Cuba enfrenta incierto panorama económico poscovid-19

El gobierno anunció un nuevo ajuste de sus planes económicos y especialistas locales vaticinan que “costará mucho esfuerzo levantar la economía en 2021”.

economía cubana pospandemia

La agricultura cubana requerirá decisiones inteligentes y audaces para podre responder a las demandas de producción de alimentos, mucho más afectada en tiempos de la covid-19.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 29 may.- Hasta dónde llegará el impacto negativo de la pandemia por la covid-19 en la economía de Cuba dará mucho de qué hablar en los próximos meses. Y los escenarios adversos que dibujan los economistas son poco halagüeños para la deteriorada economía de la mayor isla del Caribe.

Antes de irrumpir el nuevo coronavirus en marzo pasado, la economía cubana se encontraba, según especialistas, a las puertas de una nueva recesión, atrapada por la disminuida producción agroindustrial, las deficiencias internas, el escaso avance de las transformaciones del modelo económico y la incrementada hostilidad del gobierno de Estados Unidos.

El presidente Donald Trump seleccionó como sus blancos para reforzar las sanciones a La Habana la importación de petróleo (menos abastecido debido a la crisis política y económica de Venezuela, su principal socio comercial y proveedor energético), el turismo y la actividad económica externa.

 

Perspectivas económicas en Cuba

Teniendo en  cuenta  las  condiciones actuales, en  los  próximos  meses  se debe anticipar un escenario económico  adverso  con  las  siguientes características, según Torres:

  1. Endurecimiento de la restricción externa.
  2. Aumento de la escasez de productos de todo tipo.
  3. Énfasis en el control de la epidemia para garantizar el retorno de los viajeros internacionales  en  cuanto las condiciones así lo permitan.
  4. Prioridad a la producción doméstica  de  alimentos  y  otros bienes industriales perecederos.
  5. Medidas de austeridad  fiscal, y en el consumo público de bienes intermedios como la energía.
  6. Restructuración de adeudos con proveedores privados e institucionales.

El especialista sugiere a las autoridades considerar medidas para acelerar la recuperación, entre ellas: flexibilizar las condiciones de operación; facilitar la importación individual de mercancía  en general, especialmente alimentos y medicinas; propiciar el establecimiento de alianzas provechosas  entre  el  sector  estatal  y privado para atender los cuellos de botella en las plataformas de venta online.

 

Son varios los enfoques sobre la crisis que proliferan en estos días. Varios economistas cubanos abogan por implementar los cambios previstos en documentos rectores del único legal Partido Comunista de Cuba, en especial los Lineamientos de la Política Económica y Social, el Plan de Desarrollo y Conceptualización del Modelo Económico, así como la nueva Constitución de 2019.

Informe en Cesla

Uno de los más recientes estudios, que aborda el estado actual de la situación de la isla caribeña, centrado en el choque externo negativo por la pandemia, es del economista Ricardo Torres, del estatal Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana.

El análisis forma parte de otros divulgados por el Círculo de Estudios Latinoamericanos (Cesla), bajo el patrocinio de la Universidad de Madrid UAM y la Universidad Rey Juan Carlos. Una nota del Cesla advirtió que las opiniones vertidas en este informe son responsabilidad del autor.

Torres inició su tesis señalando que la economía cubana cerró el  año 2019 marcada por una aguda crisis en la balanza de pagos, con impactos notables en la actividad productiva general.

Comentó que autoridades cubanas esperaban un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) del 1.0 por ciento en 2019, pero la Comisión Económica para América Latina y el Caribe pronosticó una contracción del 3,7 por ciento, en tanto especialistas como Omar Everleny Pérez estiman que podría llegar al cinco por ciento.

Indicó que el primer cuatrimestre de 2020 ha traído nuevos desafíos para la economía isleña, por la combinación de tendencias negativas que se desencadenaron desde 2016, y la repercusión de la pandemia de covid-19.

En su opinión, los principales sectores involucrados son la agricultura, la agroindustria cañera, la minería y el turismo internacional que, según pronosticó en marzo de la Organización Mundial del Turismo, sufrirá una caída de hasta 30 por ciento en los arribos para este año.

«En el caso de la agricultura, los reportes disponibles sugieren que los volúmenes de producción están por debajo de las cifras de 2019, cuando ya exhibían un pobre desempeño», indicó. Y agregó que el plan 2020 de la zafra azucarera sufre la escasez de combustible líquido.

Con relación al níquel, la industria va a atravesar un año muy difícil. Durante el primer trimestre de 2020, los volúmenes del metal y cobalto se han reducido 13 y 6 por ciento respectivamente.

Sobre la industria turística, Torres recordó que antes del comienzo de la pandemia,  en  los  meses  de  enero  y febrero,  el  arribo  de  visitantes ya se había contraído 16,5 por  ciento, antes del cierre de fronteras.

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El sector del turismo, que ya había sufrido una contracción, es otro al que la pandemia ha impactado profundamente.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La  industria  manufacturera está  muy afectada por la escasez de combustible, las medidas de confinamiento y las limitaciones a la importación de insumos, derivadas de la caída del comercio mundial y la falta de dólares.

Sector exterior

Anotó que las principales industrias exportadoras (incluidas el ron y el tabaco) están gravemente afectadas por la incidencia de la pandemia. Cuba es altamente dependiente de ingresos provenientes de los viajes, el transporte internacional, y las remesas.

No obstante, Torres apuntó como dato positivo que Cuba sí tiene una característica especial: 48 por ciento de sus exportaciones (datos de 2018) se vinculan con la venta de servicios médicos y su industria biofarmacéutica, de los que se espera una revalorización.

Petróleo

Más adelante abordó el caso de la baja del precio del petróleo, como resultado  del  colapso  de  la  demanda mundial  asociada  al  impacto  de la pandemia. «En principio esto puede parecer beneficioso para Cuba, un  importador neto. Pero solo hasta cierto punto. A más largo plazo las consecuencias  pueden  ser  negativas. Varios de  los socios  claves  de  la  Isla  (Venezuela, Argelia, Rusia, Qatar, Angola) son exportadores de energía que dependen de esos ingresos para mantener a flote sus economías”, sostuvo.

En relación con la  inversión extranjera, señaló que a mediados de abril la televisión nacional dio a conocer que se habían firmado contratos por 600 millones de dólares, y se estaban negociando acuerdos por otros 1000 millones de dólares.

«No obstante, es esperable que el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales y el desenfreno de la administración Trump con las sanciones aumente aún más el riesgo financiero asociado a las operaciones con la Isla», expresó.

Para el economista, es posible que, ante la baja de los ingresos externos, Cuba tenga nuevas dificultades para seguir adelante con los pagos a proveedores, empresas extranjeras y acreedores institucionales, en tanto el   desempleo masivo  y  el  retroceso del   ingreso en los países ricos, también impactará negativamente el arribo de remesas.

Política monetaria

Las autoridades monetarias cubanas, argumentó, enfrentan un escenario muy complejo en 2020, ahora con nuevos desafíos derivados del impacto económico de la pandemia en el objetivo de mantener la estabilidad de precios y frenar la creciente inflación reprimida.

A ello se suma un proceso de redolarización parcial informal primero, y luego institucionalizado a partir de noviembre de 2019, cuando se reabrieron establecimientos para la venta en moneda extranjera de artículos de uso duradero.

El autor observa que la pandemia supone un punto de inflexión en el abordaje de estos equilibrios macroeconómicos. La escasez de productos de primera necesidad, que había comenzado antes, se ha exacerbado. Ello responde a la contracción de las importaciones y al descenso de la producción nacional, en particular la producción agropecuaria.

Otro elemento que contribuye a dimensionar la escasez es el cierre de fronteras y su impacto en el trasiego individual de mercancías hacia la isla, incluyendo las denominadas “remesas en  especie”.

Es bien conocido que las  mercancías que se reciben en los aeropuertos como equipaje individual, nutre los mercados internos de bienes de consumo de todo tipo y aprovisiona los negocios privados. El cierre de este canal aumenta la escasez, presionando todavía más los precios al alza. «El pronóstico es que las  presiones inflacionarias aumentarán durante todo el  2020», subrayó. (2020)

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