Inicia proyecto internacional Sembrando Inclusión en la agricultura cubana
Un proyecto internacional apoyará a mujeres agricultores de Cuba con paneles solares, sistemas de riego, vehículos eléctricos.
El proyecto “Sembrando Inclusión: sistemas alimentarios comunitarios y resilientes”, con un fondo de 500 000 euros y una duración de casi tres años, fue lanzado el jueves 14 en un panel en La Habana.
Foto: Archivo IPS Cuba
La Habana, 22 may.- Con un fondo de 500 000 euros y una duración de casi tres años, el proyecto “Sembrando Inclusión: sistemas alimentarios comunitarios y resilientes” busca apoyar a mujeres, mujeres con discapacidad y jóvenes en la agricultura de dos municipios de la provincia de Pinar del Río, en el extremo occidental de Cuba.
La iniciativa fue lanzada el jueves 14 en un panel en La Habana por representantes de la ONG Humanity & Inclusion (HI), la Unión Europea, y de entidades cubanas como la Asociación de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF), la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA), el Centro Félix Varela y la Asociación Hermanos Saíz.
“Sabemos que en el sector agrícola todavía hay un espacio por ganarse desde las mujeres. No tanto porque no lo tengan, pero muchas veces están invisibilizadas o no reconocidas”, dijo a IPS Amelie Teisserenc, representante de HI en Cuba, organización con más de 25 años de trabajo en la isla con un enfoque en temas de discapacidad y género.
El proyecto no solo contempla la producción agrícola, sino también la transformación de productos y su comercialización, con el objetivo de generar ingresos, mejorar la dieta y fortalecer la economía familiar en los territorios beneficiados, bajo esquemas de desarrollo sostenible, agregó Teisserenc.
De las pequeñas y medianas fincas de los municipios de Pinar del Río —homónimo con el de la provincia— y Consolación del Sur, se escogerán aquellas “donde, realmente, haya posibilidad de que sea una mujer quien lidere”, con donaciones de equipamientos imprescindibles para el campo cubano en medio de la actual crisis energética: paneles solares, sistemas de riego, triciclos eléctricos y otros.
De acuerdo un informe del Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Género (OCG), en esta nación insular caribeña, al cierre de 2024, apenas 23 % de quienes tienen propiedad o son titulares de derechos de tierras agrícolas son mujeres.

Reducir brechas de género
Teisserenc explicó que el programa fortalecerá el reconocimiento de las mujeres como gestoras económicas y abordará la redistribución equitativa del trabajo y las ganancias dentro de las familias, un reto especialmente sensible en el campo cubano.
“Queremos empoderar a estas mujeres y acompañarlas para que ellas estén en el centro de la parte económica. Muchas veces están en la producción, en el cuidado, pero no a la cabeza de la parte más económica”, añadió.
Para ello, se realizarán talleres de sensibilización en género y de distribución de tareas de cuidados.
Todos me decían: ‘¿Quién ha visto una mujer haciendo eso?’. Pero yo me dije: ‘Sí puedo, sí puedo y sí puedo’”.
Leydis Díaz Morejón, ingeniera agrónoma y fundadora de la finca Los Encinos
“Abordaremos el tema de cuidados, muy ligado con la vida diaria y la repartición de tareas, responsabilidades y poder económico a nivel de la de las familias”, dijo Teisserenc.
Según el OCG, en 2024, el 35 % de las mujeres rurales mayores de 15 años se dedicaban exclusivamente a trabajo doméstico no remunerado, mientras que los hombres representaban 0,7 %. Un brecha que aumentó en apenas un año, cuando la relación era de 34,1%, las mujeres, y 0,7 %, los hombres.
“Para que las mujeres tengan una autonomía económica, hay que tener un marco que lo habilite. Y para las personas con discapacidad, tienen que haber condiciones específicas y ajustes razonables. Eso también es un reto”, dijo en el panel del jueves 14 Ania Mirabal, socióloga del no gubernamental Centro Félix Varela.
El proyecto también contempla el acompañamiento a jóvenes en situación de discapacidad que se preparan para la agricultura, con el fin de facilitar su transición hacia el empleo, y una estrategia de comunicación social para el cambio de representaciones.
Asimismo, Mirabal reflexionó sobre cómo el tiempo “empodera” a las personas: “El uso que hacen las mujeres del tiempo, les da o le quita poder. En el campo cubano, eso se vuelve indivisible, cuando el descanso y el ocio está alejado”.
Las mujeres rurales entre 15 y 74 años, dedican 22,8 % del tiempo diario al trabajo doméstico en sus hogares y a cuidados no remunerados, una cifra superior al 14 % de este indicador en los hombres, según los datos más recientes del OCG, sobre la base de la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género en 2016.

Sin energía no podemos seguir
Leydis Díaz Morejón, ingeniera agrónoma de 55 años, fundó la finca Los Encinos, afiliada a una Cooperativa de Créditos y Servicios, que hoy alcanza 28 hectáreas en usufructo en el municipio de Consolación del Sur. Será una de las beneficiarias del proyecto Sembrando Inclusión.
Antes trabajó 29 años como especialista en sanidad vegetal en la Empresa Integral de Tabaco, pasó tres años en Venezuela en el proyecto Campo Adentro y fue vicepresidenta de una cooperativa durante tres años más.
Solo después solicitó siete hectáreas repletas de marabú, que desmontó a golpe de un buldócer arrendado, hasta que dejó la tierra lista para el arado. “Todos me decían: ‘¿Quién ha visto una mujer haciendo eso?’. Pero yo me dije: ‘Sí puedo, sí puedo y sí puedo’”, relató Díaz a IPS.
Con ese empuje obtuvo un tractor, sembró las siete hectáreas completas de comida y compró una cámara congelada con capacidad de 40 toneladas para almacenar su cosecha con el fin de venderla en la capital cubana.
Luego le otorgaron más tierras y hoy cultiva mango, guayaba, maíz, yuca, boniato tabaco, mientras emplea 15 mujeres entre sus 19 trabajadores. Mantiene un círculo de cuidado infantil para que algunas de ellas puedan trabajar.
Si bien ha llegado a contratar hasta unas 40 mujeres, para cubrir labores de empaquetamiento de jugos de frutas, esa incipiente minindustria cesó su producción tras la crisis energética que se agudizó este año debido al bloqueo petrolero de Estados Unidos a Cuba.
“Ya la corriente no fluye. Si no hay congelación, se echan a perder las cosechas”, explicó.
Actualmente vende sus jugos en un pequeño punto de venta dentro de la finca. “Preparamos jugos cada momento y vendemos en el lugar, día a día, pero no es una economía aceptable”, admitió.
Para paliar la crisis, ha destinado parte de sus tierras a sembrar tabaco, porque es más rentable y ofrece acceso a divisas. Aun así, no es suficiente. Su aspiración con el proyecto es poder conseguir, principalmente, paneles solares que reactiven la cámara de congelamiento y otras actividades esenciales.
“Sin energía no podemos seguir”, sentenció. (2026)
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