Béisbol cubano: el rostro del abismo

El fracaso de Agricultores en la Serie del Caribe y otras notas al margen.

El equipo Agricultores de Cuba terminó la Serie del Caribe con una victoria y seis derrotas.

Foto: Tomada de Cubadebate

La estrepitosa derrota del equipo Agricultores en la Serie del Caribe 2023 puso de relieve, con caracteres gigantes, el rostro actual del béisbol cubano: sus deficiencias, carencias, limitaciones, se mostraron en toda su magnitud en los estadios de Venezuela.

Nunca antes una selección cubana había fracasado de manera tan rotunda y recibido tantas críticas, en todos los tonos y matices, como puede verse en el amplio espectro de las redes sociales, aunque muchas quedan distante de la diana porque no apuntan al verdadero centro.

Un breve repaso

La Serie del Caribe fue dominada por los equipos cubanos, desde sus inicios (1949) hasta 1960. En esos doce años, la ganaron en siete ocasiones: Alacranes del Almendares (1949, 1959), Tigres de Marianao (1957, 1958), Elefantes de Cienfuegos (1956, 1960), Leones del Habana (1952).

Durante esa época, en la liga profesional cubana participaban, además de los peloteros del patio, jugadores latinoamericanos y estadounidenses. El nivel del béisbol cubano era tan alto que los Cubans Sugar Kings (nuestra representación en triple A) tuvo grandes opciones de ingresar en Grandes Ligas.

La fortaleza del béisbol cubano no solo estaba respaldada por la liga profesional, sino que se asentaba en una enorme cantera de peloteros en toda la isla que desbordaban la liga nacional amateur y nutrían las ligas de los centrales, la liga de Pedro Betancourt, y la liga de Quivicán, entre otras.

Celebración por la victoria de los Tigres del Licey, de República Dominicana.

Cuando el gobierno revolucionario abolió el profesionalismo, la Serie del Caribe —al faltarle su principal liga animadora— entró en pausa hasta la década siguiente. Cincuenta y cuatro años demoró Cuba en reintegrarse (como federación invitada) a este torneo. Para entonces ya el deporte de las bolas y los strikes había cambiado mucho; sin embargo, quienes dirigían el béisbol cubano parecían ignorarlo. Como contribución a su letargo, unos muy reforzados Vegueros (casi un equipo nacional) conquistaron el título en San Juan, Puerto Rico, 2015.

A pesar de que las selecciones cubanas perdían cuanto torneo internacional se cruzara en su camino, las fugas de peloteros continuaban desangrando nuestrol béisbol, y la serie nacional mostraba una liga cada vez más débil, los dirigentes y técnicos seguían en su sopor. Mirando hacia otro lado. Hasta que llegó esto.

La debacle de Gran Caracas 2023

La Serie del Caribe de 2023, más que la baja calidad actual del béisbol cubano, mostró la torpeza de la Federación Cubana de Béisbol. Desbordados por la integración de la selección para el V Clásico, los federativos y técnicos afines subestimaron la Serie del Caribe. Pensaron que Agricultores sería capaz de competir en buena lid. Y se equivocaron en grande.

En realidad, el error/horror viene desde antes: la disparatada, absurda e injusta conformación de los conjuntos de la liga Élite. Pretendieron hacer un certamen de mayor fuerza que la serie nacional, para “elevar el nivel de nuestro béisbol”, en el que prevaleciera la identidad de las regiones (occidente, centro, oriente), pero no lograron ni una cosa ni la otra.

Como el béisbol es un deporte tan impredecible, el equipo que parecía más débil, Portuarios (nombre que rechazaron los aficionados porque fue una burla a la encuesta popular) estuvo a punto de ganar la liga, por encima de los dos trabucos que armaron (Centrales y Agropecuarios) para que uno de ellos fuera el campeón y como tal asistiera a la Serie del Caribe.

Portuarios no solo estuvo a punto de vencer, sino que, irónicamente, le lavó la cara a la liga Élite a última hora, porque puso la emoción, la garra, los deseos de jugar béisbol, que faltaron durante la campaña, y llenó los estadios que habían estado vacíos, aunque al final se impuso Agropecuarios y los dirigentes respiraron. De haber ganado el conjunto integrado por Industriales y Mayabeque la trama hubiera sido otra. Roto el guion elaborado por la Comisión, ¿cuál habría sido “la orientación” para los refuerzos?

La Serie del Caribe 2023 adquirió relevancia en la historia de estos torneos porque por primera vez reunió ocho equipos en la contienda. Los pertenecientes a los países que integran la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (Puerto Rico, República Dominicana, México y Venezuela), más los representantes de los cuatro países invitados: Curazao, Panamá, Colombia y Cuba.

Para el combinado de la Mayor de las Antillas, el torneo era doblemente importante, porque era su segundo regreso a la Serie (no competían desde 2019), y porque en su carácter de país invitado, Cuba estaba obligada a mostrar la mejor cara posible.

El equipo Tigres del Licey ganó la Serie del Caribe 2023

Y allá se fue Agropecuarios, que agrupó a dos de los combinados más ganadores de las últimas series nacionales (Granma y Las Tunas), dirigidos por un mentor experimentado en el que confiaron plenamente los dirigente del béisbol cubano, al punto de no imponerle refuerzos, como había sido habitual para la Serie del Caribe entre 2014 y 2019.

Pero Agropecuarios, para ser un adversario de respeto en Venezuela, sí pedía, a gritos, varios refuerzos: al menos tres lanzadores más, un receptor defensivo, un jardinero, y un camarero. Esos jugadores estaban disponibles y hubieran hecho la diferencia.

En cambio, el director de Agropecuarios optó por llevar a sus muchachos (incluso lesionados), porque fueron ellos quienes sufrieron en colectivo los sinsabores de una liga “que fue un desastre”: habían sudado juntos durante los juegos al mediodía; habían compartido las comidas magras; y habían experimentado la sensación de jugar pelota a estadio vacío, sin motivación, acaso pensando en la familia que no pueden sostener con el salario que paga el estado. Fue una decisión humana del director, difícil de criticar.

Sin embargo, quienes dirigen el béisbol cubano, sí tenían que saber que Agropecuarios debió incluir más refuerzos, para estar mejor armados en un torneo donde concurrirían los campeones de liga de otros siete países, y, reiteramos, esos peloteros de refuerzo podrían haber cambiado el resultado en los juegos perdidos por diferencia mínima, por errores de jugadores que estaban en la posición incorrecta, además de que una mayor disponibilidad de lanzadores pudo haber evitado la humillación histórica del juego con Venezuela.

Nadie que siga el béisbol mundial ignora el descenso del béisbol cubano, pero al mismo tiempo sabe que la Serie del Caribe ni es nivel MLB, ni es nivel triple A, y los nombres más sonoros que vemos allí ya vieron pasar sus mejores días. Lo parejo del torneo demostró que no hubo señaladas jerarquías.

No vamos a repetir lo que tanto se ha dicho y escrito. Agropecuarios mostró fisuras, insuficiencias, lagunas, de sus jugadores y también de dirección, un pensamiento de juego que no se corresponde con esta época. La pregunta que uno se hace es, ¿si no hubiera sido Carlos Martí, acaso otro, de adentro, lo hubiera hecho mejor?

Por suerte, todavía, el béisbol cubano tiene en su cuerpo la herencia de Martín Dihigo, Cristóbal Torriente, Tony Oliva, Tany Pérez, Orestes Miñoso, Camilo Pascual, Miguel Cuéllar, Conrado Marrero, Adolfo Luque… Para demostrarlo, están José Dariel Abreu, Yuliesky Gurriel, Yordan Álvarez, Aroldys Chapman, José Adolis García, José Iglesias, Randy Arozarena, Luis Robert Moirán, Yoan Moncada…

Los dos últimos de la lista integran el seleccionado cubano al V Clásico, pero ellos solos no podrán tirar de un carro que tiene mucho peso encima, demasiados lastres, compromisos… En Cuba, el deporte arrastra mucha agua que no mueve el molino, lo atasca. Así sucedió con Agropecuarios y también es visible en la selección para el Clásico.

Apagadas las luces en los estadios de Caracas, solo resta felicitar a Los Tigres del Licey, de República Dominicana, por su oncena corona. (2023)

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