Casas contenedores y el crónico déficit de viviendas en Cuba

Ante elevados precios de la construcción y una crisis prolongada, el programa cubano de casas contenedores trae debates y dudas sobre su efectividad contra el déficit de viviendas.

La calidad de esta casa modular, entregada en mayo pasado en Nuevo Vedado, en La Habana, es muy superior a la media, pues en su terminación se emplearon remanentes de procesos inversionistas del turismo y tecnologías desarrolladas por las Fuerzas Armadas, según la página de la Presidencia.

Foto: Tomada de Presidencia de Cuba

No son la mejor opción en un clima tropical, ni la más duradera, ni resultan baratas. Sin embargo, las casas contenedores constituyen la más reciente propuesta oficial al crónico déficit de viviendas en Cuba, que se estima en más de 900 000 donde cada año escasean las nuevas construcciones.

La variante se implementa en un contexto de colapso económico con destino a personas damnificadas por huracanes que llevan años viviendo en albergues o proceden de hogares para personas sin amparo parental que alcanzan la mayoría de edad, entre otras en situación de vulnerabilidad.

Los 3 500 contenedores en condición de último uso, que son enormes recipientes de acero o aluminio para el transporte seguro de cargas, contemplados en el programa inicial beneficiarían a unas 10 500 personas, pero representarían apenas 0,43 % de la actual necesidad de nuevas casas.

Con un fondo habitacional de 4 092 827 viviendas en Cuba, según un informe del Ministerio de la Construcción, 2 647 605 (65 %) se encuentra en buen estado técnico, mientras 1 445 222 (35 %) en regular y malo. En 2025 se construyeron apenas 5493 viviendas, 26 % menos que en 2024.

En julio pasado, el parlamento cubano aprobó una nueva Ley de la Vivienda, que espera por su publicación oficial para la entrada en vigor, con nuevas regulaciones para intentar paliar el persistente déficit de viviendas como la creación del Programa Nacional de Desarrollo Habitacional.

Prototipo de vivienda a cargo del proyecto de desarrollo local Reluxes Herrería, de Villa Clara, que participará en la ejecución de las adaptaciones a los contenedores en ese central territorio, encadenado con el Ministerio de la Construcción. Foto: Vanguardia

Una gota en un mar de necesidades

Desde el anuncio en 2025 del inicio de un programa gubernamental para transformar en módulos habitacionales más de 3 500 depósitos marítimos, provenientes de la importación de parques solares fotovoltaicos desde China, no se ha avanzado al ritmo deseado, según reconocen autoridades cubanas.

Datos de la prensa local revelan, por ejemplo, que en la central provincia de Sancti Spíritus, de 133 previstos hasta julio pasado apenas se había trabajado en el ensamblaje de 17, dada la falta de accesorios e insumos para las modificaciones necesarias y la habilitación de baños, cocinas e incorporación de puertas y ventanas, lo que echa por tierra la ventaja de la rapidez.

De manera general, los proyectos contemplan convertir los contenedores en espacios habitables de uno o dos dormitorios, cocina-comedor, baño y patio de servicio, la colocación de aislamiento térmico (madera, pladur o lamas plásticas), puertas y ventanas.

En varias provincias ya han sido asignados los primeros de estos módulos a familias de sectores vulnerables como madres solas, que muestran el rostro social del déficit de viviendas en el país. En algunas ocasiones, las llaves se entregan  con bombo y platillo, con rebote en los medios de prensa estatales.

Las personas deberán pagar montos calculados por el banco, unos 900 000 pesos cubanos (que equivalen a 1250 dólares según las diferentes tasas vigentes), según algunas fuentes, en dependencia de los materiales utilizados y el nivel de terminación.

“No será la gran cosa, pero es lo más cercano a una casa que creo voy a tener en la vida, veremos cómo nos lleva el calor. Tal vez mejore con climatización, pero son equipos costosos y la corriente falta demasiado”, comentó una persona que vivirá en la comunidad Toledo, que se levanta en el habanero municipio de Marianao.

El calor es una de las limitaciones sobre las que alertan desde el inicio del programa especialistas de la construcción y el urbanismo en Cuba.

Comunidad Toledo, en Marianao, se levanta en un área de 114 000 metros cuadrados, en los terrenos de una antigua terminal de ómnibus. Entre las críticas de los especialistas se encuentra la cercanía de las viviendas entre sí que reduce la privacidad y no permite una eventual ampliación a futuro. Foto: Twitter del primer ministro cubano, Manuel Marrero.

Miradas expertas

Para el arquitecto Ernesto David Díaz, con más de 24 años de experiencia en el diseño arquitectónico y de interiores, quien ha trabajado en proyectos con contenedores, su reutilización es factible como hábitat, tal vez por 20, 30 años o más, según su diseño y calidad constructiva.



Propuestas de Ernesto David Díaz ante el déficit de viviendas


El arquitecto cubano, en conversación con IPS Cuba, apuntó también sus propuestas ante el problema crónico de la falta de viviendas en la isla caribeña. Conoce más en Propuestas de un arquitecto ante déficit habitacional en Cuba

Pero, enfatiza a IPS Cuba, “su éxito depende en gran medida de su agrupamiento, la urbanización, la orientación de cada unidad, los servicios, espacios o factores colindantes, por lo que no se puede hablar en general, sino analizar emplazamiento por emplazamiento”.

La reutilización de contenedores es una práctica común en el mundo. Según el especialista, existen tres variantes globales: la de alto estándar con tecnología domótica; la comercial, para locales desplegables; y la de hábitat económico o de emergencia. Esta última es la que actualmente se intenta adaptar a la realidad de la isla caribeña.

De acuerdo con el arquitecto, los contenedores son una alternativa frente al agotamiento de la madera de calidad, los áridos y los sistemas prefabricados tradicionales.

Para evitar que se conviertan en “microondas familiares”, enfatiza, requieren de aislamiento interior, doble cubierta ventilada y elevación sobre pilotes, “en un contexto donde no existe abundante mano de obra conocedora del oficio, ni abundante cemento o acero, ni medios de izaje y equipos pesados, ni divisas, ni insumos tecnológicos, en la cantidad necesaria para resolver el déficit habitacional y de servicios del país”.

Con experiencia en el programa Greensite de la multinacional francesa Bouygues que incluyó crear facilidades temporales con contenedores, Díaz señala que “esto no es suficiente” y apunta a otras aristas relegadas en diseños de viviendas emergentes: la orientación respecto a las brisas, la delimitación de parcelas, la elevación sobre el terreno, la protección de las redes técnicas contra el vandalismo o fenómenos naturales y la urbanización en su conjunto.

Entre las asignaturas pendientes, considera, se encuentran la creación de áreas verdes con árboles de crecimiento rápido y raíces no agresivas, que generen sombra, disminuyan la temperatura y el contenido de polvo en el aire, que humanicen el espacio, así como estudios de color o detalles constructivos.

Por su parte, Yulieta Hernández, ingeniera civil y una de las fundadoras de la empresa privada Πilares, considera que un quiosco o un punto de servicio pueden concebirse como instalaciones temporales, con una vida útil más limitada. Pero no es el caso de la vivienda.

En mayo pasado, en su perfil en la red social Facebook, Hernández analizó aspectos como confort acústico, aislamiento eléctrico, impermeabilización, mantenimiento, refuerzo estructural del piso, ciclones, funcionalidad, compatibilidad de los materiales, carpintería, urbanismo, durabilidad y sostenibilidad.

La ingeniera destacó que “la vivienda no puede pensarse como una solución provisional ni de corta duración; requiere durabilidad, mantenimiento y una visión de largo plazo que evite repetir ciclos de deterioro y pérdida”.

A su juicio, “en Cuba es clave romper el ciclo de construir para apagar urgencias sin pensar en el ciclo de vida de la vivienda. Se levantan soluciones para resolver el problema inmediato, pero sin un diseño orientado al mantenimiento, la resiliencia y la sostenibilidad, esas mismas viviendas se deterioran rápidamente o se pierden ante eventos como ciclones”.

En la entrega de dos viviendas, en mayo pasado, Delilah Díaz, directora general de la vivienda del Ministerio de la Construcción, señaló que el programa llegó para quedarse y que “una vez que hayamos consumido el total de contenedores disponibles hoy para esto, que son más de ocho mil, prevemos continuarlo con otros que arriben a nuestros puertos en condición de último uso”. (2026)

Su dirección email no será publicada. Los campos marcados * son obligatorios.

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.