Azúcar cubano-italiana en 33 Feria Internacional del Libro
Entre las novedades del evento a celebrarse del 13 al 23 de febrero en La Habana, está el lanzamiento de una colección creada por Davide Barilli para difundir la actual narrativa cubana en Italia.
Dos autores cubanos nacidos en los 60 y dos de los 80 abren el catálogo de la colección Azúcar de la italiana Oligo Editore
Foto: Cortesía de Davide Barilli
“En Italia no existen colecciones dedicadas exclusivamente a la literatura cubana contemporánea”, explica Davide Barilli. “Con el proyecto de Oligo Editorial estamos explorando un territorio desconocido, puesto que publicaremos específicamente a autores vivos, de varias generaciones, para dar una visión general de la ficción cubana actual”.
Conozco bien ese panorama descrito por este escritor y periodista de Parma porque tuve la posibilidad de participar en el Salone Internazionale del Libro di Torino, en 2019. Apenas habíamos dos cubanos en esa feria de la región del Piamonte, al norte de Italia. Leonardo Padura presentaba la edición italiana de su novela La transparencia del tiempo; yo asistía de invitado del Centro Studi Italia-Cuba y representante de la habanera Casa Editora Abril, y juntos lucíamos como un par de actores caribeños incrustados en el casting de una película de romanos.
Ahora, con la colección Azúcar creada por Barilli, la situación podría empezar a cambiar. Sobre esto converso con él en La Habana, a pocos días del arranque de la 33 Feria Internacional del Libro y del lanzamiento de los primeros cuatro títulos de ese catálogo en el ámbito de este evento.
La cita tendrá lugar el 15 de febrero, a las 11 am, en la Casa del Alba Cultural. Además de los autores de los libros (Ariel Fonseca Rivero, Nelson Pérez, Alberto Guerra Naranjo y Emerio Medina), intervendrán ahí los escritores Raúl Aguiar y Rafael de Águila y estarán presentes Paolo Simonazzi, fotógrafo que hizo las imágenes de portada; y Viola Novarini, agregada cultural de la Embajada de Italia en Cuba.
Cuatro voces para narrar la isla
Dos de esos volúmenes: Fine del cammino (Fin del camino) de Ariel Fonseca y Laggiù dove brucia il fuoco (Allí donde el fuego arde) de Nelson Pérez Espinosa, salieron publicados en 2024 y así los describe Davide Barilli:
―Escogimos a autores que pudieran representar la narrativa de los cubanos nacidos en los años ochenta. La de Fonseca es una literatura directa, entre Chejov y Carver, que muestra a héroes frágiles en medio de la complicada vida de los cubanos. Mientras, los cuentos de Nelson Pérez sumergen al lector italiano en una atmósfera desconocida, lejos de La Habana: el mundo de carboneros y pescadores de la infancia del escritor en la provincia de Camagüey.
Para las novedades de 2025 se seleccionó a dos reconocidos narradores que nacieron en los años sesenta: Emerio Medina, con La lunga notte (La larga noche); y Alberto Guerra, con Lincoln la Voce (Lincoln, la Voz). Sobre estos volúmenes dice Barilli:
―Conocía la obra de Guerra y Medina, junto a la de Marcial Gala, desde que preparé el libro Los amantes del segundo piso para la editorial Nueva Berti, presentado en La Cabaña en la Feria de 2016. Dos historias, La larga noche y La salida, componen el volumen de Medina y se pueden definir como metáforas de una realidad distópica y objetiva al mismo tiempo, con personajes que se mueven por caminos inciertos en busca de una salvación que conduce a la Nada. Mientras, Guerra cuenta el reencuentro entre dos viejos músicos, que desencadena un verdadero flashback hacia los años setenta y una Habana asombrosa, con grandes orquestas de baile y multitudes oceánicas que abarrotaban cabarets y teatros.

Poco pero bueno
Azúcar prevé la publicación de dos títulos anualmente, con una tirada inicial de unos cientos de ejemplares y reimpresiones en función del resultado de las ventas. Los libros se distribuyen a través de la red de librerías relacionadas con Oligo, de los circuitos de Amazon y las cadenas de librerías online, y de Feltrinelli.
“Son volúmenes de bolsillo, que presentan a autores nada o poco conocidos en mi país y la perspectiva no sólo es que el lector italiano identifique a escritores cubanos ya consolidados y ganadores de premios importantes, sino también hacer una especie de exploración dirigida a jóvenes debutantes”, señala Barilli. A continuación abunda en detalles sobre la editorial que acoge esta colección:
―Oligo deriva del griego ὀλίγος, que significa “poco”. Se puede relacionar con la máxima de Séneca: no multa, sed multum, que podemos traducir libremente como “no muchas cosas, pero profundas”.
Esta editorial nació en la ciudad del poeta latino Virgilio, en Mantua; y desde 2017 viene publicando ficción italiana y de autores extranjeros pero siempre con aspiración a la calidad y una rigurosa selección de los títulos. De los escritores del pasado han sacado obras de Jane Austen, Robert Louis Stevenson, Edith Wharton, Jack London, el venezolano Rómulo Gallegos; y de Helga Schneider y la Premio Nobel Annie Arnoux entre los actuales.
Para el arranque del sello Azúcar tuvieron en cuenta estas condiciones y así lo mantendrán en el futuro. Aunque no quiere mencionar los nombres, Barilli adelanta que “para 2026 proyectamos proponer dos de las mejores voces de la nueva generación de narradoras cubanas”.

Un italiano con arraigo cubano
Davide Barilli trabajó por más de treinta años en la Gazzetta di Parma, el más antiguo de los diarios italianos, dentro de las páginas culturales; es el director de la revista literaria Quattro y ha escrito varias novelas y libros de cuentos. Pero el dato suyo que más me llamó la atención es la fuerza con que los ambientes cubanos impregnan su obra literaria.
Su último libro se titula Bestiario habanero (2024) y antes estuvo Cuba en la novela Las velas de Baracoa ―vencedora del premio Fabriano 2010―, en Cartas de La Habana ―premio del Festival de la Microeditoria 2011―, en El nacimiento del Che ―relato ganador del premio Chiara 2014―; y en Cuba. Otravana ―también premio Fabriano, en 2020.
Según él mismo relata, ha estado ya en cuatro ediciones de la habanera Feria Internacional del Libro, para presentar sus cuentos de El castillo de papel (Colección Sur), un libro de arte realizado con el grabador cubano Ramón Pérez Pereira: Historietas de humo y de mujer; y la mentada antología Los amantes de los segundo piso.
Su labor como editor de la colección Azúcar para Oligo Editore ha sido facilitada con ese ir y venir, del cual ha extraído mucho conocimiento sobre quiénes escriben hoy en la isla. Pero, además, él sabe bastante sobre los viejos vínculos entre las literaturas de Italia y Cuba y hace el siguiente recuento:
―He sido testigo del largo interés por la ficción cubana, que ha propiciado la publicación en Italia de muchos autores: Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Virgilio Piñera, Reinaldo Arenas, Guillermo Cabrera Infante, Leonardo Padura, Pedro Juan Gutiérrez, Senel Paz, Karla Suárez, Ena Lucía Portela, Yoss, Mylene Hernández Pintado…, gracias al trabajo de editoriales grandes o pequeñas, como Marco Tropea, Feltrinelli, Adelphi, Guanda, Fandango, Sellerio, Pessime idee, Voland, Segui le tue parole, entre otras.
De manera modesta, Barilli y la colección Azúcar podrían relevar hoy a Italo Calvino y la editorial Einaudi del papel desempeñado en los años 60. El editor parmesano evoca al autor de Las ciudades invisibles, nacido en La Habana, quien tiene “el mérito histórico de haber publicado en Italia a los jóvenes escritores cubanos de aquel entonces: Norberto Fuentes, Calvert Casey, Miguel Barnet y Severo Sarduy”.
En 2024 se lanzó en La Habana el libro-homenaje Calvino. Deshaciendo la literatura, publicado por Magale Edizioni y realizado con patrocinios del Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), Cinecittá, la Embajada de Italia en Cuba, entre otras instituciones de ambos países. Junto a carteles de importantes artistas cubanos de la gráfica componían este volumen varios ensayos; y uno de esos textos pertenecía a Davide Barilli.
“Abordé la influencia de Italo Calvino en los nuevos narradores cubanos, a través de entrevistas a Alberto Esquivel Guerra, Ahmel Echevarría, Erick Mota, Giselle Lucia Navarro y otros que sienten una fuerte relación entre su obra y la del novelista italiano”, señala finalmente Barilli acerca de esta otra participación suya en los andares literarios de la isla. (2025)
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