Atraer inversión extranjera, el cuento de nunca acabar
Cuba apuesta por la inversión extranjera como un componente “fundamental” del desarrollo económico y social
La Zona Especial de Desarrollo (ZED) Mariel es la primera de su tipo en Cuba. Ubicada en la provincia de Artemisa, en el occidente del archipiélago, tiene una posición privilegiada en el Caribe.
Foto: Sitio oficial ZED Mariel
Las medidas dirigidas a impulsar la inversión extranjera y el comercio exterior, anunciadas en el contexto de la recién concluida Feria Internacional de La Habana, generan dudas e insatisfacciones y, según expertos, no solucionan las fallas estructurales que estrangulan la economía y con ella, a miles de cubanas y cubanos.
En el VIII Foro de Inversiones de la feria, el viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, sostuvo que Cuba apuesta por la inversión extranjera como un componente “fundamental” del desarrollo económico y social.
Tras un recorrido por el universo empresarial del país, dio a conocer medidas que pretenden flexibilizar y agilizar procesos para crear un ambiente más favorable para los inversionistas.
Según informó, en Cuba operan 376 negocios con capital extranjero procedente de 40 países, 56 de los cuales están en la Zona Especial de Desarrollo Mariel.
En 2025, en un escenario de reforzamiento del bloqueo de Estados Unidos, se aprobaron 32 nuevos negocios de 13 países, con un capital comprometido de 1.100 millones de dólares. Del total, 10 fueron aprobados mediante procedimientos más simples y ágiles, gestionados directamente por titulares de organismos estatales.

Medidas
El viceprimer ministro indicó que las decisiones para dinamizar la inversión extranjera no son medidas aisladas, sino que están en coherencia con el programa de gobierno para reimpulsar la economía con el fin de ampliar capacidades operativas y simplificar procedimientos.
Según informó, se establecerá un esquema diferenciado de funcionamiento para la inversión extranjera, que podrá operar, según sus necesidades, en moneda nacional y en divisas, relacionado con la dolarización parcial de la economía y la urgencia de obtener fuentes de ingresos externos, mediante la exportación o en el mercado nacional generador de divisas.
La esencia es que la inversión extranjera funcione con mayor dinamismo, confianza y autonomía financiera, usando diferentes vías de comercialización como fuente de divisas, entre estas, el comercio electrónico, destacó.
Otro cambio es el tratamiento de los negocios con capital extranjero en el plan de la economía. A partir de ahora, solo se tendrán en cuenta los dividendos de la parte cubana y los ingresos en divisas de las entidades cubanas relacionadas, lo que se considera otorgue una flexibilidad superior respecto a enfoques anteriores.
Una de las novedades, prevista en la legislación, es que las empresas establezcan cuentas bancarias en el exterior, una herramienta para complementar sus operaciones y flexibilizar las fuentes de ingresos en divisa, ayudándolas a enfrentar los efectos del bloqueo.
A su vez, en algunos sectores se establecerán tarifas en divisas para bienes y servicios, con un enfoque más competitivo y real que las actuales opciones del mercado cambiario.
Un cambio significativo, cuestionado por algunos, es la supresión del estudio de factibilidad para la aprobación de un nuevo negocio, que será sustituido por un plan de negocio.
De igual manera, se flexibilizan otros trámites: se mantendrá la exigencia de los documentos constitutivos de las compañías extranjeras y su certificación mercantil y solo se solicitarán papeles adicionales cuando el tipo de negocio lo requiera por motivos técnicos.
Por otra parte, se extiende la vigencia de los avalúos de bienes estatales (suelo o infraestructura) a más de un año, lo que agilizará procesos que se dilataban por el vencimiento de la documentación.
En respuesta a uno de los viejos reclamos de los inversionistas el plazo para concluir un proceso por parte de la Comisión de evaluación se reduce de 15 a siete días, además de aplicarse el criterio de silencio positivo: si un organismo estatal no responde en el plazo previsto, se dará por hecho que está de acuerdo.
En el caso del sector del turismo, se introduce el arrendamiento de instalaciones hoteleras operativas a empresas extranjeras, en la modalidad de empresa de capital totalmente extranjero, con todos los beneficios de la Ley de Inversión Extranjera, incluyendo la facultad de comercio exterior, de manera que pueda empezar a gestionar la instalación en 60 días.
El ministro anunció también que cualquier modalidad de inversión extranjera puede comercializar de forma mayorista sus productos y servicios a cualquier actor económico nacional que tenga capacidad de pago.
Igualmente, la inversión extranjera podrá acceder directamente y sin restricciones a la compra de combustible en divisas. En casos de indisponibilidad, se permitirá al inversionista importar directamente el combustible que requiera.
Otro cambio es la opción de poner a disposición de un inversionista extranjero activos nacionales o instalaciones productivas subutilizadas, para que invierta, opere y obtenga ganancias, con la posibilidad de que, tras un tiempo acordado, la instalación revierta al Estado, de manera que participen “en la reactivación de la actividad productiva” del país.
Por otra parte, se promueve la participación de capital extranjero en el sector bancario y financiero, lo que podría impactar positivamente en el desarrollo general de la economía.
A la vez, se reafirma la posibilidad de crear zonas especiales de desarrollo que puedan ser áreas más pequeñas que Mariel, dedicadas a actividades como inmobiliaria o parques tecnológicos, con regímenes especiales más flexibles para estimular su desarrollo.
Cambiar las normas
Según anunció el 25 de noviembre la viceministra de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba, Yanet Vázquez, algunas de las medidas anunciadas para agilizar y flexibilizar la llegada de capital foráneo al país demandan modificaciones en la legislación.
Al respecto, indicó que algunas requerirán la emisión de normas jurídicas, mientras que otras podrán implementarse con el ordenamiento vigente.
Por lo pronto, reveló, se trabaja en la modificación del Decreto 325, reglamento de la Ley de Inversión Extranjera, con el objetivo de agilizar trámites y reducir tiempos burocráticos, utilizando las posibilidades que ya ofrece la vigente Ley 118.
A su vez, anunció que se encuentra en consulta en el Consejo de Estado un Decreto Ley que regulará las asociaciones de negocio entre empresas estatales y el sector privado (cooperativas y micro, pequeñas y medianas empresas) para los contratos de asociación económica y la creación de sociedades de responsabilidad limitada.
De acuerdo con Vázquez, los cambios estructurales y más profundos deberán quedar plasmados en una nueva Ley de Inversión Extranjera, que debe presentarse a la Asamblea Nacional del Poder Popular, dentro de un año, en diciembre de 2026.
Uno de los temas cuestionados desde hace años, tanto por empresarios foráneos como por personal cubano ha sido el de la contratación de la fuerza de trabajo en empresas extranjeras, que tiene que pasar necesariamente por una entidad empleadora estatal.
Sobre este asunto, la viceministra reiteró que por el momento, la selección de personal se mantendrá únicamente por esa vía y que “en un gesto hacia una demanda histórica del sector”, de manera “excepcional” se evaluará con los inversionistas extranjeros la posibilidad de un acceso directo a la fuerza de trabajo.

Una mirada especializada
De acuerdo con el economista cubano Pedro Monreal, “la propuesta consiste esencialmente en apalancar la inversión extranjera para reavivar el viejo anhelo del modelo de crecimiento impulsado por exportaciones. No aclaran dos cosas: la primera, es la viabilidad de que la seducción de nuevas medidas contrarreste riesgos estructurales”.
En su cuenta en X, Monreal comentó un segundo elemento: no se aclara “cómo la supresión de consumo interno que usualmente acompaña al modelo de crecimiento impulsado por exportaciones no agravaría el empobrecimiento de los hogares cubanos”.
Para Monreal, las medidas para “edulcorar la inversión extranjera no resuelven riesgos estructurales: bajo crecimiento, inflación, multiplicidad cambiaria y monetaria, dolarización veleidosa, marco institucional impredecible, bajas reservas internacionales, inestabilidad energética, etc”.
Al respecto, opina que un modelo de crecimiento impulsado por exportaciones frecuentemente se acompaña de compresión salarial tasa de cambio real devaluada, impuestos al consumo, subsidios a exportadores y desigualdad derivada de la concertación de beneficios en el sector exportador, entre otros.
(2025)
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