Emprendimiento cubano genera herramientas para la inclusión social
El proyecto de desarrollo local Ayni busca generar espacios y productos accesibles para todas las personas, y en ese camino lograr una ciudad más inclusiva y sostenible.
Desde Ayni se gestan espacios y productos inclusivos bajo los principios de accesibilidad.
Foto: Archivo IPS Cuba
La Habana, 20 mar.- El proyecto de desarrollo local Ayni apuesta por hacer de La Habana una ciudad donde la inclusión social se convierta en lo cotidiano. El objetivo es lograr que cada espacio permita el acceso de quienes habitan la capital cubana, sin importar limitaciones físicas para desplazarse o comunicarse.
Liderado por jóvenes cubanos, el emprendimiento mantiene el empeño de derribar barreras y prejuicios sobre la discapacidad.
De acuerdo con el equipo, Ayni invita a repensar la accesibilidad, asociada tradicionalmente solo a la discapacidad. “Hoy sabemos que va mucho más allá, se trata de un concepto que abarca calidad, innovación e inclusión social”, destacó Ariel Zulueta, uno de los líderes del proyecto.
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Según cifras publicadas por la Fiscalía General de la República:
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En el afán de esclarecer este concepto y, sobre todo llevarlo a la práctica, Ayni brinda asesoramiento a negocios. De igual forma labora en el diseño de experiencias inclusivas para museos, hoteles, restaurantes, ferias y espacios públicos.
Destaca además por la creación de herramientas como códigos QR y juegos didácticos inclusivos, incluido el primer tablero de Scrabble con sistema braille en Cuba.
Estas experiencias las presentaron en la recién finalizada cuarta Feria de Desarrollo Local del municipio Habana Vieja, donde compartieron con más de 50 emprendimientos del territorio.
Hacer la feria más accesible
En lenguaje quechua, Ayni significa “reciprocidad y trabajo comunitario”. Es la esencia del proyecto y de ahí su nombre. Conscientes de que el cambio inicia desde lo local, sus integrantes se suman a experiencias comunitarias como las ferias de desarrollo.
En la edición de 2026 el proyecto tuvo su espacio desde un stand muy pequeño, pero que resaltó entre otras propuestas de artesanías, calzados, útiles del hogar o textiles.
Más allá de su propio stand, Ayni estuvo presente en todo el recinto expositivo con elementos de accesibilidad que, por primera vez, se incorporan a este tipo de eventos en la capital cubana y le hacen más amigable con una mayor cantidad y diversidad de personas.
“En la feria buscamos aumentar sus elementos de accesibilidad. En ese sentido, por ejemplo, creamos un mapa háptico al inicio, con impresiones de alto relieve, braille y alto contraste, lo que permite localizar los negocios o entender la ruta del evento desde el tacto”, explica Claudia Fe Mayo, titular del proyecto.
“También incorporamos señaléticas con pictogramas y las etiquetas de la apk Asista”, agrega.
Asista es una aplicación cubana de asistencia a personas en situación de discapacidad visual, ciegos o de baja visión. Su propósito es que estas personas puedan relacionarse mejor con el entorno y reconocer ya sea billetes, códigos QR u otros elementos desde el teléfono.
“La interactividad se basa en toques, deslizamientos y comandos de voz, en tanto la retroalimentación es mediante voz sintetizada, tonos y vibraciones”, agrega.
En colaboración con el proyecto La Mina también han establecido alianzas para adaptar contenedores de residuos y el reciclaje a todos y todas. Lo hacen incorporando indicaciones en braille en las tapas de los cestos para separar los desechos.

Otros de los atractivos de Ayni son sus juegos inclusivos, rompecabezas y Scrabbles. Gracias al alto relieve y el braille se pueden armar, lo que los hace llamativos, incluso, para personas videntes que se acercaron al stand a intentarlo con los ojos cerrados.
“El alto relieve permite que una persona que no nació ciega, por ejemplo, pero que se quedó sin visión en el transcurso de su vida, puede leer con el tacto por la referencia previa de la escritura plana. Sin embargo, hay muchos que utilizan el braille.
Hoy sabemos que (la accesibilidad) va mucho más allá, se trata de un concepto que abarca calidad, innovación e inclusión social”.
Ariel Zulueta, uno de los líderes del proyecto
Estamos buscando cumplir con las normativas internacionales, en este caso con las normas ADA de accesibilidad de Estados Unidos, aprobadas por la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales de Cuba (Anci)”, refiere.
Retos para Cuba, más allá de un proyecto
Cuba cuenta con mecanismos legales para la protección de las personas en situación de discapacidad. La propia Constitución de la República reconoce sus derechos en el artículo 89, en tanto el Código de las Familias establece el respeto a su voluntad y preferencias.

De igual manera se ha implementado en el país el Plan de Acción Nacional para la Atención a Personas con Discapacidad, el cual permite, desde un enfoque multisectorial, garantizar su participación activa en la sociedad y el desarrollo de su autonomía al máximo posible.
En 2022 se constituyó la Comisión Nacional para el seguimiento y monitoreo de la aplicación de las disposiciones de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, y luego, en 2023, la Asociación Cubana de Personas en situación de Discapacidad Intelectual (Acpdi).
Cuba ha reiterado en diversos escenarios su compromiso con la protección y bienestar de estas personas y defiende como consigna el “no dejar a nadie atrás”, teniendo a la accesibilidad y la inclusión como pilares de la política social. Sin embargo, mucho queda aún por avanzar en este sentido.

Gestar espacios accesibles promoviendo el desarrollo humano, donde se pongan en práctica “todos los derechos para todas las personas”, es aún un desafío.
La cotidianidad demuestra que, entre el funcionamiento estructural y formal y las prácticas reales de inclusión, existen ciertas distancias.
“Accesibilidad es mucho más que rampas o botones grandes, y estos ni siquiera existen en todos los lugares. Escuelas, centros de recreación, o incluso de servicios vitales como bancos, cajeros, oficinas de trámites y hasta consultorios médicos, prescinden de este detalle básico, por citar solo un ejemplo”, resalta Ariel.
“Accesibilidad es aumentar la utilidad de los espacios y lo que hacemos; es entender que la inclusión no es un lujo, sino un derecho. Por ello los integrantes de Ayni buscamos ser actores en la construcción de una sociedad más amigable. Trabajamos para crear accesibilidad física, comunicacional, cognitiva y la sensibilización de las personas hacia estos temas”, añade.
El trabajo de este emprendimiento, gestado desde una Cuba cada vez más compleja y diversa, demuestra que el desarrollo local también significa derribar barreras, construir espacios hacia la equidad y abrir caminos donde cada persona tenga voz y lugar, sin importar sus “diferencias”. (2026)
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