Universidades cubanas podrían tener empresas propias

Trascendió que están a punto un grupo de leyes que permitirían la creación en Cuba de las llamadas spin off o empresas de transferencia tecnológica de las universidades.

Gilberto Quevedo, de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, adelantó que el decreto ley acerca de los parques tecnológicos y las resoluciones para su implementación están a la espera de la firma de las autoridades correspondientes.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 28 sep.- La aprobación anunciada para este año de regulaciones sobre los parques científicos y tecnológicos abriría en Cuba las puertas a la creación de empresas de ciencia y tecnología por parte de universidades, un vínculo hasta ahora impedido por la carencia de normativas.

Según se conoció en el seminario Spin Off “De la universidad a la empresa”, realizado la víspera por el esfuerzo conjunto de la Embajada del Reino de Bélgica, hub.brussels, la Cámara de Comercio de la República de Cuba y el Ministerio de Educación Superior, la estrategia incluye la constitución de los parques tecnológicos de la Universidad de las Ciencias Informáticas, en la capital cubana, y la Universidad de Matanzas.

“Estos son los dos primeros que deben quedar materializados y otras universidades también están trabajando en su formación, lo que va a fortalecer el vínculo de la universidad con la empresa”, informó Alicia Alonso, que es viceministra de Educación Superior de Cuba, en la cita realizada en el Salón Vedado del Hotel Nacional de Cuba.

En el país, dijo, están creadas las bases para continuar fortaleciendo los vínculos universidad-empresa y que los resultados de científicos y profesores se introduzcan en la vida real, es decir, en la producción de bienes y servicios de alta tecnología y valor añadido.

Perspectiva

En el encuentro, que reunió a un centenar de representantes de la academia y el mundo empresarial, Alonso anunció también la constitución de dos empresas que servirán de interfaz entre las casas de altos estudios y el sector productivo: una en la Universidad Central de las Villas Marta Abreu (UCLV), en la provincia de Villa Clara; y la otra Universidad Tecnológica José Antonio Echeverría, en La Habana.

El seminario, «Spin Off; De la Universidad a la empresa,de la empresa a la sociedad», se desarrolló en el Hotel Nacional, de La Habana.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Gilberto Quevedo, de la UCLV, adelantó que el decreto ley acerca de los parques tecnológicos y las resoluciones para su implementación están a la espera de la firma de las autoridades correspondientes.

Aunque desde hace décadas las universidades cubanas transfieren conocimiento y tecnología al sector productivo, esto dista mucho de la tendencia internacional a que las universidades creen empresas para introducir resultados científicos y esos ingresos tributen a continuar investigaciones y las arcas propias.

Este sería un paso trascendental para la sostenibilidad económica de las universidades en Cuba, que son presupuestadas por el Estado y sufren del éxodo de personal hacia empleos mejor remunerados dentro del país y fuera de él.

Con las normativas en camino, se persigue establecer un mecanismo que permite la transformación del conocimiento científico en productos y servicios de alto valor agregado en bien de la sociedad.

De acuerdo con Quevedo, la empresa de interfaz tendrá, entre otras misiones, el desarrollo e innovación comercializable, transferencia de tecnologías, gestión de proyectos, servicios científicos de alto valor agregado y financiamiento de inversiones y nuevos proyectos.

 

Cuba: sin spin off por ahora

Hoy por hoy, en Cuba no hay spin off o empresas creadas en centros de investigación y universidades por los propios investigadores para transformar los resultados y conocimientos de la investigación científica en productos y tecnologías de alto valor añadido.

Entre sus ventajas, estas empresas crean nuevas actividades productivas y comerciales a partir de las propias universidades, ademán de aportar a la generación de empleo y a la reconversión económica de las casas de estudios, en especial aquellas que dependen de las subvenciones estatales.

 

Estrechar vínculos Bélgica-Cuba

Al inaugurar el seminario, Alberto Navarro, embajador de la Unión Europea (UE) en La Habana, se refirió a la creciente colaboración universitaria entre el bloque y Cuba y a la necesidad de que eso tenga impacto en la sociedad y sea útil para la ciudadanía.

“Hay mucho conocimiento y mucha ciencia que no es aplicada, que no impacta en las sociedades, de ahí que podamos aprender juntos y que las experiencias europeas y cubanas nos ayuden a ir creando sociedades más sostenibles y equitativas”, dijo.

Jehanne Roccas, embajadora del Reino de Bélgica, consideró que Cuba es un país con desarrollo académico y científico de referencia y destacó que recientemente el gobierno cubano ha definido el uso de la ciencia como uno de sus principios rectores para enfrentar los desafíos económicos.

Roccas recordó que hace más de 20 años Bélgica y Cuba desarrollan una colaboración académica de excelencia, que incluye la participación de investigadores cubanos en programas doctorales, proyectos entre universidades para elevar las capacidades de cálculo y almacenamiento de datos, entre otros.

“En recorridos por las provincias de Villa Clara, Camagüey y Santiago de Cuba, he visto en los laboratorios de las universidades resultados sorprendentes en sectores muy diversos, desde la informática y la medicina hasta la agricultura y el medio ambiente. En las universidades de Cuba hay una verdadera fuente de conocimiento”, enfatizó.

En el encuentro se expusieron algunas experiencias prácticas de la creación de empresas spin off de varias universidades belgas, así como algunos modelos cubanos transferencia de tecnologías de la academia al sector empresarial.

Durante el intercambio, se visibilizó el impacto de los programas de cooperación entre Bélgica y Cuba en las universidades de Oriente, Las Villas, La Habana y entidades como el grupo empresarial estatal Biocubafarma y el Centro de Neurociencias.

Al intervenir en el encuentro, Agustín Lage, asesor del presidente de Biocubafarma y uno de los creadores de la industria biotecnológica cubana, consideró urgente hacer transitar las colaboraciones académicas hacia colaboraciones económicas siempre que sea posible.

A su vez, puntualizó que el artículo 21 de la nueva Constitución cubana, adoptada en abril pasado, señala que “el Estado promueve el avance de la ciencia, la tecnología y la innovación como elementos imprescindibles para el desarrollo económico y social. Igualmente implementa formas de organización, financiamiento y gestión de la actividad científica”. (2019)

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