Cine cubano en tiempos de apagones, creatividad y resiliencia
Jazz Vilá concluyó en La Habana el rodaje de La mujer que llegó mañana, cortometraje ganador de la Convocatoria de Guiones del Icaic 2026.
El conocido actor Jazz Vilá acaba de rodar como director el cortometraje La mujer que llegó mañana
Foto: Cortesía del entrevistado
Jazz Vilá acaba de concluir el rodaje de La mujer que llegó mañana, corto ganador en la Convocatoria de Guiones del Icaic 2026, filmado en La Habana en medio de una de las más recientes caídas del Sistema Electroenergético Nacional.
Protagonizado por Jacqueline Arenal —quien regresa al cine cubano tras casi una década—, el filme confirma un momento de expansión en la trayectoria de Vilá, conocido por su trabajo actoral en Juan de los muertos, Hotel Coppelia y series como Paquita Salas (Netflix) y Skam España (Movistar+), así como por su consolidada plataforma escénica Jazz Vilá Projects, que cumple 12 años en este 2026.
Vilá asume su primera producción bajo el amparo institucional del Icaic como una afirmación de la producción artística en condiciones adversas.
Inicios y tránsito creativo
M.Q: Tu vínculo con el cine viene desde muy joven. ¿Cómo fueron esos primeros años como actor y qué te llevó después a querer estar también detrás de la cámara?
J.V: Tuve la suerte de empezar joven con Personal Belongings, pero realmente mi primera experiencia fue en Aunque estés lejos, del gran Juan Carlos Tabío, lo que las escenas no llegaron a la edición final. Eso es parte de la enseñanza: el hecho de estar expuesto como actor a la decisión de un director, de un productor, de muchos factores, te lleva a querer estar detrás de las cámaras y controlar cómo se cuenta una idea.
»El cine es un mundo mágico, en el que he tenido la oportunidad de desarrollarme y aprender muchísimo como actor durante todos estos años, no solamente en la cinematografía nacional, sino también internacional. Eso me dio la madurez para asumir ahora la dirección de este proyecto.»
Experiencia audiovisual
M.Q: Antes de este corto, habías dirigido ya otros audiovisuales. ¿Qué te dejaron esas experiencias?
J.V: Fueron una escuela. En el caso de Cuba, el ejemplo más representativo es Vestuario o Maquillaje (VOM), miniserie hecha para las redes sociales, que después se transmitió en la televisión estadounidense pero parte de un guion teatral. Luego, por supuesto, Farándula, la película, adaptación cinematográfica de la obra teatral homónima que escribí.
»En el cine no tenemos tiempo, como en el teatro, para ensayar, equivocarnos y volver mañana. Cuando estás en el set, si algo sucede hay que resolverlo al momento y el director tiene que tener claro lo que quiere contar a través de la imagen. Y eso fue posible gracias a mi equipo de trabajo y a esas experiencias anteriores que me dieron el bagaje para enfrentarme a este corto pensado y escrito para cine.»
M.Q: ¿Qué papel ha tenido Jazz Vilá Projects en tu desarrollo como realizador?
J.V: Es la matriz de todo. Hoy en día no la considero una compañía teatral sino una plataforma de creación, que se ha expandido al audiovisual, la gráfica, la docencia y es una extensión de mi carrera como actor. En ese sentido, ha crecido muchísimo.
»Parte importante del equipo de La mujer… integra la plataforma Jazz Vila Project. Es un equipo multidisciplinario que se mueve en el teatro y el audiovisual. De hecho, los ensayos de la película y las reuniones del equipo se hicieron en la sede de la compañía”.

Dirección y producción institucional
M.Q: La mujer… es tu primera ficción producida por el ICAIC. ¿Qué significa para ti este paso y qué diferencias encuentras entre dirigir de forma independiente y hacerlo con respaldo institucional?
J.V: Tengo el privilegio de haber sido pionero, como actor, del cine independiente cubano con Personal Belongings y con Juan de los Muertos, largometraje que marcó un antes y después de ese cine independiente. He heredado todo eso y está también en La mujer que llegó mañana, aunque estemos amparados institucionalmente por el Icaic.
»Es un honor sumarme a la inmensa lista de realizadores cubanos que forman parte del Icaic y por extensión de la cinematografía nacional. No podemos desligar la historia del cine cubano de la del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos. Y para cualquier realizador, el Fondo de Fomento es como un sueño, poder sentir que uno forma parte de ese edificio y del enjambre de grandes nombres que han estado arropados por el Icaic.
»He sentido el apoyo institucional desde la selección de los proyectos, en los pitching que tuvimos que hacer para defenderlos, y más en las circunstancias que estamos viviendo ahora. He tenido toda la libertad creativa que he querido y estoy muy feliz con haber formado parte de este proyecto del Icaic.»
Trabajo en equipo
M.Q: ¿Cómo ha sido el trabajo con las especialidades que intervienen en este audiovisual?
J.V: Desde que gané la convocatoria del Fondo, pensé en el mejor equipo que podía encontrar. La única condición puesta por el Icaic es que no se podían repetir los equipos en los otros cortos que se rodaran, para que una sola persona no monopolizara el trabajo. A partir de ahí, pensé enseguida en Frank Carreño para el diseño de maquillaje. Él empezó conmigo en Juan de los Muertos.
»Dayron Villalón es mi primer asistente de dirección y mano derecha en Jazz Vila Project. Con Henry Soto, director de fotografía, ya trabajé en VOM y era la persona con la sensibilidad para contar esta historia y con quien tenía una deuda pendiente, porque él nunca había hecho ficción. El diseño de vestuario lo hice yo. La dirección de arte es de Rogelio Miralles y la edición corre a cargo de Luis Najmias.
»Tengo que destacar la producción de Reymel Delgado Rodríguez y su gente de i4Films porque han hecho un trabajo increíble. El valor fundamental consiste en rodearte de un buen equipo que te pueda abrazar y más que nada en el cine, donde no hay tiempo que perder y tienes que trabajar con los mejores”.

Rodaje en tiempo de crisis energética
M.Q: El rodaje coincidió con una de las más recientes desconexiones del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). ¿Qué estrategias creativas tuvieron que implementar para continuar?
J.V: El primer día de rodaje coincidió con la desconexión del SEN. Fue un día de bastante tensión pero gracias a que tenía muy claro qué quería contar y cómo, Henry supo traducir las imágenes a partir de la iluminación que teníamos. Toda la atmósfera la logramos con plantas eléctricas.
»Nadie cree que pudimos rodar así. De hecho, el Malecón estaba apagado y hubo que poner luces. No podemos olvidar que el cine es el arte de la luz y las sombras y estábamos rodando de noche con un apagón nacional. El mérito mayor es para Henry.
»Las luces del Morro se hicieron con una guirnalda, o sea, desde lejos desenfocado, pero fue hermoso. La estrategia creativa eran las ganas, el deseo y el amor de todo el mundo con el proyecto. Somos privilegiados, porque estamos haciendo lo que nos gusta en medio de estas circunstancias. Eso es parte de la idiosincrasia del cubano: querer siempre llegar a la meta, cumplir su sueño y este era un sueño colectivo muy bonito.
El regreso de Jacqueline Arenal
M.Q:¿Qué significa tener en tu proyecto a la actriz Jacqueline Arenal, en su regreso al cine cubano? ¿Cómo fue el trabajo con todo el elenco?
J.V: Soy una persona súper bendecida. He tenido la posibilidad de trabajar con varias de las actrices más grandes de Cuba: Broselianda Hernández, Blanca Rosa Blanco y ahora con Jacqueline Arenal, uno de los rostros eternos de nuestra televisión y del cine. No podemos olvidarla en El siglo de las luces, con su actuación magistral.
»Jacqueline es una mujer con gran sensibilidad y humildad a la hora de trabajar. Una verdadera estrella. Le envié el guion por WhatsApp y a los 15 minutos me contestó que se lo acababa de leer y que sí le interesaba.
»Esperamos a que terminara el rodaje de una serie en Colombia y pudiera venir a Cuba. Un honor para mí, porque lo último que hizo ella en cine fue con Fernando Pérez, hace casi 10 años. Tenerla ahí, en circunstancias increíbles, totalmente entregada a su personaje Alma, fue sentir que no había otra actriz que pudiera hacerlo. Mis respetos para ella, que está en la memoria, en el imaginario popular cubano. Le estoy inmensamente agradecido.
»También tuve el placer de trabajar nuevamente con Jorge Molina (personaje Cantinero), que ya, más que un amigo, es un hermano de creación y de la vida, al que me unió Juan de los Muertos. Y en el personaje de Tomás, el protagonista, está Luis Miguel Acevedo, joven actor que se inició en mi obra de teatro Instantes, y ahora debuta en la cinematografía al lado de una actriz como Jacqueline Arenal. Él se tiene que sentir súper afortunado y ha hecho un trabajo increíble, lo cual me alegra también porque es parte de una tradición de actores que he ido descubriendo y el trabajo de un director es descubrir esos nuevos talentos que surgen.»
Género y temática
M.Q: La historia mezcla drama, romance y ciencia ficción y aborda el poder transformador del arte y la memoria. ¿Por qué elegiste ese género y qué quieres que el público se lleve de esta obra?
J.V: La ciencia ficción es un género que no ha tenido una larga historia en nuestro cine y lo escogí porque siempre me ha llamado la atención como espectador y me apetecía mucho trabajarlo.
»Más allá de eso, la historia habla de los seres humanos con profundidad, sobre todo de la conexión familiar y de esas preguntas eternas: ¿De dónde venimos? ¿Cuándo y por qué estamos aquí? El guion está escrito de manera sutil, sencilla y muy sugerente, con la ciencia ficción pero no desde el efectismo, sino más bien como recurso temporal y literario que ayuda, quizá, a dar las posibles respuestas a esas preguntas.»
M.Q: El tema de la convocatoria del Fondo de Fomento era “Resiliencia y Pasión”. ¿Cómo se refleja eso en tu película?
J.V: Hacer cine en las circunstancias que trabajamos, ya es un acto titánico de resiliencia. La pasión está reflejada en lo que cada uno de los directores hemos puesto y en la producción de i4Film porque ellos son los que han hecho todo el servicio de la película, toda la logística. La resiliencia y la pasión, más que en los temas tratados en los cortos, están en cómo se han hecho esos cortos.
Proyectos futuros
M.Q: ¿Qué proyectos tienes después de este cortometraje? ¿Ves el cine como un camino que vas a seguir explorando junto al teatro?
J.V: Acabo de terminar de escribir una obra de teatro llamada Destino, un poco más filosófica. Habla de esas decisiones de vida que tomamos. Creo que la madurez que he alcanzado, tratar de ir a experiencias más profundas, forma parte de mi nueva poética.
»No creo vaya a poner en pausa el teatro, pero sí que el cine va a tomar más protagonismo. Ahora mismo ya estamos trabajando en el próximo corto, se llama Lo que miras; y en una versión cinematográfica de Instantes, obra de teatro que estrené hace unos meses y que ocurre también en el Malecón, como La mujer…
»Quizás el Malecón, que es frontera y es horizonte al mismo tiempo, esa dualidad, la tengo muy latente porque me duele mucho, realmente, lo que está pasando con Cuba. Y siento que a través del arte, trato de encontrar esa conexión con la gente y decirles a las personas cuál es mi punto de vista como artista.
»Por supuesto, me seguirán viendo en pantallas internacionales con Maestro de la Costura Celebrity, un reality show que está al aire en Televisión Española. Trabajé como actor en la película Domani, dirigida por Santos Bacana, en España. Y estaré rodando a lo largo del año, también en España, otros dos proyectos como actor.
»Uno tiene que agradecerlo, porque no todo el mundo tiene ni siquiera la oportunidad de hacer lo que quiere y mucho menos de hacer, a la vez, varias de las cosas que le gustan.» (2026)
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