Aprobó Cuba exención arancelaria a productos de primera necesidad por tiempo indefinido

Cuba oficializó la extensión indefinida de la libre importación sin aranceles de alimentos, aseo y medicinas ante persistentes limitaciones de oferta en el mercado nacional.

La flexibilización para que las personas naturales importen bienes industriales sin fines comerciales se sumó a la posibilidad de importación de alimentos, productos de aseo y medicamentos sin límites ni aranceles. La medida influencia el debate sobre el papel del mercado no estatal y las reformas fiscales en curso, en un contexto donde la dualidad monetaria y cambiaria sigue siendo un desafío estructural.

Foto: Jorge Luis Baños / IPS

La Habana, 27 ene.- El Estado cubano anunció el 17 de enero la extensión por tiempo indefinido de la exención de aranceles para la importación de alimentos, productos de aseo, medicamentos e insumos médicos en envíos o equipaje de personas naturales, mientras persistan las condiciones que motivan esta política.

Según la Resolución 9/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios, publicada en la Gaceta Oficial extraordinaria No. 7, la medida faculta a los viajeros a introducir estos bienes sin carácter comercial y libres de impuestos aduaneros, tanto en equipaje acompañado sin límites de valor como en equipaje no acompañado hasta un valor de 500 dólares o 50 kilogramos.

Asimismo, se ratifica la exención aduanera para envíos internacionales hasta 500 USD, manteniendo un umbral exento de impuestos sobre los primeros 30 USD o 3 kg, con un arancel del 30% sobre el exceso del valor declarado.

La norma refiere que estos beneficios permanecerán vigentes “mientras persistan las condiciones que motivaron su aprobación”, con un aviso mínimo de 30 días para cualquier modificación o derogación oficial.

La escasez en el mercado cubano se atribuye tanto a tensiones internas como a factores externos, incluyendo el endurecimiento del bloqueo económico estadounidense y los impactos prolongados de la pandemia de covid en las cadenas de suministro. (Foto: Jorge Luis Baños/IPS)

Excepción que se vuelve regla

Esta política, que ha sido extendida reiteradamente desde su primera implementación en el 2021, se ha convertido en un componente estable del acceso de la población cubana a bienes básicos escasos en el territorio nacional.

La repetición de prórrogas en 2024 y 2025 reflejó la dificultad de las autoridades para normalizar el abastecimiento interno, a pesar de las reformas económicas y las aperturas al sector no estatal impulsadas en años recientes.

 

Esta medida tiene impactos complejos, por un lado, alivian a hogares que enfrentan escasez crónica de productos básicos y medicamentos en el comercio minorista estatal; por otro, institucionaliza una forma de dependencia hacia importaciones personales y redes de apoyo familiar y migratorio.

Las estadísticas oficiales de producción agrícola y manufacturera han mostrado años de decrecimiento, con una caída en la producción de alimentos y una significativa dependencia de importaciones de bienes esenciales, lo que pone de relieve los límites de la oferta nacional en sectores clave de la economía.

Informes de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) han señalado que la seguridad alimentaria en Cuba continúa siendo frágil, con brechas importantes entre producción y demanda interna. Por ejemplo, cifras de la FAO indican que Cuba importa históricamente entre el 60% y el 80% de los alimentos que consume.

El Estado ha promovido la incorporación de nuevas formas de gestión no estatal a la producción de alimentos, entre ellas proyectos de desarrollo local, cooperativas no agropecuarias, mipymes privadas y proyectos comunitarios, con el objetivo de dinamizar la oferta y reducir la dependencia de importaciones.

Varios de estos proyectos se orientan a la producción agrícola, el procesamiento de alimentos y los encadenamientos productivos a escala municipal. Sin embargo, las autoridades reconocen que su impacto aún resulta insuficiente frente a la magnitud de la demanda interna, debido a limitaciones estructurales como el acceso a insumos, financiamiento, combustibles, energía eléctrica y mercados mayoristas estables.

A ello se suma un entorno inflacionario que encarece los costos de producción y reduce el poder adquisitivo de la población, lo que impide que estos actores emergentes logren compensar, por sí solos, las brechas del sistema de abastecimiento nacional.

Vivir de “lo que entra”

La decisión oficial de convertir en indefinida una medida inicialmente excepcional refleja la persistencia de desequilibrios estructurales en la economía cubana.

La prórroga indefinida de la exención arancelaria también tiene implicaciones en otros ámbitos de la vida cubana. En el campo social, la medida pone de relieve desigualdades de acceso vinculadas a la migración y las remesas.

Hogares con vínculos directos al exterior tienen un acceso comparativamente más fácil a bienes de primera necesidad, mientras familias sin redes migratorias sufren aún más la crisis dependiendo de mercados informales locales o asistencia social estatal que hace mucho tiempo no satisface la demanda.

Organizaciones internacionales han subrayado que estas brechas de acceso pueden profundizar desigualdades socioeconómicas existentes, particularmente en zonas rurales y entre poblaciones en situación de vulnerabilidad como personas de la tercera edad u otras con enfermedades crónicas que requieren medicamentos continuos.

La decisión oficial de convertir en indefinida una medida inicialmente excepcional refleja la persistencia de desequilibrios estructurales en la economía cubana. El lento crecimiento de la producción interna, insuficiente inversión extranjera directa, restricciones en la disponibilidad de divisas, y dificultades en las importaciones tradicionales a través de canales comerciales formales han sido factores claves en dichas consecuencias económicas.

En ese sentido, esta medida introduce un debate sobre políticas estructurales versus paliativas en la gestión de la crisis de abastecimiento. Sin una mejora significativa en la producción nacional, el país seguirá dependiendo de mecanismos externos para satisfacer necesidades básicas. (2026)

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