Libro señala utilidad de la economía social y solidaria en Cuba

Es resultado del trabajo de la Red Cubana de Economía Social y Solidaria y Responsabilidad Social Empresarial.

Cubierta del libro

Foto: Cortesía del CIPS

La Habana, 1 ago.- Mostrar cómo la economía social y solidaria y la responsabilidad social empresarial brindan herramientas para enfrentar los desequilibrios sociales e impulsar el desarrollo económico local inclusivo es el objetivo de un libro elaborado por investigadores cubanos.

La Economía Social y Solidaria en Cuba: fundamentos y prácticas para el desarrollo socialista, una compilación de Rafael Betancourt y Jusmary Gómez, publicada con el sello editorial Acuario, del Centro Félix Varela, da pistas que permiten reflexionar sobre temas cruciales para el presente y futuro del proyecto cubano.

El mayor acierto del libro, indica la nota de contracubierta, “descansa en su propuesta atemperada a la realidad cubana”.

A su vez, aspira a contribuir a la profundización del modelo de desarrollo socialista cubano, a partir de la presentación de buenas prácticas, desafíos y oportunidades que posibilitan dialogar con un contexto complejo y urgido de las necesidades prácticas solidarias y socialmente responsables.

El volumen, presentado de forma virtual en el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), incluye 20 artículos, de 33 autores cubanos de varias provincias, instituciones y disciplinas, que recrean elementos que conforman el mapa conceptual y práctico de la ESS: actores, encadenamientos productivos, relaciones público-privadas.

Temas centrales

La economía social y solidaria es una forma de economía centrada en la protección social y la equidad, que conduce a la creación de empleos de calidad, el crecimiento justo, el progreso de la democracia de base y el desarrollo sostenible, donde es fundamental el rol de los gobiernos locales.

La responsabilidad social empresarial constituye el modo de gestión empresarial e institucional que forma parte de la estrategia de la organización desde un carácter multidimensional (ético, social, legal, económica, cultural, participativa, medioambiental). Comprende el compromiso de generar valor en coherencia con el desarrollo de prácticas sostenibles, verificables e intencionadas.

Entre otros tópicos, en el libro se analizan la ineficiencia económica que resta credibilidad al proyecto emancipatorio, la diferenciación entre el sector estatal y el privado, las medidas para reanimar la economía y su poca efectividad, los grupos vulnerables como sujetos del desarrollo y el enfoque población-desarrollo.

Entre las temas de importancia del libro, nada complaciente, figuran género, grupos vulnerables, participación social, balance social, capacitación de actores y dimensión subjetiva de la responsabilidad social institucional.

Se incluyen experiencias prácticas, entre ellas, la de la Oficina del Historiador de La Habana, del Centro de Inmunología Molecular, cooperativas agropecuarias, no agropecuarias y de transporte y el programa Oasis del proyecto Cubaemprende.

De acuerdo con Jusmary Gómez, co-coordinadora de la Red Cubana de Economía Social y Solidaria y Responsabilidad Social Empresarial y una de las compiladoras, una vez controlada la compleja situación epidemiológica por la covid-19, el libro se presentará en instituciones donde trabajan los autores y redes afines.

A su juicio, sería genial poder llegar con este libro también a los gobiernos locales, considerados hoy protagonistas de la gestión en los territorios.

Un modelo solidario

En los últimos tiempos en Cuba se profundiza la actualización del modelo de desarrollo económico y social socialista emprendida desde 2011.

De ahí surgió la idea de este nuevo libro, como continuidad de la labor de la Red Cubana de Economía Social y Solidaria y Responsabilidad Social Empresarial, que desde 2017 genera investigaciones y experiencias desde diferentes disciplinas y enfoques teóricos, ahora sistematizadas y divulgadas en un texto.

“La economía social y solidaria sirve como motor de desarrollo local, al articular las diferentes formas de propiedad, comunidades y gestores del conocimiento. Permite aprovechar mejor los recursos, aumentar exportaciones, reducir importaciones, restaurar el medio ambiente, aumentar la resiliencia local y la identidad territorial”, apunta Betancourt en el resumen.

Para los compiladores, la construcción de este tipo de economía en Cuba debe asumir conscientemente la responsabilidad social, medioambiental y empresarial desde el modelo macroeconómico hasta el comportamiento de todos sus actores, con políticas públicas que lo faciliten.

“Dinamizar la economía cubana desde la economía social y solidaria requiere de múltiples alianzas e interconexiones que transversalicen los planos macro, meso y micro sociales. Desde el espacio local, la comunidad funge como portadora de tradiciones, cultura e identidad, fuerzas sociales, humanas y económicas propias”, se indica en la introducción.

Uno de los lastres del sistema económico vigente es la ineficiencia, que pone en entredicho su viabilidad.

“La asociación de socialismo con ineficiencia lastima la credibilidad en la viabilidad del proyecto emancipatorio cubano. Esta percepción se refuerza ante la emergencia de un sector privado de la economía que muestra experiencias prósperas y atractivas ofertas para profesionales y trabajadores calificados, apunta en el preámbulo Enrique Gómez.

Al respecto, considera que las reservas de eficiencia cobran relevancia mayor ante las carencias cotidianas y la fermentación mercantil del tejido social.

“Si la decisión es construir una alternativa de sociedad justa y próspera –a pesar del empeño imperial en imponer sus designios–, urge una gestión eficiente de la economía, y conquistar el reconocimiento social de ello”, destaca Gómez.

¿Qué hacer?

Entre las recomendaciones, el libro invita a identificar necesidades personales y colectivas en las instituciones para poner al ser humano en el eje central de las buenas prácticas de responsabilidad social institucional en la economía social y solidaria de todos los sectores y niveles de la sociedad.

A su vez, propone incorporar la dimensión subjetiva en la gestión de la responsabilidad social institucional, con enfoques psicosocial, generacional y de género que dialoguen con las necesarias prácticas interdisciplinarias requeridas y realizar experiencias piloto, que demuestren su pertinencia y la capacidad de replicar el resultado.

Igualmente, recomienda crear una institución que brinde asesoría con un enfoque integrador y de acompañamiento, algo posible a partir de las alianzas gobierno-universidades establecidas como fortalezas territoriales para el desarrollo local.

La Red Cubana de Economía Social y Solidaria y Responsabilidad Social Empresarial está formada por personas de instituciones universitarias, científicas, oenegés, cooperativistas, emprendedores y otras, que contribuyen a estudiar e implementar la economía social y solidaria y la responsabilidad social mediante la participación, la asociatividad, la solidaridad y el compromiso social hacia un modo de gestión económica que priorice los valores humanos sobre los del mercado. (2021)

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