Cambios económicos amplían brechas entre territorios cubanos

Persisten prácticas y estilos de dirección que atentan contra la ansiada autonomía de gobiernos provinciales y municipales, según el texto.

Jorge Luis Baños - IPS

A juicio de dos economistas cubanos, lo adecuado para la nación no lo es tanto para los territorios específicos.

La Habana, 11 ene.- El proceso de actualización del modelo económico cubano debe plantearse como meta estratégica disminuir la histórica y notable inequidad en la conformación de la actividad económica de las distintas provincias y municipios del país, advierten economistas.

Los investigadores Omar Everleny Pérez y Ricardo Torres defienden estas premisas esenciales para el desarrollo cubano en el capítulo “Cuba: Una visión de la economía global y sus territorios”, del último volumen de la serie “Miradas a la economía cubana”, editado anualmente por el estatal Centro de Estudios de la Economía Cubana.

El texto se centra en el desarrollo local y otros problemas relacionados con la descentralización y el fortalecimiento de los gobiernos territoriales, temas “probablemente los más rezagados en el proceso de actualización del modelo económico”, según se apunta en el prólogo del libro.

De acuerdo con los investigadores, variables como la producción mercantil, las inversiones y los desplazamientos internos, entre otros, ilustran el marcado desnivel respecto al desarrollo de las distintas provincias.

En 2012, el 48 por ciento de la producción mercantil nacional se efectuó en La Habana, con un promedio de más de 13.000 pesos por habitante, muy por encima de la media nacional de 5.224 pesos por habitante.

Ello convierte a la capital en el territorio más rico, mientras que varias provincias orientales ocupan los lugares más bajos respecto a este indicador.

Desde 2010, disposiciones gubernamentales favorecieron la ampliación del sector privado y de cooperativas, lo cual estimuló redes de suministro y fuentes de financiamiento que involucran a más trabajadores e ingresos en los mercados más grandes y de mayores servicios, en detrimento de otros, argumentan los autores.

De acuerdo con la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), el sector del transporte privado en la capital atrajo gran cantidad de autos de otras regiones. En tanto, de las nuevas 498 cooperativas no agropecuarias aprobadas hasta mayo de 2014, 63 por ciento se constituyeron en esta provincia.

Apuntan los académicos que el volumen de inversiones también dibuja una brecha entre los distintos territorios que influye de forma decisiva en la calidad de vida y oportunidades económicas.

La Habana, Artemisa, Matanzas y Holguín, con menos de 40 por ciento de la población total cubana, recibieron casi 70 por ciento de las inversiones totales en 2012, indican informes de la ONEI.

Matanzas y Holguín son en dos polos económicos de gran relevancia, con gran peso en la producción de hidrocarburos, energía eléctrica, minería y turismo, mientras que la joven provincia de Artemisa exhibe una evolución significativa a partir de 2011 con inversiones asociadas al proyecto de la Zona Económica Especial del Mariel.

Aunque los polos económicos constituyen un factor decisivo para atraer nuevas inversiones, algunos patrones de inequidad tienden a reforzarse, como ocurre en Matanzas y Holguín, altamente concentradas en un triángulo en cada caso: Matanzas-Cárdenas-Varadero y Holguín-Mayarí-Moa.

El texto alerta que en los últimos años se acentuaron las diferencias entre las provincias en cuanto a oportunidades económicas.

Indicadores globales pudieran ocultar dinámicas adversas en determinadas regiones de la nación si se tiene en cuenta las bajas tasas de crecimiento del PIB desde 2008, por debajo del tres por ciento proyectado y del seis por ciento requerido en una década.

Este fenómeno, apunta el artículo, incide de manera directa en el desplazamiento de los cubanos dentro del país.

Las provincias orientales, junto a Villa Clara y Pinar del Río, exhiben un saldo migratorio negativo y tienden a coincidir con las que ofrecen menores oportunidades de trabajo.

Un ejemplo de ello resultó la reestructuración de la rama agroindustrial y la agroindustria cañera que derivó en el cierre de numerosos centrales azucareros, el otrora centro de las principales actividades económicas en estos territorios menos favorecidos.

Políticas desacertadas sin alternativas reales para proveer nuevos y variados puestos de trabajo agudizaron las migraciones de estas zonas en los últimos años, subrayan Pérez y Torres.

A su juicio, lo adecuado para la nación no lo es tanto para los territorios específicos.

El crecimiento del sector cooperativo y privado no contribuye automáticamente a cerrar la brecha entre las provincias cubanas en cuanto a las oportunidades de progreso económico y social de sus habitantes, concluyen. (2014)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.