Cita en El Papelista con el hombre de los carteles

Donde se revelan los planes que ahora se cuecen en una galería de la Habana Vieja, la historia de más de quince años del dúo que hace expos de carteles y el trayecto de Damián Viñuela hasta convertirse en gran coleccionista.

Damián Viñuela reposa en el centro de su mundo: los carteles

Foto: Cortesía del entrevistado

Mientras el comienzo de una nueva centuria emanaba hacia todas partes su hálito de esperanza, en la Casa de la Poesía de La Habana Vieja, un joven delgadísimo, de pelo largo y oscuro, recitaba con voz rasposa, rostro grave y gestos de performer: “Cuando el poeta Vladimir Maiacovsky optó por el suicidio y ¡pum‑pum! se voló la tapa de los sesos…”

En los años posteriores se podía ver al personaje aludido, cuyo nombre es Damián Viñuela, entre los puestos de venta de libros de uso y suvenires para turistas de la Plaza de Armas, entregado él a la muy opuesta faceta de la actividad comercial.

Y un cuarto de siglo después, por ese mismo entorno me lo encuentro, menos flaco y ya con el pelo escaso y canoso, rodeado de fotos y carteles tras la fachada acristalada contigua a la Biblioteca Rubén Martínez Villena, hoy identificada como galería El Papelista.

Sobre la muestra ahora en exhibición y de cuándo y cómo un diseñador, un fotógrafo y el otrora áspero poeta forjaron El Papelista; de la aventura emprendida con Pepe Menéndez y las exposiciones que de ahí salieron; y del recorrido que lo llevó a convertirse él mismo en coleccionista con una cifra exorbitante de carteles; acerca de todo eso conversamos largamente, Damián Viñuela y yo, en una mañana de julio de este 2025.

Con un discurso curatorial que hace coincidir fotos y carteles se presenta En Julio como en carteles, expo de Larramendi del artista del lente Julio

En Julio como en carteles

En una esquina de la galería se ve a la chica capturada por una instantánea en el trance de colorearse los labios de carmín. Dos carteles la escoltan a ambos lados. En uno se anuncia el filme Besos robados de Francois Truffaut con una boca inmensa y rojiza; el otro representa con un gran pintalabios a una expo-homenaje al artista gráfico René Azcuy.

En un tríptico sobre la pared del centro: la sombra de la Virgen de la Caridad del Cobre impacta sobre la bandera cubana en una foto, y la imagen de la Patrona de Cuba se replica en el póster de la cinta Fresa y chocolate y en una serigrafía del artista Reinerio Tamayo.

En otro ángulo del recinto, dos carteles setenteros incitan a la recogida de café y los frutos parecen caer hacia el papel fotográfico enmarcado debajo, que retrata una cesta repleta del grano maduro.

El título de la muestra, En Julio como en carteles, no sólo alude a un verso de Martí y juega con el mes de inauguración y el nombre del que aporta las fotos. También describe su concepto curatorial, puesto que las fotos de Julio Larramendi se re-significan y enriquecen con los contextos aportados por el material gráfico colocado alrededor de ellas.

Larramendi necesita poca presentación: es de los fotógrafos cubanos con ficha profesional más abultada en premios, libros y exposiciones por todo el mundo. Uno que hace lo mismo fotoperiodismo, como en sus Paisajes después del huracán Sandy, que retrata polimitas, paisajes rurales, el patrimonio arquitectónico urbano, la tradición gráfica cubana, o se apunta a la antropología y deja registro visual de la herencia indígena, el ritual afrocubano y los rostros de la cubanía.

Tampoco hay que explayarse mucho sobre uno de los curadores de la expo, Pepe Menéndez, porque es el Director de Diseño de Casa de las Américas desde 1999 y lo avalan, entre otros, el Premio Coral de Cartel del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano (2015), el de Diseño del Libro (2017) y el Premio Nacional de Diseño de Cuba 2021.

En tanto que los méritos del otro curador, Damián Viñuela, se irán haciendo ostensibles a lo largo del presente recuento…

Aliados como los tres mosqueteros, Pepe Menéndez, Damián Viñuela y Julio Larramendi llevan adelante el proyecto El Papelista.

Afanes de El Papelista

De momento, revelo que ellos tres, juntos, son los responsables de la existencia del proyecto que ha tomado por asalto el espacio galerístico anexo a la Biblioteca Villena, bajo el nombre de El Papelista.

“Fue vital el prestigio de Larramendi para que la Oficina del Historiador de la Ciudad nos entregara este lugar, y aquí estamos desarrollando, desde mediados de septiembre de 2024, una programación cuyo objetivo principal es visualizar el arte del cartel y el diseño en Cuba”, explica Viñuela.

“Le pusimos El Papelista por su significado de ser una persona que maneja papeles y tiene conocimiento de ello. Y nosotros no queremos promover solamente el cartel sino además la fotografía, el grabado y otras manifestaciones artísticas donde el soporte sea el papel”, amplía el entrevistado. Para dar fe de ello, la muestra anterior, en el mes de mayo, la dedicaron a Programas de mano. Teatro en papel.

Pero la historia de la mano de Viñuela puesta sobre exposiciones de carteles es más antigua. Comenzó en 2009…

La temática Fiesta sirvió al binomio integrado por Pepe Menéndez y Damián Viñuela para celebrar los 15 años de sus expos anuales de carteles

Desde Rojo hasta hoy

“Ese año hice la primera expo junto con Pepe Menéndez, que se llamó Rojo. El enfoque del color como eje conceptual demuestra una visión curatorial desde el comienzo de esta aventura”, evoca Viñuela. “También hay que agradecer a Onedys Calvo, entonces especialista de la Oficina del Historiador, quien creyó en nosotros, nos brindó un marco expositivo y fue esencial para profesionalizar esta pasión”.

A partir de entonces, el dúo comenzó a agrupar carteles bajo criterios temáticos para exhibirlos en una expo con la que cerraban cada año. Así presentaron África, Azúcar, CubanosCorazones fue el tema en 2022; celebraron el 15 aniversario de este tipo de eventos, en 2023, con la muestra titulada Fiesta; y el pasado año le tocó al Tabaco.

Viñuela hace un resumen: “Desde ese momento y hasta hoy no se ha parado. Hemos trabajado en más de veinte expos dentro y fuera de Cuba; hemos publicado dos libros: El cartel de la Revolución (1959-1989) y 100 Che Poster; y ya tenemos nuestra primera publicación como El Papelista: Por Viet Nam, 50 carteles cubanos en apoyo y hermandad. Estas publicaciones son el testimonio del poder del diseño como herramienta socio-cultural”.

Por Vietnam recogió piezas de las décadas del 60 y 70 que denunciaban los crímenes de la guerra, y fue inaugurada este año en el marco de un encuentro diplomático binacional. Pero esa no es la única exposición de Viñuela y Menéndez cuyo objetivo es reforzar lazos de hermandad con otros países. Además, hicieron Imágenes de solidaridad, a 50 años del golpe de Estado en Chile (2023) y Ecos de México y Cuba en el cartel cultural (2024)

Más allá del cartel, el dúo de curadores ha preparado expos como la dedicada a los programas de mano para las puestas teatrales

El hombre de los carteles

Damián Viñuela es habanero y nacido en 1966. Su temprana vocación poética lo llevó a publicar dos plaquettes: Turno en psicatría y Se ha vuelto loco el loco, y el libro Delirium o cosas. Todavía tiene inédito un cuaderno más, La isla en dólar, donde aparece el poema “El hijo del guardabosque”, del cual se extrajeron los versos acerca del poeta ruso citados al comienzo.

Pero el versificador amplió horizontes y devino en coleccionista de carteles y comisario de exposiciones. Sobre este cambio en sus intereses relata Viñuela: “Yo trabajaba en un taller de fotograbados en la Habana Vieja y ahí me pude relacionar con muchos artistas. También, por aquella época, el Taller Experimental de la Gráfica vendía grabados en moneda nacional. Por esas vías comencé a coleccionar grabados. Pero el contexto económico cambió, subieron los precios de los grabados y tuve entonces que detener esa colección”.

“Más, lo que parecía ser una limitación se transformó en oportunidad, pues comencé a explorar otros campos, como las primeras ediciones de libros. Hasta descubrir, más tarde, un nuevo nicho: el cartel, que en ese momento no estaba siendo tan valorado”, concluye él y aprovecho yo este instante para lanzar la pregunta que hace rato espolea mi curiosidad.

―¿Cuántos? Ya estoy por encima de los 8500 carteles ―dice Viñuela con sorprendente naturalidad, acaso por saberse un coleccionista inalcanzable.

Ahí aprovecho para indagar sobre su colega de aficiones. Y me responde:

―No sé la cantidad que tiene Pepe. Calculo que sobre los 4000…

Pero ni un rastro de rivalidad entre coleccionistas se deja ver. Al contrario, Viñuela aclara: “La amistad con Pepe Menéndez, y el apoyo que me ha brindado, significa un punto de inflexión en mi vida. El conocimiento y la pasión por las artes gráficas en general que él me ha trasmitido, yo lo asimilé con mucho entusiasmo”.

La conversación concluye adelantando los planes inmediatos de El Papelista. A continuación de En Julio como en carteles, para el mes de septiembre han planificado una expo personal del fallecido diseñador matancero José Ramón Chavez. ¿Y qué han dejado para la expo anual de 2025?

―Como ya hemos hecho una de América y otra de África, a mediados de diciembre inauguramos Asia. Es mi tema favorito ―revela el coleccionista dichoso (2025).

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