Aliados de la hotelería en Cuba sucumben ante Trump
Hasta compañías históricas como Iberostar y Meliá salen por completo de la hotelería en Cuba ante las presiones del gobierno de EE.UU.
Marcas que ganaron valor simbólico dentro de Cuba desaparecen de golpe a partir del 24 de julio.
Foto: Archivo IPS-Cuba
Los aliados principales de la hotelería en Cuba, Meliá e Iberostar, optaron por retirarse definitivamente del país, días después de que Estados Unidos ampliará amenazas que gravitan sobre las empresas que hagan negocios con la isla caribeña y, en particular, con su industria del turismo.
Meliá Hotels International, ícono de la apertura cubana a las inversiones extranjeras al inaugurar este carril en 1990 con el Hotel Sol Palmeras, no resistió el nuevo contexto de presiones estadounidenses. Durante los momentos más cruentos del Período Especial, había soportado con éxito el fuego cruzado de la Ley Torricelli y la Helms Burton.
En comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (Cnmv) de España, esta firma precisó que su filial en Portugal, Ilha Bela Gestão e Turismo, mediante la cual actúa en Cuba bajo régimen de gestión, acordó finalizar desde este 24 de julio la prestación de servicios en todos sus hoteles en la isla del Caribe.
Según informó a la Cnmv, la decisión también implica la suspensión del uso de sus marcas en este país y el fin de las actividades vinculadas con la recepción de turistas y los suministros para sus operaciones.
Esta compañía cancela ahora definitivamente los acuerdos que sobrevivían en la gestión de hoteles en Cuba. Desde comienzos de junio, tanto Meliá como Iberostar habían cerrado parte de sus negocios, en específico los acuerdos para administrar hoteles e instalaciones de la cadena Gaviota, del grupo empresarial GAE S.A.

Nueva política de máxima presión
El GAE fue una de las primeras organizaciones que el Presidente Donald Trump colocó bajo amenaza en la Orden Ejecutiva 14404 que firmó el pasado primero de mayo.
Bajo la nueva política de Washington, cualquier empresa de otro país que se arriesgase a negociar con el GAE, podría ver congelados sus activos en territorio estadounidense y sufrir restricciones a transacciones económicas en otros mercados y en cuentas de la banca.
Ni Meliá ni Iberostar resistieron las presiones legales, económicas y financieras que se derivaron del ultimátum estadounidense.
En junio, Meliá anunció el cierre del 50 % de sus activos y negocios en Cuba, mientras Iberostar Cuba Hotels & Resorts canceló el grueso de sus operaciones en la mayor de las Antillas: de 18 hoteles y establecimientos que administraba o gestionaba, mantuvo acuerdos solo con seis, desvinculados de Gaviota.
El pequeño espacio al que se replegaron ambas compañías quedó libre de la mirada inquisidora de Washington por poco tiempo. La semana pasada Trump sumó al Ministerio de Turismo de Cuba a la lista de entidades sancionadas en la Orden Ejecutiva. El Ministerio está a cargo de otras cadenas hoteleras estatales del país: Cubanacán, Gran Caribe e Islazul.
Iberostar cerró de inmediato los acuerdos que mantenía en seis hoteles, según confirmaron medios de prensa especializados en fecha reciente, mientras Meliá reportó su cierre definitivo de operaciones.
Otra cadena española, con tradición en la hotelería en Cuba pero con menor participación, Barceló Hotel Group, también puso fin a sus operaciones locales al retirarse de los dos hoteles en que resistía.
El mismo trillo lo siguió en junio otra cadena hotelera bien asentada aquí desde hace años, la canadiense Blue Diamond, que cerró negocios en una quincena de hoteles. Ocupaba el tercer lugar por número de habitaciones gestionados en Cuba, bajo las marcas Royalton, Memories, Starfish, Mystique y Resonance.
Entre los daños mayores, el país caribeño pierde el puente de oro que esas cadenas aportan para captar turistas en mercados emisores fundamentales de Europa y Canadá.
Foco contra el turismo cubano
De esta forma, se redondea mejor el bloqueo que Estados Unidos se ha propuesto recrudecer explícitamente contra la industria del turismo de Cuba, bajo el criterio de que constituye una de sus principales fuentes de financiamiento.
Las presiones “de derecho y de hecho” a que alude el comunicado de Meliá por las amenazas de EE.UU. agravan de manera extrema los riesgos en un archipiélago donde la recepción de turistas ha decrecido en más de 40 % hasta mayo, según un informe de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información.
El cerco petrolero estadounidense se suma a los lastres que frenan los viajes de visitantes internacionales a las playas y ciudades de esa nación caribeña. Sin combustibles para el abastecimiento en los aeropuertos cubanos, numerosas aerolíneas han cancelado viajes.
La salida española deja el terreno para cadenas presentes ya en Cuba, como la india Muthu y la rusa Cosmos, mientras la prensa global especula sobre el destino reservado para las estadounidenses Hyatt, InterContinental y Marriott, esta última de la mano de su asociada canadiense Royalton. (2026)
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