Cinco plataformas para la enseñanza online en Cuba
Forma parte de la serie Herramientas digitales para la ciudadanía cubana, que reúne información y soluciones ajustadas al contexto de la isla caribeña.
Hoy las y los estudiantes regresaron a las aulas físicas, pero las virtuales no desaparecieron, sino que proliferaron en Cuba.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS
La crisis pandémica representó un parteaguas para la educación presencial. La rápida propagación de la covid-19 y las medidas de aislamiento cerraron escuelas y universidades del mundo.
Cuba no fue la excepción. Pronto se buscaron alternativas y el aprendizaje en línea (e-learning) se convirtió en una vía idónea para continuar con la preparación del alumnado a pesar de adversidades como el poco acceso a conexión de banda ancha o a otras variantes de conectividad que impliquen mayor velocidad de internet.
Hoy las y los estudiantes regresaron a las aulas físicas, pero las virtuales no desaparecieron, sino que proliferaron, trascendieron la institucionalidad e, incluso, comenzaron a emplearse en emprendimientos dedicados a la capacitación.
IPS Cuba reúne algunas plataformas educativas o Sistemas de Gestión del Aprendizaje (LMS, por sus siglas en inglés) útiles para crear y gestionar cursos dentro de Cuba.
Google Classroom
Disponible desde 2017 para usuarios de Google (personas con cuentas de Gmail), es un servicio gratuito destinado a la enseñanza semipresencial, idónea para complementar la educación convencional.
Las y los profesores pueden crear aulas virtuales y compartir archivos de texto, video, imágenes y audio con sus estudiantes; realizar encuestas, mandar correos conjuntos, notificar a familiares; planificar y corregir exámenes, configurar su límite de tiempo; aunar estudiantes compartiéndoles un simple código; incluir material de YouTube…
La aplicación se nutre de otras herramientas propias de la corporación, por ejemplo, del almacenamiento de datos se ocupa Google Drive. Bajo esa lógica, intervienen otras herramientas como Google Docs, Sheets y Slides, para la edición en línea junto a más prestaciones; Google Calendar y Gmail, que funcionan como agenda y correo, etcétera.
Sin embargo, algunos aspectos negativos de Classroom recaen en sus limitaciones para integrarse a servicios o plataformas externas. Tampoco brinda la posibilidad de crear pruebas automatizadas, ni posee foros ni chats en tiempo real, a pesar de su “tablón” de anuncios donde confluyen publicaciones de estudiantes y docentes.
El mayor inconveniente es que el usuario solo puede acceder de forma online al sitio, cuyo dominio resulta inaccesible dentro de Cuba debido a las sanciones estadounidenses, a menos que se utilice el subterfugio de una red virtual privada (VPN). Por eso, suele optarse por otras plataformas de software libre, sin tales restricciones.

Moodle
Este es un LMS en toda regla. Gratuito y de código abierto desde su lanzamiento en 2001. Considerado el más grande de su tipo, con presencia en escuelas y centros de decenas de países. De hecho, las universidades cubanas montaron sus EVEA (Entorno Virtual de Enseñanza y Aprendizaje) con este sistema.
Para sus aulas virtuales, Moodle brinda distintos módulos que, en conjunto, sirven para configurar clases, subir tareas, contenidos, gestionar fechas de entrega y otros beneficios parecidos a los de Classroom, pero con el aliciente de que se puede automatizar la evaluación de los exámenes, y realizar foros, chats, encuestas, talleres, consultas y hasta confeccionar una wiki (una comunidad virtual, cuyas páginas son editadas desde el navegador por usuarios que crean y editan contenidos).
Su mayor atractivo es la flexibilidad a la hora de programar los cursos, por su software libre y la extensa comunidad de desarrolladores y usuarios de Moodle, que mantienen en constante actualización a la plataforma, con más de 100 idiomas disponibles y un abanico de plugins (complementos que añaden funcionalidades extra a los programas) que la optimizan eficientemente.
Su interfaz es sencilla e intuitiva. Y sus contenidos responden a los estándares internacionales SCORM (en español: Modelo Referencial para Objetos de Contenido Compartidos), lo cual permite que se puedan exportar e importar cursos a y desde otras plataformas.
Eso sí, para la instalación y configuración inicial del sistema podría necesitarse de personal especializado. Y las y los docentes probablemente deberán recibir capacitación para crear y editar los cursos.
Además, el sistema, al cual se accede de forma online, tendrá que montarse en un servidor fuerte –si es posible, que no esté compartido–, de manera que logre soportar el tráfico de muchos usuarios, si así se requiriera.
Chamilo
Esta plataforma se oficializó en 2010 y tiene muchísimas semejanzas con Moodle: es un LMS, de código abierto, gratuito, con una comunidad grande de usuarios y muchos plugins, actualizaciones, idiomas.
Admite exportar e importar formatos de SCORM; herramientas de chats, foros, wikis, y de seguimiento al estudiantado; se pueden crear grupos de trabajo o aulas virtuales a través de videoconferencias; la interfaz es amigable con los celulares…
Entre sus particularidades, resulta bastante útil su aplicación Chamilo Rapid, que convierte documentos de formato PPT (el de Power Point) a SCORM, sobre el que están programados los contenidos de los cursos. Además, Chamilo tiene la capacidad de compartir textos, enlaces y archivos multimedia en redes sociales.
Como Moodle, también requiere de un servidor decente para montar su sistema. Y la experiencia inicial del usuario pudiera resultar engorrosa. Sin embargo, después será mucho más fácil de manipular.
Chamilo tiene un público tanto en el sector académico como en las empresas que ofrecen capacitaciones o consultorías online. Además, muchos usuarios se dedican a comercializar los cursos que crean mediante la plataforma.
Sus principios pedagógicos están inspirados en los de Claroline y Dokeos; de la comunidad de esta última LMS, se desprendió e independizó la suya propia, en busca de un nuevo proyecto, con nuevas reglas.
Claroline
Creada por el Instituto Pedagógico Universitario de Multimedia de la Universidad Católica de Lovain (Bélgica), esta iniciativa es más vieja que las anteriores (surgió en el año 2000) y, aunque su comunidad es numerosa, no lo es tanto como la de Moodle o Chamilo.
Ha sido traducida a una treintena de idiomas. Y recibió en 2007 el premio UNESCO Rey Hamad Bin Isa Al-Khalifa, sobre Uso de las Tecnologías de la Comunicación e Información para Mejorar el Acceso a Educación de Calidad.
Si bien Claroline puede ejecutar casi todas las mismas funciones de otras plataformas de e-learning, ostenta ciertas facilidades operativas: capaz de albergar una gran cantidad de usuarios sin mucho problema; fácil de instalar; modificable gracias a su código abierto; una interfaz intuitiva, que no requiere de conocimientos técnicos especiales; permite a administradores crear repositorios de habilidades educativas, que se pueden enlazar a cursos o personas para evaluar la ejecución de estas.
A partir de su versión de 2018, Claroline amplió su accesibilidad al adaptar su plataforma para personas con discapacidad visual. Además, diseñó un tutorial online para la exploración de las y los usuarios primerizos por la interfaz.
Sus mayores desventajas apuntan a la poca variedad de módulos y plugins orientados a dinamizar los cursos. En ese sentido, algunos consideran a Claroline menos flexible en la configuración que sus homólogas Moodle y Chamilo.
Seesaw
Por su extrema sencillez, esta aplicación se utilizó mucho en Cuba durante las cuarentenas más crudas de la pandemia, si bien no logra alcanzar el potencial de las citadas anteriormente. Su estilo de enseñanza está basado en presentaciones multimediales: los estudiantes muestran sus conocimientos de forma creativa en una suerte de portafolio digital.
Seesaw involucra bastante a las familias del alumnado y las mantiene al tanto con información detallada y en tiempo real de sus progresos. Las y los estudiantes, a su vez, fácilmente pueden realizar y subir fotos, capturas de pantallas, videos, dibujos, enlaces y audios de hasta cinco minutos.
El profesor revisa y controla todo el proceso de publicación en el sitio. Con apenas un click, le basta para permitir o eliminar el contenido presentado. O se puede liberar y automatizar aquella aprobación.
Quizás Seesaw funcione mejor en alumnos de enseñanza primaria y media, o con el objetivo de apoyar las clases presenciales.
Este programa evidencia, junto con los anteriores, la diversidad de plataformas e-learning sobre las cuales se puede erigir en Cuba un negocio o proyecto de capacitación online. Incluso, algunos profesores han llegado a implementar sus clases virtuales en aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp y Telegram, en gran medida, por los bajos costos en conexión datos móviles y por su alcance entre la población cubana. (2022)
2 comentarios
Ana Rodriguez
Nosotros trabajamos conhttps://www.classonlive.com/ acá en Cuba y tenemos oficina en República Dominicana.
Michel
Por que classroom esta bloqueada para Cuba.🇨🇺?