimentos resulta una urgencia. Súmese a ello el déficit de recursos para la importación, en especial, para la propia producción de alimentos.

    Por otra parte, emergen como una oportunidad para recrear una nueva cultura de las familias campesinas. Ello incluye nuevas maneras de asumir las tradiciones, a partir de elementos de la ciencia moderna, como puede ser una agricultura sustentada en la agroecología, lo que nosotros defendemos.

    Incluso, estos emprendimientos recrearían la cultura de vida campesina en sus propios espacios de convivencia para dar respuesta también a las crisis sistémicas que se han dado en los últimos años en el agro cubano.

    Otra oportunidad que darían estos emprendimientos consiste en lograr la añorada relación intergeneracional, con lo cual saldría más enriquecido el vínculo entre jóvenes y personas adultas que viven y trabajan en el campo.

    Además, sería posible que hijos e hijas se vincularan a una cultura agrícola de convivencia con la naturaleza bajo principios diferentes, lo que permitiría a esos emprendimientos ser sostenibles en el futuro. Si no existe un relevo generacional, esa sostenibilidad está sesgada desde el primer instante.

    Por el hecho de ser jóvenes y tener la mente más abierta a opciones e innovaciones, en nuestro proyecto hemos tratado de buscar maneras de elaborar alimentos ligeros que sean ciento por ciento naturales, es decir, sin presencia de químicos. Por otra parte, no dependemos de importaciones y, además, garantizamos calidad y variedad de nuestras producciones.

    Hemos apostado a lo natural porque lo consideramos más beneficioso para la salud, sobre todo de niños y personas intolerantes al gluten o que prefieren no consumir esa proteína contenida en el trigo. Somos conscientes de esa necesidad y, a pesar de los escollos que se presentan en el camino, seguimos defendiendo nuestro proyecto.

    Los nuevos emprendimientos constituyen un eslabón esencial para enfrentar la actual crisis económica, debido a la escasez de muchos productos. Los dedicados a la producción de alimentos son vitales.

    La juventud tiene nuevas ideas, ya empleadas en otros países y adecuadas a las condiciones de Cuba, a sus peculiaridades climáticas, culturales, sociales y económicas. La juventud debe ser escuchada.


  4. Desde su perspectiva personal, ¿cuáles son los impactos más importantes que ha tenido su emprendimiento tanto a nivel familiar, profesional como social?

    Joel López

    Entre los impactos de mi emprendimiento tanto para mi familia, como a nivel social y profesional, están el ser reconocido como joven emprendedor, vincularme con nuevas personas del sector, la preparación diaria y el aprendizaje.

    A la satisfacción de poder mejorar, poco a poco, la vida de mi familia y contribuir a que su alimentación sea más saludable, por supuesto, se suma la aceptación de nuestras ofertas por los clientes.



    Como familia tuvimos la capacidad de llegar y asentarnos en Finca del Medio, en Sancti Spíritus, “en contra de la corriente”: desde entonces y hasta ahora no ha sido común asentarse en el campo, sino migrar a las ciudades y a otros países.

    Además, restauramos los recursos naturales de la finca e incorporamos diferentes procesos tecnológicos, muy novedosos, para emplear los recursos disponibles localmente y así mejorar con los propios medios familiares y la cultura que íbamos enriqueciendo.

    Eso constituye un gran avance desde el punto de vista ecológico a la restauración del sistema y a una nueva cultura de vida familiar en el campo.

    Con nuestro emprendimiento se evidencia el potencial de cultura familiar agroecológica no solo para Cuba, sino para otras partes del mundo, pues en este pequeño espacio se han validado principios y tecnologías que pueden ser extrapolables a otros sitios.

    Ese proceso ha sido acompañado de investigaciones y propuestas concretas. Ha servido también para poner a prueba el valor de la toma de decisiones a todos los niveles. Nuestra familia campesina ha demostrado que se pueden hacer las cosas de manera diferente para ganar resiliencia, autonomía.

    Por otra parte, deberían existir políticas públicas coherentes con la territorialización de la agroecología que permitan que procesos como el nuestro (que realmente ha sido una larga transición de 30 años) puedan ser alcanzados por otras familias a corto y mediano plazo.

    Desarrollar y ampliar mis conocimientos, llevarlos a la práctica y ver sus frutos. Conocer otras experiencias que permiten mejorar los resultados. Claro, todo eso pasa por un proceso de aprendizaje continuo. Por otra parte, reconozco mejoras desde el punto de vista económico tanto a nivel familiar como comunitario.

    Un elemento importante es poder llevar a vías de hecho, en las producciones, los principios de la permacultura y la agroecología, pues los alimentos que sembramos y cultivamos se logran de manera natural, mediante manejos apropiados según los espacios y características de los suelos donde se ubican los patios familiares.

    No puedo negar que desde lo familiar el desenvolvimiento económico es más estable. Y en el plano profesional, me ha enriquecido porque he tenido que documentarme, leer, investigar, incluso buscar el criterio de especialistas para ampliar los conocimientos acerca de la línea de producción que desarrollamos en el proyecto: alimentos para personas que no pueden consumir gluten.

    En el camino, hemos aprendido que para llevar adelante este tipo de proyecto no basta con tener los deseos, sino el conocimiento necesario. No se trata de elaborar alimentos propiamente, sino también de incorporar de manera consciente y responsable hábitos de higiene que eviten la contaminación cruzada, y así cumplir con las normas de inocuidad.

    De hecho, las maripitas de yuca están avaladas por el Instituto de Investigaciones para la Industria Alimenticia.

    Respecto a lo social, creemos que el impacto es grande porque las personas que consumen nuestros alimentos los ven como una especie de medicina pues el tratamiento que lleva la enfermedad celíaca se sustenta esencialmente en la dieta, en lo que se ingiere.

    Claro, el Estado cubano hace esfuerzos para tratar de asegurarles a las personas celíacas de La Habana un módulo de alimentos semanal, que se vende en la Quinta de los Molinos. En ocasiones se han presentado dificultades en los suministros porque esos alimentos se elaboran con materia prima importada.

    Nuestro proyecto ofrece una solución concreta porque solo usamos materia prima nacional y hemos desarrollado las formulaciones para producir lo que necesitan las personas celíacas, a partir de la harina de yuca.


  5. ¿Cómo su emprendimiento potencia la soberanía alimentaria, es decir, el derecho de las personas a producir, distribuir y consumir los alimentos a partir de prácticas agroecológicas y amigables con el medio ambiente?

    Andrés Ramos

    Como explicaba antes, ya contamos con un local en un terreno donde podemos cultivar y autoabastecernos de las principales materias primas que necesitamos. Defendemos la economía circular.

    Ya hemos investigado y analizado, en cada proceso productivo de los productos que elaboramos, cómo reutilizar los desechos, cómo darles otro uso para cerrar los ciclos porque los recursos escasean. Al reutilizarlos les damos otra calidad y cualidad de empleo.



    Hemos desarrollado el proyecto de vida familiar en Finca del Medio, Sancti Spíritus, a partir de principios agroecológicos, al contextualizar tecnologías apropiadas para el empleo de las fuentes renovables.

    La familia vive en su sistema y aporta a esa cultura intergeneracional, evidencia que no solo se puede tener la soberanía alimentaria tan demandada en Cuba, sino que es posible alcanzar la soberanía en el uso de la energía, de la tecnología y ser eficientes energética y económicamente.

    Nuestro proyecto Jojo Acuapónicos colabora con el país en su aclamada soberanía alimenticia. Damos ideas de nuevas formas de cultivo y producción de alimentos. Fomentamos en niños y jóvenes la constante investigación de las tres especies que conviven en nuestro sistema de acuaponía: plantas, peces y bacterias.

    Tenemos como propósito producir alimentos mediante prácticas amigables con el medio ambiente, sin emplear fertilizantes. A la vez, intentamos ser resilientes al cambio climático y promovemos el uso racional del agua tanto para los cultivos como para la cría de peces.

    Desde lo local, estamos contribuyendo a una política de Estado que apuesta por la soberanía alimentaria. Damos ideas de nuevas formas producir alimentos en pequeños espacios, respetando los principios agroecológicos a partir del adecuado manejo de los suelos, las plantas y los animales.

    El modo en que nos organizamos y producimos en armonía con la naturaleza nos hace más resilientes y permite que nuestro proyecto sea sostenible en el tiempo. Un aspecto clave es la educación y la promoción de conocimientos y prácticas amigables y respetuosas con el medio ambiente y entre este y los hombres y mujeres que lo habitan.


2 comentarios

  1. Manuel Enrique

    Excelente material periodístico. Gracias por compartir estas experiencias de los emprendimientos en Cuba

  2. Marisela Benítez

    Me interesa conocer más sobre el proyecto Maripitas porque tengo a mi sobrino que es celíaco, cómo puedo hacer para contactar a los responsables

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